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Sobre héroes, tumbas y otros enredos monárquicos

Monarquía, monárquicos

MIAMI, Estados Unidos. — Tras una digna y ordenada monarquía de más de 70 años, la reina inglesa optó por morir a los 96. No quería arriesgarse a otra entrevista como la de Oprah. Su hijo reinará con el nombre de Carlos III, pero no será igual. Isabel II se lleva el cariño y el respeto de la mayor parte de sus súbditos. Carlos III deberá ganárselos y eso es muy difícil. Finalmente, fue enterrada en el castillo de Windsor, cerca de sus padres, Jorge VI e Isabel, la Reina Madre, de su casquivana hermana Margarita, y su marido, Felipe de Edimburgo, condecorado como héroe durante la Segunda Guerra Mundial, quien tuvo la fina cortesía de morir en el 2021, a los 99 años, dieciocho meses antes de su regia esposa.

La madre de Jorge Luis Borges también murió a los 99 años. Un conocido suyo le dijo que era una lástima que no hubiera vivido los cien. “No creo”, le respondió el escritor porteño. “¿Por qué?”, continuó indagando su interlocutor sorprendido. “Porque jamás le vi esa devoción al sistema métrico decimal”, le respondió Borges, quien no perdía una oportunidad de hacer una frase ingeniosa.

Faruk de Egipto, en el exilio dorado que le tocó vivir, pasó a los anales de las butades. Dijo, melancólicamente, que: “pronto quedarían cinco reyes. Los 4 de la baraja y el inglés”. Pero no era verdad. Hay que descartar, de acuerdo con Ipsos, al menos por ahora, los 4 de la baraja. Faruk respiraba por la herida. Había sido derrocado por el teniente coronel Gamal Abdel Nasser en 1952 y obligado a abandonar su patria en seis horas. En el momento en que sus ojos azules se cerraron por última vez, estaba, por supuesto, en un restaurante italiano. Era el exmonarca más grueso de la historia. Pesaba 140 kilos, más de 300 libras. Obviamente, se fue a poco de cumplir los 45 años producto de un infarto. Murió fulminado por un plato de espaguetis a la boloñesa. Es el único caso que registra la historia.

Los números de Ipsos Global Advisoraunque demuestran que sólo el 15% piensa que el Reino Unido estaría mejor sin la monarquía, el resto de Casas Reales europeas también cuentan con un respaldo muy importante. Sólo el 17 % se opone a la monarquía belga y el 22 % a la sueca. Sospecho que holandeses, daneses y noruegos están entre esos dos dígitos. ¿Por qué lo creo? Porque el costo de tener una representación simbólica de la nación es muy bajo (Por cierto, sólo el 4% de los japoneses supone que la monarquía debe ser suprimida, pero ya sabemos que los japoneses son diferentes).

Como los españoles… pero por la otra punta. La misma encuesta, efectuada en 28 países, refleja que el 52 % de los españoles piensa que debe votarse la monarquía, entre ellos uno de cada cuatro miembros del Partido Popular, de la derecha conservadora, pero sólo el 37 % del electorado votaría en contra. Ahí hay que contar la casi totalidad de Izquierda Unida y el 80 % de Podemos. O sea: más de la mitad de los españoles están a favor de la monarquía.

Los españoles entienden que Felipe VI no es como su padre. Quiero decir: que nada tiene que ver con la catadura moral de Juan Carlos, últimamente muy castigada en la serie de HBO en tres episodios “Operación: Salvar al Rey”. Felipe es un rey absolutamente honrado, y Letizia, la reina, es una mujer de clase media, moderna e ilustrada, universitaria, el orgullo del país. Letizia ha hecho todo lo posible por educar a la princesa Leonor para que cumpla sus funciones como reina cuando le toque reemplazar a su padre. Creo que la niña habla, además del castellano, el inglés y el francés, las lenguas clave internacionales, el catalán y el gallego —las otras dos lenguas romances de la Península Ibérica—, mientras se defiende con el euskera, la difícil lengua primordial de numerosos vascos. Leonor, como Letizia, será, si llega a reinar, una monarca ‘progresista’ en el mejor sentido de esa palabreja, casi siempre asimilado a las naciones que menos progresan.

