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2,5 millones de turistas en 2022: el sueño casi imposible de Manuel Marrero

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LA HABANA, Cuba. — Los protagonistas: Manuel Marrero y el ministro de turismo. El lugar: cayo Santa María, a 110 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Clara. El motivo: la Tercera Bolsa Turística destinos Gaviota. Aquí el ministro de turismo cubano ha decidido mostrar sus cartas, sus estimaciones, según las cuales, en 2022 Cuba espera recibir no menos de 2,5 millones de turistas. ¿Es mucho, es poco, servirá de algo? Y si se equivoca, ¿Quién asumirá responsabilidades? ¿Marrero, el ministro, Gaviota?

Hay interpretaciones para todos los gustos. En cualquier caso, esta obsesión de los dirigentes comunistas cubanos por planificar el dato, como si se pudiera tener un conocimiento exacto de la realidad, ha llevado al ministro a anunciar una cifra que merece especial atención.

Si se compara la previsión del ministro con el 1 085 920 de turistas que llegaron en 2020, el dato se puede calificar como bueno, ya que supone casi doblar el resultado. Además, en este año 2021, y con cifras hasta octubre, han llegado solo 319 852 visitantes, por lo que la cifra fijada como objetivo por el dirigente comunista se puede calificar de espectacular, de optimista en exceso. ¿Qué hay de verdad en todo esto, qué hay de mentira?

Veamos. En la República Dominicana, sin tanto plan, ni socialismo, ni intervencionismo estatal en la economía, los datos no tienen nada que ver con lo ocurrido en el sector cubano. En 2020, el vecino país, que comparte con Cuba geografía y clima, recibió 2 707 423 visitantes y este año 2021, también hasta octubre, han multiplicado por dos la cifra de 2020, hasta alcanzar 4 217 786 turistas.

Es decir, 2021 ha sido un ejercicio excepcional para el turismo de la República Dominicana, justo el mismo año en que el sector en Cuba se ha hundido de forma espectacular. Y sin necesidad de planes ni de objetivos, ni de nada parecido. ¿La diferencia? El turismo en República Dominicana lo dirige y fomenta el sector privado con el apoyo del estado en la definición de un marco estable. En Cuba, nada de eso.

Además, conviene tener en cuenta que el sector turístico de República Dominicana, antes de la pandemia, recibía más de siete millones de viajeros al año. Cuba, en cambio, nunca alcanzó los cinco millones, objetivo marcado por las autoridades. Si llegasen 2,5 millones en 2022 todavía se estaría por debajo de la mitad de los niveles anteriores a la pandemia. Hay diferencias absolutas y relativas entre ambos casos, sobre todo en el modelo de gestión y el desarrollo del producto turístico que en República Dominicana va acompañado de numerosos atributos inexistentes en Cuba.

Realmente, lo que hace el ministro comunista cubano anunciando “objetivos” para 2022, es imprudente y temerario. Porque si bien es cierto que el sector se está recuperando progresivamente a nivel mundial, la Organización Mundial del Turismo ha insistido que no todos los países tienen éxito en lograr resultados positivos. En ese sentido, los datos comparativos de Cuba y República Dominicana no dejan lugar a duda.

Apostar por cifras o estimaciones como las anunciadas por el ministro tiene poco sentido, salvo que se quiera contentar a alguien, y lo prioritario es centrarse en atender con niveles de excelencia y calidad a los que vengan, sean los que sean, para lograr su confianza y aceptación, tras dos años en que el turismo cubano ha estado prácticamente desaparecido. Y, sobre todo, confiar en que ómicron no se dispare en los principales mercados de origen de los turistas, ya que es sabido que la pandemia golpea duramente los viajes de turismo internacional.

El ministro, además, anunció que en noviembre llegaron a Cuba 50 000 visitantes, un dato que al no haber sido publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) otorga una prioridad a las autoridades a la hora de informar. Pues bien, si esa es la cifra, y se tiene en cuenta que fue el 15N el día en que Cuba abrió sus aeropuertos e instalaciones al turismo, las cosas no van bien. Para nada.

El resultado es malo, muy malo. En República Dominicana, se espera el doble de la cifra registrada en octubre conforme la campaña invernal va tomando cuerpo. El turismo cubano confirma su debilidad estructural y, sobre todo, el pésimo diseño del modelo, donde el sector privado ha sido excluido de cualquier papel relevante en la definición del producto turístico y todo pasa por las manos burocráticas de los dirigentes comunistas.

Un buen ejemplo de ello es el anuncio realizado por el ministro, de que para la atención a turistas con COVID-19, asintomáticos o no, las autoridades han dispuesto cuatro hoteles hospitales en Villa Clara, Varadero, La Habana y Holguín, con garantía de confort y atención médica de calidad. Como si a los turistas que viajan para disfrutar del sol o del buen tiempo les preocupe esa atención médica. Si están enfermos no viajan, y si contraen el virus, lo primero que quieren es regresar cuanto antes a su país.

Pero en el modelo turístico cubano andan dando vueltas por ese camino en el que se potencian y se habla de las 2 200 instalaciones que tienen la certificación Turismo Más Higiénico y Seguro, o de que, a unas 25 000 personas del sector, tanto del sector estatal como de emprendimientos privados, hayan recibido capacitación sobre los protocolos sanitarios. Decisiones que no hacen otra cosa que alarmar al turista potencial que se acaba preguntando si no será mejor viajar a República Dominicana, y al final, lo hace.

El ministro aprovechó la ocasión para dar a conocer que las inversiones del estado en el turismo durante la pandemia han permitido sumar otras 4 000 nuevas habitaciones a la red hotelera del país, en un ejemplo más que evidente de una pésima gestión del gasto público, por cuanto será difícil que esas habitaciones se rentabilicen en el corto o medio plazo.

Y lo que es peor, como no hay una posición alternativa que cuestione este despilfarro de dinero de todos los cubanos por el régimen, se anuncia que para el periodo 2022-2023 se planifican mejoras constructivas en tres emblemáticas instalaciones de La Habana: el Hotel Nacional, el Tryp Habana Libre, y el hotel Riviera. Es decir, se seguirá destinando dinero a inversiones hoteleras, pero nada, por ejemplo, a la construcción de viviendas para los cubanos, con un déficit estimado de más de un millón.

