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Madre de preso político cubano rompe el silencio: “no hay justicia en este país”

Ana Rosa Valdés

MIAMI, Estados Unidos.- Ana Rosa Valdés es una madre cubana que decidió romper el silencio ante la injusta condena de 10 años de cárcel impuesta a su hijo, Carlos Michelena Valdés, por filmar la protesta del 12 de julio de 2021 en La Güinera, Arroyo Naranjo.

Valdés denunció este martes en entrevista con CubaNet que pasó meses guardando silencio en espera de una sentencia justa, “pero no hay justicia en este país”, es por ello que “decidí alzar la voz”.

“Esperé y di tiempo al proceso por el que estaba pasando mi hijo, pero la apelación quedó en 10 años de prisión, y no estoy de acuerdo con la sanción impuesta en este momento”, dijo.

A Carlos Michelena Valdés lo condenaron, contó su madre, porque el 12 de julio estaba en una esquina del barrio La Güinera filmando la protesta. “Él no gritó, no tiró una piedra, no estuvo en la manifestación, solo estaba filmando. En el juicio le dijeron que estaba cerca de uno de los cabecillas, como exhortando a que la gente se le uniera”,

Según contó Ana Rosa, los jóvenes de La Güinera ese día estaban pidiendo libertad, y un cambio de régimen. “la situación en ese momento estaba muy crítica, y está, pero les apagaron las voces”.

Ana Rosa asegura que desde que tiene edad laboral trabaja, y no ha faltado a ninguna convocatoria del gobierno, marchas desfiles, trabajos voluntarios, ha participado en todo, “porque creía en la revolución. Ya no creo”.

La mujer denuncia una y otra vez que le parece injusta la condena a su hijo, y la de tantas personas que salieron a decir lo que pensaban. “Todas las personas tienen derecho a alzar su voz, eso no es un delito”, lamenta.

“Estuve todos estos meses esperando una sanción justa, pero no la hubo para mi hijo, es por eso que estoy dispuesta a llegar hasta el final de esta historia, porque no hay justicia en este país”, recalcó.

Carlos Michelena Valdés, de 33 años y padre de una niña pequeña, demuestra mucha fuerza “delante de mí”, dijo su madre, “pero la procesión es algo que se lleva por dentro”.

Ana Rosa Valdés denunció también que al joven lo están amenazando, “lo bajan, imagino que para una oficina, para preguntarle si es el líder, si se van a plantar, le han dicho incluso que me van a detener y me van a llevar presa, y que lo van a sacar para otra prisión. Yo no entiendo por qué, yo solo estoy reclamando su liberación”.

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Madre soltera pinareña necesita ayuda en lugar de represión

madre cubana

LA HABANA, Cuba.- El activista cubano Eduardo Díaz Fleitas denunció, desde Entronque de Herradura, en la occidental provincia Pinar del Río, la excesiva condena de tres años de cárcel impuesta a Marila Álvarez Alonso, una madre soltera pinareña.

Álvarez Alonso, de 39 años y vecina de Calle 23, San Diego de los Baños, es madre de cinco hijos de 2, 5, 13, 16 y 18 años. Actualmente se encuentra encarcelada como castigo por no poder ocuparse adecuadamente de sus hijos. Inicialmente había sido condenada a un año de cárcel, pero tras apelar esa condena fue aumentada arbitrariamente a 3 años.

La madre de Álvarez Alonso explicó a Díaz Fleitas, ex preso político del grupo de los 75, que Marila no tiene un empleo ni recibe ninguna clase de asistencia estatal como una pensión o ayuda de la Seguridad Social. Tampoco tiene apoyo económico ni afectivo de los tres padres de sus hijos. Y ella, que está enferma, cobra 1 000 pesos de pensión.

El opositor asegura que la madre de Marila Álvarez le explicó que la acusación en esta oportunidad estaría motivada porque el hijo de 16 años, Kevin Daniel Calzadilla (quien tiene retraso escolar y padece de asma y fiebre reumática) en ocasiones se escapa de la casa y deambula por el vecindario sin que Marila pueda impedírselo o incluso saber dónde está.

Asimismo, agrega, los vecinos frecuentemente le dan diversos objetos al muchacho para que los venda y se gane algún dinero.

Díaz Fleitas dijo a CubaNet que Marila Álvarez estuvo presa anteriormente bajo la misma acusación, y en aquella ocasión le quitaron a sus hijos, uno de ellos lactante.