La mejor manera de proteger la monarquía española es legislar que, cada 15 o 20 años, una nueva generación se someta a la ceremonia de votar si quieren o no la institución de los monarcas. Eso le ahorraría al país mucha sangre. Al fin y al cabo, tres veces la dinastía de los borbones ha debido abandonar el poder y marchar al exilio (El propio rey emérito, Juan Carlos, nació exiliado en Roma). Jamás ha salido gratis el cambio. Es hora de que eso cambie.

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La reina Isabel II y el veredicto de la historia

La reina Isabel II, Isabel II

MIAMI, Estados Unidos. — Era el verano de 1976. Gerald Ford era el presidente norteamericano y varios estudiantes cubanos de la Universidad de Georgetown en Washington nos las agenciamos para ir a Filadelfia, donde estaba al llegar, en su yate real, la reina de Inglaterra.

En aquella visita de Estado, en el bicentenario de la independencia americana, la reina venía acompañada por Felipe, el príncipe consorte, y su discurso en Filadelfia cautivó a millones de americanos. Según ella, no venía a celebrar la separación de las trece colonias de la Corona Británica, pero dijo que “los patriotas fundadores de la gran república americana le habían enseñado a Gran Bretaña una lección muy valiosa”.  Agregó que “las heridas de la separación en 1976 sanaron hace muchos años”.  Y mencionó la amistad y los ideales comunes de los dos pueblos y recordó como habían luchado juntos en dos guerras mundiales.

A Filadelfia trajo una copia de La Magna Carta y una campana inscripta con el lema “Dejen que suene por la libertad”, fundida en Inglaterra. Fue recibida en la Casa Blanca por el presidente Gerald Ford, aunque ya Isabel II había visitado Washington años antes, cuando le dio la bienvenida el presidente Dwight Eisenhower.

En el banquete en Filadelfia, el alcalde Frank Rizzo le dijo que alguien le había robado la medalla de plata conmemorativa con su imagen (regalo que le habían hecho en un estuche a todos los presentes). Isabel II le respondió que no se preocupase, que ella le daría la suya que era de oro.

Isabel II tenía un gran sentido del humor, según me contó en Londres Hugh Thomas, el historiador inglés, ya miembro de la Cámara de los Lores. Lord Thomas de Swynnerton me llevó al parlamento, donde me presentó a una miembro de “sangre azul”. Cabe mencionar que la tal señora era marxista y admiradora de Fidel Castro.

La reina Isabel murió ayer a los 96 años, y bajo su reinado de setenta años, los ingleses tuvieron quince gobiernos con quince primeros ministros, tanto conservadores como liberales, desde Winston Churchill hasta Boris Johnson. El último acto oficial dos días antes de fallecer fue recibir a la recién-electa primer ministro, Liz Truss, y validar su elección.

Es difícil pensar que el veredicto de la historia sobre su reinado sea otro que positivo, como lo es hoy el respeto y la admiración que sienten por ella su pueblo y millones de personas alrededor del mundo.

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Cuando Carlos III visitó La Habana y se reunió con Díaz-Canel

Carlos III, La Habana

MADRID, España.- Carlos de Inglaterra, quien con el fallecimiento de su madre Isabel II este jueves se convirtió automáticamente en el rey Carlos III, visitó Cuba en marzo de 2019.

En aquel entonces príncipe de Gales, Carlos III llegó a La Habana acompañado de su esposa Camila, duquesa de Cornualles, ahora reina consorte.

Durante la visita, parte de una gira por el Caribe, Carlos III colocó una ofrenda floral ante el monumento de José Martí, un protocolo que cumplen en la Isla las visitas de alto rango; y se reunió con el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel.

