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Fernando Ravsberg: Enlatados y reciclados no son verdaderas noticias

Fernando Ravsberg

ESTADOS UNIDOS.- Me habría gustado empezar con una cita de Martí por el estilo de ésta en la que el héroe nacional cubano declara que “ser radical es ir a la raíz”, es decir, “no irse por las ramas” de la conveniencia y el oportunismo de cualquier índole que se trate; llamar a las cosas por su nombre y sacar las conclusiones oportunas, pero enfrentado al fin y al cabo a la temática de siempre, no tengo sino que decir lo obvio: la presunta noticia apesta como un cadáver.

Hace unos años escribí en este mismo medio refiriéndome a las quejas del entonces corresponsal del diario español “El País”, Mauricio Vincent, acreditado en La Habana, a quien por entonces se negaba el estatus que hasta poco antes había disfrutado, por causa, presuntamente, de algún reportaje “demasiado crítico” con sus anfitriones. Toca ahora el turno al uruguayo Fernando Ravsberg, según reporta el Periódico Cubano. Para que comprueben que se trata de lo mismo, bastaría colocar el nombre de Ravsberg donde antes aparecía el del peninsular. Ambos son —han sido— “periodistas orgánicos”, parafraseando la jerga gramsciana, es decir, “uña y carne” del régimen. El aparato les concedió privilegios a los que ningún cubano de a pie puede aspirar, incluidos los periodistas oficiales del montón, a cambio de domesticar las opiniones que pudieran suscitar en los lectores extranjeros las noticias de Cuba, y de distorsionar, edulcorándolas, las que atrajeran la atención de los reporteros. A los archivos me remito.

De esta simbiosis tan apañada, el mayor beneficiario, naturalmente, resultaba el régimen, a quien ambos periodistas (como muchos otros) lavaban el rostro de cara a la galería. Ahora el señor Fernando Ravsberg se queja de haber sido convertido por las autoridades cubanas en “el primer inmigrante en suelo cubano”, al despojársele aparentemente de sus credenciales como corresponsal extranjero. Una gran injusticia, aparentemente, de la que Ravsberg se resarce autoconcediéndose a manera de retribución, ese improbable galardón: “primer inmigrante en suelo cubano”. Habría que conceder al corresponsal sudamericano una gran dote de histrionismo.

El panorama cubano ofrece mucha tela por donde cortar, pero él aspira a convertirse en noticia, gracias en parte, al acceso a las llamadas “redes sociales” de que disfruta todavía, gracias a su privilegiada situación anterior. Debería recordar que la mayor aspiración de los niños cubanos durante mucho tiempo, según la sorna popular cubana,  ha sido, precisamente llegar a “ser extranjeros” cuando se hicieran adultos. Todavía podrá el señor Ravsberg repatriarse con viento fresco, a menos que a su familia cubana no le permitan acompañarlo, como por otra parte ha sucedido desde hace casi sesenta años a cualquier cubano o residente extranjero en Cuba, con lazos demasiado “comprometidos”. A lo mejor aspira el corresponsal a que sintamos lástima por él.

En todo caso, al apartar el foco de la noticia de su verdadero objetivo, para centrarlo en su persona, Ravsberg no hace sino continuar al servicio del régimen. A mí, francamente, me apena la suerte de los cubanos sin otra complicidad con el totalitarismo que los aplasta, que el haber nacido en suelo cubano, y hallarse literalmente inermes ante la fuerza bruta que los oprime y reprime cada día, con la colaboración y la complicidad de periodistas y otros muchos como el señor Ravsberg.




Ravsberg y el parteaguas de Silvio

LA HABANA, Cuba.- El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba ha retirado su acreditación al periodista uruguayo Fernando Ravsberg. Por ende, Ravsberg, que lleva más de 28 años de corresponsal en La Habana, donde vive con su esposa y sus hijos cubanos, pierde el estatus de residente temporal. Pudiera solicitar la residencia permanente, pero en el poco probable caso de que se la concedieran, no podría ejercer como periodista.