La sociedad cubana actual continúa estigmatizando a las madres solteras, especialmente a las de prole numerosa, y mucho peor si los hijos son de padres diferentes. Las instituciones, por su parte, y desgraciadamente, imitan ese tratamiento sesgado.

Ni el Estado ni la opinión pública parecen estar conscientes de que cada hijo es responsabilidad tanto del padre como de la madre, por lo que a cada progenitor se le debe forzar a cumplir sus compromisos de paternidad ante la ley si no es capaz de hacerlo obligado por su propio sentido del deber.

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Madre cubana debe vender la leche de su hija para comprarle otros alimentos

madre cubana trabajo

MIAMI, Estados Unidos.- Mirexis Cala Navarro es una joven cubana, madre de una niña pequeña, que fue expulsada de su trabajo y ahora sobrevive vendiendo parte de la leche de su hija para poder comprar otros alimentos.

Cala Navarro, residente en Baracoa, provincia de Guantánamo, trabajó por meses en el enfrentamiento a la COVID-19 en su territorio, hasta que un día, sin previo aviso, fue despedida.

“De un día para otro me cancelaron el trabajo, les pedí que me pagaran los días que estuve trabajando y me debían, lo hicieron, pero no me dieron el seguro que me correspondía”, denunció ante las cámaras de Palenque Visión.

La joven asegura que ha ido varias veces a ver al trabajador social que la atiende, pero “me dice que no hay empleo, que no hay nada, siempre me inventan algo. Desde que mi niña cumplió el año estamos en esta situación”.

Cala Navarro pidió ayuda a varios directivos de Baracoa y se presentó en las entidades del gobierno con el objetivo de encontrar trabajo y recibir ayuda para mejorar las condiciones de su vivienda, sin embargo, hasta el momento nadie ha escuchado sus reclamos.

“He ido al gobierno, a vivienda, he visto a todo el mundo. Me pelotean desde que estaba embarazada de mi niña, ahora volví a hablar con el delegado, que conoce mi situación, me dijo que le diera hasta el martes de la semana pasada, y nada pasó. Mi casa se moja cada vez que llueve, no tenemos televisor, y mi hija está descalza”, lamentó.

“Me han dicho de hacerme una casa, que si no es donde mismo está la mía me buscarían un lugar para mandarme, pero siempre es una mentira y un cuento y no se resuelve”.

Mirexis habló ante las cámaras del trabajo que pasa para alimentar a su hija, es por ello que en muchas ocasiones se ve obligada a vender parte de la leche de la pequeña para comprarle otros alimentos y así subsistir.

“Dejé de estudiar cuando salí embarazada, llegué a tener mi casa porque mi papá me la dio. Ahora, ya que no me han dado la oportunidad de trabajar tengo que hacer cosas que no debería hacer. Mensualmente tengo que vender algunas cosas para comprar otras. Y este gobierno no me ha ayudado nada”, sentenció.

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Mayda, una madre cubana que fue a la estación de policía por su hijo y terminó presa

Mayda

CIUDAD DE MÉXICO.- ¡Corre, Mayda!, que la policía casi mata a tu hijo a golpes.

Le gritaron amigos en la puerta de su casa. Los mismos vecinos que la vieron criar sola a sus tres hijos y conocían a Yunior desde que nació ahora le avisaban lo ocurrido minutos antes. Mayda ni siquiera se cambió de ropa, solo buscó unos zapatos y salió para la estación de policía Oncena de San Miguel del Padrón, a unas cuadras de donde vive.

En la misma entrada explicó que necesitaba saber de su hijo, detenido con violencia. “Yo ni siquiera alcé la voz, a pesar de que ardía, porque sé que ellos pueden acusarte de desacato. Sólo les dije que de allí no me iba hasta que me lo enseñaran, que yo tenía que ver en qué condiciones estaba, que era su madre”.

Sin entender prácticamente qué pasaba Mayda Yudith Sotolongo, enfermera de 50 años y que nunca había pisado una estación de policía, estaba siendo fotografiada como una criminal. Había llegado para saber de su hijo y ahora la detenían a ella, que ni siquiera había salido a manifestarse. “Les dije que ellos no tenían motivos para encerrarme, pero que, si tenía que estar presa para saber de Yunior, que me metieran presa”.

Y así lo hicieron, solo que tampoco pudo verlo.