Y mientras que el ministro anunciaba sus estimaciones triunfalistas para 2022, Marrero, un hombre con querencias importantes hacia el turismo, anunciaba su presencia, ¿cómo no? en la misma Bolsa Turística Destinos Gaviota 2021, un encuentro dedicado a promover los eventos y la experiencia del grupo estatal del régimen en la organización de eventos. Es normal que Marrero sea bien recibido en este tipo de fiestas de Gaviota. La estrecha interdependencia de los intereses militares, turísticos y gubernamentales que se desprende de estas relaciones, provocaría dimisiones inmediatas en cualquier país democrático con una prensa libre. Pero en Cuba no sucede esto, es impensable.

Y Marrero acudirá a la cita para dar la cara ante el mundo, y confirmar la seguridad del destino Cuba a los turoperadores, agentes de viajes, agencias minoristas y hoteleros participantes, con los que Gaviota mantiene unas relaciones envidiables. Cuidado, Marrero, que luego viene lo peor.

De hecho, hay plena sintonía entre el grupo empresarial y el ala del régimen liderada por Marrero. El presidente ejecutivo de Gaviota, Carlos Latuff, puso de manifiesto en unas declaraciones que durante la actual pandemia el Grupo se dirigió a la “preservación y mejora de instalaciones, el diseño de nuevos productos y la superación y completamiento de los recursos humanos del Grupo. También se reforzaron actividades como el cuidado medioambiental y la informatización, a tenor con las exigencias y estándares del turismo internacional”. En definitiva, actividades en línea con la construcción de habitaciones de hotel realizada por el estado.

El dirigente de Gaviota señaló que tienen grandes retos: la reanimación de los mercados, su diversificación y alcanzar los mejores niveles de emisión y ocupación posibles en el menor plazo, un argumento que coincide con los expuestos por el ministro de turismo en cayo Santa María con la previsión de 2,5 millones de turistas en 2022. Gaviota dice querer mostrar su “apuesta por un servicio de excelencia, atemperado al momento actual, y la certificación de turismo más higiénico y seguro en la mayoría de las instalaciones de alojamiento y extrahoteleras”. No se sabe si eso será suficiente.

En realidad, si se analiza la dinámica del sector turístico a nivel mundial, todo esto es secundario, incluso en momentos complicados como el actual. Parece evidente que el principal objetivo de Gaviota es confirmar su papel como instrumento aliado del régimen para gestionar la política turística. Una política que se define como un monopolio de estado que, al eliminar la competencia entre agentes privados, impide que el sector funcione de forma eficiente, incluso en tiempos difíciles, como ocurre en República Dominicana.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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Gaviota promociona Bolsa Turística internacional en Cayo Santamaría

Grupo Gaviota, Turismo

MIAMI, Estados Unidos. — El Grupo de Turismo Gaviota, dependencia del conglomerado militar GAESA, desarrollará del 7 al 12 de diciembre la III Bolsa Turística internacional Destinos Gaviota.

De acuerdo con medios oficiales de la Isla, el evento tendrá lugar en el Hotel Memories Paraiso Beach Resort, ubicado en Cayo Santa María, al norte de la provincia de Villa Clara, “y contará con la presencia de 700 turoperadores de todo el mundo”.

En la Bolsa Turística internacional Destinos Gaviota participarán varias entidades y agencias vinculadas a ese grupo hotelera, como Gaviota Tour, Transgaviota, Marinas Gaviota y AT Comercial.

También formarán parte del evento agentes de viajes, líneas aéreas, medios de prensa y agencias minoristas.

Carlos Manuel Camilo, delegado del Grupo de Turismo Gaviota S.A en el territorio, aseguró a la agencia estatal Prensa Latina que la Bolsa constituirá “una oportunidad para demostrar que Gaviota apuesta por un servicio de excelencia”.

El funcionario señaló que el evento se desarrollará en Cayo Santamaría debido a que “las playas de este cayo fueron clasificadas en el 2021 como las segundas mejores del mundo, en la lista del portal de viajes TripAdvisor”.

“Eso nos enorgullece y nos exige nuevos retos”, añadió el directivo a Prensa Latina.

La agenda de la III Bolsa Turística internacional Destinos Gaviota incluirá “eventos dentro de los hoteles en los que se mostrarán variedades de servicios muy acogidos por el mercado como son las reuniones de empresas y el uso de salones con todas las condiciones que demandan bodas colectivas”.

Camilo sostuvo que la Bolsa buscará potenciar la industria del turismo en Cuba, disminuida tras la pandemia de COVID-19.

La caída del sector ha golpeado con fuerza a la economía de la Isla, inmersa en una crisis marcada por la escasez de alimentos y una inflación solo comparable a la del llamado Período Especial.

El Grupo de Turismo Gaviota es una de las entidades estatales cubanas incluidas en la Lista Negra de Estados Unidos. Es propietario y accionista de cientos de instalaciones turísticas en la Isla, incluidos varios de los más lujosos hoteles, como el Gran Hotel Manzana Kempinski, Iberostar Grand Hotel Packard, Meliá Marina Varadero y Meliá Cayo Santa María.

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Gaviota anuncia la reapertura de decenas de sus hoteles en todo el país

Carlos M. Latuff Carmenate, presidente ejecutivo de Gaviota

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MIAMI, Estados Unidos. – Este jueves, el Grupo de Turismo Gaviota S.A. anunció que reabriría decenas de sus hoteles a lo largo del país el venidero 15 de noviembre, la fecha pautada por las autoridades para la reapertura turística de la Isla.

Se trata de 11 hoteles en La Habana, seis en Varadero, 11 en los Cayos de Villa Clara, seis en el archipiélago Jardines del Rey y cinco en Holguín. Asimismo, serán reabiertas las instalaciones de Gaviota ubicadas en Topes de Collantes, Santiago de Cuba y Baracoa, según una nota publicada en la web del grupo.

En un video difundido en las redes sociales de Gaviota, Carlos M. Latuff Carmenate, presidente ejecutivo del grupo, aseguró que a partir del 15 de noviembre se reactivarán los circuitos turísticos de todo el país, las excursiones y la renta de autos y motos dentro de los protocolos higiénico-sanitarios pautados por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

Según Carmenate, la proyección de reapertura turística de la Isla “ha marchado en paralelo con el desarrollo de un abarcador proceso de vacunación anti-COVID-19 con las vacunas cubanas Abdala, Soberana 2 y Soberana Plus, el cual concluye en todos los destinos, empresas y dependencias del Grupo de Turismo Gaviota en la primera mitad de noviembre, cuando se prevé que más del 90% de la población del país ya esté inmunizada”.