Según Ravsberg, funcionarios del MINREX le dijeron que no critican su trabajo como corresponsal, pero constantemente reciben quejas de los posts que publica en su blog Cartas desde Cuba y reproches de los blogs extremistas por no actuar en su contra. La más reciente de estas quejas habría sido por el post donde reclamaba una investigación a fondo sobre la negociación entre Cubana de Aviación y Global Air.

El 13 de junio, en su blog, Ravsberg publicó el post “Se cierra el cerco sobre Cartas desde Cuba” donde recuerda que en los últimos diez años, “han intentado domesticarme con consejos amables, veladas amenazas, con romperme los dientes, exigir que me expulsen del país, guerra sucia y advertencias contra mis hijos”.

En dicho post, asegura Ravsberg que los extremistas “… aún son poderosos porque conocen bien los mecanismos para generar presión dentro del aparato político y de gobierno”.

Evidentemente, en el caso de Ravsberg vuelven a aflorar los forcejeos y las pugnas en curso dentro del régimen, y desafortunadamente se comprueba que una vez más, logran imponerse los sectores más retrógrados e inmovilistas.

En el marco de este forcejeo se inscribe el revuelo en pro de Ravsberg en el blog Segunda Cita del cantautor Silvio Rodríguez, que promete ir in crescendo –si antes los mandamases no lo mandan a parar- y al que se ha sumado nada menos que Roberto Fernández Retamar, el director de la Casa de las Américas.

Retamar comentó que “es increíble lo que le han hecho” a Ravsberg, quien considera que “defiende lúcida y corajudamente nuestra revolución” y dijo que “hay que dirigirse a quien sea para que se rectifique la monstruosa medida”.

Por su parte, Silvio escribió: “…Parece que al fin los Cazabrujas de Dores se sienten lo suficientemente fuertes y desatados, tanto, que parecen capaces de hacer lo que no hicieron Fidel ni Raúl… Si esto se concreta, si se le retira la credencial de prensa en Cuba y empujan a Ravsberg a emigrar con su familia cubana de 30 años, puede significar un parteaguas en esta Revolución que tantos hemos amado, defendido y construido”.

¡Sorprendente el parteaguas de Silvio! No halló ese parteaguas en los fusilamientos, los miles de presos políticos, las UMAP, el caso Padilla, el decenio gris, la causa número uno de junio de 1989, el hundimiento del remolcador 13 de marzo, la ola represiva de la primavera de 2003, el juicio sumarísimo y la ejecución de los tres secuestradores de la lanchita de Regla, la represión a las Damas de Blanco, nada de eso ni todo lo demás hecho por Fidel y Raúl le pareció suficientemente malo: fue preciso que se metieran con Ravsberg.

¿Silvio sueña con aviones o con serpientes? Si es que habla de extremistas, ¿no acaba de adaptarse al hecho de que a ese tipo de serpientes la matan y aparece una mayor?

También siento indignación por la canallada que están cometiendo contra Fernando Ravsberg, con quien he solido discrepar por su indulgencia con el régimen en contraste con su visión demasiado crítica de la oposición, pero a quien tengo que reconocer sus dotes de buen periodista. Pero pregunto, ¿cuándo Silvio o Retamar han salido en defensa de los periodistas independientes y blogueros disidentes contra quienes han cometido represalias, canalladas y bajezas peores que las que enfrenta Ravsberg?

¿No sería buen momento para que Silvio, que dice estar por un periodismo inteligente y desafiante, invite a escribir en Segunda Cita, como hizo con Ravsberg, también a los periodistas independientes?

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Silvio Rodríguez en la mira de la policía informática

Silvio Rodríguez (Foto: AP)

MIAMI, Estados Unidos.- Fernando Ravsberg, periodista uruguayo radicado en Cuba, informó este martes en su blog que la policía informática inspeccionará al cantautor Silvio Rodríguez.