“Me tomaron las huellas, dedo a dedo, luego fotos. Ellos hablaban de hacerme un expediente como si hubiese cometido un delito”. Ahí la enfermera empezó a asustarse, pero su mayor preocupación era qué había pasado con Yunior, si le habían hecho daño.

“Los vecinos presentes me aseguraron que mi hijo parecía un muñeco por el aire dando vueltas. Tres boinas negras lo patearon y le pisaron la cabeza. Luego lo tiraron sangrando en un camión como si fuera un saco y no un muchacho con discapacidad física”.

Cuenta Mayda que la estación estaba repleta de personas, había detenidos en los pasillos, las oficinas, los calabozos. Vio a adolescentes de hasta 13 años pidiendo que avisaran a sus padres, mujeres embarazadas, ancianos. Los policías no sabían dónde meter a tantos detenidos. Así, hacinados, unos sobre otros, pasaron horas hasta que anocheció. Mayda suponía que la soltarían al otro día.

El horror de la prisión

Quítate la ropa, el ajustador, quítatelo todo, agáchate, tose, haz cuclillas. Ponte este uniforme gris. Fueron las primeras órdenes que escuchó en la cárcel.

A las cuatro de la mañana del 12 de julio, los oficiales de la estación policial de San Miguel del Padrón montaron a varias mujeres en un camión, Mayda entre ellas, y sin explicarles para dónde iban arrancaron el vehículo. Cuando se detuvo estaba la prisión de 100 y Aldabó.

Mayda y su hijo Yunior. Foto cortesía del autor

“Me metieron en un hueco de 4×4 metros con otras detenidas. Era una celda oscura, sin ventanas, donde no sabía si era de día o de noche.  El calor y los mosquitos no dejaban dormir, todo el día sudaba y no nos daban agua”.

Mayda y sus compañeras de celda llamaban a sus carceleras, ya sin saliva en la boca.

– Oficial agua, agua
– Aquí no pueden estar gritando cada vez que quieran agua. Aquí no hay agua, era la respuesta de las autoridades.

Finalmente, después de pedirlo una y otra vez, una oficial llevó un solo vaso para las cuatro mujeres en la celda. Apenas pudieron beber un sorbo cada una.

“A mí no me dieron golpes, pero yo digo que es tortura la comida en mal estado, que nos negaran agua, la suciedad. Y luego a las 6:00 a.m. ponían discursos de Canel o Fidel Castro a todo volumen para enloquecernos y que no descansáramos. Tenías que taparte los oídos porque era insoportable. Yo aún tengo pesadillas con el sonido de la llave y el candado de ese lugar.

“Lo que pasé en 100 y Aldabó no se lo deseo ni a un enemigo”, cuenta Mayda, en libertad desde el 14 de julio, aunque cada semana es visitada por el jefe de sector. “Y gracias que me soltaron, de otro modo, quién hace por Yunior”.

El 11 de julio Yunior estaba viendo el fútbol

El domingo 11 de julio cuando decenas de manifestaciones sacudieron Cuba, Mayda y Yunior estaban en casa viendo el fútbol. Y probablemente hubiesen seguido, explica ella, si la transmisión no la hubiesen interrumpido para televisar el discurso del mandatario Miguel Díaz-Canel.

“El mismo presidente incitó a que salieran a fajarse unos con otros, pero al oírlo se asomaron muchos curiosos que nunca habían visto una manifestación y querían saber”. Entre estos salió Yunior, y caminó hasta acercarse a la calzada de Güines.

“Los testigos me explican que la gente iba tranquila, gritando consignas; pero de pronto soltaron a los boinas negras para reprimir y empezaron a cargar con todos. Mi hijo se asustó y se mandó a correr para llegar a casa”.

Los militares lo alcanzaron cuando el muchacho intentó refugiarse a unos metros de su vivienda, en el portal de un vecino. Allí mismo lo agredieron y apresaron. Entonces comenzó un calvario para su familia.

“Mi hijo nació sin el oído derecho y por tanto su audición es limitada. En esa parte él no tiene oreja. Por su condición, junto a las migrañas que padece, nunca se había separado de mí, ni para la escuela al campo. Y ahora está en prisión sin haber tirado ni una piedra”.

Yunior. Foto cortesía del autor

“Primero lo recluyeron en la prisión de jóvenes Ivano del Cotorro. Llegué allí para saber de él y me topé con colas en las afueras. Eran familias revisando unas planillas a ver si hallaban los nombres de sus allegados. Era una escena impactante”.

