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Cubanos en Canadá enfrentan a funcionarios del régimen: “¡Pónganse a trabajar!”

cubanos Canadá

MIAMI, Estados Unidos- Varios cubanos libres en Canadá enfrentaron este fin de semana a funcionarios del régimen de La Habana, entre los que se encontraba el embajador de Cuba en ese país, Héctor Igarza, y el presidente de la Liga Nacional de Voleibol, Ariel Sainz, en el partido semifinal de la Copa Panamericana de ese deporte celebrada en Gatineau-Ottawa.

Yanel Raúl Nieves, miembro de Cubanos Canadienses por una Cuba Democrática, transmitió en vivo el encuentro con los funcionarios, a quienes tildó de traidores y les cuestionó su presencia en un juego de voleibol mientras el pueblo cubano no tiene electricidad o qué comer.

“Aquí vivimos en un país de libertad, tenemos libertad económica, (…) y cada vez nosostros tenemos que ponernos los pantalones y caerle a esta gente donde quiera que se metan”, dijo Nieves poco después de terminar el partido y en camino a encarar a los comunistas.

“Mataron a niños, los mandaron a morir”, le dijo Nieves a Igarza y a sus acompañantes, que se mantuvieron inamovibles mientras los cubanos libres les gritaban Patria y Vida, y les cuestionaban por la crisis en la isla.

“Usted señor, con los años que tiene debería sentir vergüenza. Usted no representa al pueblo cubano. En Cuba me hubieran mandado la policía. ¡Traidores!, la gente en Cuba no tiene comida, la gente en Cuba no tiene electricidad, la gente en Cuba pasa hambre, los niños se mueren en los hospitales, ¿y ustedes qué hacen?, sentados aquí. ¡Pónganse a trabajar!, les gritó Nieves.

Mientras los funcionarios del régimen permanecieron sin replicar los cuestionamientos, los cubanos libres denunciaron a gritos en el anfiteatro donde tuvo lugar el juego que “la gente está muriendo en Cuba y ustedes vienen a mirar un juego. ¡Abajo Fidel Castro! ¡Abajo Raúl Castro! ¡Abajo la dictadura! ¡Cómplices!”

Poco después del intercambio la seguridad del anfiteatro pidió a los presentes abandonar el lugar, y ante la huida de los comunistas los cubanos les advirtieron que escenarios como ese iban a enfrentarlos cuando el pueblo de Cuba despertara.

“Esto es lo que va a suceder el día de mañana en Cuba, esto es lo que va a suceder con el pueblo libre, que lo tienen preso. Los van a repudiar donde quiera que se metan”, sentenció.

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Las pirañas del funcionariado castrista

Cuba, Funcionariado, Castrismo

LA HABANA, Cuba. — En el año 2011, cuando la magnitud de la actual crisis del castrismo era   inimaginable, el general Raúl Castro se refirió en tono amenazante a “los burócratas corruptos, con cargos obtenidos a base de simulación y oportunismo, que utilizan las posiciones que todavía ocupan para acumular fortunas, apostando a una eventual derrota de la Revolución”.

Ya en aquel momento, la alta dirigencia estaba advertida de que la burocracia-funcionariado se había convertido en la más peligrosa amenaza para la supervivencia de  eso que todavía se empeñan en llamar “la Revolución”.

Raúl Castro y sus segundones saben que muchos miembros de ese funcionariado son pirañas enloquecidas y voraces, pero no pueden prescindir de ellas y tiene que resignarse a sus dentelladas. Por eso, el combate a la corrupción en que dice el régimen estar empeñado desde hace años es una guerra paternalista y regañona que se libra con el menor número posible de bajas. Son pocos los culpables y los castigados con nombres y apellidos. Tampoco hay castigos que merezcan ser considerados como tales.

En Cuba, como ocurrió en la Unión Soviética y todos los demás países del llamado “socialismo real”, el aparato burocrático acumuló poder, se hizo gigantesco, inamovible y se ha fundido con el funcionariado para ejercer, a nombre de la máxima dirigencia, la dictadura sobre el proletariado.

Esa burocracia-funcionariado es el reservorio de los inmovilistas y de los retranqueros de la ortodoxia.   Paranoica, recela de todo y de todos, censura y prohíbe, se niega a ceder espacios y pone trabas a cualquier intento de reforma.

