1

Ariel, una bandera alentadora

Ariel Ruiz Urquiola

LA HABANA, Cuba.- Un hombre hermoso corre el riesgo de morir demasiado lejos de los suyos, de mí, de muchos. Un hombre hermoso puede estar a punto de sucumbir sin que pueda decirle algunas cosas. Nunca lo busqué y el azar tampoco nos llevó a un encuentro, ni siquiera breve. La casualidad es maniática y casi nunca atiende bien a los deseos que no le son propios. Nunca pude decirle a Ariel Ruiz Urquiola que me parecía un hombre hermoso, que me gustaba su voz y su elocuencia, y su cabeza despejada y sin cabellos, como la mía, pero no hubo casualidad, no hubo encuentros ni conversaciones, ni, por supuesto, despedidas.

Yo sólo lo vi en imágenes de internet, pero supe de ese hombre atado y reclamando un tratamiento justo para su hermana, enferma de cáncer, y luego miré unas terroríficas imágenes en las que era violentado, apabullado y cargado en peso, esa vez en la que a Mariela Castro no le dio la gana de que los gays salieran a la calle a celebrar sus orgullos, un 17 de mayo de esos que inventara ella a conveniencia. Después, o quizá antes, Antonio Rodiles me dio una memoria que guardaba algunas entrevistas; uno de los entrevistados era yo, y otro era Ariel Ruiz Urquiola, quien con su hermana respondía con grandísima elocuencia a las preguntas de Rodiles.

Recuerdo bien cuando salió de la cárcel. Ángel Santiesteban estaba en mi casa y alguien le contó por teléfono que Ariel había salido en libertad. Ángel y yo nos abrazamos, y yo hasta llegué a creer que podría suceder un encuentro real, que con un poco de voluntad y atrevimiento podía darse el tropezón, pero jamás vi a ese muchacho de hablar fluido y manos desatadas, expresivas. Nunca me encontré con ese muchacho rapado y de labios pulposos y de puro blanco los dientes. Nunca tuve un encuentro cercano con el biólogo, con el profesor, con el muchacho.

Y luego volvieron los deseos de abrazarlo, cuando supe que lo habían infectado, alevosamente, con el virus del Sida, pero “no nos vimos nunca”. La perfidia del gobierno cubano, sus trampantojos, lo hicieron decidirse por el exilio para salvar su vida. Y por allá anda todavía, tan visible como si estuviera en Cuba, tan decidido como siempre. Y Ahora está empeñado en una huelga de hambre y sed que no es pereza, que no es holganza, que es intrepidez a pesar de que no debe tener ya muchas fuerzas, a pesar de los encomios, de los aplausos que algunos le dedicamos mientras los malos, esos comunistas cubanos, intentan neutralizarlo con calumnias infinitas.

Ariel Ruiz Urquiola escogió la huelga pacífica, se decidió por el hambre y la inanición frente a la oficina de la ONU en Ginebra. Su huelga no es por inapetencia, no es por un hartazgo de años y años. Su huelga es tan huelga como la de Mella, igual de insana y angustiosa que la de Julio Antonio, como las de Mahatma Ghandi o la del irlandés Bobby Sands, aunque ojalá no tenga el mismo desenlace de esa que emprendiera Sands en 1981 allá en Belfast. Lo terrible es que por acá no se permitirán manifestaciones en apoyo al huelguista.

Yo no puedo pensar en esa idea platónica de que la muerte es solo la separación del alma y del cuerpo. Este país necesita almas y también cuerpos para enfrentar las satrapías del gobierno, como esa ilegalidad que no dejó volver a Omara a su país, como mismo le impidió a otros el regreso. El destierro y la muerte nunca serán un contragolpe, al menos no feliz como tantos creyeron hasta hoy. La muerte no es la decadencia de la vida, la muerte es mucho más que un crepúsculo. Morir, al menos para mí, no es ni siquiera aquello que esgrimió el inteligente Hegel, cuando supuso que solo se moría porque no se conseguía una verdadera adecuación de la vida a lo universal.

Y es que en Cuba se puede morir por la no adecuación al discurso del poder, a las estrategias de ese poder infausto que, en su afán de no desaparecer, es capaz de propiciar salidas y negar entradas, es capaz de encerrar, es capaz de matar. El poder cubano es peor que la neoplasia que podría consumir a Omara, es muchísimo peor que el VIH que padece Ariel, peor que esa inanición que despoja de vida, y no poco a poco, a Ariel Ruiz Urquiola.

Ya no sé cuántas veces escribí hasta hoy de la muerte; lo mismo en la ficción que en algún texto emparentado con este de algún modo, y que podría estar repleto de suposiciones, de hipótesis, y quizá hasta de algunos antojos, como podrán creer algunos lectores, pero no estoy escribiendo de una muerte común, de una de esas que se certifican en una sala de hospital, en un servicio de urgencia, e incluso en la propia casa del enfermo, en su cama de toda la vida y frente al médico de cabecera. La muerte tiene muchas menos novedades que la vida.

Si algo permite establecer diferencias entre la muerte de un individuo y otro son las causas del deceso. La muerte es previa e independiente de la certificación que firma un médico de cabecera, ese que constata el deceso, únicamente después de su concreción, pero la muerte puede ser también anterior al último suspiro, y no depende de enunciaciones y certificados.

En Cuba puede depender de la voluntad, no del médico, y sí de los gendarmes, esos que deciden quien vive, y quien muere. Las muertes de por acá se concretan, independientemente de las cosas naturales. Algunas muertes, quizá muchas, se establecen atendiendo, únicamente, a la voluntad del poder, se concretan fuera de la opinión de los médicos, pero olvidan que si, al decir de Castro, Mella era una bandera alentadora, Ariel Ruiz Urquiola  también lo es, y lo será.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.




