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Fidelito no murió: lo suicidaron

LA HABANA, Cuba.- Siempre tuve un mal presagio con Fidel Castro Díaz-Balart, el primer hijo legal del dictador cubano. Lo seguí paso por paso a través de sus años y aunque en algunas fotos públicas sonreía, jamás se vio feliz. Es posible que sus verdaderos años felices fueran los diez primeros que vivió con su madre.

Luego, sus ojos me lo decían todo. Aunque los antiguos chinos afirman que el rostro no es el espejo del alma, la mirada sí que lo es y mucho. Demos otro ejemplo: Díaz-Canel, el vicepresidente. También tiene esa mirada turbia, donde los ojos no quieren asomarse para decir algo bueno.

He leído una gran cantidad de artículos periodísticos sobre Fidelito y el suicidio que cometió, a los 68 años, el pasado 1 de febrero en la clínica de la Avenida 43 del reparto Kohly, de La Habana, perteneciente a la Seguridad Personal de los “mayimbes” cubanos y sólo estoy de acuerdo con dos o tres de esos artículos.

Es posible que, como aseguró Frank Calzón, haya surgido cierta decepción en Fidelito por el hecho de que los hijos de Raúl acapararan la atención. ¿Celos justificados? Sería natural.

¿Y si fue algo más?

Dicen que las razones de su supuesto salto al vacío pudieran ser también porque su padre no lo puso en altos cargos políticos, pero ¿y si no le interesaban los altos cargos políticos, la lucha por el poder, a un hombre distante como era? La publicación de todas sus obras, como ocurrió hasta 2016, equivale a lo más importante para un científico.

Ser un rostro público de la dictadura no le interesó a este hombre, evidentemente traumatizado desde niño, en manos de un  tirano que lo encerraba en una residencia lujosa y solitaria del Country Club, ante la menor indisciplina.

Lo supe una vez y no se me olvida, cuando en el círculo periodístico habanero se comentaba que los moscovitas le habían dicho a Fidel que su hijo era muy bueno en matemáticas, cuando estudiaba en aquel país y que Fidel respondió, sin pensarlo dos veces: ¡Entonces que sea un Físico Nuclear!

¿Y si Fidelito, para sentirse realizado, prefería cantar décimas en la televisión, o ser un bombero ejemplar?

¿Acaso fue Fidel quien destruyó la vida de su hijo?

Vivía, según Juan Juan Almeida, en una burbuja como el resto de todos los Castro. Pero, ¿no son los hijos, los jueces más severos de los padres?

Si Fidelito fue capaz de salirse de esa burbuja por medio de la muerte, su argumento más importante pudo haber sido el arrepentimiento de haber apoyado a su padre en una dictadura, una dictadura que tal vez analizó más que nunca en el ocaso de su vida. Ese ocaso en el que se descubre que todo se acaba, que todo se convierte en polvo, que en un grano de maíz cabe toda la gloria del mundo.

Cuando, después de conocer el desarrollo de países libres, Fidelito regresaba a una Cuba destruida, él sabía de quién o quiénes era la culpa.

No dudo, como dice Juan Juan, que había intentado suicidarse con anterioridad, también en la misma Clínica de Seguridad Personal. ¿Acaso lo dejaron morir, instalado en el quinto piso de una habitación con una ventana al vacío?




Entierran a hijo de Fidel Castro en cementerio de La Habana

Tumba de Fidel Castro Díaz-Balart (EFE)

LA HABANA.- Los restos del físico nuclear Fidel Castro Díaz-Balart, el primogénito de Fidel Castro conocido como “Fidelito”, que se quitó la vida el pasado jueves, descansan en el panteón de la Academia de Ciencias de Cuba del Cementerio de Colón, el mayor camposanto de La Habana.

Sobre el discreto panteón de mármol negro se veían hoy varias coronas de flores, la mayoría de ellas de rosas blancas, de parte de sus hijos y nietos; de su madre, Mirtha Díaz-Balart, y de sus hermanas por vía materna y sobrinos, según pudo constatar Efe.