Carlos III, La Habana

En su estancia de tres días la pareja también recorrió las calles de La Habana Vieja; asistió a un concierto de la reconocida Camerata Romeu, en la Basílica menor de San Francisco de Asís; visitó un club de autos clásicos británicos en La Habana; y el Centro de Inmunología Molecular.

Aunque la prensa oficialista no dio la cobertura que suelen tener los sucesos de esta envergadura, medios extranjeros señalaron que el viaje buscaba consolidar y fortalecer las relaciones bilaterales, dentro del proceso de acercamiento iniciado en 2016 con el viaje a Cuba del entonces ministro de Exteriores, Philip Hammond.

Por su parte, la residencia oficial del entonces heredero al trono señaló a través de un comunicado: “La visita del Príncipe y la Duquesa resaltará los vínculos entre los pueblos del Reino Unido y Cuba, y explorará temas cruciales relacionados con las artes, los jóvenes emprendedores, la restauración del patrimonio y la agricultura sostenible”.

Dicha visita fue la primera estancia oficial de miembros de la familia real británica a Cuba, que recibió hace más de 70 años a Eduardo VIII (1894-1972), convertido en duque de Windsor después de abdicar al trono de Inglaterra en favor de su hermano menor, Jorge VI.

El tío abuelo del príncipe Carlos visitó La Habana en más de una ocasión junto a su esposa, la estadounidense Wallis Simpson.

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Cuando los ingleses gobernaron La Habana durante casi un año

La Habana

MADRID, España.- En el siglo XVIII, Cuba, por la posición estratégica para el comercio que tenía el puerto de La Habana, era considera “la llave del Nuevo Mundo”. Esto hacía que muchos países europeos, entre ellos Inglaterra, quisieran hacerse con el control de la Isla.

Aunque en diversas ocasiones corsarios y piratas que respondían a la corona inglesa habían intentado acercarse a las costas habaneras, no lo lograron hasta 1762.

Durante la Guerra de los Siete Años (conflicto de Inglaterra contra España y Francia), los ingleses vieron una posibilidad de terminar la guerra si conseguían tomar La Habana.

Fue así que en la mañana del 6 de junio de 1762 las tropas inglesas, para sorpresa de los españoles, desembarcaron en La Habana, a pesar de que en el puerto había anclados más de una docena de buques de guerra.

Los ataques ingleses comenzaron contra las fortalezas de Cojímar y Bacuranao, en Guanabacoa.

La región fue defendida por las tropas españolas, y especialmente por el regidor de la villa de Guanabacoa, conocido como Pepe Antonio.

La defensa de Pepe Antonio, quien había reunido a unos 70 hombres, trascendió la historia como uno de los hechos más significativos de la toma de La Habana por los ingleses.

No obstante, la región fue controlada y los invasores avanzaron hacia el castillo de San Salvador de La Punta, el pequeño Torreón de San Lázaro, el fortín de La Chorrera y posteriormente hacia el Castillo de los Tres Reyes del Morro.

El Castillo del Morro, uno de los sitios emblemáticos de La Habana, desde 1630 vigilaba la entrada y salida de las embarcaciones.

Tras una semana de batallas, los ingleses ya controlaban las principales construcciones militares españolas; pero el dominio inglés no fue oficial hasta el 12 de agosto de 1762, con la firma de la capitulación española.

Los ingleses estuvieron gobernando en La Habana durante 11 meses. En ese periodo la ciudad tuvo un gran auge económico, especialmente por el desarrollo del comercio con islas cercanas.

En julio de 1763, España entregó a Inglaterra la península de La Florida para recuperar Cuba.

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¿A qué vinieron sus Altezas Reales?

principe carlos cuba inglaterra Gales habana visita

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(radioreloj.cu)

LA HABANA, Cuba. – A pesar de la publicación por la prensa castrista de sendas descafeinadas Biografías Oficiales de sus Altezas Reales, el Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornualles  —quienes arribaron en la tarde del mismo día a la capital cubana dando cumplimiento a una visita anunciada meses atrás, en respuesta a una invitación oficial del gobierno cubano— y de la breve mención en los noticieros de televisión de las actividades y recorridos de la egregia pareja durante su breve paso por La Habana, llama la atención el modesto perfil otorgado por los medios gubernamentales a huéspedes de tan rancio abolengo.