El gobierno cubano olvida sus disparos

Fidel Castro muerte

LA HABANA, Cuba.- En Cuba se privilegia, y desde 1959, la difusión de ciertas imágenes fotográficas. Yo que nací cuatro años después del gran desastre de 1959 he visto miles de veces esa foto en la que Fidel Castro carga su fusil al hombro allá en la Sierra Maestra. Y otra de las más icónicas tiene también en el centro a Fidel en el preciso instante en el que se tira desde lo alto de un tanque de guerra en Playa Girón. Sin dudas la fotografía, y algunos fotógrafos, han sido muy útiles a la “revolución”, a su iconografía de la guerra.

Las fotos de Fidel y el Che son casi tan famosas como esa imagen de Marilyn Monroe en “La tentación vive arriba”, esa foto en la que a ella, parada sobre un respiradero del metro en la estación de Lexington, se le levanta la falda. Y resulta curioso que entre las fotos más famosas estén esas que fijaron la imagen de dos adoradores de las armas: Fidel Castro y el argentino Ernesto Guevara. Y esos dos no fueron solo adoradores pasivos, fueron ejecutores activos de esas armas letales, de esas segadoras de vidas, y aun así los fotografiaron.

Y ya sabemos que Guevara apretó, él mismo, el gatillo en La Cabaña para que saliera en ráfagas la muerte, para que cayeran al suelo, ensangrentados y muertos, los hombres que no acompañaban al argentino en sus ideales. A Fidel Castro y al Che Guevara no se les puede pensar sin un rifle al hombro, sin una pistola en la cintura. Ellos adoraron las armas y las usaron mientras tuvieron vida, para jugar con la muerte, para propiciar la de quienes no comulgaran con ellos.

En la Cuba de los Castro hay cierto culto a la muerte. La muerte ha sido mostrada en imágenes, y sin ningún recato, por los comunistas. Quién no recuerda la foto de aquel de quien nos hicieron creer que moribundo escribió el nombre de Fidel, moribundo dicen, pero con una excelente caligrafía. La muerte exaltando también a Fidel. Fidel y sus resurrecciones. Fidel, Fidel. Y hoy el discurso oficial cubano no deja de mencionar la matanza en Texas, no deja de referirse a los muertos, a las congojas de sus familiares.

El gobierno cubano discursea y discursea, olvidando sus disparos, sus “Preparen, apunten, disparen”… El gobierno cubano podría hoy alardear de que se apoderó de las armas que estaban en manos de muchísimos cubanos a los que no pagó un centavo, entre ellas una pistola a mi padre. Ellos desarmaron al pueblo y apertrecharon al ejército, a la policía, y gastaron grandes sumas de dinero para conseguirlas, con el único objetivo de mantener a raya cualquier oposición.

Si los comunistas prohibieron la tenencia de armas fue pensando en ellos mismos, en su permanencia en el poder. Esos que antes pusieron misiles apuntando al territorio norteamericano, luego confiscaron pistolitas, y lo hicieron pensando en ellos, en su larga y “bondadosa” permanencia en el poder. Fidel Castro mostró un discurso “pacifista” haciendo guerras en África, en Centroamérica, y hasta desarrolló algunas tentativas en Sudamérica.

Y sí, Fidel y todos los que lo siguieron pensaron mucho en las armas, en hacerlas desaparecer de “manos infieles” que las usaran para sacarlo del poder, para instaurar un gobierno verdaderamente democrático. Fidel y los suyos pensaron en lo que podría pasar por la cabeza de los cubanos inconformes si tenían un arma en la mano. Fidel Castro tenía inteligencia, eso es innegable, y se reconocía, en el silencio de la noche y en medio de la soledad, como un tirano. Fidel Castro debió prever rebeliones como las del 11J, y en muchas circunstancias, y con armas.

Fidel Castro debió prever, acostadito en su cama, al pueblo en la calle dispuesto a todo para conseguir la libertad que él no les otorgó aquel primero de enero. Fidel Castro no quería un pueblo armado, quería un pueblo subordinado por las armas, un pueblo que reconociera la fuerza de un disparo, la letalidad de un disparo, y hasta la grandeza de esa libertad que se empeñaba en hacernos creer que nos había regalado.

Él mismo inventó consignas como aquella de: “El pueblo unido jamás será vencido”, imaginemos entonces a ese pueblo con las armas en la mano y enfrentando todo ese mal que él representara. ¿Acaso somos diferentes nosotros al resto del mundo? ¿Acaso los cubanos no provocan la muerte a cuchilladas, y por ahorcamiento, y a trompadas? ¿Acaso no hay jóvenes muertos que fueron víctimas de las armas, de una pistola, del cuchillo o de un palo? ¿Las pedradas no matan? ¿No hay policías que disparan y matan? ¿Acaso olvidaron que saquearon muchas armerías y mataron luego con esas armas, como la que años después le incautaron a mi padre? ¿Acaso olvidaron sus bombas y sus muertos?

Este gobierno es muy olvidadizo, y desconoce convenientemente a sus muertos, pero ni siquiera es capaz de mostrar las evidencias de esos que mueren por la desidia del gobierno, de quienes son enterrados después de recibir el disparo de aquel policía que le quebró el pecho, tampoco muestran al que murió en la cárcel por falta de atención médica, a quienes fueron aplastados por el peso de un balcón, de toda una casa, o por la bala que salió del arma de un policía o del chorro de agua que hunde una lancha cargada de vida. Los comunistas son tan asesinos como esos que matan en escuelas norteamericanas, y aun así juegan a hacerse fotos en medio del paisaje de una batalla.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.