Pero a quienes se refería Raúl Castro es a esos del funcionariado que se encuentran agazapados entre los inmovilistas y que se dan cuenta de que el barco, al que le entra agua por todas las vías, se hunde irremisiblemente y hacen cálculos de los provechos que pueden sacar del naufragio. Han aprendido las lecciones de los oligarcas del chavismo-madurismo, de la piñata sandinista y, sobre todo, de los excomunistas rusos que restauraron el capitalismo tras el desplome de la Unión Soviética.

Los restauradores del capitalismo en Rusia surgieron de la Nomenklatura comunista: los altos burócratas, ejecutivos, funcionarios y generales que conquistaron sus inmensas fortunas apropiándose de los bienes del Estado durante la privatización de la economía que siguió a la disolución de la Unión Soviética.

Muchos del funcionariado, en uniforme verde olivo o con guayabera, aspiran a poder un día imitar a los excamaradas del PCUS convertidos en multimillonarios, como Roman Abramovich (dueño del Chelsea Football Club), Yuri Milner y Mijail Jodorkovsky.

A ellos, a los funcionarios y militares que pudiesen estar afilándose los dientes para el entierro del castrismo, para que no se alebresten ni embullen, los mandamases quieren inculcarles la idea de que la Ley Helms-Burton les impedirá ser los sepultureros.

Y tiene cierta lógica la advertencia de los mandamases. De aplicarse el capítulo III de la ley de protección de los derechos de propiedad de los nacionales estadounidenses, los bienes expropiados por el régimen castrista –incluidos los bienes de los cubanos exilados– tendrían que ser devueltos por el gobierno que sustituiría al actual régimen como condición indispensable para ser reconocido por  el gobierno de Estados Unidos y que este le levante el embargo. Y luego de las devoluciones y las compensaciones, bien poco quedaría del botín para los aspirantes a oligarcas.

Esa es la idea que quieren dejar sentada los mandamases en las mentes calenturientas de los ambiciosos agazapados. Quieren convencerlos de que no vale la pena el desmontaje del castrismo, que es mejor que se atrincheren, sean leales y se conformen con lo que ya tienen y lo que puedan seguir robando.

Pero, ¿quien cree todavía que la Ley Helms-Burton, más allá de complacer al  sector más radical del exilio y de servir al régimen cubano para hacerse la víctima y justificar su ineficiencia y sus descalabros, es practicable y tiene probabilidades en un escenario post-castrista?

Los que ya están en la piñata y los que faltan por sumarse, insaciables como son, no van a desanimarse por lo que digan los mandamases. Ni siquiera se dan por aludidos. Esperando el momento propicio, siguen sacando sus cuentas. Saben hasta dónde pueden estirar los pies y las manos. Acostumbrados al trapicheo y la economía de bodegueros, son pacientes, taimados y se conforman con lo que puedan rapiñar… por ahora.

Hace mucho que empezaron a acumular capital, conocimientos y relaciones. Muchos hombres de negocio extranjeros, luego de tanto tiempo de tratar con ellos, pueden preferir a los malos conocidos comunistas, antes que a los buenos por conocer, respetuosos del estado de derecho pero ingenuos,  inexpertos e ignorantes del know how.

Ante los capitalistas extranjeros que han demostrado ser tan inescrupulosos como ellos al invertir en Cuba y aprovecharse de la explotación de la baratísima mano de obra nativa, la principal ventaja de los agazapados en GAESA y los ministerios es que han demostrado tener mano dura para hacer que los cubanos, carentes de derechos, trabajen como esclavos y no protesten.

Cuando el largamente agonizante régimen castrista acabe de fallecer, ahí estarán los mafiosos de la piñata con los paracaídas puestos, prestos a expedir el certificado de defunción, preparados, luego de exponer sus coartadas, para entrar en cualquier tipo de arreglo y trapisonda. Y no precisamente como porteros o aguanta-mamparas.

Por supuesto que saben que no podrán comprar yates de 100 millones de dólares, mansiones en Silicon Valley ni terrenos en la Luna, que ellos no son Elon Musk. No son tontos. Ellos, mejor que nadie saben en qué estado de depauperación han dejado el país.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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El castrochavismo solo merece desprecio

Venezuela Cuba Fidel Castro y Hugo Chávez

Venezuela Cuba Fidel Castro y Hugo Chávez régimen
Fidel Castro y Hugo Chávez (Foto: Internet)

MIAMI, Estados Unidos.- Aunque la jefatura del régimen cubano esté a cargo de otra persona, es indiscutible que el régimen sigue conduciéndose de la misma manera que lo hicieron sus fundadores más sectarios y extremistas, Fidel y Raúl Castro, Ernesto “Che” Guevara, José Ramón Machado Ventura y Ramiro Valdés.