Aunque el régimen cubano dispuso la reapertura turística de la Isla para el 15 de noviembre, las noticias sobre la llegada al país de varias aerolíneas ―sobre todo canadienses― demuestran que numerosas instalaciones turísticas se adelantaron a esa fecha.

Esta semana trascendió que la aerolínea canadiense Sunwing había retomado sus operaciones entre las ciudades de Montreal y Toronto y Varadero, el principal polo de sol y playas de Cuba, más de un mes antes de la reapertura turística oficial de la Isla.

Asimismo, el viernes 1ro de octubre la provincia de Holguín se abrió al turismo internacional con la llegada de un Airbus 321 de la aerolínea canadiense Air Transat, la cual retomó sus operaciones comerciales en Cuba, informó el diario digital Ahora.

Con la reapertura turística, el régimen cubano busca recuperar su economía, fuertemente golpeada por la pandemia de coronavirus. Antes de marzo de 2020, cuando se detectaron los primeros casos de COVID-19 en la Isla, el turismo representaba la segunda fuente oficial de ingresos de divisas, solo por detrás de la exportación de servicios médicos al extranjero, la que ha sido calificada por instancias internacionales como una “forma de esclavitud moderna”.

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La Habana se cae a pedazos, pero Gaviota tiene nuevo hotel casi listo

Gaviota, Derrumbes, La Habana, Cuba

Gaviota, Derrumbes, La Habana, Cuba
Gaviota está a punto de finalizar el primer hotel de la península de Ramón de Antilla (Foto: Facebook/Gaviota)

MIAMI, Estados Unidos. – El Grupo de Turismo Gaviota, dependencia del conglomerado militar GAESA, dio a conocer este lunes que está a punto de finalizar el primer hotel de la península de Ramón de Antilla, ubicado en entrada de la Gran Bahía de Nipe, provincia de Holguín.

“Anunciamos con alegría que ya casi se pone a punto el primer Hotel en la Península de Ramón de Antilla, considerada Paisaje Natural Protegido, justo a la entrada de la Gran Bahía de Nipe. Este paraíso terrenal, con aguas azul turquesa a unos 100 km de la capital holguinera, abre otro de los atractivos turísticos del país”, señaló entidad en su cuenta de Facebook.

El portal digital Cubadebate reseña que la península Ramón de Antilla tiene condiciones para construir más de 19 000 habitaciones. A decir de expertos, se trata de una zona con amplias potencialidades para el desarrollo de diferentes modalidades turísticas debido a su cercanía con los balnearios de Guardalavaca y Cayo Saetía.

La finalización de un nuevo hotel en Ramón de Antilla contrasta con los derrumbes reportados durante los últimos meses en La Habana, ciudad golpeada por el alto grado de deterioro del fondo habitacional.

El pasado miércoles 16 de septiembre, se derrumbó un edificio en la calle Cuba, entre Luz y Acosta, municipio de Habana Vieja. El colapso del inmueble, en peligro desde hacía varios años, cobró la vida de una mujer que quedó atrapada bajo los escombros.

El diario oficial Tribunal de La Habana reconoció que el edificio “estaba en muy malas condiciones constructivas, que fueron acrecentadas por la acción de la lluvia en los últimos días”.

En el inmueble radicaban 36 núcleos familiares, de los cuales 24 ya habían sido reubicados, a partir de planes gubernamentales de atención al fondo habitacional.

Al menos 12 personas han muerto en La Habana durante el último año por causa de derrumbes. Entre las víctimas se contabilizan cuatro menores de edad, incluidas las tres niñas fallecidas el 27 de enero de 2020 tras desprenderse un balcón en Habana Vieja.

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Servicios turísticos de Gaviota podrán pagarse a través de EnZona

EnZona, Gaviota,

EnZona, Gaviota,
(Foto: Twitter)

LA HABANA, Cuba. – A partir de este 15 de julio, EnZona, la aplicación creada por la empresa militar Xetid, podrá emplearse como método de pago en los burós de turismo de Gaviota.

La operación se realizará de manera presencial utilizando el código QR, según explicó un tweet publicado en la cuenta oficial de Servicios de Pagos Red S.A. (Redsa), empresa que administra la red de cajeros automáticos en el país y la personalización de tarjetas plásticas y matriciales.

“¿No entiendo que tiene de cómoda esta opción, si al final hay que ir hasta la oficina cual es la ventaja?… El fracaso del comercio electrónico en Cuba ha sido épico, de todo lo que hacen casi nada es funcional o tiene utilidad”, comentó a este diario Jorge González, un joven amante de las tecnologías.

Redsa advirtió a los usuarios de EnZona deben comprobar que los límites de los montos de pago de las tarjetas sean superiores a los costos de los servicios que desean comprar, lo que asegura la “agilidad de los trámites”.

(Foto: Cubadebate/Cortesía del autor)

Por otra parte, el grupo de turismo Gaviota en sus perfiles en redes sociales calificó a esta modalidad como “novedosa, rápida y cómoda tanto para la población como para los trabajadores que ofrecen los servicios en los burós”, señalaron medios oficialistas de la Isla.

La Empresa de Tecnologías de la Información para la Defensa ha tratado de unificar el comercio electrónico en la Isla desde el lanzamiento del proyecto en mayo del 2019. La plataforma está disponible para computadoras y dispositivos móviles y permite realizar operaciones tanto comerciales como financieras.

El comercio electrónico en Cuba aún sigue siendo “un sueño difícil de lograr”, el fracaso de las tiendas virtuales sumado a la inestabilidad de todos los servicios online han dejado muy mal sabor de boca a los internautas cubanos.

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Agencias empleadoras de Cuba, esclavismo de nuevo tipo (I)

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LA HABANA, Cuba. – Manuel López actualmente reside en Panamá. Entre los años 2012 y 2016, vivió en La Habana y trabajó como Jefe de Proyectos Ingenieros para la división cubana de Bouygues Bâtiment International (BBI). A pesar de su alta responsabilidad y de laborar hasta doce horas diarias, incluso los fines de semana, Manuel apenas cobraba 600 pesos cubanos mensuales que al cambio se reducían a unos 24 dólares, más otros 100 que recibía del jefe extranjero como “salario informal” no declarado a la empresa contratista de la corporación Gaviota S.A., perteneciente al sistema empresarial de las Fuerzas Armadas cubanas o Grupo de Administración Empresarial, más conocido como GAESA.