El 25 de agosto Mayda fue hasta ese centro para dejarle a Yunior una bolsa con alimentos. Sin embargo, tenía la sospecha de que lo habían trasladado sin avisarle. Allí se rehusó a dar los alimentos para que se los entregaran, exigió ver a su hijo, escucharlo.

Las autoridades le aseguraron que seguía allí. Le pidieron que dejara la comida y ellos se la darían al muchacho. “Esos oficiales querían quedarse con las cositas que llevaba con mil sacrificios”.

Sin embargo, la madre no cedió, insistió tanto que tuvieron que aceptar que Yunior no estaba. Lo habían trasladado días antes a otra prisión. Según las autoridades se contagió con la COVID-19.

“Mi hijo salió sano de mi casa y ahora sufre escabiosis. Tiene los dedos de los pies reventados que no puede caminar y se enfermó con el virus, aunque tenía las tres dosis de Abdala”.

Hoy Mayda confiesa que ha perdido la confianza en quienes dirigen el país y teme por Yunior. Hasta sus padres ancianos, él combatiente de Angola y ella alfabetizadora, se saben defraudados por una Revolución a la que entregaron cuanto podían y hoy les arrebató a su nieto.

Mayda con sus padres. foto cortesía del autor

“Me siento muy vulnerable, expuesta, en total indefensión. Es como estar atada de manos y pies, contra la pared con una espada apuntando al pecho, sin poder ni siquiera gritar o pedir auxilio”.

Desde el 11 de julio, Mayda ha podido ver a su hijo solo una vez. El 17 de agosto le habló sentada en un extremo de una mesa y él en otro. No le permitieron besarlo o darle un abrazo.

“En cuanto me vio empezó a llorar. No podía ni hablar. Miraba para los militares que estaban alrededor y con miedo, bajando la voz, me confesó que le habían dado mucho golpe y hasta los perros le tiraron. Me repetía una y otra vez: mami, sácame de aquí.”

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“Mi hijo no merece lo que está viviendo”, otra madre cubana desesperada

José Alejandro Matanzas

José Alejandro Rodríguez Gelin, uno de los manifestantes que el 11 de julio pasado salió a las calles en la provincia de Matanzas para protestar contra el gobierno, aún continua preso en la unidad penitenciaria Combinado del Sur, en la ciudad cabecera de ese territorio.

El joven de 22 años, natural del municipio Jovellanos, fue arrestado arbitrariamente un día después de las masivas protestas, el 12 de julio, por miembros de la Seguridad del Estado y oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

“Mi hijo no merece lo que está viviendo, somos una familia que le ha inculcado valores. Estamos destrozados por lo que nos ha tocado. Solo le pido a Dios que no le pase nada malo”, declaró su madre, Meybel Gelin García, a CubaNet.

Durante su estancia en la Unidad de Operaciones de la Seguridad del Estado, ubicada en la barriada Versalles, del municipio cabecera, José Alejandro Rodríguez Gelin solo tuvo contacto en dos ocasiones con su abogado, quien le informó que la solicitud para un cambio de medida fue rechazada por la Fiscalía. Por esta razón las autoridades decidieron enviarlo al Combinado Sur a esperar su juicio.

‘’Hoy mi hijo corre peligro”, lamenta la madre de José Alejandro, “estamos desesperados por la última conversación que tuvo con su abogado, a quien le insinuó que si no resolvían su caso entraría en una huelga de hambre y sed. Yo me desgracio la vida si a él le pasa algo”.

El joven matancero está siendo acusado por las autoridades del régimen de “desorden público” e “incitación para delinquir”. Hoy se mantiene a la espera de juicio bajo prisión preventiva con internamiento.

José Alejandro
Foto cortesía

Hace dos años José Alejandro tuvo que interrumpir sus estudios universitarios por una enfermedad que presentó a finales de su Servicio Militar Obligatorio. Meybel Gelin García contó a CubaNet que, producto de una mala alimentación durante el servicio, el joven desarrolló una metaplacia intestinal, la cual fue atendida en un centro de salud de la capital cubana.

“Hoy su vida no es como la de otros jóvenes, él lleva una dieta alimenticia especial y debe tomar agua hervida”, reclamó la madre.

En más de cuarenta días bajo investigación Alejandro ha perdido peso por la mala elaboración de los alimentos, lo cual pudiera llevarlo a una recaída de salud.