Ravsberg, quien fue corresponsal de la BBC en la isla caribeña, transcribió en su bitácora las que, asegura, son las palabras de Rodríguez: “Desde ayer (lunes) en la tarde no tengo servicio de internet personal. Coincidentemente han llamado a Ojalá (el sello discográfico de Rodríguez) del Ministerio de Comunicaciones para informarnos que hemos sido seleccionados para una inspección. Nos han comunicado que además vendrán con la ORRI, nos aclaran que es una suerte de policía informática. Espero poder continuar el blog en breve. Viva la red abeja”.

La ORRI a la que se refiere Silvio Rodríguez es en realidad la OSRI, siglas para Oficina de Seguridad de Redes Informáticas. Se trata de una entidad subordinada al Ministerio de la Informática y las comunicaciones cuya finalidad es “prevenir, evaluar, investigar y responder a las acciones, tanto internas como externas, que afecten el normal funcionamiento de las tecnologías de la información del país”.

Rodríguez le ha notificado a Ravsberg posteriormente que su conexión había sido restablecida: “Fue un cable roto que ya me arreglaron. Veremos en qué consiste la inspección de Ojalá y qué nos dice la policía del ciberespacio. Así que por lo pronto continúa Segunda cita“.

Ravsberg convocó a los lectores a ser “solidarios” y permanecer “pendientes y atentos” con el caso de Silvio Rodríguez. Los comentarios de los internautas no se han hecho esperar.

Silvio Rodríguez es la cara más visible de la llamada nueva trova. Ha compuesto numerosas canciones de loas a la revolución cubana y lamentó públicamente la muerte de Fidel Castro el pasado noviembre.




UPEC responde por las amenazas a Fernando Ravsberg

Fernando Ravsberg (siro4el.wordpress.com)

MIAMI, Estados Unidos.- La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) ha enviado una respuesta al periodista Fernando Ravsberg por las amenazas proferidas contra el corresponsal de la BBC en la isla.

La UPEC escribió a Ravsberg que dicha organización proclamaba el “rechazo total al uso de amenazas violentas en los debates”.

“Los procedimientos estipulados por la UPEC no les permiten aceptar la denuncia de un periodista extranjero aunque sea contra un miembro de la organización por una amenaza como esta”, añadió el mensaje reproducido por Ravsberg en su blog.

Continúa la carta diciendo que “de todas formas la sección provincial de la UPEC le explicó a la periodista Morales que no es ético colgar ese tipo de amenazas contra los colegas en los blogs personales” y por último “instaron a Norelys  Morales a que retirara del blog la amenaza”.

El tono de los ataques al periodista uruguayo subió en las últimas semanas, con una nueva amenaza de violencia lanzada desde un blog afín al Gobierno: si Ravsberg no “hablaba fino” le podrían partir los dientes.

Días después, tras la respuesta por parte de la organización oficialista que agrupa a los comunicadores, Ravsberg ha publicado en su blog: “Esta semana tuve la respuesta de la dirección de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) sobre mi denuncia contra una de sus asociadas, Norelys Morales, por la publicación en su blog de amenazas, que incluyen tumbarme los dientes y lamentan que en Cuba no haya paramilitares para ponerme en mi lugar”.

 

Ante la respuesta de la UPEC, Ravsberg ha publicado además en su blog una serie de inquietudes que CubaNet reproduce a continuación:

Mi opinión a los directivos de la UPEC fue:

1) Que me sorprendía que por un problema de “procedimientos” se permitiera una amenaza de ese tipo sin respuesta efectiva de la UPEC.

2) Que “explicar” que no se debe amenazar con golpizas a los demás periodistas puede ser aceptable para conversar con un adolescente pero no con una señora mayor y periodista.

3) Que me resulta paradójica la suave actuación cuando por mucho menos otros periodistas han sido separados de la UPEC.

4) Que no estaba conforme con la respuesta porque creo que genera un antecedente nefasto de impunidad. A pesar de las diferencias, la reunión se desarrolló en un ambiente de respeto.