Aunque BBI fue la que contactó a Manuel para ofrecerle el puesto primero como proyectista y más tarde como jefe, la compañía francesa debió incluirlo en la Bolsa de Empleo de Gaviota S.A. para que esta otra empresa cubana hiciera el papel de empleador, bajo las leyes cubanas que impiden, salvo excepciones aprobadas directamente por los consejos de Ministros o de Estado, a las empresas extranjeras contratar directamente la mano de obra que necesitan.

Manuel firmó contrato con un intermediario como único modo de lograr trabajar para BBI no por el salario en moneda nacional sino por el bono de 100 dólares mensuales que le pagaban ilegalmente, en violación del acuerdo con Gaviota S.A. que, como las otras empresas similares (ACOREC, SMC, PALCO o BIOCUBAFARMA), prohíbe este tipo de pagos no declarados.

Por su parte, BBI se comprometió a desembolsar mensualmente, a favor de Gaviota S.A., la cantidad de 1400 dólares como pago por los servicios del ingeniero cubano, y por concepto de arriendo de la fuerza de trabajo, a pesar de que Manuel, en el momento en que BBI le realizó la propuesta, no constituía parte de las reservas propias del consorcio empresarial militar.

De acuerdo con lo pactado entre la empresa cubana intermediaria y los empresarios extranjeros, a espaldas de Manuel, de los 1400 dólares aportados por BBI, el ingeniero cubano apenas recibiría menos del 2 por ciento de lo que hubiera sido su salario real de haber estado permitido que los franceses pagaran directamente a su trabajador, un sueldo que ni siquiera representa el 20 por ciento de lo que paga BBI a otros ingenieros en Europa o América Latina, incluso en la región del Caribe, de acuerdo con la información general que el grupo publica en internet.

De los más de 1000 dólares con que se quedaba Gaviota S.A. como intermediaria entre Manuel y BBI se tienen muy pocos detalles. De los mecanismos financieros usados por los militares cubanos y por otras entidades empresariales de estructura y objetivos similares, apenas ha logrado trascender datos muy generales y aislados casi siempre por medio de los testimonios de personas que han laborado en ellos, a partir de reportes internos de las empresas extranjeras o resoluciones creadas por el gobierno cubano a tales efectos.

De esa forma y por contraste con documentación del Banco Financiero Internacional y declaraciones de diversas fuentes del Departamento Comercial de la propia Bolsa de Empleo, consultadas por CubaNet al respecto, se ha podido establecer que tan solo por concepto de operaciones de arriendo de fuerza de trabajo, Gaviota S.A., al menos entre diciembre de 2012 y diciembre de 2016, pudo haber obtenido un promedio de 300 mil dólares anuales, de acuerdo con los depósitos registrados en las cuentas conocidas como Fondos FAR (Fondo Financiero de la Reserva Estatal), a los que más adelante haremos referencia y que en trabajos posteriores analizaremos por el volumen de información aún sin clasificar en su totalidad.

Una cantidad poco importante cuando se la compara con posibles ganancias de otras empleadoras del gobierno cubano como ACOREC S.A. o la Agencia Empleadora Palco, la primera administrada por el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas, mientras la segunda pertenece al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Solo la primera de ellas, de acuerdo con lo que aparece en su sitio web, en los 27 años de existencia se ha mantenido en un promedio de contrataciones de 2800 trabajadores por año.

Terapias de choque y un poco más

Aunque tanto el ex mandatario cubano Raúl Castro como el sucesor Miguel Díaz-Canel han reiterado que los cambios económicos en la isla no van aparejados a terapias de choque que afecten a los ciudadanos, fuentes del Banco Central de Cuba, del Banco Financiero Internacional y del Grupo de Administración de las FAR coinciden en que, al menos en cuestiones como el pago de la deuda externa, el gobierno cubano habría echado mano a ese dinero que, por concepto de pago de salarios y en un contexto normal, deberían recibir los trabajadores. Lo que englobaría el capital captado por las numerosas empresas de contratación que sirven de intermediaras entre el régimen de La Habana y las empresas extranjeras.

Mientras puntuales investigaciones periodísticas y reportajes realizados fuera de la isla han alertado sobre las condiciones de explotación laboral que sufren los médicos cubanos, cuyos servicios son contratados por diversos países a través de la Empresa Comercializadora de Servicios Médicos (SMC), al parecer en complicidad con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y otros organismos internacionales, casi nada se conoce sobre aquellos otros servicios no médicos que el gobierno cubano comercializa como mano de obra extremadamente barata y que no se oculta en promocionar como valor agregado de un producto país que en muchos aspectos recordaría los tiempos de la esclavitud, más en las leyes que castigan como desertores a quienes trasgreden los contratos de trabajo o que obligan a la práctica del espionaje dentro de las empresas extranjeras.

Por ser entidades subordinadas en su totalidad a los ministerios del Interior, las Fuerzas Armadas (sería el caso de ACOREC) y el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros (Agencia Empleadora PALCO), las empresas empleadoras o intermediarias no son auditables por la Contraloría General y, al igual que el resto de las empresas estatales, no existen leyes que las obliguen a acatar una política de transparencia en sus gestiones ni a declarar públicamente cuál es el destino de sus ingresos, un tema que le está prohibido abordar no solo a la prensa independiente sino a aquella otra financiada y supervisada por el gobierno cubano.

Sin embargo, estas empresas intermediarias o empleadoras al estar obligadas por su razón de ser a establecer contratos con entidades extranjeras que, de acuerdo con las leyes de los países donde estén registradas oficialmente, deberán dar cuenta periódicamente de por lo menos lo que ingresan o invierten en el mercado cubano, aunque a los informes apenas lleguen cifras y datos que quizás no son exactamente los que en realidad debieran estar, pero que permiten calcular un estimado de la realidad financiera.