Tratándose de un hecho histórico sin precedentes que algunos medios extranjeros han querido ver como un acercamiento o mejora de relaciones entre La Habana y Londres, llama la atención la fría discreción de las autoridades cubanas y la poca cobertura mediática ofrecida al acontecimiento. Si en verdad el objetivo de esta visita les fuera tan propicio a los jerarcas del Gobierno, no hubiesen faltado los recibimientos entusiastas y las movilizaciones de fieles, quizás portando carteles al estilo de: “Bienvenidos sus Altezas Reales” u otra cursilería similar.

Huelga decir también que la visita de los representantes de la monarquía británica —o de cualquier otra testa coronada de la vieja Europa— es tan inusual como ajena y distante para el común de los cubanos. Irreverentes y plebeyos por naturaleza, antimonárquicos —antes, por tradición heredada de las guerras independentistas; después, por el adoctrinamiento ideológico comunista— y culturalmente refractarios a todo pedigrí real o etiqueta palaciega, la idiosincrasia de los pobladores de este otro archipiélago nada tiene en común con representantes de realeza alguna.

Y tan ajena resulta la realeza británica a los cubanos que la mayoría ni siquiera conoce de los escándalos protagonizados en su día por las infidelidades del propio Príncipe de Gales que ahora nos visita, su controversial divorcio de la princesa Diana y el papel que jugó en esos enredos la actual esposa del heredero del trono, antes amante del otrora inquieto Charles. Sumidos en las urgencias de la supervivencia cotidiana, poco interesa a los cubanos esta pareja de aristócratas. Con toda seguridad, los héroes de las lacrimógenas telenovelas regionales y sus avatares son mucho más cercanos y familiares para los nativos de esta isla que las intrigas del Palacio de Buckingham.

Así pues, en perspectiva, se puede decir que la presencia de sus Altezas Reales británicas entre nosotros resulta un acontecimiento más bien folclórico que, a lo sumo, despertará alguna curiosidad entre el vulgo pero que pasará sin penas ni glorias y será olvidado tan pronto los visitantes se marchen por donde llegaron.

Más extraña aún que esta extemporánea visita es que se produzca en medio de otra vuelta de tuerca en la eterna crisis económica de la Isla, cuando las carencias se recrudecen, las migraciones hacia el exterior siguen marcando tendencia creciente y el horizonte se vislumbra cada vez más (literalmente) sombrío ante la posibilidad de la pérdida de los subsidios petroleros de Venezuela en un plazo cercano.

Si se les mira desde el ángulo de las relaciones de Estado, tampoco parecen muy congruentes los vínculos entre una monarquía europea de larga tradición y rica estirpe y una dictadura de sello comunista. Cuesta creer que una personalidad políticamente influyente como el heredero al trono británico se preste a ofrecer un amigable espaldarazo al Palacio de la Revolución, en especial cuando no es habitual que las casas reales europeas marquen posiciones políticas muy tajantes con los gobiernos o desgobiernos del mundo.

Menos creíble aún es que sus Altezas Reales se hayan tomado la molestia de aterrizar en la Isla solo para colocar una ofrenda floral a José Martí, visitar el Palacio de los Capitanes Generales, asistir a una función de los niños de La Colmenita y a otra del Ballet Alicia Alonso en el Gran Teatro de La Habana. Son príncipes, no tarados.