Los ataques del oficialismo contra los periodistas que trabajan en medios no estatales se ha endurecido en los últimos meses. Varios de ellos han sufrido diferentes tipos coacción por parte de colegas alineados con el discurso del régimen.




Amenazan al periodista Fernando Ravsberg con partirle los dientes

Fernando Ravsberg (siro4el.wordpress.com)

MIAMI, Estados Unidos.- El tono de los ataques al periodista uruguayo Fernando Ravsberg, corresponsal de BBC con más de dos décadas basado en Cuba, ha subido en los últimos días con una nueva amenaza de violencia lanzada desde un blog afín al Gobierno: si el periodista no “habla fino” le podrían partir los dientes.

Denuncia el propio Ravsberg en su blog Cartas desde Cuba que “en varios blogs ‘revolucionarios’ como La Mala Palabra, Cuba por Siempre e Isla Mía, este último de la periodista Norelys Morales, acaba de aparecer un artículo sobre los problemas del transporte, escrito por un tal Félix Edmundo Díaz, que termina con una fuerte amenaza contra mi persona”.

A continuación, Ravsberg transcribe el mensaje amenazante escrito por Díaz: “Quiero trasmitirle una idea a un colega: Fernan, leáse Fernando Ravsberg, ¿de verdad tú crees que puedes vivir en Cuba despotricando de mi pueblo?, ¿No crees que es hora de que te vayas pa’l coño de tu madre y empieces a escribir en “Cartas desde USA” o en “Cartas desde España”? ¿Por qué no le haces una visita a Uribe o a Peña Nieto y escribes “Cartas desde Colombia” o Cartas desde México”?, vaya, solo pa’ ver si algún ‘paramilitar’ (¿autodefensas?) o algún ‘zeta’ te da una patada en la ingle y te saca los güevos por las orejas… Desde aquí, en Cuba, es fácil porque sabes que nadie te va a secuestrar, desaparecer, torturar o matar, pero no estamos obligados a permitirte vivir y despotricar en nuestro suelo. Por eso mi oferta para ti es sencilla: 🐍¡Múdate de país o ‘habla fino’!🐍, recuerda que a tu edad los dientes no vuelven a salir y los implantes de piezas dentales son carísimos…”.

Para el periodista uruguayo, el hecho constituye “un paso más en el nivel de insultos” contra él. “Retoman la solicitud de expulsión (del país) y, sobre todo, es la primera vez que me amenazan directamente con una golpiza si no comienzo a ‘hablar fino’. No es casual, hace poco comentaba que los extremistas pueden ganar y evidentemente este texto demuestra que están envalentonados”, comentó Ravsberg.

“Estoy convencido de que si el gobierno cubano no les pone un freno el próximo paso será pasar de las amenazas a los hechos, es el camino de los extremistas de derecha y de izquierda: te silencias tú mismo por temor o te silencian ellos por la fuerza”, dijo el periodista.

El último año ha visto un incremento de la violencia contra los periodistas en Cuba, debido al también aumento de las colaboraciones de estos últimos con sitios no necesariamente afines al régimen.

En Gobierno cubano no reconoce el periodismo que no sea propiedad del Estado, y la Constitución establece que la libertad de expresión es “según los fines de la sociedad socialista”.




La sorprendente inocencia de Fernando Ravsberg

ravsberg-smallLA HABANA, Cuba. -Entre  los periodistas extranjeros acreditados en La Habana, el uruguayo Fernando Ravsberg parece ser el más convencido de la perfectibilidad del socialismo castrista. Tanto cuando escribía en BBC Mundo como ahora que lo hace en Público y Havana Times, más allá de las críticas, se percibe su confianza en que el castrismo logrará recuperarse del agotamiento y salir del desastre.

Sorprenden por su candidez artículos de Ravsberg como “Cuba, donde los empleados ningunean a los dueños”, aparecido el pasado 2 de julio en Havana Times.

Ravsberg considera que en un país socialista como es Cuba -al menos en el discurso oficial, en lo que  restauran sin prisa  el capitalismo en su peor variante-  lo correcto sería llamar empresas públicas a las empresas del Estado, porque estas, según explica, “pertenecen a todos los ciudadanos”.