De las UMAP al Axel Hotel

Axel Hotel

LA HABANA, Cuba.- Todavía no publicaba yo en CubaNet cuando asesinaron a mi amigo Albertico Yáñez, el escritor. Nunca supimos con exactitud las causas de la muerte. Nunca supimos si la policía investigó bien, jamás nos enteramos si consiguieron dar con la identidad del asesino. Los rumores advertían que fueron dos militares los matadores, aunque nunca si eran de la policía o miembros de las fuerzas armadas. También se comentó que su amiga, la actriz Susana Pérez, fue la última que lo vio con vida.

Luego vinieron otros asesinatos que sí conseguí denunciar en CubaNet. Uno de esos muertos fue Yosvani, a quien todos sus conocidos llamaban “La Eterna”, porque siempre conseguía recuperarse de las enfermedades oportunistas que lo acosaron después de infectarse con el VIH. La Eterna sobrevivió a los destrozos que provoca el Sida, pero no a la homofobia. La Eterna fue lapidada en Pinar del Río. Ella no pudo sobrevivir después de tantas pedradas, después de tanto odio.

Y también denuncié, desde este sitio, el asesinato de Ángel Herrera Oviedo en la “Playa del chivo”. Ángel no tuvo otro lugar que no fuera aquella costa en la que se aman entre mangles los varones. Ángel no tuvo una cama con sábanas limpias para desnudarse. Ángel respondió a la fuerza de sus deseos y fue a buscar el goce, pero encontró la muerte. Y los mangles escondieron la identidad del asesino, y allí, sobre el suelo rocoso, quedó muerto un Ángel. Y en la casa una madre siguió esperando al hijo.

Quizá el murmullo de las olas rompiendo en la costa rocosa, y el olor a tierra mojada, despierten en algo los deseos, pero nunca se acompañan de seguridad esos deseos. La seguridad está en el tálamo, aunque no sea mullido. Y no siempre se dispone en Cuba de un cuarto y una cama para enredarse con el amante, mucho más si se trata de dos hombres. Es por eso que en Cuba los homosexuales recurren a esos parajes desolados, y a los baños públicos, a las azoteas, a los muchos derrumbes que matan a nuestras ciudades.

En Cuba son poquísimos los gais que tienen una casa propia, son muchos los que no tienen ni un cuarto propio. En Cuba las familias viven hacinadas y peleándose. El amor y el sexo no siempre consiguen el mejor espacio, la privacidad que mejor abrigue al amor. En Cuba se levantan muchos hoteles, pero pocas casas. En Cuba son escasos los que pueden pagar un cuarto de hotel. En Cuba es muy caro el amor, es muy caro el sexo, y ya sabemos que también algunos amores llegaron a costar muy caro, como el amor homosexual, que se pagó con cárceles, que se pagó con las UMAP y otras prisiones.

En La Habana se escogían, se escogen todavía, los derrumbes para cumplir con los deseos, como aquel donde se levantó luego el Hotel Parque Central, en medio de escombros y sobre oscuras pestilencias. En La Habana se tenía sexo en medio del peligro y en lugares ignotos, en esos lugares alejados de la policía homofóbica y represora. En La Habana se enredaban los hombres en esas espaldas de lo que hoy es un hotel para personas LGBTIQ. En las espaldas de ese Axel Hotel, en el trasero de ese espacio que ahora recibe al turismo gay, ese nuevo hotel en el que las personas del mismo sexo o género se enredarán desnudas, si es que pagan lo que cuesta, que no es poco, que es muchísimo.

El Axel Hotel, que es propiedad de “Gaviota S.A”, y que será gestionado por GAESA, estará dotado de muchas bondades para personas homosexuales que vienen de “allende los mares”, de sitios donde se hablan otras lenguas, y se da lengua a lo mismo que dan lengua los cubanos, pero esos cubanos no pueden entrar a dar lengua al Axel Hotel, y tampoco podrán entrar al hotel que se levantará sobre las ruinas de lo que fuera el restaurante Moscú, que por cierto fue también un sitio de encuentro de hombres, aunque se embarraran de porquería los zapatos, porque a las ruinas del Moscú también se iba a hacer deposiciones.

Y me pregunto cómo será el servicio. ¿Será especializado en “el asunto”? ¿Cómo vestirán los camareros? ¿Existirá el ama de llaves o el amo de picaportes? ¿Estarán medio desnudos? ¿Y en el hotel Telégrafo se hará fitness o fisiculturismo? ¿Cómo responderán los empleados musculosos a las exigencias de una drag llegada de Massachusetts o Berlín?

¿Será que puede el lector imaginar lo que diría “el viejo enterrador de la comarca” si se entera de que Raúl y Díaz-Canel han levantado un hotel para hospedar “fenomenitos” parecidos a esos otros “fenomenitos” que entonces se reunían en los alrededores del Hotel Capri, esos que tanto molestaron al barbudo en jefe, esos a los que él llamara, sin ningún recato, “fenomenitos”?

¿Y qué dirán los que no soportaron y hoy están muertos? ¿Qué dirán los suicidas? ¿Qué dirán los familiares de los muertos y los espíritus de los muertos? ¿Qué dirán los parametrados por Luis Pavón y Papito Serguera? ¿Y qué dirán ellos mismos; el Papito Serguera y el Luis Pavón? ¿Será que volverán a morir, esta vez de rabia, de indignación? ¿Qué diría La Eterna, y Albertico Yáñez, y Ángel Herrera? ¡Y tantos, tantos otros! ¿Qué diremos nosotros mismos? ¿Y qué haremos nosotros mismos? ¿Será el silencio de siempre la respuesta?