Cada uno de estos personajes, a su manera, impuso su sello personal en sus gestiones de gobierno, aunque sin dudas los hermanos Castro son los de mayor legado. No por lo extenso de su prontuario criminal podemos olvidar a quienes con la suma de sus maldades han hecho posible una tiranía de 62 años, como ocurre en la actualidad con Miguel Díaz-Canel, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja y muchos más, sin exceptuar un sector de la población que no ha dudado en actuar gustosamente como perros rabiosos cuando le han dado la orden.

En el caso de Venezuela algunos parecen haber olvidado, como consecuencia de la ineptitud de Nicolás Maduro, que el principal promotor del desastre fue Hugo Chávez, quién le traspasó a Fidel Castro la soberanía venezolana, tal y como hiciera el caudillo insular cuando decidió transformar a Cuba en una satrapía soviética.

Este golpista, con sus ansias de poder, destruyó la democracia en su país y estableció las bases para la instauración de una dictadura ideológica de trágicas consecuencias para la nación sudamericana.

Chávez también contó con sicarios eficientes, entre los que destacan Diosdado Cabello y Nicolás Maduro, sin que se puedan olvidar otros como José Vicente Rangel, Jorge Rodríguez, el general Vladimir Padrino López y el inefable Tareck el Aissami, todos, al igual que en el caso cubano, son culpables de la destrucción de la nación.

El resultado del trabajo colectivo de estos apocalípticos sujetos ha sido devastador en los aspectos políticos, económicos y sociales para ambas naciones, pero donde más destructiva han resultado sus gestiones es en los otrora ciudadanos, hoy transformados en masas subyugadas por la nomenclatura, razón por la cual estos regímenes y sus funcionarios merecen severas sanciones de parte de todos los gobiernos democráticos y de todas las instancias internacionales.

Si los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, otro país que no debemos olvidar, violan de manera sistemática los derechos de sus ciudadanos al involucrarse en el tráfico de personas, al auspiciar todas las actividades asociadas al narcotráfico, y como colofón se alían con estados considerados terroristas a la vez que ellos también patrocinan ese tipo de violencia, merecen ser aislados de la comunidad internacional y excluidos, gobiernos y funcionarios, de cualquier eventual beneficio o consideración de ayuda o reconocimiento.

Las actuaciones de estos gobernantes repercuten negativamente en la población mucho más que lo que puedan afectarle las medidas punitivas que procedan del exterior, y si no preguntémonos quienes arruinaron la industria petrolera venezolana y la azucarera cubana, ¿acaso fueron los supuestos bloqueos y embargos?, o las decisiones de funcionarios ineptos y corruptos que juegan negligentemente con los bienes de la nación.

Cuba y Venezuela se encuentran en la ruina económica por el dogmatismo de sus funcionarios, en particular de sus líderes, quienes dictan constantemente medidas que coartan los derechos ciudadanos, y que a la vez impiden que la población alcance la natural independencia económica del estado.

Las limitaciones de acceso a la información, las restricciones de viaje a la ciudadanía, el siempre nutrido presidio político, el flujo permanente de personas que deciden abandonar el país en busca de una vida mejor, a veces con independencia de sus simpatías políticas, y como colofón, el establecimiento de reglas que prácticamente lo prohíben todo asfixiando al ciudadano, son actuaciones soberanas de los gobernantes y no consecuencia de actuaciones de naciones extranjeras o de los que desde el exilio enfrentan a los regímenes opresores.

Clamar por el fin de las dictaduras y luchar contra estas es un derecho inalienable que lamentablemente puede repercutir negativamente en personas inocentes, pero no por eso se debe responsabilizar a las víctimas y exonerar a los verdugos, nunca las víctimas y sus victimarios comparten responsabilidades.

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Congresistas cubanoamericanos cuestionan visas de funcionarios castristas en Naciones Unidas

Mario Díaz-Balart, Coronavirus, COVID-19

Mario Díaz-Balart (Archivo)

MIAMI, Estados Unidos.- Mientras permanecen significativas trabas para los viajes de activistas prodemocráticos y de personas que buscan la reunificación de sus familias en territorio estadounidense,  Miguel Díaz-Canel y 18 funcionarios de la delegación oficial de Cuba a la Asamblea General de la ONU, en New York, pudieron entrar a territorio de Estados Unidos mediante visas que el Departamento de Estado les otorgó.