Por otra parte, pese a que el príncipe Charles desoyó la petición del senador estadounidense Rick Scott, quien en el mes de febrero pasado le había solicitado cambiar sus planes de viaje a La Habana y visitar Florida, donde —según le escribió Scott— podría “conocer de primera mano las seis décadas de atrocidades, opresión y miseria que el régimen infligió a los cubanos”; y aunque la agenda del Príncipe en La Habana no incluyó algún encuentro con los sectores disidentes ni declaraciones sobre la situación de Venezuela y el importante papel de Cuba en el sostenimiento militar y de inteligencia en ese país sudamericano, tampoco existen hasta ahora indicios de algún tipo de componenda o alianza entre el Presidente no electo de Cuba, Miguel Díaz-Canel. y su comparsa geriátrica con el representante de la monarquía británica.

Antes bien todo indica que la presencia de Charles y Camille en La Habana responde más a una agenda relacionada con aspectos de interés financiero y exploración de posibles inversiones que con cuestiones de tipo político, aunque el protocolo y las apariencias puedan sugerir lo contrario. Puede que, tras bambalinas, el príncipe haya venido también a ventilar los adeudos de la parte cubana con el Reino Unido. En todo caso la política inglesa históricamente ha mantenido su independencia con respecto a Washington y ha trazado su propia agenda —tal como se demostró cuando llevó adelante la Guerra de las Malvinas— pero a la hora de partir el pastel Londres sabe dónde están sus aliados.

Por el momento los detalles del encuentro del Príncipe de Gales con Díaz-Canel y los verdaderos propósitos de esta visita de la Casa Real Británica a Cuba quedan envueltos en un halo de misterio sobre el que solo podemos especular. En todo caso el miércoles 27 de marzo la pareja real partirá de Cuba a visitar sus antiguas colonias insulares del Caribe. Atrás dejarán la misma pobreza y desesperanza que se han convertido en el signo que marca la realidad para los cubanos.




Ya es oficial: el príncipe Carlos y Camilla visitarán Cuba del 24 al 27 de marzo próximo

príncipe Carlos camilla Inglaterra Cuba

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El príncipe Carlos y su esposa Camilla (glamour.mx)

LA HABANA, Cuba. – El príncipe Carlos, heredero de la corona británica, y su esposa Camilla, duquesa de Cornualles, realizarán del 24 al 27 de marzo una histórica visita a Cuba, donde se reunirán con Miguel Díaz-Canel, anunció este viernes la residencia de Clarence House.

Esta será la primera estancia oficial de miembros de la familia real británica en la isla mayor de las Antillas, una de las paradas en la gira de la pareja por el Caribe, que también incluirá Santa Lucía, Barbados, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, Granada e Islas Caimán.

El matrimonio asistirá a un total de cincuenta eventos en el recorrido previsto del 17 al 29 de marzo, que busca fortalecer las relaciones con los miembros de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth), cuyo liderazgo pasará al príncipe Carlos tras el fallecimiento de su madre, la reina Isabel II.

“La visita del Príncipe y la Duquesa resaltará los vínculos entre los pueblos del Reino Unido y Cuba, y explorará temas cruciales relacionados con las artes, los jóvenes emprendedores, la restauración del patrimonio y la agricultura sostenible”, señaló en un comunicado la residencia oficial del heredero al trono británico.

El encuentro oficial del príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles con el gobernante cubano tendrá lugar el lunes 25 de marzo, previsiblemente en el Palacio de la Revolución, sede del régimen cubano en La Habana.

La ajetreada agenda del matrimonio real en tierra cubana comenzará con una ofrenda floral al prócer independentista cubano José Martí e incluirá intercambios con emprendedores cubanos, recorridos por centros comunitarios, instituciones culturales y una visita a un club de autos clásicos británicos en La Habana.

El príncipe Carlos viajará en solitario fuera de La Habana para conocer de primera mano las experiencias cubanas en proyectos de energía renovable y agricultura orgánica, en un recorrido que lo llevará además a la costa sur de la isla.

En el último día de la visita, el miércoles 27 de marzo, el príncipe de Gales participará en una mesa redonda sobre la preservación del medio ambiente, mientras que la duquesa asistirá a un debate sobre las iniciativas cubanas para ayudar a las víctimas de violencia doméstica.