A mí me enfurece mucho que ahora nos cojan pa’ eso. Es indignante que sus arcas se repleten con el sudor de gais, lesbianas y trans y de los que vendrán de todos los confines pa’ gozar la carne cubana, la carne de pingueros y jineteras que todavía hoy son deportados a sus provincias por ilegales. ¿Será que ahora tendrán transitorias para atender a los turistas hospedados en el Axel Hotel? ¿Será que será entonces el trabajador sexual un cuentapropista que paga sus impuestos? ¿Será que ya no importa a los mandamases hacer sus sinvergüencerías sin cortapisas? ¿Será que decidieron hacer el hotel bien cerca del Parque Central, donde radica el estado mayor de los pingueros? ¡Lo tenían to’ pensa’o! ¡Lo tenían to’ muy bien pensa’o!

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.




Muere en Cuba el general de Brigada de la Reserva Manuel Fernández Falcón

militar Manuel Fernández Falcón

MIAMI, Estados Unidos.- Este miércoles 20 de octubre murió en Cuba el general de Brigada de la Reserva Manuel Fernández Falcón debido a “un paro respiratorio”, según informó la prensa oficialista, y con él suman 17 los militares cubanos de alto rango, en activo o de la Reserva, muertos desde el pasado mes de julio.

Fernández Falcón, de 85 años, fue en su juventud miembro del Movimiento 26 de Julio, dirigido por el fallecido dictador Fidel Castro, y participó en la “lucha clandestina” de la ciudad de Santiago de Cuba hasta su incorporación a la guerrilla en el Segundo Frente Oriental en 1958.

El militar, luego de alcanzar el grado de general de Brigada, ocupó distintos cargos en la Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior (MININT), participó en la intervención cubana en Angola, y fue director de la Academia Militar de las Milicias de Tropas Territoriales (MTT).

Además, Fernández Falcón fue sustituto del jefe de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y director del Instituto Superior del MININT “Eliseo Reyes”. En el año 1997 pasó a la Reserva por problemas de salud.

El cadáver del general de Brigada será cremado y sus cenizas enviadas al mausoleo del Segundo Frente Oriental “Frank País”, según explicó la Televisión Cubana.

Hace apenas cinco días se conoció del fallecimiento el 15 de octubre de Manuel de Jesús Rey Soberón, general de Brigada de la Reserva. Los medios oficialistas cubanos dijeron en esta ocasión que el deceso fue por complicaciones de la COVID-19.

El 30 de septiembre murió también a causa de la COVID-19 otro general de Brigada, el militar en activo Diego Cobas Sanz, miembro del Partido Comunista y jefe de la Dirección de Preparación Combativa de las FAR.

El 25 de septiembre falleció el coronel Eladio Julián Fernández Cívico, director del grupo empresarial Geocuba, también a causa del coronavirus. Lo mismo sucedió con el general de Brigada de la reserva Hiraldo Antonio Mora Orozco, cuyo deceso por COVID-19 fue informado por los medios del régimen el 16 de septiembre.

En septiembre también se informó de la muerte del coronel retirado de las FAR Eduardo Morejón Estévez, de 82 años, veterano de las intervenciones militares cubanas en Asia y África acusado de torturar a prisioneros de guerra estadounidenses en Vietnam. La prensa oficialista no dio a conocer la noticia.

Anteriormente también fallecieron en un lapso de poco más de dos meses los generales de Brigada Arnoldo Ferrer Martínez, Armando Choy Rodríguez y Manuel Eduardo Lastres; el coronel de la reserva Santiago Lorenzo Hernández Cáceres, el combatiente del Ejército Rebelde Pedro Gerardo Gutiérrez Santos, el general de División Rubén Martínez Puentes y el general Agustín Peña, jefe del Ejército Oriental de Cuba.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.




Cuatro generales muertos en una semana: fallece en Cuba Manuel Eduardo Lastres Pacheco

general muerte MININT FAR

MIAMI, Estados Unidos.- El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) de Cuba informó este lunes de la muerte del general de la Reserva Manuel Eduardo Lastres Pacheco, según una nota leída vivo durante el “Noticiero del Mediodía” de la Televisión Cubana.

Lastres Pacheco, el cuarto oficial de alto rango fallecido en poco más de una semana en la isla, era natural de Yara, provincia de Granma, y ingresó a la guerrilla de Fidel Castro en 1957, donde estuvo bajo las órdenes de Ernesto “Che” Guevara.

De acuerdo a la nota, el general de la Reserva posteriormente militó en la Columna número 2 Antonio Maceo, dirigida por Camilo Cienfuegos, que hizo la invasión del Occidente de Cuba.

El fallecido, después de 1959, fue jefe de batallón en la llamada lucha contra bandidos, jefe de brigada, división de infantería y de las Milicias de Tropas Territoriales (MTT). Asimismo, agrega el texto, también estuvo al mando de tropas cubanas en Angola.

Durante la información no se dieron detalles de la edad del militar ni de las causas de su muerte, solamente que “su cadáver fue cremado y sus cenizas se expondrán para tributo familiar en fecha que será anunciada oportunamente”.

La muerte de Lastres Pacheco genera suspicacia luego de que otros tres generales del MININT en Cuba hayan fallecido justamente desde el levantamiento nacional del 11 de julio de 2021.

Este sábado el MININT dio a conocer del deceso de Rubén Martínez Puente, también general de división de la Reserva.