El funeral del primogénito del gobernante cubano, que se suicidó a los 68 años, se celebró ayer en la capital cubana, donde se le rindió homenaje en la sede de la Academia de Ciencias de Cuba, de la que era vicepresidente en el momento de su muerte, según publicaron en las redes sociales varios asistentes.

Los medios de comunicación cubanos, todos estatales, no publicaron nada sobre el entierro, organizado de forma íntima por la familia, como ya se adelantó en la nota oficial sobre el fallecimiento.

Las únicas manifestaciones públicas de la familia sobre la muerte del hijo mayor del comandante de la revolución las realizó el pasado viernes la hija de Raúl Castro y prima del fallecido, Mariela Castro, quien agradeció en sus cuentas de Twitter y Facebook las muestras de condolencia recibidas.

Castro Díaz-Balart, único hijo del matrimonio de Fidel Castro con Mirtha Díaz-Balart, ejercía también como asesor científico del Consejo de Estado de Cuba, máximo órgano de gobierno de la isla.

Según el comunicado oficial difundido en medios estatales, “Fidelito” se encontraba en un “estado depresivo profundo” por el que llevaba meses recibiendo tratamiento.

“Como parte de su tratamiento requirió inicialmente un régimen de hospitalización y luego se mantuvo con seguimiento ambulatorio durante su reincorporación social”, señaló el texto.

Formado en Rusia, donde estudió bajo seudónimo por seguridad, fue entre 1980 y 1992 el máximo responsable de la política nuclear de Cuba y tuvo a su cargo la inconclusa construcción de la central nuclear de Jaragua (centro-sur), que habría sido la primera instalación de este tipo en la isla.

Entre sus últimas apariciones públicas figuran la investidura del Nobel de Química estadounidense Peter Agre como miembro de la Academia de Ciencias de Cuba, en agosto del 2017, y un viaje a Japón en octubre pasado para representar a su país en un foro científico.

De su vida personal no se saben muchos detalles, pero sí que estuvo casado con la rusa Natasha Smirnova, con la que tuvo tres hijos (Mirta María, Fidel Antonio y José Raúl) y tras divorciarse de su primera esposa contrajo matrimonio con la cubana María Victoria Barreiro.

Tenía, además, cinco hermanos reconocidos por parte de padre (Alexis, Alexander, Antonio, Alejandro y Ángel Castro Soto) y dos hermanas por parte de madre (las gemelas Mirta y América Silvia Núñez Díaz Balart), a los que se suma Alina Fernández Revuelta, hija ilegítima de una relación que tuvo Castro con Natalia Revuelta.

Además, entre sus primos maternos figuran el congresista republicano cubanoamericano Mario Díaz-Balart y el excongresista Lincoln Díaz-Balart, ambos con conocidas posturas anticastristas.

(EFE)




Otro suicidio en la cuenta del régimen

LA HABANA, Cuba.- El destacado historiador cubano Herminio Portell Vilá alertó en una ocasión que el suicidio político se había convertido en una especie de categoría histórica en el devenir de la isla, pues varias de nuestras figuras políticas pusieron fin a sus vidas —a veces de forma velada— ante frustraciones, o como heroica reafirmación de la justeza de la causa por la que habían luchado.

Comenzaba la relación con la tragedia de San Lorenzo el 27 de febrero de 1874, cuando el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, acorralado por fuerzas españolas que habían descubierto su ubicación en ese paraje de la Sierra Maestra, habría decidido lanzarse por un barranco antes que caer prisionero de sus perseguidores.

Después vino la caída de Martí en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895. La historiografía no ha podido confirmar rotundamente que la acción de Martí —salir al campo de batalla sin experiencia militar, y violando el consejo que le había dado Máximo Gómez—  hubiese sido suicida, pero son varios los  que insisten en la posible decisión del Apóstol de morir en ese momento ante las incomprensiones y las desavenencias acerca de los métodos para continuar la lucha.

