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Hotel and Cruise Ship Terminal under Construction in Havana: More Tourism in the Middle of a Crisis

Anteproyecto, Proyecto del Hotel Real Aduana y terminal de cruceros, Cuba

MIAMI, United States. – In the middle of the economic crisis that Cuba is facing, the island’s authorities have given the green light to consolidate another ambitious tourism project at of Havana Bay: the construction of a cruise ship terminal and a luxury hotel at the site of the old Customs House, located on Avenida del Puerto.

According to the official news agency Prensa Latina, the emblematic facility, which was inaugurated in 1914, will be converted to the Real Aduana Hotel, a construction that “will transform the old Customs House of Havana into a hotel and a cruise ship complex.”

The five-star facility will be run by Habaguanex, a hotel and tourism group controlled by the military. Its objective will be “to crown the efforts to boost and recover the island’s tourism.”

The Real Aduana Hotel will have 55 guest rooms, from where “guests will be able to enjoy the marvelous surroundings of Havana Bay,” explains Prensa Latina.

The official agency added that the new construction “has all the characteristics for becoming the most attractive hotel facility in Cuba’s capital, taken its existing vintage structure.”

The large complex, with its three vintage breakwaters –San Francisco, La Machina and Santa Clara- has II degree protection, granted by the National Commission on Monuments of Cuba. That status confers an added value to any project or undertaking started there, but it requires preservation of its architectural wealth, as reflected in reports by several agencies of the country’s Ministry of Tourism.”

Images shared by Prensa Latina show that work has already begun. The facility’s façade now boasts of a giant poster that shows the finished complex.

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La hija de un general sustituye a Eusebio Leal al frente de Habaguanex

Perla Rosa Rosales (Diario Las Américas)

MIAMI, Estados Unidos.- Perla Rosa Rosales Aguirreurreta, hija del general Ulises Rosales del Toro, ha resultado la designada para suceder a Eusebio Leal al frente de Habaguanex S.A.

Según publica Diario Las Américas, Rosales Aguirreurreta, arquitecta, sustituirá al historiador de la ciudad al frente de esa empresa, responsable de numerosas obras de restauración fundamentalmente en el municipio La Habana Vieja, uno de los polos turísticos del país.

Ulises Rosales del Toro, miembro de la élite militar del régimen, es vicepresidente del Consejo de Ministros, fundador del Partido Comunista de Cuba y Miembro de su Buró Político.

Uno de los más antiguos restauradores de la Oficina del Historiador, que pidió el anonimato, comentó a Diario las Américas que “Perla, a quien también se le conoce por un seudónimo que no debo repetir, estudió en la extinta Unión Soviética y lleva tiempo trabajando acá, comenzó en el departamento de inversiones, fue escalando posición hasta llegar a directora adjunta y cuando Leal enfermó, fue ella quien ocupó el cargo”.

Perla Rosales “aparenta ser una mujer preparada”, añadió la fuente, quien dijo además que “llegó acompañada” porque no solo la hija de Rosales del Toro está en Habaguanex, sino que la nieta también asumirá algún cargo en la empresa.

“Hace unos días, tuvimos una reunión de urgencia en la cual nos presentaron a una nueva Perla veinteañera, ingeniera civil, hija de Perla y nieta del General Rosales. Parece que es, y así nos dijeron, una joven muy inteligente que se perfila como otra futura jefa de esta institución que ya prácticamente levita sobre una suerte de olvido”, dijo el mismo restaurador.

Habaguanex S.A., fundado por Eusebio Leal y comandado desde la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHCH), fue absorbido el pasado año por las corporaciones CIMEX y TRD Caribe, del consorcio militar Grupo de Administración Empresarial (GAESA).

GAESA funciona bajo el mando de Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, exyerno de Raúl Castro y responde a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Se trata del mismo consorcio que administra el flamante Puerto Mariel a través de Almacenes Universales. A su vez la rama turística de GAESA, la empresa Gaviota, está al frente de la construcción de hoteles y su explotación.

La hija y la nieta de Rosales del Toro se unen a la oleada de herederos de altos cargos del régimen que están ocupando posiciones.




La corrupción salpica el imperio de Eusebio Leal

LA HABANA, Cuba, noviembre, 173.203.82.38 -Aunque cause risa, los defensores incondicionales del sistema vigente en Cuba aseguran que es perfecto y capaz de prevenir, enfrentar y liquidar la corrupción dondequiera que se manifieste. Sin embargo, en los hechos ocurre todo lo contrario.