El pasado 18 de julio se conoció por fuentes oficiales también de la muerte del jefe del Ejército Oriental, general Agustín Peña. Y dos días después, el 20 de julio, fue anunciada la muerte del general de brigada de la Reserva Marcelo Verdecia Perdomo.

https://www.youtube.com/watch?v=-Yt0Pqi4o7E&t=1885s

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.




Raúl Torres es, de entre todos los tontos, el más rentable

Raúl Torres Cuba canción
Captura de pantalla

LA HABANA, Cuba.- Yo, que temo muchísimo a la muerte, a ese apagamiento lento de la vida, y también al abrupto, al que es inesperado, llegué a pensar hace un rato en sus bondades, y tuve la redundante certeza de que la eternidad es demasiado vasta, en extremo infinita. Yo, que ya sufrí muertes cercanas, yo que he llorado sin consuelo algunas pérdidas, me asusté hoy pensando en la posibilidad de una vida demasiado extensa, infinita casi. Y la culpa la tuvo Raúl Torres, el cantor de las causas perdidas, ese que quizá sea el único cantarín que tiene “línea directa” con el más alto gobierno, con el comité central del partido comunista, y hasta con su buró político.

Resulta que ese Raúl, ese que ahora es mucho más torre, vive demasiado alto y cada vez más alejado de la realidad tras un matrimonio con una miembro de esas familias fundadoras de la “revolución”, de la del 59 claro. Y desde allí, desde sus nuevos predios, vuelve Raúl a la carga una y otra vez. Y ahora el cantantillo Raúl Torres se aparece con ese sainete cheo, con esa comedia tonta y sin gracia alguna a la que llama: “Patria o Muerte por la Vida, en la que menciona al satín de algún sofá para hacer distingo entre cubanos de uno y otro lado.

Y es tan cheo el “come guinda” que apunta a esos que, según dice, desde un sofá de satín refieren nuestra pobreza; pero no se explica bien el quincallero…, y ahora me ha dejado con un montón de dudas. Ahora no sé a cuál satín se refiere ese que antes tuvo dreadlocks y ahora ni guinda. No sé si Torres alude a la telita brillosa o a la madera fortísima que también así se nombra. No reconozco a cuál alude, y mucho menos si supone que el tejido brilloso del satín es muy elegante, que es distingo de monarquías y realezas.

Rentan la voz, dice Torres, y alude también a quien supone que incita al odio, y se confunde no por estrés, se embrolla voluntariamente para olvidar los golpes que propina el policía, esconde los encierros, los rencores pagados del G2, y también los suyos. Raúl no refiere las tantísimas y sufragadas deshonras que conviven en su cuerpito nimio, esas que, favorecidas, se agolpan unas a otras, y que sin dudas lo matarán algún día cuando explote su cuerpo, cuando el estallido haga notar toda la porquería que tenía adentro.

Sin dudas no hay malicioso bufón que dure cien años ni cuerpo que lo resista, aunque se llame Raúl, ese Raúl que quizá prefirió en otros tiempos que lo llamaran Ralph, durante aquellos años en los que andaba de un exilio a otro, en aquellos períodos en los que tuvo más y mejores seguidores, cuando no se hacía tan visible su zigzagueante culebreo, sus postraciones. Sin dudas este tipejo se equivoca y pisa en falso, y debía preguntarse quién traiciona al pueblo haciendo tantas reverencias al poder, mostrando sin muchas pausas su necrofilia, su apego a la sepultura, no por gusto ya son muchos los que lo llaman “El sepulturero”.

Y no sé si será cierto, pero en La Habana se dice que está a punto de salir al mercado un disco suyo, editado por la EGREM, y que tiene por título “Rumores del camposanto”, donde se recoge gran parte de su pasión necrófila, las más visibles de entre todas las que se conocen hasta hoy, y hasta se ha filtrado que algunos directivos de la casa disquera recomiendan esperar un poquito, para no tener que hacer el año próximo una nueva placa, y luego otra…, hasta que dure su lúgubre vocación.

No fue hace mucho que se corrieron algunos rumores, y hasta se llegó a decir que los productores de CSI lo habían invitado a trabajar con ellos, y que algunos periódicos del mundo citaban ya su vocación mortuoria. Sin dudas Raúl Torres es más necrófilo que Pedro Ara, aquel médico y embalsamador español al que hice aparecer en mi novela “Fumando espero”, y que embalsamó a Eva Perón, y quien también restaurara el cadáver embalsamado de Lenin.

Raúl Torres es sin dudas una especie de “voyeur mortuorio”, un necrómano tan necrómano como aquellos famosísimos ingleses que husmeaban en las fosas comunes y le fueron cogiendo el gusto a los muertos, y fue tanto el deleite que abandonaron su vocación, por los muertos pasaban sus días en pobres enterramientos, y se interesaron en los cuerpos de quienes fueran ilustres, hasta que comenzaron a hacer sus propios muertos matando a sus propios vivos.

Y fíjense si le gusta la muerte a este tipo que se puso furioso con el Patria y Vida, porque sin dudas lo suyo es la muerte, que es muy parecida a la subordinación y la babosería, a la exaltación de un sistema muerto y con el resultado definitivo de la necropsia, que sólo está en espera del irreversible enterramiento en una fosa común, sin mausoleo. Raúl Torres es, de entre todos los tontos, el más rentable, el más útil. Y sí, Raúl Torres: “Has vuelto a equivocarte/ Has vuelto a pisar en falso/ Has vuelto a dejar desnuda/ tu cabeza en el cadalso. Y sí Raúl te volviste a quedar sin cara, te volviste a quedar sin dreadlocks. Y que suerte Raúl, que suerte tengo yo de no ser eterno, que suerte la mía que no viviré esos sesenta y dos mil milenios que le quedan a tu revolución. ¿Y de verdad crees que le queda tanto?