“Cuba acoge con satisfacción el anuncio oficial de la visita de Sus Altezas Reales El Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornualles. Serán bienvenidos a nuestro país”, aseguró hoy el ministerio de Exteriores cubano en su cuenta oficial de Twitter.

Este suceso “resaltará las crecientes relaciones bilaterales entre el Reino Unido y Cuba y mostrará los vínculos culturales entre ambos países”, indicó por su parte la embajada británica en La Habana.

La visita del príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles será la primera estancia oficial de miembros de la familia real británica a Cuba, que recibió hace más de 70 años a Eduardo VIII (1894-1972), convertido en duque de Windsor después de abdicar al trono de Inglaterra en favor de su hermano menor, Jorge VI.

El tío abuelo del príncipe Carlos visitó La Habana en más de una ocasión junto a su esposa, la estadounidense Wallis Simpson, y mostró predilección por el emblemático Hotel Nacional habanero, que hoy muestra la suite donde se alojó el matrimonio y un registro de sus comidas preferidas.

Mucho antes, en la década de 1780, el futuro rey Guillermo IV del Reino Unido (1765-1837) desembarcó en la capital cubana durante una breve parada en el viaje de regreso de la flota inglesa destacada en Jamaica.

El entonces joven Guillermo, que servía como guardiamarina en la nave capitana Barfleur, visitó La Habana junto a un grupo de oficiales entre los que se encontraba el mítico almirante Horacio Nelson.

(EFE)




A Camila de Cornwall no le convence la comida cubana

Camila de Cornwall y el príncipe Carlos de Gales, quiens visitarán Cuba en la primavera. Foto Getty Images

MIAMI, Estados Unidos.- La visita que realizarán el príncipe Carlos de Gales y Camila de Cornwall a Cuba en la próxima primavera tiene un reto para los cocineros de la Isla: agradar el paladar de la Duquesa, quien aseguró recientemente que la comida cubana no le convence.

En un texto publicado por el diario inglés The Times, la esposa del futuro Rey de Inglaterra comentó durante una visita a la Corte Suprema de Londres el martes el poco entusiasmo que la provoca la cocina criolla. “A la duquesa le encanta la música cubana y está muy interesada en la arquitectura, pero la comida no le termina de convencer”, reveló la baronesa Hale de Richmond, presidenta de la Corte Suprema.

La noticia de la que será la primera visita de miembros de la casa real británica a Cuba ha impactado a la prensa de ese país, y el mismo diario The Times contactó a varios restaurantes privados en la capital cubana para conocer qué piensan de estas declaraciones quienes tendrán la tarea de convencerla de lo contrario.

Uno de los entrevistados para el medio inglés fue Carlos Cristóbal Márquez, cocinero y dueño de la paladar San Cristóbal, un lugar que saltó a la popularidad internacional después de que Barack Obama cenara junto a su familia durante su visita oficial en 2016.

Márquez dice al respecto que “muchos restaurantes como el nuestro han variado sus menús para satisfacer todo tipo de demandas”. En su negocio se preparan incluso recetas veganas, y trabajan con las “partes finas” del puerco, como el lomo.

Carlos Cristóbal Márquez ha preparado banquetes para 19 presidentes, celebridades como Beyoncé o Mick Jagger, además de para varios príncipes saudíes, a los que considera, por cultura y religión, más difíciles de satisfacer que una potencial visita de la duquesa Camila.

Por otro lado, el chef hispano-cubano Valero Álises, ganador del concurso Iron Chef en 2014 y quien actualmente cocina para comensales en la paladar Mercaderes en la Habana Vieja aseguró que “a veces existe una idea totalmente equivocada sobre la comida cubana en el exterior. Lejos de lo que pueda parecer, de las dificultades para conseguir productos, hay algo mágico sobre la comida criolla y es la temporalidad de sus productos”.

El chef comentó a The Times que en el restaurante están llevado a cabo el sistema From the farm to the table: solo sirve productos provistos por granjeros locales. Y agregó: “A la duquesa le recomendaría que venga y se deje seducir por la creatividad y tradición de una gastronomía que pelea por llegar a ser referente internacional”.