Para tener una idea de lo inexactos que pudieran ser los estados de cuenta declarados a sus gobiernos e instituciones fiscalizadoras, basta con recordar el escándalo protagonizado por Enrique Martinon, representante de Meliá en Cuba, cuando el Ministerio de Haciendas español descubrió en 2017 que el empresario amigo de los Castro, a quienes había ayudado a crear varias off shore en Panamá, había ocultado al fisco varios millones de euros.

Los cubanos cuestan poco. Los Fondos FAR

Con la contratación de un solo ingeniero cubano Gaviota S.A. ingresaba, al menos hasta el año 2016, unos 15 mil dólares anuales limpios mientras que BBI se ahorraba al menos unos 60 mil euros por mano de obra especializada, una cantidad que esta última bien podía utilizar, durante la terminación del Hotel Manzana-Kempinski, en la contratación de una decena de obreros de la India y Pakistán, a los que pagaba entre 7 mil 200 y 12 mil anuales, en dependencia de la labor que realizaran.

O quizás en el pago del salario de algún que otro ingeniero altamente calificado no cubano como sería el caso del arquitecto peruano José Manuel Galfré, quien lleva contratado desde 2014 hasta el presente, como asesor de diseño y arquitectura del llamado “equipo BIM” (Building Information Modeling) de la división Cuba de BBI.

Un especialista que presumiblemente ha de cobrar muchísimo más que el otro Manuel, el ingeniero cubano, no solo por ser un profesional de prestigio reconocido sino por ser no un peruano cualquiera sino el nieto del señor Sixtilo Dalmau fundador del Instituto Internacional de Administración Hotelera y Turismo de Perú e hijo de Patricia Dalmau, directora del Instituto Cordon Bleu, en Lima (véase entrevista en la revista Caribbean News Digital del 11 de Julio de 2017).

“Con el dinero de uno solo, dinero que ni siquiera llegaba a Gaviota, (BBI) sacaba el estímulo mensual de todos nosotros”, supone Manuel López, y su cálculo pudiera estar no muy lejos de la realidad.

Para Zoraya Medrano, antigua contadora de la dirección Comercial de Gaviota consultada por CubaNet, en el Departamento de Proyectos de BBI en Cuba hasta 2016, momento en que ella abandona el país para radicarse en Europa, apenas contaban con 12 ingenieros cubanos, 8 técnicos especializados, 4 secretarias, 2 informáticos y 1 traductor, siendo el salario más alto el de los dos jefes de obra, cuyo valor total de la nómina, expresado en dólares estadounidenses, no sobrepasaba los 400.

“El pago de la estimulación no pasaba por (Comercial) Gaviota, eso no se controlaba allí, incluso estaban prohibidos estos pagos. Todo el mundo lo sabía, pero estaba prohibido (…). En el departamento se hacían los pagos de salario en moneda nacional (…). Bouygues hacía el depósito en euros en la cuenta de Gaviota del BFI (Banco Financiero Internacional) pero el salario de los trabajadores llegaba por la vía del MINFAR (Ministerio de las Fuerzas Armadas), por nómina del MINFAR, (…) después se estableció que se hiciera desde Almest pero el fondo era el mismo (…), lo único que sé es que al cambio en divisa, con 400 dólares se pagaba a todos los cubanos de BBI, mientras que lo otro pasaba a lo que en el BFI se conoce como Fondos FAR, administrado directamente por la Reserva Estatal, de ahí no se tocaba un peso”, afirma la ex funcionaria.

Según coinciden varias fuentes consultadas por CubaNet, tanto en el Banco Financiero Internacional como en el Banco Central de Cuba y demás instituciones financieras de la isla, los llamados Fondos FAR o Fondo Financiero de la Reserva Estatal no son más que el conjunto de números de cuentas y códigos (entre la 0300000003025623 hasta la 0300000005135147, para el código Swift BFICCUHH) que identifican los depósitos principales en divisa donde tributan aquellos otras cuentas habilitadas para el depósito de empresas extranjeras establecidas en Cuba, así como empresas cubanas establecidas en el exterior o registradas por ciudadanos extranjeros o cubanos residentes fuera de la isla pero que tributan al país un porciento de los ingresos, de acuerdo con la Disposición No. 2 de diciembre de 2014, del Presidente del Consejo de Estado, firmada por Raúl Castro.

“Son las cuentas donde se realizan los depósitos de estas empresas extranjeras pero también de las que Cuba tiene en el extranjero, de tipo off-shore, pero que algunas son conocidas coloquialmente como Fondos FAR porque son controladas por el sistema financiero de las Fuerzas Armadas, por la Reserva Estatal y son además las cuentas donde se acumula el dinero que después se destina para los pagos de la deuda externa (…) desde 2014 hasta estos momentos”, asegura un alto funcionario del Banco Central de Cuba.

“Son también las cuentas que se han habilitado, a veces con carácter temporal, para recibir las donaciones desde el exterior, como pasó con el tornado en La Habana, y las cuentas a donde llegan otras donaciones de organismos internacionales, fondos de ayuda para pérdidas económicas a causa de fenómenos asociados al cambio climático a los que Cuba aplica desde hace ya una década y que representan varios cientos de millones de dólares anuales pero que una parte se destina al pago de la deuda externa”, dice este mismo funcionario que además apunta que el gobierno cubano habría estado reportando como pérdidas económicas asociadas al cambio climático (huracanes, salinización, sequías) otros problemas que tendrían que ver con la ineficiencia de las empresas o con errores asociados al descontrol en los programas inversionistas en el turismo, la minería y el desarrollo social,  para así  poder aplicar a la considerable ayuda financiera de programas de las Naciones Unidas, de fondos privados y de algunos países con los que mantiene acuerdos de colaboración médica.

“Se reciben fondos de Arabia Saudita a cambio de servicios de salud y hasta de donantes privados en Asia, Europa, por ejemplo de Italia donde los ciudadanos de ese país, con residencia permanente o temporal en Cuba gozan de beneficio desde principios de 2015”, subraya el alto funcionario de la institución bancaria cubana.