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.




¿Y cuál será el secreto de una vejez honrada?

hombre muerto vejez Cuba

hombre vejez Cuba muerto
Foto cortesía del autor

LA HABANA.- No creo que esté yo entre los hombres que abusan de las citas, entre los que mencionan a otros, y sin mucho recato, en cualquier conversación o en la escritura. Yo prefiero el palabrerío incontenible antes que la cita lapidaria, esa cita que aparece casi siempre al inicio y que muchas veces cierra, sin remedio, cualquier posibilidad de diálogo. No me gustan quienes abusan de contertulios y lectores incrustando una cita dicha de memoria en medio de un coloquio, pa’ impresionar; aunque a veces lo hago, si considero que es prudente, si supongo que aporta algo, que aclara…, si es que ayuda…

Y quizá por eso cito ahora, y de memoria, a García Márquez; porque me conviene, porque me sirve. Y es que el colombiano dijo, o quizá lo escribió, que “el secreto de una buena vejez no es otra cosa que el pacto honrado con la soledad”. Y eso que dijo el colombiano me vino en estos días a la cabeza, mientras caminaba con mi perro, y desde entonces me retumba, me acosa, y hasta creo que podría estancarse en mi cerebro por un tiempo, hasta que consiga yo exorcizar algunos demonios.

Y el colombiano, ese que fue amigo de Fidel Castro, el escritor que construyó una obra digna, aseguraba que nada era mejor que un pacto con la soledad si se pretendía tener una vejez decorosa, y quizá llevaba algo de razón con su certeza, aunque no tanta; y lo comprobé mejor con el “jalón” que me dio mi perro, ese “jalón” con el que intentó advertirme que un hombre estaba tirado sobre la yerba, muy cerca de la avenida y a la vista de todos. El hombre parecía un muerto, o alguien que está a punto de morir.

El hombre estaba descalzo, y pensé primero que era un borracho, algo tan común en Cuba, que había sido despojado de sus zapatos y, al menos en apariencia, también de la vida. Mi perro fue hacia el hombre que yo creía muerto, y al que nadie le prestaba la más mínima atención. Mi perro me haló y yo lo seguí, me acerqué al “muerto” y supe entonces que podía ser un moribundo, pero no un muerto. El hombre respiraba y abrió los ojos cuando sintió el olfateo del perro, mis recriminaciones al animal. El hombre abrió los ojos y miró al perro, a mí, y le pregunté si estaba bien, y él reclamó para que lo dejara descansar, con una voz muy queda…

Unos quince minutos después, ya de regreso del paseo, volví a preguntarle si necesitaba ayuda y le dije que podía llamar una ambulancia, y el exigió que lo dejara solo, y lo complací, pero llamé mucho al 106 sin conseguir respuesta, y volví en la tarde y lo miré otra vez, y también pregunté lo mismo que en la mañana, y tuve otra vez la misma respuesta, y volví a llamar al 106 y volví a tener el silencio por respuesta. Lo mismo sucedió en la noche, cuando fui solo y él no quiso hablar, pero yo sí, al menos con el 106, ese que sirve para las urgencias, pero nadie respondió, ni siquiera el hombre que tenía la apariencia de un moribundo, de alguien que va a morir de un momento a otro.

Y hoy, en la mañana de este día en el que escribo, todavía estaba allí, tirado, ya no sobre la yerba. En la mañana estaba acostado sobre la acera, rodeado de policías que no estaban dispuestos a conversar, aunque les dijera que había estado llamando al 106 y que no tuve respuestas. Solo respondieron a una sola de las tantas preguntas que hice. Yo quería saber qué harían, y ellos que llamarían a una ambulancia; y yo que podría ser muy tarde, y ellos que no podían hacer otra cosa. Y yo insistí para que lo metieran en su auto, y ellos no respondieron; yo bajé la cabeza y seguí caminando con mi perro, porque nunca se me da muy bien la comunicación con la policía.

Así fue que le perdí el rastro al pobre viejo que me hizo llorar. Triste estuve todo el día; por él y también por mí. Así he estado, queriendo saber el destino del extraño moribundo, quizá un alcohólico con una larguísima resaca…, un hombre con la apariencia de la muerte, o al menos con la figura de quien ya no quiere vivir más porque no le gusta la vida que lleva, porque no le gusta la muerte que lo espera y se retarda. Y en la tarde no volví a ver al hombre que es uno de tantos, que es uno más en ese ejército de desamparados anónimos, como suelen ser siempre los abandonados en este país.

Y no dejo aún de pensar en ese hombre, y por eso me siento frente a esta máquina para escribir unas líneas, para desahogarme, para compartir mi desahogo, para quitarme tanto peso de encima y, lo que resulta un poco egoísta de mi parte, dormir un poco más tranquilo, sin culpas. Pero sé que luego volveré a pensarlo, y quizá hasta me encuentro con otro hombre viejo que no quiere vivir más, que no quiere hacer más larga la muerte en vida o la vida en muerte. Quizá me encuentre otro hombre o mujer en riesgo.

Escribo ahora para espantar el dolor que provoca mirar la vejez desamparada de tantos en la isla, para no pensar en la desidia nacional, en nuestros silencios cómplices, aun sabiendo que mañana podría “chocar” con algo parecido; con otro hombre viejo que no quiere seguir viviendo en desamparo, con otro que se tira en un rincón o con alguno que se ahorca, con otra que prefiere morir aplastada por las ruedas de un camión o regala su vida a la bravísimas llamaradas de un fuego que extingue para siempre sus miserias y también su vida.