Al respecto, varios congresistas cubanoamericanos mostraron preocupación y enviaron una carta al Secretario de Estado, Mike Pompeo, en la que los legisladores recordaron que “los perpetradores de algunos de los peores abusos contra los derechos humanos del mundo no se han ganado el especial privilegio de entrada a Estados Unidos”.

Mario Diaz-Balart, firmante del texto, junto a sus colegas republicanos Ileana Ros-Lehtinen y Carlos Curbelo, y el demócrata Albio Sires, escribió en su cuenta de Twitter: “Dirigí una carta bipartidista con mis colegas a @SecPompeo con respecto a las visas emitidas a los agentes del régimen cubano. La entrada a EEUU es un privilegio extraordinario y no debe otorgarse a matones que oprimen a su gente + participan en actividades antiamericanas”.

Fechada el 21 de septiembre, apenas dos días antes de que la comitiva oficial cubana desembarcara en Nueva York, encabezada por Díaz-Canel e integrada por tres ministros y otros altos funcionarios del régimen castrista, el texto recuerda que el pasado marzo, los firmantes habían expresado su preocupación por las dificultades que estaban enfrentando activistas de derechos humanos, residentes en la isla, para viajar a Estados Unidos, luego de las restricciones de personal consular en la Embajada estadounidense en La Habana.

En ese entonces la respuesta del Departamento de Estado fue que las visas a funcionarios cubanos quedarían restringidas a casos específicos de diplomáticos de la embajada de Washington y de la Misión de Naciones Unidas, y a viajes para reuniones bilaterales en correspondencia con las prioridades de seguridad nacional.

No obstante a lo anterior, los congresistas se han vistos obligados a manifestar nuevamente sus quejas ante la avalancha de una vasta delegación cultural cubana que hizo presencia en el Kennedy Center de Washington DC, y aprovechó la ocasión para “esparcir la propaganda del régimen” en territorio estadounidense, dijo también Martí Noticias.

Los congresistas mencionaron que desde la reducción del personal diplomático estadounidense en La Habana, hace casi un año, el Programa de Reunificación Familiar para Cubanos (CFRP) está bajo revisión. “Sigue siendo preocupante que los representantes y partidarios del régimen reciban visas con relativa facilidad, mientras que los activistas prodemocráticos y otros que buscan escapar de la tiranía tengan que encarar exorbitantes costos, cargos de viaje y significantes demoras cuando solicitan su entrada a Estados Unidos”.

Para los congresistas, la reducción del personal diplomático estadounidense en La Habana parece estar sirviendo a los intereses del régimen de dañar los servicios consulares y perjudicar al pueblo cubano, y en tal sentido también alertaron al Departamento de Estado. “Le pedimos respetuosamente que reconsidere proporcionar visas a los representantes de un régimen que oprime a su gente mientras ayuda a los adversarios de los Estados Unidos”, concluye la misiva.




El parque de las risas y las lágrimas

LA HABANA, Cuba, marzo, 173.203.82.38 -Todos los días, de lunes a viernes, en el pequeño parque de la calle K y las avenidas Novena y Calzada, frente a la antigua funeraria Rivero, se reúnen cientos de personas. Muchas llegan para una cita pactada de antemano, otras acompañando a las que fueron convocadas. Es la antesala de la entrada a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Antes de la siete de la mañana comienza el rito. Un empleado cubano de la sede diplomática, altavoz portátil en mano y con la asistencia de dos o tres de sus compañeros, comienza a leer nombres de una extensísima lista.

Los nombrados, después de patentizar su presencia con un grito de “aquí”, y entregar su Carné de Identidad, reciben la indicación de cruzar la avenida Novena e irse situando unos detrás de otros, dando comienzo a una fila que llega a tener decenas de metros.

Ese es el primer llamado, antes de la una de la tarde habrá otros dos. Un poquito después de las ocho, la fila recibe la orden de moverse hacia el área de la representación diplomática que está a unos 70 metros del parque. Esas personas son las que aspiran a obtener una visa de visita. Otorgarla o no es una prerrogativa del funcionario estadounidense a cargo de efectuar la entrevista.

Tras el primer llamado a los que ansían la visa de visita, casi siempre personas mayores, toca el turno a los que han sido citados con vista a lograr la visa de reunificación familiar. A esos se les denomina los de salida definitiva.

Con estos últimos se repite la misma forma de nombrarlos y la obligación de entregar el carné, pero a este grupo, mucho menor que el anterior, le corresponde hacer la fila cruzando la avenida Séptima o Calzada.