La visita real todavía no tiene una fecha confirmada, lo que se sabe es que será en la próxima primavera, ahí veremos si la cocina cubana puede finalmente convencer el gusto culinario de Camila de Cornwall, acostumbrada a los finos manjares del Palacio de Buckingham y al fish and chips, y al roast beef.




Banco de Inglaterra niega a Venezuela la repatriación de 14 toneladas de oro

Nicolás Maduro oro venezolano

oro venezolano banco
Maduro con un lingote de oro venezolano (AFP)

MIAMI, Estados Unidos.- El Banco de Inglaterra se negó a liberar las barras de oro que que el Gobierno venezolano tiene en esa institución, y que recientemente había reclamado, pues las autoridades inglesas aseguran que “no confían en el uso que el régimen de Nicolás Maduro le dará”, publicó Diario de las Américas, citando al periódico británico The Times.

Según la institución financiera, el oro, valorado aproximadamente en 550 millones de dólares y propiedad del Estado venezolano, puede ser incautado por Maduro para venderlo en beneficio personal.

De acuerdo al medio, los funcionarios británicos insistieron en que deben tomarse medidas estándar para prevenir el lavado de dinero y necesitan que se aclaren las intenciones del régimen venezolano respecto a la repatriación del oro.

La decisión de funcionarios ingleses viene después de que el pasado lunes se conociera que el Banco Central de Venezuela(BCV) había enviado hace dos meses una notificación al Banco de Inglaterra en la que manifestaba su intención de devolver al país 14 toneladas de oro que están en esta institución y que son parte de las reservas internacionales de la nación.




Diputado opositor dice que Venezuela venderá el oro que recupere de Inglaterra

Diputado opositor Ángel Alvarado

MIAMI, Estados Unidos.- Ángel Alvarado, diputado opositor venezolano aseguró este lunes a la agencia de noticias EFE que el régimen de Nicolás Maduro venderá a Turquía el oro que recupere del Banco de Inglaterra, donde reposan varias toneladas de este metal pertenecientes al país sudamericano.

“El Gobierno todo lo que ve que tiene valor y brilla lo vende, y quien le está comprando el oro es Turquía”, dijo Alvarado en una conversación telefónica con EFE.

Las declaraciones de Alvarado se producen después de que medios locales informaran este lunes que Venezuela alista la repatriación de varias toneladas de oro que quedaron en Inglaterra cuando el fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) ordenó en 2011 el retorno del metal venezolano que resguardaban bancos europeos.

“Es lamentable que estén vendiendo los recursos de la nación para mantenerse -el chavismo- en el poder”, añadió.

Alvarado integra la comisión de Economía y Finanzas del Parlamento, y explicó al medio que esta operación es “inmoral” pese a ser legal en su forma y fondo, puesto que fue iniciada por el Banco Central de Venezuela(BCV), una institución que no necesita el aval de la cámara para ordenar estos procesos.

Alvarado catalogó a este remanente como “el oro de Chávez”, en referencia a la frase que usó entonces un sector de la oposición para referirse a esta operación, y lamentó que no vaya a engrosar las mermadas reservas internacionales del país.

Indicó además que Venezuela recuperará el oro porque necesita dinero fresco y porque teme que los acreedores internacionales intenten cobrar facturas vencidas reclamando el metal.

Sobre el sector del oro venezolano pesa, desde el pasado jueves, una sanción de los Estados Unidos, a través de una orden ejecutiva del presidente Donald Trump, que busca evitar las “transacciones ilícitas” del régimen de Maduro con este recurso.

Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de petróleo en el planeta, padece una severa crisis económica que se expresa en escasez e hiperinflación, un indicador que, según el Parlamento, superará los 4.000.000 % este 2018.

Para hacer frente a esta situación, Maduro dictó hace dos meses un paquete de medidas que analistas y opositores estiman incompletas, impertinentes y responsables de la profundización de la crisis.