Y escribo también por ese otro que hace colas y colas en lugar de estar encerrado en casa, descansando, protegiéndose de un bicho que le acosa…, después de tantos años de trabajo, de tanto sacrificio. Escribo estas líneas por ese pobre anciano que miré desamparado y queriendo morir ya para siempre, por el que fue a cortar caña en el setenta y ahora tiene 10 millones de miserias, por el que fue a Angola y desanda las calles “inventando”, y con una pierna de menos, con una pierna que le arrancó una mina sobre la que puso a descansar esa pierna que seguro recuerda mucho, mientras cojea.

Escribo estas líneas por todos esos que hicieron sacrificios y que hoy, en su vejez, se preguntan cuál sería la mejor manera de morir. Escribo por los que quizá no tienen mucho miedo al bicho chino, y también por quienes lo miran como una posibilidad de salvación, de escape, quien lo reconoce como el que, definitivamente, le quitará el peso grande de sus tantísimas desgracias. Aquel pobre viejo, en medio de su angustia, añoraba estar solo en ese momento en el que, sospechaba, entraría definitivamente a la muerte, y yo le eché a perder sus planes de tener una vejez honrada, como escribiera el amigo de Fidel, y que de seguro el viejo veía, únicamente, en su propia muerte.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.




Actriz cubana Broselianda Hernández fallece en Miami a los 56 años

Broselianda Hernández

Broselianda Hernández
Broselianda Hernández. Foto tomada de Internet

MIAMI, Estados Unidos.- La destacada actriz cubana Broselianda Hernández falleció este miércoles en Miami, Florida, a la edad de 56 años, según confirmaron a CubaNet fuentes cercanas a la familia.

Hernández, que nació en La Habana en 1964, se graduó de Actuación en el Instituto Superior de Arte en 1987, y desde entonces trabajó en la televisión y el teatro, en grupos como Buscón, Buendía y El Público.

Los cubanos la recuerdan, sin embargo, por sus papeles televisivos en Cuando el agua regresa a la tierra y Las honradas, y por los filmes Barrio Cuba (2005), bajo la dirección de Humberto Solás, Una rosa de Francia (2006), del director español Manuel Gutiérrez Aragón, La anunciación (2009), de Enrique Pineda Barnet, y José Martí, el ojo del canario (2010), de Fernando Pérez.

La también actriz Yuliet Cruz se hizo eco de la noticia en redes sociales. “Mi corazón está roto. Triste noticia que me niego a creer!!!!! ¡Qué dolor! ¡Qué tristeza deja tu partida! EPD Brose”, escribió.

Así mismo, Luisa María Jiménez compartió el dolor de la noticia en su página de Facebook. “Ay que dolor que me ahoga. Nuestra amiga Broselianda Hernández no tuvo fuerzas para seguir viviendo. Por qué esto Vida?!”, lamentó.

El actor y director de teatro Mario Guerra poco antes de conocer la noticia había publicado sobre la actriz en su perfil de la red social de Facebook. “Un día le hice una llamada por teléfono a Broselianda Hernández para pedirle que interpretara un personaje en La Misión, texto teatral de Heiner Müller que yo dirigía por aquel entonces. Brose aceptó inmediatamente”, escribió.

“Tiempo después invadimos su casa René Arencibia, Amaury González y yo para filmar la escena (fragmento). Muy pocos saben que, en una no tan soleada tarde del 2015, en la barriada de la Víbora, nacía la versión cubana de El ángel de la muerte. Ahora, revisando el celular, me he topado con esta foto y el mismo orgullo de entonces. Mil gracias, Brose”, sentenció.

En Facebook han reaccionado al deceso de la actriz amigos, directores de teatro, escritores y aquellos allegados a Hernández. Norge Espinoza, Alberto Maceo y Amarilys Núñez se pronunciaron sobre la repentina muerte.

Aunque aún no ha sido confirmado por las autoridades, el cuerpo encontrado en la mañana de este miércoles en Miami Beach pertenecía a la actriz. Así lo aseguraron a la cadena de noticias Telemundo sus familiares. El cadáver de Broselianda fue hallado entre la calle 77 y la Avenida Collins.

De acuerdo a al reporte de Telemundo, “oficiales de Miami Beach respondieron a la llamada de emergencia alrededor de las 6:30 de la mañana, cuando personas que caminaban por la playa, encontraron el cuerpo e hicieron la notificación”.

Marcos Carbono, quien descubrió el cuerpo, dijo que intentó rescatarla, pero se dio cuenta que la mujer estaba muerta.

Los familiares contaron que la actriz salió en la noche de este martes a comprar cigarros y no regresó. Su teléfono estuvo apagado toda la noche. Aún se investiga qué sucedió.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.




Régimen admite muerte de joven en La Habana, la segunda en una semana

muerte joven

muerte joven
Ricardo Brayams Diego Ruíz, conocido por “Brayan Amenazzy”. Foto Facebook

MIAMI, Estados Unidos.- En una reunión del Consejo de Defensa Provincial (CDP) de La Habana este lunes, el director de ese organismo estatal, Luis Antonio Torres Iríbar, confirmó la muerte de un joven en las playas del este capitalino, según una nota resumen del periódico oficialista Trabajadores.

De acuerdo a la información hecha pública, aunque no se ofrecieron detalles ni la identidad del fallecido, las autoridades admitieron que la muerte del joven, que se produjo “sin que mediara ningún tipo de riña o altercado”, es el segundo caso des este tipo en la semana.