A partir de ese momento es que en el parque, donde es en extremo difícil que pueda sobrevivir una hierbita, existen algunos espacios vacíos. Pero sobre  las diez de la mañana, comienza la etapa de mayor dramatismo en esta diaria historia.

A esa hora, el rostro de los familiares que fueron citados ya refleja angustia, y la vista se mantiene fija en la verja de entrada y salida de la representación diplomática. La zozobra va aumentando según pasan los minutos. Es una angustia que solo he apreciado en la Terminal 2 del Aeropuerto José Martí, precisamente cuando se está en espera de que por la puerta de cristal surja el familiar, que después de larga ausencia,  viene de los Estados Unidos.

En cuanto lo divisan, van a su encuentro. Si le otorgaron la visa, hay llanto o alguna lágrima, y en algunos casos saltos de alegría. Si no la lograron, también hay llanto, y a veces, los funcionarios de la sede son tildados como lo peor de la galaxia.

Una de las cosas, ajenas a nuestra historia anterior a 1959, que ha logrado el régimen comunista, tal vez como un contrasentido, es la necesidad de los cubanos de mirar y apreciar al norte como el único sitio del éxito y la esperanza. Revertir ese magnetismo, aun estando la Isla en condiciones normales, costará mucho trabajo.

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Los contaminadores de Manacas

CORRALILLO, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -Después de cuarenta años de buen funcionamiento, el desagüe del alcantarillado de la calle principal del poblado villaclareño de Manacas, al centro de Cuba, ha sido totalmente cerrado. Ahora las aguas de lluvias, mezcladas con albañales, quedan estancadas dentro de muchas casas que, por el bajo nivel en sus pisos, no tienen por donde aliviar estas aguas totalmente contaminadas.

Cuando llueve, dichas aguas podridas alcanzan un nivel mayor a los cincuenta centímetros de altura dentro de las viviendas.  El gobierno ha recibido ya decenas de cartas con quejas y reclamaciones, escritas por los v manaqueños. Pero nada cambia.

Se asegura a nivel popular que quienes cerraron el desagüe, tres connotados soplones de la barriada, lo hicieron sin autorización alguna, valiéndose únicamente del soborno y del tráfico de influencias, con el fin de favorecer sus casas y jardines particulares. Sin embargo, ni las autoridades competentes para el caso, ni el Poder Popular, ni la policía, se determinan a tomar cartas en el asunto.

También los pobladores enviaron sus denuncias al gobierno provincial de Villa Clara. Y como respuesta, recibieron la visita de la Subdirectora del Departamento de Higiene y Epidemiología Provincial, que solo hizo que los pobladores afectados firmaran las cartas que traía como constancia de que había hecho acto de presencia en el lugar. Pero nada más. Dijo que por no tener ella un auto, no se podría desplazar hasta el desagüe del alcantarillado.

Por otra parte, cuentan los pobladores que la única vez que se presentaron en el lugar los que dirigen el Departamento de Acueducto y Alcantarillados del municipio, fue para alertar amistosamente a los tres infractores de la ley, pero ni siquiera visitaron a los afectados.

Mientras, los tres infractores han iniciado represalias contra quienes les denuncian.  Bombardean a pedradas, noche a noche, los techos de estos vecinos. Provocan escándalos verbales contra ellos, vierten de madrugada desechos de heces fecales en las casas afectadas, y acosan con actitud violenta a sus moradores.

Los vecinos, molestos por tanta injusticia, y sin poder contar con el apoyo del gobierno, ni de la policía, ni de las instancias de la ley, han decidido actuar a su forma, abandonando, por inútiles, sus peticiones y quejas. Lo primero que hicieron fue que no asistió ninguno de ellos a los colegios electorales para votar en estas pasadas elecciones.

Tampoco han pagado nunca más la cuota mensual que les exigen las organizaciones del gobierno, como CDR,  FMC y el sindicato en los centros de trabajo. Igualmente no  han participado nunca más en reuniones políticas ni de trabajo. Y para completar, han resuelto declarar, abierta y públicamente, ante la prensa independiente de la Isla, las crueles acciones a las que están siendo sometidos.




Nos sobran razones para no votarles

PUERTO PADRE, febrero 2013, 173.203.82.38.-El colmo del desentendimiento” tituló el periodista José Alejandro Rodríguez el artículo publicado el domingo 20 de enero en su columna Acuse de Recibo en el periódico Juventud Rebelde.