Dentro de la celda 12 del Técnico de la Seguridad del Estado conocí a José Alejandro, su pasión por la lectura y su amor por las artes plásticas, su añoranza por la familia y la necesidad de aferrarse al espíritu de su abuela materna para que lo ayudara a enfrentar los días más oscuros.

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Madre desesperada ante silencio de USCIS sobre visa humanitaria para su hija en Cuba

Linda

MIAMI, Estados Unidos.- Airelys Acosta, una madre cubana residente en Hialeah, está desesperada ante el silencio de las autoridades de Estados Unidos sobre la solicitud de visa humanitaria que presentó el pasado mes de abril para su hija Linda Hernández, una joven de 26 años que tiene cáncer y se encuentra en Cuba.

Acosta contó que la documentación requerida fue enviada al Departamento de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) pero que hasta ahora no ha tenido ninguna respuesta de la agencia federal.

“Hasta el día de hoy, USCIS no ha emitido un aviso de recibo, a pesar de que la carta contiene claramente la solicitud acelerada requerida y la evidencia suficiente”, aseguró por su parte la abogada Laura Jiménez, quien tramitó la solicitud.

Jiménez, que incluyó en la solicitud de la visa la urgencia del problema de salud de la joven, considerado como un asunto de “vida o muerte”, asegura que ha empleado como último recurso una petición a la embajada de Estados Unidos en La Habana para que Linda Hernández sea entrevistada y se valore la posibilidad de que pueda viajar de manera expedita con una visa B2 para tratamiento médico.

https://www.youtube.com/watch?v=NzchgOP8oD0&ab_channel=Peri%C3%B3dicoCubano

“La salud de la niña no está bien, no tiene a dónde acudir porque los hospitales están cerrados por el COVID”, y tampoco tiene el medicamento que necesita tomar porque está en falta en la isla, dijo en un video Acosta.

Linda Hernández sobrevivió a una operación complicada de una lesión tumoral en el páncreas, resultado que para los doctores cubanos que la atendieron constituyó “un milagro”, desde entonces y de por vida debe tomar Pankreatan, un medicamento que reemplaza las enzimas digestivas que su cuerpo no produce. Su vida depende de ello.

El medicamento no está disponible en Cuba, donde tampoco existe un sistema de transporte de emergencia adecuado, en caso de que la paciente necesitara recibir atención médica inmediata.El doctor de Miami Alberto Manzor está dispuesto a atender a la joven cubana, “los síntomas que ella refirió en su video son síntomas de las complicaciones que está teniendo y estas complicaciones necesitan una atención urgente.”

“Tengo miedo de que pase algo y no estar al lado de mis padres”, dijo Linda Hernández en un video transmitido en la red social de Facebook de la periodista Maite Luna.

Los padres de Linda Hernández comenzaron en 2018 un proceso de reclamación para sus dos hijas residentes en Cuba, aprobado recientemente, pero del cual Linda no se pudo beneficiar porque tenía 21 años cuando se sometió la petición migratoria. Su hermana menor, que fue aprobada para viajar a Estados Unidos, se quedó en la isla para cuidar de ella.

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“Es duro ver a tus hijos llorar porque las goteras les caen en la cara”

madre hijos goteras

LA HABANA, Cuba. “Sinceramente yo no creo que a estas alturas me vayan a ayudar, para mí es muela —hablar mucho sin resolver— que me están dando”, así definió Yamila Bermúdez Ramos, una madre cubana de cuatro hijos, las respuestas ofrecidas por el régimen de La Habana a la penosa situación de vivienda que enfrenta.

“Siempre me dicen que tengo que esperar a que vengan, para ver si es verdad que la casa está inhabitable y si se moja”, contó a CubaNet Yamila, residente en calle E número 36, reparto Poey, municipio Arroyo Naranjo.

La mujer reconoció que en varias ocasiones ha sido visitada por una trabajadora social, pero hasta el momento no han hecho nada para resolver su situación. “Lo único que han hecho es pedirme mis datos y más nada”, precisó.

El más pequeño de los cuatro hijos de Yamila Bermúdez tiene 4 meses de nacido y según cuenta padece de una afección cardiovascular, situación, conocida por las autoridades, que tampoco han tenido en cuenta para solucionar su problema.

“Ellos (gobierno) saben que mi hijo tiene un soplo en el corazón, pero lo único que hacen es decir que tengo que esperar, que para todo tengo que esperar”.