En efecto, en los primeros meses de 2015, según se recoge en las memorias de la Cámara de Comercio de Cuba, perteneciente a marzo de ese año, y en las del Ministerio de Relaciones Exteriores, dos instituciones bancarias de Italia como Sace e Intensa Sao Paulo, firmaron con el gobierno cubano un acuerdo valorado en 80 millones de euros, para “facilitar la emisión de cartas de crédito a italianos radicados en la Isla”, durante un encuentro de alto nivel en La Habana donde estuvieron presentes el subsecretario Mario Giro, Guido Rosa, presidente del Comité Técnico de la Asociación de Bancos de Italia, y Licia Mattioli, titular del Comité Técnico para la Internacionalización de la Confederación de Industrias, quienes subrayaron la importancia del acuerdo “para abrir una nueva etapa en las relaciones bilaterales y la cooperación en sectores como el turismo y la salud”.

(Primera parte de un reportaje investigativo realizado por periodistas de CubaNet. Puede leer la segunda parte aquí)

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Inversiones hoteleras en Cuba: detalles de un complicado laberinto (I)

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Construcción del hotel Prado y Malecón, en La Habana (IPS)

LA HABANA, Cuba. – Antes que la parcela de Prado y Malecón fuera concedida a la empresa hotelera francesa Accor, de quien se asegura que pagó más de 20 millones de euros al Ministerio de Turismo y a la Oficina del Historiador, tan solo por la licencia de construcción junto a Gaviota, el mismo pedazo de terreno había sido adjudicado a un par de empresas chinas que, después de desembolsar ambas una suma similar a la de los franceses, apenas realizaron los movimientos de tierra para marcharse definitivamente.

La retirada de los chinos no causó decepciones a los gobernantes cubanos, a fin de cuentas habían logrado sacarles unos cuentos dólares a los inversionistas, además de ahorrarse el pago por la remoción y el traslado de escombros que afeaban la esquina donde hoy, en pocos meses, abrirá sus puertas el tercer hotel 5 estrellas plus, perteneciente al circuito de lujo de La Habana.

Ese pedazo de Prado y Malecón, donde las habitaciones por noche habrán de costar entre los 250 y los 500 dólares, mucho antes que chinos y franceses estuvo ocupado por varias cuarterías insalubres que, una tarde de finales de 2007, se vinieron abajo por un derrumbe parcial que envió a decenas de inquilinos a albergues o a remotos edificios en San Agustín o Alamar, según testimonio de los propios afectados.

Curiosamente, solo ese par de edificios, los que más restaban vistosidad al entorno entre los tantos en peligro de derrumbe, cedieron al abandono general que existía y aún existe en una zona densamente poblada por cubanos de muy bajos ingresos y, en consecuencia, incapaces de asumir las reparaciones de sus viviendas, constantemente afectadas por las penetraciones marinas y el salitre.

“Desde finales de los años 90 (el entonces ministro de Turismo) Osmany Cienfuegos, le había echado el ojo a la esquina de Prado y Malecón”, explica Mauricio Olivera, exfuncionario de Cubanacán S.A., empresa encargada por Fidel Castro para contactar y establecer negocios hoteleros en la isla, fundamentalmente de españoles, la misma empresa que, fundada en los años 80, se había visto envuelta desde sus comienzos en negocios fraudulentos de blanqueado de dinero, lo cual saltó a la luz durante la causa contra el General Arnaldo Ochoa y otros oficiales de las FAR y el MININT, quienes señalaron a las “inversiones” con extranjeros como foco de corrupción, según consta en las actas del juicio.

“Se habían localizado varias parcelas importantes y esa había sido del interés de algunos españoles pero los problemas de infraestructura, agua, electricidad, que allí eran pésimas no terminaban de convencer a nadie (…), el mismo Osmany (Cienfuegos) se lo propuso directamente a (Miguel) Fluxá (dueño de Iberostar) pero este no le dio una respuesta, solo le dijo que lo estudiaría y por eso Osmany le puso “El Estudiante”, a Fluxá, porque nunca le decía sí o no, sino que lo iba a estudiar (…), entre él (Osmany Cienfuegos) y Abraham Maciques (de Cubanacán y hombre de confianza de Fidel Castro para los negocios administrados desde el Consejo de Estado), fueron los que trajeron a Iberostar, Meliá, Guitar, y a todos se les propuso esa esquina, donde todavía vivían familias enteras con las que nada se habló”, asegura Olivera.

Entre los años 1997 y 2006, vecinos de las edificaciones de la esquina de Prado y Malecón, así como de inmuebles aledaños, aseguran que recibieron ofertas muy desventajosas para que abandonaran sus casas, así como a muchos se les obligó a aceptar las propuestas mediante presión de diverso tipo como la suspensión del suministro de agua, electricidad y gas.

“Primero vino una comisión de vivienda para declarar inhabitable el edificio, después nos dijeron que nos sacarían solo por un tiempo y que harían allí mismo edificios nuevos de dos y tres plantas, pero después nos empezaron a presionar pero como nadie se fue, comenzaron los problemas con la luz (electricidad), el agua nunca más la pusieron y esto se volvió un infierno”, cuenta Josefina “Finita” González, antigua moradora del lugar. 

Cambios, pero solo de ministros

Si el mérito de la dupla Osmany Cienfuegos-Abraham Maciques fue atraer empresarios españoles para que invirtieran en Cuba, apoyados por el incondicional e imprescindible Luis Callejón Blanco, empresario español fanático del comunismo cubano y miembro fundador de la gran patronal turística Zontur, su gran derrota fue no poder alcanzar todo cuanto se proponían en el lapso de tiempo que deseaba Fidel Castro. Osmany ya no era una pieza clave, incluso todas las gestiones importantes las debía hacer Callejón, quien fuera el máximo responsable de que Gabriel Escarrer, por medio de su segundo, Juan Vives, se decidieran por introducir Meliá en Cuba.

También a Meliá, como a Enrique Martinón, Pedro Pueyo, Climent Guitar y Miguel Fluxá, los principales empresarios españoles en Cuba desde los años 90, se les propuso invertir en Prado y Malecón pero todos rechazaron la idea.

Se trataba de un proyecto demasiado complejo sobre todo porque el país, con la economía en su peor momento (Período Especial), no estaba en condiciones de suministrar los recursos necesarios para la ejecución, en una ciudad donde los suministros eléctrico y de agua potable no eran estables, además de ser brindados por una red totalmente obsoleta pero, sobre todo, porque nunca había existido un proyecto sólido al respecto, además de que la zona, a finales de los 90 y principios del 2000 era demasiado deslucida para promoverla, algo que hacían por sí solos las playas de Varadero y los cayos vírgenes al norte del archipiélago.