Ya en la República aconteció el sonado pistoletazo que se infligió el líder ortodoxo Eduardo Chibás debido a la frustración que le causó no haber podido demostrar su acusación contra el entonces ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango.

La era castrista se vio estremecida, en 1980, con el suicidio de Haydee Santamaría, participante en el asalto del cuartel Moncada, y hermana de Abel Santamaría, segundo jefe de aquella irresponsable acción.  El oficialismo argumentó que Haydee no podía sobreponerse al recuerdo de su hermano, pero flotó en el ambiente la posibilidad de que otros motivos estuviesen detrás de tan drástica determinación.

También asistimos al suicidio de Osvaldo Dorticós Torrado, aquel pelele que un día se creyó presidente de verdad, y después, al acontecer la institucionalización del país al estilo soviético en 1976, fue tirado a un segundo o tercer plano por aquellos que lo habían utilizado.

Y ahora acaban de informarnos que Fidel Castro Díaz-Balart, el primogénito del ex máximo líder, falleció al atentar contra su vida. Es muy probable que nunca se sepa con certeza las causas que llevaron a Díaz-Balart a poner fin a su vida, como tampoco se supo la manera en que murió su padre. Esos detalles, en una sociedad cerrada como la cubana, son secretos de Estado.

La información brindada por la televisión cubana apuntó hacia un estado depresivo que padecía Fidelito, como era conocido en el país. Sin embargo, despierta la suspicacia el hecho de que el suicidio ocurriera en momentos en que su tío Raúl se dispone a abandonar la presidencia de la nación.

Son muchas las interrogantes que se tejen en torno a este caso. ¿Habrá sido, en verdad, una consecuencia del estado de salud de Díaz-Balart?  ¿Se habrá disgustado Fidelito al comprobar que sus medios hermanos lo relegaron a un segundo plano  en la repartición de la herencia del Comandante en Jefe?  ¿Lo habrá asaltado un berrinche al ver nuevamente a su prima Mariela como candidata al Parlamento, y a él nunca lo habían considerado para tal posición política?…




El hermanastro perdido de Fidelito

Fidel Castro, detrás su hijo Fidelito (AFP)

GIJÓN, España.- Parece mentira que en Cuba alguien pueda morir por suicidio. Un país lleno de luz, alegría, salsa, música por todas partes, playas espléndidas, ron de calidad, tabacos excelentes (todavía quedan fumadores), mariscos asequibles para los forasteros, cultura popular variada y rica, literatos de prestigio, artistas en todas las categorías, La Habana llena del embrujo antiguo y la sorpresa actual, y todo ello envuelto en el celofán de lo indefinido, presentado como un idilio temporal o la panacea para el disfrute.

Dicho todo lo cual, y teniendo presente lo doloroso que es la muerte de cualquier persona, sobre todo siendo todavía joven para ese final, como es el caso, el suicidio de  Fidel Ángel Castro Díaz−Balart, (Fidel por su padre y Ángel por su abuelo paterno, 1 de septiembre de 1949), parece más sorprendente todavía.

Fidelito, como era conocido en ámbitos familiares, tal vez por el parecido físico con su padre, era hijo de Fidel Castro Ruz y Mirta Díaz−Balart. Según las informaciones de  primera hora, difundidas en el programa de la televisión cubana, “Mesa Redonda”, y por Cubadebate, el finado padecía una larga depresión, que era tratada en hospital y luego en su domicilio. Todo hace pensar, que la dolencia debía ser muy aguda para llegar a ese final tan trágico. El finado, doctor en Física Nuclear, era divorciado de Olga Smirnova y deja tres hijos, que estudiaron en España, Mirta María, Fidel Antonio y Jose Raúl. Y casado en segundas nupcias con la cubana María Victoria Barreiro.

Las enfermedades  de la mente son muy complejas, no siempre son el producto de un momento puntual de la persona, hay causas genéticas, experiencias infantiles, ambientes sórdidos en los que se puede mover el paciente, problemas irresueltos. Cuando la mente  se ofusca es compleja la solución. Hasta donde yo sé, la poca transparencia de la biografía de la familia dominante en el país durante tantos años, no ayuda a aclarar las cosas, y da pie a especular con los motivos más allá  de una realidad que se nos escapa.