Continúa Ravsberg: “Cuando decimos que son del Estado, parece que el propietario fuera un ente difuso, etéreo, representado por cualquier burócrata que tenga un carguito, un buró, una secretaria y un carrito estatal”.

Es exactamente así, punto por punto y mucho más: de esa forma es percibido el Estado por el cubano común.  Pero Ravsberg insiste en su matraca de que debiéramos sentirnos accionistas y propietarios, y no ser tiranizados –que esa es la palabra precisa, antes que el “ninguneado” que usa Ravsberg- por los que en buena ley debieran ser nuestros empleados, los directivos empresariales.

Se desternillarían de la risa  los jefazos y los jefecillos, que creen tener a Dios cogido por la barba y a sus empleados amarrados bien corto de la pata de su buró,  cuando  les hablaran de ser elegidos por los trabajadores y tener que darles cuenta a ellos de su gestión. Tanta risa como la que le daría a los ministros si pensaran en la posibilidad de ser cuestionado por algún diputado del sanedrín de focas y cotorrones que llaman Asamblea Nacional del Poder Popular.

Ravsberg nos explica algo que sabemos, pero que en el socialismo real –el único que ha existido sobre la faz de la Tierra, y que en Cuba está muy bien ejemplificado en su imperfección y chapucería- pierde toda significación: que estas empresas son de todos “porque se financian con dinero público, con los recursos que aportan los cubanos con su trabajo, porque la plusvalía va a parar a las arcas del Estado.”

¿Y a nosotros qué?, responderán socarrones y prepotentes  los compañeros dirigentes de las empresas, aun de las más improductivas e ineficientes, pero que tienen más ínfulas y ambiciones que si presidieran una transnacional  y los tiene sin cuidado Das Kapital y  todo lo demás que escribió Marx, si es que saben quién fue Marx.

Ravsberg jamás convencerá a los dirigentes de que solamente son servidores públicos. Tampoco  a los trabajadores, de que en justicia, si de veras hubiese socialismo, debían ser los accionistas y patrones.

Las empresas estatales, por ser supuestamente de todos, a nadie le importan, es como si no tuviesen dueños, sino demasiadas pulgas y garrapatas, cual perro callejero al que cualquiera le da un hueso o un trozo de pan pero nadie se ocupa de bañarlo…

Pero como no es tan así, las empresas son –al menos hasta que importunen demasiado al gobierno, se canse de darles cordel, les echen encima a la Contraloría General, y se los lleven  esposados, a bordo de un carro patrullero- de un puñado de dirigentes y  burócratas corruptos y sus secuaces, que hacen como si con ellos no fuera…

¿Y los trabajadores? ¿No dicen que ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón? Entonces, a robar se ha dicho… O mejor, para que no suene tan feo y no haya cargo de conciencia, que como quiera que sea, todos fuimos pioneritos por el socialismo: a luchar, a inventar y a resolver…

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El equilibrista corresponsal extranjero

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El corresponsal de BBC Mundo aseguró que reportaba libremente desde Cuba, sin más limitaciones que decir la verdad

LA HABANA, Cuba -Fernando Ravsberg, el corresponsal de BBC Mundo, a pesar de ser uno de los periodistas extranjeros que lleva más tiempo acreditado en La Habana (más de 20 años), solo tuvo un problema serio con el régimen: fue cuando se le ocurrió referirse al Máximo Líder como “el anciano presidente Castro”.

En mayo de 2005, entrevistado por Elena Regoyos, Ravsberg aseguró que reportaba libremente desde Cuba, sin más limitaciones que decir la verdad, sin mentir, exagerar o equivocar datos, para evitar que lo expulsaran del país. Por lo demás, sólo lamentaba tener poco o ningún acceso a fuentes oficiales.

Pero  los blogs, con la libertad y el desenfado que otorgan, obran prodigios aún en los periodistas más profesionales y avezados.