Miguel Fluxá, dueño de Iberostar, y Osmany Cienfuegos, exministro de Turismo

Aunque Osmany Cienfuegos pronto fue sustituido “por irregularidades y errores” como Ministro de Turismo por Ibrahim Ferradaz, y el papel de Abraham Maciques comenzó a ser desempeñado por Juan José Vega, tampoco el cambio logró los éxitos esperados por Fidel Castro en cuanto a conducir y mover a los empresarios de acuerdo con su plan personal.

A los españoles La Habana y sus hoteles en decadencia les importaban muy poco y la mayoría de esos pioneros inversionistas habían descubierto que gran parte de los acuerdos y permisos, todos de palabra y sin ningún respaldo legal ni constitucional, llevaban mucho de sablazo y trampa pero, a pesar del peligro, había que apresurarse en establecerse en la isla puesto que todos auguraban la pronta caída del régimen luego que el comunismo se desmoronara en Europa del Este. Las señales eran visibles: éxodos masivos, descontento popular, revueltas callejeras, hambruna, corrupción entre altos militares, divisiones en las filas del Partido Comunista y, para rematar, atentados con bombas en hoteles.

(Primera parte de un reportaje investigativo realizado por periodistas de CubaNet. Para leer el reportaje completo pinche aquí)




Payret, de teatro a hotel cinco estrellas

El Payret visto desde la acera del Capitolio

LA HABANA, Cuba. – ¿El Payret continuará siendo el cine-teatro que todos conocemos en Cuba o terminará integrándose al circuito de hoteles de lujo de La Habana?

A juzgar por la información publicada en la más reciente Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera, elaborada por el Ministerio de Comercio Exterior de Cuba, así como la inserción del área donde está emplazado el histórico edificio entre los proyectos de la Oficina del Historiador para celebrar los 500 años de la capital, muy pronto, frente al recién restaurado Capitolio, veremos alzarse al menos un imponente cinco estrellas de trescientas habitaciones.

Preconcebido por Gaviota S.A., perteneciente al Grupo Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el nuevo complejo de edificaciones para el turismo abarcaría totalmente la manzana comprendida entre las calles San José, Teniente Rey, Zulueta y Paseo del Prado y estaría integrado por un segundo hotel de categoría y capacidad similares a las del futuro Payret, así como una galería comercial donde hoy existe la Sala Deportiva Kid Chocolate.

De acuerdo con informaciones ofrecidas a CubaNet, tanto por funcionarios de la Unidad de Construcciones Militares (UCM) como de la propia Gaviota S.A., el proyecto ha sido insertado en los planes de inversiones a corto y mediano plazos que buscarían transformar los alrededores del Capitolio, donde ya tiene su sede oficial la Asamblea Nacional, en una especie de gran vitrina de exhibición que se extendería desde los hoteles Isla de Cuba, situado en la calle Monte y actualmente en ruinas aunque próximo a ser restaurado, atravesando el Paseo del Prado y llegando a Malecón, donde ya funciona el segundo cinco estrellas plus de Cuba y donde además habrá de inaugurarse, en pocos meses, el hotel Prado y Malecón, al que la cadena francesa Accor considera su principal joya en la isla caribeña.

“Se están valorando varias propuestas (…). Una de ellas sería conservar todas las fachadas del Payret y parte del interior, parte de la decoración (…), es la propuesta que posiblemente sea la definitiva aunque tiene algunos detractores por el significado histórico y cultural del Payret como teatro (…), hay otras propuestas (…) una sala de reuniones para la Asamblea Nacional (…) aunque creo finalmente se impondrá el hotel, junto a otro (el Hotel Pasaje) que supondría la reubicación de unas cien familias que todavía viven en la cuadra, así como otro centenar en las cercanías al Capitolio”, señala un funcionario de Gaviota bajo condición de anonimato.

Su declaración coincide en buena medida no solo con lo inscrito por la Oficina del Historiador en las señalizaciones del solar que hace esquina en Teniente Rey y Paseo de Martí (Prado) sino con la de funcionarios de la UCM, la empresa cubana encargada de la ejecución de los trabajos junto a la francesa Bouygues Batiment International.

La inversión total superaría los 300 millones de dólares, una cifra difícil de conseguir sin un socio extranjero, por tanto la parcela se encuentra actualmente entre un total de doce adjudicadas a Gaviota en la capital y que han sido priorizadas en la nueva Cartera de Oportunidades.

“Toda esa zona está pidiendo a gritos una restauración de las estructuras así como un cambio de sus funciones actuales, más por su integración a un conjunto donde está el Capitolio, el Gran Teatro, los hoteles del entorno, entre ellos el Manzana (…), hay dos edificios en peligro de derrumbe, uno de ellos es el que está frente al Tribunal Provincial (…), por las condiciones en que se encuentra tendrá que ser demolido, mientras de los que están frente al Capitolio se aprovechará parte de las fachadas (…), la sala Kid Chocolate tendría que ser trasladada y en su lugar se levantaría el Hotel Pasaje y una galería comercial similar a la que existía antes de ser transformado el lugar en complejo deportivo”, asegura la misma fuente.

Sólo en el perímetro, conocido en los documentos de la entidad empresarial como “Manzana Payret”, Gaviota pretende incorporar unas 600 habitaciones a un plan que busca  incrementar las capacidades de La Habana a unas 6 mil, en menos de cinco años, y que afianzaría a la corporación militar como líder en el sector hotelero cubano al superar, con la sumatoria del total de inversiones, en casi un 40 por ciento las 28 163 habitaciones con que cuenta actualmente en todo el país, una cantidad a la que apenas logra acercarse Cubanacán S.A. con 15 585, a pesar de contar con más años de operaciones que Gaviota, fundada a inicios de los 90, en plena crisis económica del llamado “Período Especial”.

“No existe otra entidad que tenga tantos proyectos en ejecución al mismo tiempo”, afirma a CubaNet un funcionario de la UCM: “Se trabaja en la construcción de una decena de hoteles nuevos en la capital, y se estudia el desarrollo de unos veinte más en las diferentes parcelas que se han priorizado en La Habana (…). Para el próximo año se espera comenzar dos proyectos en las parcelas cercanas al Acuario Nacional, entregar el P1D, ya avanzado, en lo que antes era la Feria de Malecón, varios hoteles en la calle 23, entre ellos otro cinco estrellas plus, frente a Coppelia, que sería el más alto de Cuba, además de la restauración de otros hoteles en el mismo Casco Histórico, la rehabilitación de la manzana del Payret con dos hoteles, así como el Isla de Cuba al inicio del Paseo del Prado”, asegura esta otra fuente consultada al respecto.