La separación de sus padres, siendo todavía un niño,  tal vez haya causado en el  pequeño Fidel alguna frustración. Su madre se casó de nuevo y en los setenta se estableció en Madrid. “Fidelito” estudió en la URSS, y a su regreso a Cuba se sintió más unido a su tío Raúl Castro y a sus primos, que a su padre, con el que no tuvo mucho trato, y menos cuando empezaron a llegar los hermanastros, hijos de Fidel Castro y su segunda esposa, Dalia Soto del Valle, para los que su madre quería todo el protagonismo: Alexis, Alexander, Antonio, Alejandro y Ángel. Todos los nombres con la inicial A, costumbre cubana de bautizar a los hijos con nombres con la  misma inicial.

Además, era hermanastro de Alina Fernández Revuelta, hija ilegítima que su padre tuvo Natalia Revuelta. Amén de otros, conocidos públicamente, pero no reconocidos.

Pero en ninguna información aparece Andrés, como hermanastro de Fidelito, el hijo que Fidel Castro Ruz tuvo con la joven alemana Marita Lorenz (Bremen, Alemania, 18 de agosto de 1939),  hija del capitán de la marina mercante alemana, Heinrich Lorenz. Éste había llegado a La  Habana con su barco “Berlín” el 27 de febrero de 1959, y Fidel Castro Ruz, interesado en todo, quiso visitar el barco. Cuando llegó al navío, sin previo aviso, el capitán estaba dormido y fue la hija de éste, Marita Lorenz, de 19 años, quien se encargó de guiar la visita. Marita, en cuanto vio a Fidel, quedó prendada de su atractivo. Y, Fidel, que ya era Comandante de la Revolución, le pidió el teléfono de su casa en Nueva York. Sólo unos días después, Fidel la llama, diciéndole que le mandaba un avión para que regrese a Cuba. El 4 de marzo de 1959 Marita vuelve a Cuba acompañada por tres cubanos que la conducen hasta la habitación que Fidel usaba como despacho de jefatura del estado en el Hotel Habana Hilton, luego Habana Libre, denominada Suite Castellana, hoy conservada como museo para turistas. Y allí  permanece menos de un año, hasta que queda embazada, y poco antes de cumplir los plazos, le provocan el parto y nace un niño.

Un día, tras el desayuno, otoño de 1959, cuenta Marita Lorenz en su libro “Yo fui la espía que amó al Comandante”, “empecé a sentime mal y me quedé adormilada. Durante ese tiempo de amodorramiento había sentido una serie de sensaciones que apuntaban a un parto provocado, tras el que nació Andrés. Luego me encontré en una habitación, dolorida, mareada y sin muestras de embarazo. Apareció el comandante Camilo Cienfuegos, que se mostró alarmado al ver mi mal aspecto. Me atendió, buscó ayuda y facilitó mi salida de Cuba en un avión hacia los EE. UU. Poco después, el 28 de octubre de 1959, fue cuando el avión que llevaba a Camilo desde Camagüey a La Habana cayó con él dentro, en un accidente lleno de incógnitas”.

Marita Lorenz fue la primera novia de Fidel Castro Ruz tras el triunfo de la Revolución en Cuba. Hasta veinte años después no conoció a su hijo con Fidel, un estudiante de medicina de veinte años llamado Andrés apellidado Vázquez (La Habana, otoño de 1959), que no figura como hermanastro del recién fallecido Fidel Ángel Castro Díaz−Balart.

El oscurantismo de los datos de la familia refleja que unos medios hablen de tres hijos del fallecido, otros de dos, que la primera esposa se llamaba Olga, otros dicen que Natasha. E, incluso “Noticias de Israel” por boca del periodista colombiano Daniel Coronell, dice que el finado “se arrojó por una ventana del hospital en el que estaba ingresado”.