“Al recontar el trabajo de esta columna, lo más lamentable en el 2012 es que hayan disminuido las respuestas institucionales a las denuncias publicadas, al punto de solo abarcar 66 por ciento de esas quejas”, comenzó diciendo el columnista para luego remachar: “Ya es el colmo del desentendimiento”.

Solo cuatro días después, el 24 de enero, la citada columna rememoró con un artículo titulado “A remolque” un caso de contaminación del medio ambiente publicado en ese diario en diciembre de 2012, donde la empresa provincial de la Industria Alimentaria en Santiago de Cuba resultaba implicada, mientras que sus víctimas eran vecinos del reparto Chicharrones.

Según el denunciante, Edgardo Hernández, comisiones del Poder Popular y otras instituciones acudían al lugar del hecho, “pero todo termina en un nudo y el problema persiste”.

Puesto que desentenderse es no tomar parte en un asunto y los vecinos del reparto Chicharrones no estaban formulando una mera queja,  sino denunciando un delito previsto y sancionado por el código penal en su artículo 194.1 inciso C, los del Poder Popular en Santiago de Cuba no solo estaban defraudando a sus electores, sino también cometiendo delito ellos mismos.

No, en Cuba no hay tal desentendimiento institucional, aunque ciertamente los elegidos suelen dar la espalda a sus electores y ese 44 por ciento que no responde las quejas del ciudadano de a pie así lo demuestra.

El artículo 73 de la Constitución de la República faculta a todo ciudadano para dirigir quejas y peticiones a las autoridades, las que según la legislación sobre la administración estatal están obligadas a responderlas en un plazo de 60 días.

Y la Ley de Procedimiento Penal expresa en su artículo 116 que quien presencie o en cualquier otra forma tenga certeza de que se ha cometido un delito está obligado a ponerlo en conocimiento de un tribunal fiscal instructor, unidad de  policía o, en ausencia de ésta, en la unidad militar más próxima del lugar en que se halle. De personas con responsabilidades e instituciones como las mencionadas está colmada la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Luego, no se trata de desentendimiento. El funcionario público que intencionalmente dicte resolución contraria a la ley, retarde maliciosamente un asunto que conozca, o deba conocer por razón de su cargo, o el que faltando a sus deberes no promueva la investigación penal no es que se desentienda de algo sin importancia, sino que incurre en crimen de prevaricación.

El 28 de diciembre de 2010, entre otras razones de lo que constituye un delito de perjurio, quien escribe formuló denuncia ante el Consejo de Estado, y no ante la sección Acuse de Recibo en el periódico Juventud Rebelde. La carta iba dirigida al mismísimo general Raúl Castro. Todavía estoy esperando respuesta.

Quienes en Cuba buscamos justicia sin conseguirla, no sufrimos “el colmo del desentendimiento”; somos víctimas de los crímenes del régimen, que solo existe por sus excesos, como este de convocar a elecciones y hacerse elegir para luego pisotear el derecho de sus electores.

Más de ocho millones y medio de cubanos fuimos convocados a las urnas el pasado domingo 3, pero a juzgar por las mismas estadísticas oficiales, a los cubanos nos sobran razones para no elegir a quienes en perpetuo desafuero pasan sobre los derechos ciudadanos, colocándose sobre la ley.




Las casas de la nomenclatura

PUERTO PADRE, Cuba, enero (173.203.82.38) – Funcionarios del gobierno han informado que las casas llamadas de visitas, en poder de entidades estatales, serán desactivadas para que sean habitadas por familias necesitadas.

Por ejemplo, la casa que fuera de Manuel Aldana, próspero jardinero en la década del 40, y más tarde hacendado, es hoy la casa de visitas del Poder Popular. Y un apartamento de la familia Berga, situado en los altos del otrora Banco de Puerto Padre, convertido en farmacia, es la casa de visitas del Partido Comunista municipal.

Han plagado de eufemismos y sofismas el habla de los cubanos, y cabe preguntarse: ¿Qué es una casa de visitas? No me consta, pero como me lo narraron lo relato. Dicen que un día, cuando la farmacia estaba abarrotada de público (seguramente el día que la abastecen), aparcó bajo la casa de visitas del Partido Comunista un vehículo del que descendió un individuo llevando un bulto entre sus brazos. El hombre tropezó en el contén y el bulto se le escabulló, rodando calle abajo. Imagine el lector el asombro de los clientes de la farmacia cuando descubrieron que el bulto contenía varias libras de carne de res.

Cuentan que el militante del partido se lanzó sobre la bola de carne de vaca como lo haría un portero tras el balón en la final de la Copa del Mundo.