La muerte del joven cubano ocurrió a pesar del “reforzamiento policial que existe en las playas del este, donde se mantienen un importante número de efectivos”, aseguraron las autoridades en el encuentro, quienes aseguraron que solo este domingo se impusieron 1561 en la ciudad, de ellas “452 fueron en las playas del este y casi un centenar en el Malecón”.

Por su parte, aunque las autoridades no identificaron al joven al que se refirieron, en algunas publicaciones de la red social de Facebook los usuarios aseguran que se trata de Brayan Amenazzy, quien habría muerto luego de una pelea en la playa, y cuyo video circuló este fin de semana por redes sociales.

En las imágenes, en las que no se observa intervención de autoridad alguna, varios hombres se llevan al joven en brazos en medio de una playa abarrotada.

 

View this post on Instagram

 

La violencia en Cuba no tiene nombre, asesinan a un joven en Cuba mientras “disfrutaba” con sus amigos de un sábado en la playa. . “La Dictadura Cubana abrió las playas del Litoral Norte en plena pandemia. Los pobladores de Guanabo se quejan de la apertura desmesurada,la aglomeración, broncas que son recurrente en un país que oculta datos para lograr ventajas políticas con una demagogia parlanchina que lo inhabilita para ser termómetro de algo y mucho menos referente mundial. P.D el perfil de 👇 es el joven muerto en el trágico suceso de los videos https://www.facebook.com/brayan.amenazzy.50” escribió Aristides Fernandez en Facebook . . #cuba #cubanosporelmundo #instacuba #igerscuba #violence #holaotaola #alexotaola #socialismo #regimencastrista #dictaduracubana #revolucioncubana

A post shared by Cubanos por el Mundo (@cubanosdelmundo) on

Entretanto, el usuario de esa red social Mauro Torres, que se presenta como periodista independiente, aseguró que la víctima es Ricardo Brayams Diego Ruíz, conocido por “Brayan Amenazzy”, quien habría muerto a manos de Franklin y Yasniel, ya en manos de las autoridades.

Según Torres, Alberto Ruiz González, un residente en el municipio Centro Habana, contó que los dos jóvenes hoy presos habían tenido rencillas personales con el fallecido y que los tres estuvieron presos anteriormente. “Eran muchachos con tendencias guaposas y siempre estaban buscando problemas (…)”.

“Yenifer López, novia de Brayan, le había sugerido irse de la playa, minutos antes del problema, porque se había dado cuenta de la presencia de las personas con quienes ya tenían contradicciones. Así lo deja claro en su perfil en Facebook, donde publica sus últimas fotos”, escribió Torres.

En medio de la desescalada pos coronavirus en la capital, que se encuentra en la fase 1, cientos de cubanos han decidido irse a Guanabo, una de las playas con mayor afluencia en La Habana.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.




Una mujer embarazada pierde a su bebé en accidente de tránsito en Cuba

accidente Cuba

accidente de tránsito
Accidente de tránsito. Foto del autor

LA HABANA, Cuba.- Un accidente de tránsito tuvo lugar este sábado en horas de la tarde en la carretera de Socucho, ubicada en municipio Puerto Padre, provincia Las Tunas, en el que falleció una mujer de 35 años y una embarazada perdió a su bebé después de varias lesiones.

Según varios testigos presenciales, el accidente de tránsito fue producto de “la colisión entre un almendrón que transportaba pasajeros provenientes de los municipios Colombia y Las Tunas, y un ómnibus que viajaba en sentido contrario, cuyo conductor manejaba bajo los efectos del alcohol”.

La cubana de 35 años fallecida en el accidente de tránsito fue identificada como Niurka, y aun no se conoce el nombre de la mujer embarazada. Los demás heridos en el accidente de tránsito fueron trasladados al Hospital Guillermo Domínguez ubicado en la misma provincia.

La periodista oficialista Orietta Domínguez comentó en su perfil de Facebook sobre lo ocurrido que “hasta ahora resulta de cuidado el estado de salud de una embarazada con fractura de pelvis, al cierre de esta información estaba siendo transfundida. Su esposo tenía golpes visibles y fractura en su brazo derecho. De cuidado también se reporta el chofer de la máquina”.

Así mismo, la usuaria de Facebook Lissett Dieppa, explicóque los accidentos son familiares de ella, “la embarazada con fractura de pelvis es mi sobrina, perdió a su criatura y en estos momentos está en terapia intensiva, y la fallecida era la esposa de mi primo hermano. El chofer de la guagua que los impactó se demostró que había ingerido bebidas alcohólicas”, dijo del hombre que conducía la guagua, la cual asegura se le tiró encima al carro cuando doblaban una curva.

accidente de tránsito
Foto del autor

“El chofer del ómnibus debe dos vidas por su irresponsabilidad, la del feto y la de una de las personas más nobles y maravillosas que he conocido en mi vida”, añadió. “Ojalá pague como corresponde, pues los familiares exigimos justicia. Sé que nada nos devolverá las dos vidas perdidas, pero exigimos que sobre el culpable caiga todo el peso de la ley”, concluyó Lissett Dieppa.

Así mismo, Keurys Perez Ribelles, usuaria de la misma red social dijo que no sabe actualmente “como estará el camino hacia la playa, pero ese trayecto tiene varias curvas y la carretera tenía serios problemas hace algunos años. La imprudencia, combinada con las situaciones de vialidad y los fallos técnicos de algunos transportes que no debían circular generan hechos como estos”.

Los accidentes de tránsito están entre las principales causas de muerte en Cuba. En la Isla ocurren un promedio de 29 accidentes de tránsito diarios, según cifras oficiales cada 24 horas dos personas pierden la vida y otras 21 resultan lesionadas.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.