La vivienda de esta madre cubana se encuentra en pésimo estado constructivo y, según relata, cuando llueve todo se moja por las goteras que tiene el techo de la casa.

“Cada vez que llueve tengo que cambiar las camas de los niños porque las goteras caen encima de ellas. Imagínate, tener que mover todo en este cuartico tan pequeño, es casi imposible”, aseguró.

La mujer denunció que lleva arrastrando con esta situación desde hace alrededor de 10 años, y durante todo este tiempo ninguna autoridad se ha sensibilizado con su situación.

“Me siento desamparada, sin esperanzas, triste. Me habían dicho que como era madre de más de tres niños menores de 10 años me ayudarían, pero no ha sido así, nunca he recibido ninguna ayuda del gobierno’’

“Como madre me siento muy mal con toda esta situación. No es fácil ver a tus hijos despertarse en la madrugada, llorando, porque las goteras le caen en la cara, eso me saca de mis cabales, por el dolor y la impotencia de no poder hacer nada”, lamentó.

Cada vez son más las madres cubanas que denuncian, fundamentalmente en redes sociales, la poca sensibilidad de las autoridades para resolver los diferentes problemas que aquejan a la empobrecida sociedad cubana.

En mayo pasado, Roxana Martínez Romero reveló ante las cámaras de CubaNet la triste situación por la que estaba atravesando con su hijo, Jonathan David, un niño inválido de 9 años de edad.

La mujer denunció la desatención de las autoridades, a pesar de las incontables gestiones realizadas por ella para, entre otras cosas, poder conseguir pañales desechables para su hijo.

“Como madre me siento bien desamparada. No es que me haya quedado en la casa trancada sin hacer nada por mi hijo, he hablado hasta lo más arriba posible, pero aun así no se han preocupado por el niño. Estoy muy decepcionada”.

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Negligencia médica durante el parto deja estéril a madre cubana

negligencia médica Cuba

negligencia médica Cuba
Foto collage CubaNet

MIAMI, Estados Unidos.- Otro caso de negligencia médica ha puesto una vez más en el centro de la polémica al sistema de salud cubano, que presume de ser el mejor. Una cesárea por preeclampsia, y los sucesos que le continuaron, dejaron a una madre sin la posibilidad de tener más hijos.

Los hechos ocurrieron en el Hospital Nacional Enrique Cabrera, en La Habana, y fueron denunciados en la red social de Facebook por la prima de la víctima, Nalvis Vallin.

Según su relato, luego de la cesárea prematura, debido a la complicación mencionada, que se caracteriza por presión alta, dolor de cabeza e hinchazón facial, la bebé debió quedarse en el hospital para tenerla bajo cuidados, y a la madre la enviaron a su casa.

Cuando comenzó a experimentar fiebre alta la devolvieron al hospital, donde la tuvieron que ingresar en cuidados intensivos “porque la infección era muy grande por algo que dejaron dentro. Terminaron vaciándola… Ya no puede tener mas hijos”, denunció Vallin.

Y todavía el gobierno se vanagloria “de tener una potencia médica” y exporta profesionales de la salud “como si de verdad fueran los mejores del mundo”, sentenció.

Los comentarios en la red social no se han hecho esperar, y los usuarios han arremetido contra los encargados de proveer atención a la mujer.

Una cubana, al parecer amiga de la familia, aseguró que la imagen la conmovió hasta las lágrimas. “Ver esa foto ha sido duro, cómo se les ocurre hacer la herida así a estas alturas de la vida, cerrarla así, parecen matarifes de cerdo en lugar de cirujanos. Mandar a una paciente por cesárea para casa inmediatamente es una animalada, debe estar mínimo 4 o 5 días en hospital y bajo estricta observación para evitar justamente lo que le pasó”, denunció.

Así mismo, llamó la atención de “hasta cuándo se tendrán que seguir jodiendo vidas en Cuba sin que pase nada y nadie pague!!??”.

“Son un asco. La máxima expresión de la insensibilidad y la chapucería. Aquel sistema ha hecho un daño en Cuba del cual no sé si algún día nos podremos recuperar”, escribió otra.

Lamentablemente los episodios de negligencia médica son bastante frecuentes en la Isla, y con respecto a los embarazos, varias mujeres han quedado estériles, han muerto, o ha fallecido el bebé por complicaciones que el personal de salud no ha sabido solucionar.