Esto sí me consta. Fue investigado. Durante los festejos por el 26 de julio de 2007, cuando el famoso discurso del General Raúl Castro en Camagüey, año en que Puerto Padre fue ganador en Las Tunas de la emulación por esa efemérides, estaban acá las máximas autoridades del PCC y del Poder Popular en la provincia.

Se movilizaban los dirigentes en ocho automóviles y en un microbús con cristales ahumados. Luego de sus discursos en la Plaza de la Revolución, donde quedó el pueblo bebiendo cerveza, ellos desaparecieron. Este cronista los localizó en las afueras de la ciudad, en la antigua casa de Manuel Aldana, hoy casa de visitas del Poder Popular.

Allí permanecieron sus ocho automóviles y el microbús hasta bien pasada la hora del almuerzo.

El cronista no sería bien recibido en la casa de visitas, pero por elemental curiosidad quería saber qué habían almorzado los jefes mientras el pueblo permanecía en la plaza bebiendo cerveza, y llamó al día siguiente al administrador de la casa haciéndose pasar por higienista.

-Con el administrador, por favor.

-Es el que habla.

-Trabajo en Higiene y Epidemiología y estamos haciendo una encuesta.

-Sí, dígame.

-¿Con qué capacidad refrigerada para almacenamiento cuentan ustedes ahí?

-No, no almacenamos alimentos aquí. Cuando recibimos visitas, del almacén del gobierno nos traen lo que debemos cocinar.

-¿Cuándo recibieron la última visita?

-Ayer.

-¿Para cuántas personas cocinaron?

-Para unas veinte.

-¿Qué cocinaron?

-Eso yo no se lo puedo decir. Para informarse debe dirigirse al gobierno.

Imagine el lector. Es secreto lo que se almuerza en la casa del gobierno, mientras el pueblo permanece en la plaza bebiendo cerveza aguada, festejando el día de la rebeldía nacional.

Casas como estas existen cientos en Cuba. Si las entregan al pueblo, como dicen, no pocos conseguirán dónde cobijarse, y hasta quizás haya un poco de carne en el mercado. Pero, ¿las entregarán todas? O, ¿acaso no se desprenderán de las de abajo para quedarse con las de arriba?




Fábrica de cuadros

LA HABANA, Cuba, octubre, 173.203.82.38 – Vivir del cuento, el espacio humorístico que regalan Pánfilo y Chequera, los lunes en la noche por Cubavisión, regresó sobre el tema  de la burocracia.

En el argumento, Pánfilo, un anciano de cien años, intenta permutar su bóveda en el cementerio.  El tema fue hilarante, aunque ya conocido. Tomas Gutiérrez Alea, lo abordó en su película La muerte de un burócrata, en 1966, prácticamente a principios de la revolución, cuando ya comenzaban a sentirse los estragos de la ineficiencia y la corrupción, inherentes al burocratismo comunista, independientemente de la formación que reciban los funcionarios.  Tanto en el programa de Cubavisión, como en la ya clásica película de Gutiérrez Alea, se unen el humor y el drama; los que hablan de eliminar el burocratismo, lo amplifican  y refuerzan.

En esa misma cuerda tragicómica actúa el gobierno, que no cesa ahora de hablar sobre la necesidad de eliminar la burocracia, y acaba de inaugurar un nuevo centro para formar –o más bien “perfeccionar” -más burócratas, con el rimbombante nombre de Escuela Superior de Cuadros del Estado y del Gobierno.

Según argumenta el Ministro de Educación Superior, Miguel Díaz Canel, haciendo gala de su dominio de la jerigonza oficial,  “La formación de cuadros con calidad, pertinencia y rigor científico constituye una actividad estratégica, necesaria, impostergable y decisiva para enfrenta r con eficiencia los procesos de implementación  y desarrollo de los lineamientos del sexto congreso del partido (comunista) en las entidades cubanas”.

El lunes, anunció el diario Granma,  se inició oficialmente el primer curso de dos especialidades: Administración pública y Dirección y gestión empresarial,  con una duración de dos meses y con la docencia a cargo de la Universidad de La Habana y el Instituto Superior Politécnico (ISPJAE) y especialistas de los diferentes  “organismos”  que participan.

Según las autoridades, “la naciente escuela se propone perfeccionar los métodos y técnicas de dirección  de sus alumnos, formarlos en una cultura económica de respeto a la legalidad vigente y en el empleo adecuado de las tecnologías de la informática y las comunicaciones, así como fortalecer su autoridad y liderazgo.”