Fidel Castro Díaz-Balart, el primogénito científico

Fidel Castro Diaz-Balart con Viceprimera ministra china. 2015 (foto de news.cn)

LA HABANA.- Fidel Castro Díaz-Balart, primogénito de Fidel Castro y que ayer se quitó la vida a los 69 años tras una fuerte depresión, dedicó su vida a la ciencia y llegó a dirigir la política nuclear de su país, una responsabilidad que lo hizo caer en desgracia con su padre durante años.

Nacido en La Habana el 1 de septiembre de 1949, Fidelito -como se le conocía en su país- fue el único hijo del matrimonio del exgobernante cubano y Mirtha Díaz-Balart, quienes se conocieron cuando Fidel estudiaba Derecho y se casaron el 10 de octubre de 1948.

El matrimonio no duró muchos años y coincidió con la etapa en la que Castro fue detenido por el asalto al cuartel de Moncada (Santiago de Cuba) y posterior encarcelamiento en la isla de Pinos.

En 1954, antes de su excarcelación, su esposa le comunicó que había solicitado el divorcio y tras la separación, Mirtha Díaz Balart volvió a casarse con el abogado Emilio Núñez Blanco, y fijó su residencia en Madrid en los años setenta.

Varios familiares de la madre del primogénito de Fidel Castro habían ocupado puestos de responsabilidad en el gobierno de Fulgencio Batista o en el ala juvenil del partido que apoyaba a éste.

Fidelito vivió junto a su madre hasta los diez años.

Después de realizar estudios en su país, donde mostró gran interés por las matemáticas, se trasladó a la Unión Soviética donde se doctoró en Ciencias Físico Matemáticas por el Instituto de Energía Atómica I. V. Kurchatov de Moscú y se graduó “suma cum laude” en Física Nuclear por la Universidad Estatal M. V. Lomonosov de Moscú (1974) y su filial del Instituto Unificado de Investigaciones Nucleares (JINR).

De regreso a Cuba obtuvo un segundo doctorado en Ciencias por el Instituto Superior de Ciencias y Tecnología Nucleares de La Habana.

Además, cursó estudios de postgrado y maestrías en Reactores Nucleares, en Métodos Modernos de Dirección en la Academia de Economía Nacional adscrita al Consejo de Ministros de la ex URSS y en Dirección Integrada de Proyectos en la Escuela de Organización Industrial (EOI) de Madrid.

Desde su creación en 1980 fue secretario ejecutivo de la Comisión de Energía Atómica de Cuba y de la Secretaría Ejecutiva de Asuntos Nucleares. Desde estos puestos fue el máximo responsable de la política nuclear cubana.

Durante su etapa, en 1982, se empezó a construir con tecnología y apoyo soviético la que debía ser la primera central nuclear del país, situada en Juragua (Cienfuegos), compuesta por cuatro reactores “vver-440” de 440 megavatios cada uno.

El primero de los reactores debía entrar en funcionamiento en 1991, pero la caída de la URSS obligó a paralizar su construcción en septiembre de 1992, cuando ya se encontraba al 75 por ciento de ejecución y tras una inversión de 1.200 millones de dólares.

En febrero de 1989 el hijo mayor de Fidel firmó con la URSS un acuerdo sobre supervisión y seguridad de los trabajos de la central cubana, que contemplaba el equipamiento y adiestramiento de cubanos en esta área. También firmó convenios de colaboración similares con India (1986), Argentina, México, Brasil o Irán.

Compatibilizó estas actividades en el sector nuclear con los de representante cubano ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) entre 1983 y 1992, jefe de la sección de Ciencias Exactas y Naturales de la Junta Científica Central de la Academia de Ciencias de Cuba (1984-1993) y presidente del Grupo de Coordinación de los Países No Alineados para los usos pacíficos de la Energía Atómica (1983-87).

El 17 de junio de 1992 el diario estatal Granma anunció su destitución al frente de la Secretaría de Asuntos Nucleares.