A la espera de la luz verde para el comienzo de las obras, el Payret permanece cerrado y sin que ninguna de las pocas personas que aún laboran allí, fundamentalmente como guardias de seguridad, sepa cuál será el destino de uno de los edificios más emblemáticos del entorno habanero.

“Un día dicen que seguirá siendo un cine, otros que pasará al Parlamento (Asamblea), pero ahora están diciendo que harán un hotel y que entonces nosotros iremos para el Campoamor (antiguo Teatro Capitolio) cuando lo terminen pero eso allí no avanza mucho, yo creo que terminarán demoliéndolo. Hace falta que decidan qué van a hacer”, opina un trabajador de la instalación entrevistado al respecto.

El rediseño de la “manzana Payret” marcharía aparejado a otras labores constructivas y de restauración en los alrededores del Capitolio, un torrente inversionista que incluiría las rehabilitaciones del Teatro Campoamor, edificios multifamiliares y de oficinas al fondo del Gran Teatro, así como la transformación o demolición de muchas de las cuarterías que abarca el tramo de la calle Industria, al fondo del Capitolio, algunas de las cuales hoy se encuentran abandonadas debido a los derrumbes o la falta de condiciones para continuar siendo habitadas.

Un extraordinario frenesí de inversiones y apuestas por el capital foráneo que contrasta enormemente con el aumento de los problemas de la vivienda en la isla, la lentitud en la búsqueda de soluciones inmediatas y duraderas para las personas que han perdido sus hogares o están en vías de perderlos por causa del deterioro de los inmuebles o del periódico impacto negativo de fenómenos meteorológicos, la perpetuidad del desabastecimiento de materiales para la construcción o reparación del fondo habitacional de la población, así como el escaso empeño del gobierno en mejorar la imagen y las condiciones de una ciudad que debiera ser proyectada y acondicionada de acuerdo con las necesidades y anhelos de quienes la viven en perpetuidad y no en exclusiva para aquellos que la visitan brevemente.




Gaviota suspende sus acuerdos con la hotelera española Blau

El Blau Varadero viene siendo el último de los hoteles que gestiona la empresa española en Cuba (cheapervacations.com)

MIAMI, Estados Unidos.- Luego de que el Grupo Gaviota determinara “no continuar” su convenio con Blau Hotels, la empresa española abandonará en diciembre dos de sus hoteles en la Isla: el Blau Privilege Cayo Libertad y el Blau Marina Varadero Resort.

Según informó Preferente.com, web especializada en turismo, empresa cubana dirigida por militares y dueña de los mencionados hoteles decidió terminar su convenio con Blau Hotels para las dos instalaciones mencionadas.

La razón, según explica la publicación, es que Blau no ha logrado “converger” sus intereses con los de Gaviota.

Sin embargo, a decir de Pau Servera, CEO de Blau Hotels & Resorts, la compañía está dispuesta a “seguir con buenos proyectos en Cuba”. El directivo explicó este lunes que a Blau cuba le “interesa como destino”, así como que “es habitual” que se produzcan estas situaciones.

La hotelera española tiene instalaciones repartidas por Mallorca, Punta Cana y Varadero.

Blau llevaba cinco años administrando el Blau Privilege Cayo Libertad y el Blau Marina Varadero Resort. Se trata, según Servera, de “hoteles que necesitan mucha inversión”.

La empresa española también administró por una década y hasta principios de septiembre pasado el Blau Cosa Verde Plus y Blau Costa Verde, ambos en Playa Pesquero.

Con la nueva decisión, Blau ha perdido en total cuatro de cinco hoteles que gestionaba en Cuba. La única instalación que le queda es el Blau Varadero, propiedad de Cubanacán.

Gaviota es parte del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), un emporio en manos de los militares cubanos dirigido por el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, exyerno de Raúl Castro.

Solo en Varadero, Gaviota posee 14 instalaciones y cerca de 9600 habitaciones.




Banyan Tree inaugura su primer hotel en Cuba en enero próximo

Una playa en Cayo Santa María (luxurymeliacuba.com)
Una playa en Cayo Santa María (luxurymeliacuba.com)

MIAMI, Estados Unidos.- Banyan Tree Hotels & Resorts anunció este miércoles la apertura del nuevo Dhawa Cayo Santa María el próximo 5 de enero, con lo cual la hotelera basada en Singapur hace su entrada a la industria del turismo en Cuba.

Según publica la web Skift, el grupo hotelero está construyendo cuatro nuevos complejos en Cuba, todos asociados a la empresa Gaviota, propiedad de la Fuerzas Armadas Revolucionarias. Las últimas instalaciones se espera estén listas para el año 2019.

De acuerdo a Skift, son múltiples los factores que han determinado la entrada de la hotelera singapurense al mercado cubano. “Trabajamos de cerca con el gobierno de Singapur, y ellos tienen una división de empresa internacional que busca vincular compañías singapurenses con las oportunidades en diversos países”, dijo Des Pugson, vicepresidente de Banyan Tree. “Además, Cuba obviamente está esperando a abrirse, y todos los signos indican que se va a abrir. Sigapur, de hecho, no requiere visa para viajar a Cuba y esto es recíproco, así que este es el momento correcto”.

Dhawa Cayo Santa María contará con 516 habitaciones y se localiza en el cayo que lleva ese nombre, en los Jardines del Rey, a 250 km al este de La Habana. El polo turístico se encuentra a su vez a unos 75 minutos del Aeropuerto de Santa Clara, que recibe vuelos directos de American Airlines, Air Canada, WestJet y Air Transat.

Luego de la inauguración de Dhawa en enero próximo, será inaugurado el complejo Angsana en diciembre de 2017, con lo que la compañía sumará otras 220 habitaciones a su presencia en Cuba.

En el presente, los hoteles más conocidos del archipiélago son operados por compañías españolas como Meliá, H10 e Iberostar, que han sido, según Skift, “extramadamente exitosas” en reconstruir el mismo modelo de hoteles “todo incluido” en zonas de República Dominicana, Jamaica y la Riviera Maya en México.