En la inauguración  se encontraban dos de los personajes más poderosos del partido comunista, Abelardo Álvarez Gil y Jorge Guerrero Almaguer, quienes controlan el sistema burocrático del partido comunista y el gobierno, y son responsables directos del ascenso y caída, de muchos líderes partidistas, gubernamentales y empresariales.

Según el Granma, a partir de próximo año los cursos se ofrecerán también en todas las provincias del país, lo cual indica que se graduará una gran cantidad de funcionarios y burócratas.

Alfredo, un reconocido economista de la empresa UNECA, comentó que el gobierno no comprende que para poder avanzar en las reformas se debe disminuir la cantidad de funcionarios y cortar tangencialmente este tipo de cursos.

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Corruptos

LA HABANA, Cuba, octubre, 173.203.82.38 -No sé si fueron ahorcados o abatidos con un tiro de fusil, lo cierto es que tres ex vicealcaldes chinos son hoy cadáveres en descomposición.

Aceptar sobornos fue el delito por el cual la fiscalía pidió la pena de muerte. El pasado 19 de julio se llevó a cabo la sentencia. No obstante el rigor de los tribunales al juzgar a altos funcionarios del partido comunista descubiertos en actividades de corrupción, nada detiene el afán por enriquecerse con métodos deshonestos.

Los ajusticiamientos, lejos de disminuir, crecen en la medida que se acelera la marcha de las reformas capitalistas. La integridad moral y ética de la burocracia partidista cede, cada vez con mayor facilidad, ante las tentaciones de elevar el nivel de vida a través del cohecho y otras variantes de enriquecimiento ilícito.

En Cuba siempre se tendió a minimizar la incidencia de este flagelo en todos los estratos sociales,  fundamentalmente en las altas esferas del poder. La situación actual pudiera catalogarse de grave a partir de la cantidad de implicados, así como el tiempo que llevan ejercitándose un rosario de infracciones económicas, casi imposible de cuantificar.

Desde que Raúl Castro asumió el poder, en 2006, ha emprendido una cruzada contra este mal, agudizado a partir de la década del 90, cuando se entreabrió la puerta al capital extranjero y se legalizó la circulación del dólar.

Al cotejar la medidas anticorrupción y sus logros, hay que subrayar la escasa efectividad. Por ejemplo, es difícil que algún personaje de la vieja militancia partidista, vaya a la cárcel por su abierta participación o complicidad con alguna corruptela. Si acaso, es removido de su puesto, sin que por ello pierda todos sus privilegios.

El general Rogelio Acevedo, que dirigía las actividades relacionadas con la aviación civil, es un buen ejemplo para subrayar que la justicia no opera igual para todos. Amasar una inmensa fortuna, a cuenta de los desvíos de recursos del estado, inversiones fraudulentas, entre otras maniobras ilícitas, nada significó para que su destino cambiara. Al menos su nombre, ni el de ninguno de sus familiares, aparecieron entre los sancionados en un sonado caso de corrupción, que incluyó a un antiguo escolta del desaparecido presidente chileno Salvador Allende, otrora residente en Cuba y protegido del ex gobernante Fidel Castro.

La anunciada y mil veces repetida pureza moral y ética de los respectivos militantes de los partidos comunistas, chino y cubano, hay que ponerla entre comillas. No sé en China, pero en Cuba la corrupción es una enfermedad que poco a poco ha ido consumiendo las energías del socialismo.

Todos los cubanos estamos a merced de las fuerzas centrípetas de ese fenómeno con su estela de ilegalidades. Nadie escapa a eso, bien por razones de supervivencia o para vivir La Dolce Vita, sin el menor esfuerzo, en el caso de la élite política que suele disfrutar a tiempo completo las maravillas del primer mundo.

La reticencia para una apertura a los inversores foráneos, podría vincularse al temor de que se genere el “despelote”, un vocablo popular que significa un excesivo aumento del desorden, que a escala de un país significa el caos.

No creo que en Cuba impongan la pena de muerte como castigo contra la corrupción. Aunque nadie sabe. Por el momento solo, duras penas de cárcel para algunos, sanciones administrativas o discretos perdones para otros y llamados a tomar conciencia sobre la nocividad de esas prácticas. Mientras tanto los robos en fábricas y empresas continúan como de costumbre.

La enormidad del mercado negro y la licenciosa vida de la nomenclatura y sus más cercanos compinches, atestiguan que tanto el presente como el futuro de Cuba son grises, como las nubes cuando anuncian una tormenta en el cielo de La Habana.

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