Muchos directivos de empresas y ministerios, cansados de su mísera existencia, no pueden resistirse a la tentación de robar cuanto por sus manos pasa, empezando por los miles de dólares que tienen que depositar en las arcas del Estado.

No pocos de estos funcionarios  lanzan al cesto de la basura el engavetado Código de Ética, vigente desde el 16 de julio de 1996, así como su militancia partidista, el honor y la probidad a la que están públicamente comprometidos.

Liberados de esas ataduras morales, han echado a funcionar un eficiente entramado de enriquecimiento ilícito, producto de una larga cadena de actividades ilegales en la que se vende y compra todo.

Este enriquecimiento de tipo mafioso se ha logrado gracias a las componendas y a la tapadera colectiva, que por lo general no se detecta por la falta de control y la permisibilidad.

Por lo general, explotan sólo cuando ya resultan demasiado escandalosas. Es el caso de la reciente explosión en la empresa Habaguanex, una de las principales fortalezas del imperio de Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad y  principal administrador de las 300 instalaciones que controla dicha empresa en el casco Histórico de La Habana Vieja, Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Este inesperado y gigantesco geiser, que ha salpicado a todos, fue el resultado de los desenfrenados desvíos de recursos y robos en que están implicados gerentes, funcionarios y trabajadores de Habaguanex, articulados todos en una cuasi organización mafiosa, que controlaba los negocios ilegales de dicha empresa.

Como consecuencia de esa larga cadena de corrupción, se conoce que una alta funcionaria de Habaguanex, fue separada de su cargo y enviada a casita, en Plan Pijama, a la espera de las sanciones correspondientes, o del impune olvido. Para ocupar su puesto, se nombró al que fungía como gerente de la agencia de turistaxis Fénix.

La funcionaria, que llevaba más de 20 años trabajando con Eusebio Leal, además de riquezas, ganó fama por su proceder despótico y autoritario, y por la manera implacable en que trataba a sus subordinados. Cuando Doña Bárbara, como era conocida, visitaba algún establecimiento, muchos de sus empleados temblaban.

Debido al mismo problema de los robos y desvíos de recursos, otro alto funcionario de Habaguanex, conocido como Manolito, está preso en espera de juicio. Se le imputa, entre otras cosas, que no ejerció el debido control sobre la distribución del combustible asignado al transporte de la empresa.

Los vehículos de Habaguanex tienen una cuota mensual de 200 litros de combustible, autorizada por Leal, pero el desorden era tal, que muchos funcionarios y gerentes gastaban cerca de 600 litros de combustible en los autos a ellos asignados.

No se chequeaban las hojas de rutas. En la práctica, estos vehículos era casi propiedad de los funcionarios a los que estaban asignados, quienes no respondían ante nadie e iban al lugar que se les antojara y con los más diversos fines personales.

El mayor desfalco de combustible ocurría con autos particulares  de funcionarios y gerentes que trabajaban en Habaguanex. La empresa, desde su creación, tiene normado que estos vehículos no están autorizados a recibir combustible. Pero a los vehículos que eran dados de baja en la empresa, por diferentes causas, nunca se les quitó la asignación de combustible. Los corruptos se las arreglaban para que aparecieran como si estuviesen en servicio activo, y ese combustible se distribuía entre el círculo de favorecidos que tenían carros particulares.

Más de 20 gerentes de establecimientos dirigidos por Habaguanex están presos, en espera de juicio, por corrupción. Los hoteles y hostales enclavados en el Casco Histórico están sometidos a una rigurosa auditoría.

Los delincuentes de cuello blanco vendían por la izquierda gran parte de las mercancías asignadas a sus tiendas, establecimientos gastronómicos y hoteles, las cuales no se contabilizaban. Un elevado volumen de mercancía que llegaba a los almacenes, era comercializado sin que fuese declarado.

Los directivos de Habaguanex, hoy presos o en “plan piyama”, no estaban ajenos de lo que ocurría. Se supone que recibían, por trasmano, parte de las jugosas ganancias de sus subordinados.

Por supuesto, la mayoría de estos funcionarios defenestrados eran (o decían ser) fervorosos comunistas, defensores del régimen. Hasta el momento la prensa oficial no ha hablado del asunto, pero es tal la magnitud del escándalo, que en toda La Habana se comenta.

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