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“Me siento desamparada”: Roxana pide ayuda para su hijo en silla de ruedas

LA HABANA, Cuba.- “No es justo que a pesar de que está en esas condiciones no tenga un poquito de comodidad, la que necesita un niño para ser feliz”, fueron las palabras exactas de Roxana Martínez Romero, la madre cubana que pidió ayuda en redes sociales para su hijo Jonathan David, un niño inválido de nueve años de edad.

Sentada en la sala de su hogar, en calle D entre 5ta y Final, en el municipio Guanabacoa, Roxana contó a CubaNet la difícil situación que afronta desde que su hijo, con apenas un mes de nacido, fue intervenido quirúrgicamente a causa de una mielomeningocele que lo dejó sin poder caminar.

“En el momento en que un niño nace con este problema (mielomeningocele) o con cualquier otro tipo de problemas se le debe mandar a una comisión de médicos. Ellos mismos se encargan de inscribirlo en Bienestar Social y de darle la atención y todo lo que lleva. Pero conmigo eso nunca fue así”, explicó Roxana.

Según comenta, ante su desesperación por conseguir alguna ayuda, y gracias al asesoramiento de una amiga, comenzó los trámites ante Seguridad Social para intentar obtener algún apoyo del Gobierno para su hijo.

“Una persona me recomendó ir a Bienestar Social a explicar mi caso. Fui allá, me expliqué e inscribieron al niño. Me entregaron una chequera de 158 pesos y más nada. Nunca me visitaron, nunca fueron a ver las condiciones del niño, nunca hicieron nada”, explicó.

En ese sentido, agrega esta madre cubana que continuó realizando gestiones hasta que finalmente pudo contactar con la subdirectora provincial de Seguridad Social que, según señala, fue la única que intentó ayudarla.

“Yo no tenía refrigerador, no tenía nada, no tenía condiciones de vida, así que fui nuevamente a Bienestar Social y allí conversé con Madeleine, subdirectora municipal, que bien mal que me trató”.

“Acompañada de una amistad mía que me estaba apoyando nos dirigimos a la Dirección Provincial de Seguridad Social y allí vimos a la subdirectora Milagro, que fue la que se compadeció ante el llanto mío. Ella fue a la casa y vio la situación del niño. Decidió que había que darle refrigerador, lavadora, batidora, aire acondicionado y televisor, pero todo quedó ahí”, detalló la mujer.

Asimismo, alega que envió una carta al Comité Central del Partido Comunista de Cuba pidiendo que le proporcionaran pañales desechables a su hijo y que enviaran a una maestra a impartirle clases al pequeño en casa.

“Ellos me dieron la respuesta a través del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Me dijeron que los pañales desechables no eran recomendables por las escaras que tenía el niño y que lo más recomendable era ingresarlo. Pero nunca llegué a ingresarlo, porque de contra que él está así, con la situación que él tiene, si lo ingreso en un hospital puede coger una bacteria o miles de enfermedades. La atención de él tiene que ser aquí en la casa”.

“Además, dijeron que no habían maestros para ponerle en la casa y que las escuelas estaban con falta de profesores. Yo alegué que no entendía que no hubiese un maestro para ponerle al niño, con tantos que se gradúan todos los años”, señaló.

Según indica, gracias a su insistencia finalmente logró que le asignaran una maestra, la cual solo le imparte al niño una hora clases cada jueves, razón por la cual, a pesar de que el pequeño ya tiene nueve años, aún no sabe escribir su nombre.

“El niño no aprende nada, yo me he tenido que volver su maestra para que aprenda algo”, apuntó.

Entretanto, Roxana refiere que la silla de ruedas con la que cuenta el pequeño hoy, la cual está en muy mal estado, le fue vendida por el Gobierno sin tener en cuenta su delicada situación económica.

“Gracias a mi papá, que me ayudó, le compré el sillón de ruedas, pero el aparato solo duró un mes”.

“La trabajadora social que me tiene que atender vive a dos cuadras de aquí y ni ella viene a mi casa. No me dan ni los medicamentos para atender las escaras del niño”, lamentó.

Tras publicar su historia en Facebook, cuenta Roxana, algunos amigos se han solidarizado con su situación y le han enviado ciertas donaciones, con las cuales ha podido comprar pañales para su hijo.

Sobre la alimentación del pequeño, la madre también explicó que el Gobierno cubano solo le oferta como dieta adicional una bolsa de leche en polvo y una libra de pollo al mes.

“A él no me le dan carne, no le dan nada, lo único que él tiene es la dieta de pollo y una bolsita de leche para un mes”, denunció esta madre cubana.