Al mes siguiente, su padre achacó la decisión a “ineficiencia en el desempeño de sus funciones”, aunque otros vieron en su cese un complot militar para obligar al comandante a dejar el poder mediante un supuesto escándalo en el que estaba involucrado su vástago.

Su hermanastra Alina Fernández declaró desde el exilio en 1993 que Castro Díaz-Balart estaba supuestamente involucrado en la desaparición de 6 millones de dólares del presupuesto de la central nuclear.

Después de siete años de ostracismo, regresó a la luz pública en 1999 para ocupar un cargo de asesor en el Ministerio de la Industria Básica y dedicarse a la divulgación científica como físico nuclear.

También fue catedrático del Instituto Superior de Ciencias Avanzadas y Tecnología de La Habana y asesor del Consejo de Estado para la Ciencia, la Tecnología y el Medio Ambiente.

Realizó habituales visitas a España y en junio de 2007 emprendió una gira por Turquía, Egipto, Yemen, Qatar y Siria para impulsar la cooperación científica bilateral.

En octubre de 2015 viajó a Kazajistán, donde visitó centros de desarrollo tecnológico y científico, y China, donde se entrevistó con la viceprimera ministra china Liu Yandong, en ambos casos para impulsar los intercambios científicos.

Un año después, en septiembre de 2106, participó en Moscú en la Conferencia Mundial de la Asociación Internacional de Parques Tecnológicos (IASP), acto en el que conversó con el primer ministro ruso, Dimitri Mevdédev.

Además, desarrolló una prolífica labor como escritor en el campo de la energía nuclear, con títulos como “Elementos y reflexiones en torno a la Política Científica Nacional” (1985); el ensayo “Nuclear Energy in the national economy of the Republic of Cuba” (1986); “Espacio y tiempo en la filosofía y la física” (1988) y “Energía nuclear y desarrollo” (1990).

También es obra suya “El gran desafío del Tercer Milenio. Energía nuclear: peligro ambiental o solución para el futuro” (1997), en el que ilustró la construcción de la central cubana de Juragua y defendió el uso pacífico de esta energía (también titulado: Energía nuclear: ¿Peligro ambiental o solución para el siglo XXI”, 1999).

Otros de sus títulos fueron “Ciencia, innovación y futuro” (2000); “Ciencia, Innovación y Futuro” (2012), en el que profundizó en los retos de la industria en el siglo XXI para usar de modo inteligente y racional sus recursos y “Ciencia para la innovación: experiencia cubana” (2016).

Coordinó asimismo la obra “Cuba. Amanecer del Tercer Milenio” (2002), en el que varios científicos de la isla explican el desarrollo tecnológico de su país en diversos campos.

Como experto internacional participó en planes temáticos de investigación para el Grupo de Investigación de los Reactores de Potencia Cero y el Empleo de los Generadores de Neutrones, ambos en Hungría, y en el Programa de Investigación de los Datos Nucleares, en Rusia.

Era miembro de la Academia de Ciencias de Cuba, de la sociedad Económica Amigos del País, de la Sociedad Cubana de Física, de la Asociación Iberoamericana de Innovación Tecnológica (ALTEC) y de la Sociedad Española para la Historia de la Ciencia y la Tecnología.

En septiembre de 2013 fue investido doctor honoris causa por la Universidad Estatal de Moscú, en la que se especializó en Física Nuclear, con un nombre falso -José Raúl Fernández- con el fin de garantizar su seguridad.

Fidel Castro Díaz-Balart, junto a Paris Hilton y Naomi Campbell. XVII Festival Internacional del Habano, 2015 (24horas.cl)

Al igual que ocurrió con la vida privada de su padre, fallecido el 25 de noviembre de 2016, tampoco se conocen muchos datos de la suya.

Estuvo casado en primeras nupcias con la rusa Natasha Smirnova, con la que tuvo tres hijos, todos los cuales estudiaron en España: Mirta María, Fidel Antonio y José Raúl.

Tras divorciarse de Smirnova contrajo matrimonio con la cubana María Victoria Barreiro, hija del general de la Seguridad del Estado Luis Barreiro.

(EFE)