La mujer acotó sentirse desamparada, especialmente luego de todas las gestiones que ha realizado para conseguir ayuda para su hijo. Aun así, el Gobierno continúa sin preocuparse por la situación.

“Como madre me siento bien desamparada. No es que me haya quedado en la casa trancada sin hacer nada por mi hijo; he hablado hasta lo más arriba posible y, aun así, no se han preocupado por el niño. Estoy muy decepcionada”, se quejó.

Roxana añadió que su hijo es amante de la computación, pero lamenta mucho que, debido a sus limitados recursos, no pueda ofrecerle una computadora.

“Hace mucho tiempo me viene pidiendo una computadora, pero desgraciadamente no tengo de dónde sacarla”, expresó.

Recientemente, otra cubana identificada como Ketty Méndez, madre de una niña que padece de autismo severo, denunció en redes sociales la falta de ayuda por parte del régimen y cuestionó al gobernante Miguel Díaz-Canel por pedir donaciones de dinero al pueblo de Cuba durante la pandemia de coronavirus.

“Les he pedido ayuda a ustedes, económica, les he pedido ayuda de alimentos (por)que está desnutrida (su hija), les he pedido ayuda de todas formas que ya no sé qué hacer”, denunció la cubana en un video que se hizo viral en Facebook.

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Madre cubana de cuatro menores clama a Díaz-Canel por atención

Ismary Guzmán Caraballo cuba miseria pobreza exilio ayuda prensa independiente caso social otaola

LA HABANA, Cuba.- “Yo quisiera que Díaz-Canel me viera, porque he querido llegar a donde está él y me han dicho que no. Todos los funcionarios que he visto me maltratan y no les importa la vida de mis hijos, me siento abandonada”. Un mar de lágrimas corre por las mejillas de Ismary Guzmán Caraballo, una madre cubana de cuatro niños que clama por la atención del gobernante cubano, producto de la indiferencia de las autoridades municipales ante su caso.

Entre lágrimas, Guzmán Caraballo contó a CubaNet la difícil situación de vivienda que enfrenta con sus cuatro hijos menores, algo que, según explica, a las autoridades municipales de Marianao no les ha importado.

“He ido al gobierno, a vivienda, he ido a todos lados en busca de ayuda, porque soy madre soltera de cuatro niños, y el presidente ha repetido varias veces que ayudaría a las mujeres con varios hijos, pero a mí el gobierno me tiene abandonada, y ya estoy cansada de pasar trabajo y de que me maltraten”, resaltó Ismary.

Desde la muerte de su esposo, que falleció tras recibir cuatro disparos, su vida se volvió un calvario y se llenó de angustias, ya que su principal sustento económico, su esposo, ya no estaba para darles techo y alimentación a sus hijos, algo con lo que tuvo que lidiar ella sola.

“Me quemaron la casa, quizás los mismos que mataron a mi esposo, algo que nunca se supo, pero la realidad es que me quedé sin nada. Tuve que vender mi ropa, el pelo, todo lo que pude para poder darle de comer a mis niños, pues nunca más he podido trabajar para poder atenderlos, y ya no puedo más”, sollozó.

Ismary Guzmán Caraballo añade que el pequeño inmueble donde reside, en la barriada de los Pocitos, en el municipio Marianao, se está hundiendo, pues se encuentra enclavado sobre un pozo ciego, lo cual, explica, es de conocimiento de todos los funcionarios municipales.

“Todo el mundo lo sabe, pero lo único que hacen es decirme que no tienen nada para darme, ni casa, ni albergue. El estado no tiene nada para darme, por eso quiero hablarle al presidente para que me diga cómo es que ayuda a las mujeres con hijos”, puntualizó.

Así mismo, a pesar de su delicada situación, las autoridades también le retiraron a Ismary Guzmán Caraballo la ayuda que le ofrecían de 165 pesos, equivalente a unos 6 dólares, dinero que le daban cada mes mediante una chequera por ser caso social.

“Cuando mi último hijo cumplió un año de nacido, instantáneamente me quitaron la ayuda, sin darme una explicación, una excusa, ni nada, simplemente me la quitaron y ya. Entonces me gustaría entender cuál es la ayuda que este gobierno ofrece a las mujeres con varios hijos, porque yo creo que conmigo hicieron todo lo contrario. Yo quiero que el presidente me explique”, subrayó.

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