Cuando inició su blog Cartas desde Cuba,  Ravsberg logró pasar por encima del hermetismo oficial, la paranoia de los disidentes y la manía cubana de la intolerancia -que tanto le molesta- y escribir  historias que por su fabulación y capacidad de generalizar lo  insólito, casi que podían competir con las del mismísimo García Márquez.

El 11 de junio de 2009, en un post titulado  “Pobrecitos los cubanos”,  afirmaba que el 50% de los cubanos tenía ingresos en moneda dura además de su salario, y que hay quienes ganan cientos de dólares diarios; es decir,  “mejores sueldos que en Miami”.

Una vez se refirió a “un empresario privado” que logró reunir en su cuenta bancaria más de tres millones de dólares.

Tal vez ese caso fuera similar al de un  avispado comerciante cubano, que según contó el periodista,  tenía una empresa que importaba mercancía china en contenedores y pagaba a un socio europeo para que apareciera como dueño nominal del negocio.

Los comentarios de Ravsberg eran muy polémicos. Una vez escribió: “En Cuba no torturan, lo que pasa es que se exagera acerca de los maltratos policiales”

En Cuba no torturan, lo que pasa es que se exagera acerca de los maltratos policiales.

El periodista también refirió casos de “cubanos residentes en la isla que financian  a sus familiares en el extranjero”: una peluquera del Hotel Nacional que mantuvo a su hija mientras convalidaba su título de sicóloga en la Florida, el dueño de una cafetería que costea los gastos de un hijo que vive en España, la propietaria de una casa de alquiler que envía mensualidades a su hija y su yerno en Estados Unidos…

Respecto a las remesas a la inversa, sólo conozco un caso, pero es un personaje de  ficción: el travesti Fátima, del cuento El Parque de la Fraternidad, de Miguel Barnet.

Ravsberg también contó el caso de un hombre que, a pesar de que la atención médica es gratuita en Cuba, se dio el gusto de llevar a su esposa  a parir a Miami y pagó 5 000 dólares por ello; luego, la pareja  regresó a La Habana, con dinero suficiente para comprar culeros desechables para el bebé en las tiendas por divisas.

Comparaciones entre Cuba y El Salvador

En Pobrecitos los cubanos II (febrero 11 de 2010),  Ravsberg tocó el tema de los nacionales que pasan sus vacaciones en hoteles de lujo.

El periodista, que no podía creer la cantidad de turistas extranjeros que se casan en las paradisíacas playas de los cayos cubanos (hubo más de 500 bodas en el año 2009),  se dio un descanso en la cobertura a las reformas raulistas y los forcejeos de la burocracia retranquera y luego un brinquito a Cayo Santa María. Allí se  sorprendió de  la cantidad de cubanos bullangueros,  alegres, desinhibidos, bailadores de salsa y con cadenas de oro que vacacionaban en el hotel. Nada que ver con la tristeza que halló  en los campesinos de Chalatenango, que no pueden hospedarse en hoteles como el de Cayo Santa María porque se lo impide la economía capitalista.

Ravsberg es toda una autoridad en materia de comparaciones entre Cuba y El Salvador, donde estuvo como corresponsal durante varios años.

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Fidel Castro habla con Fernando Ravsberg

Descarta que los cubanos paguen su hospedaje en los hoteles con las remesas que le envían sus familiares en los Estados Unidos e intenta dilucidar el verdadero impacto social y la repercusión económica en Cuba de esas remesas “más allá de cualquier mito políticamente interesado”.

Se calcula el monto de las remesas entre los 983 y los 985 millones de dólares.  Para facilitar las cuentas y  dar margen al dinero que traen “las mulas” y que  obviamente no declaran, Ravsberg redondeó la cifra en mil millones, un ingreso similar (gracias al impuesto leonino del 240 % con que grava los precios en cuc) al que gana el gobierno cubano por el turismo. Pero el periodista explicó que eso constituye sólo la cuarta parte de  lo que obtiene el estado cubano por el trabajo en el exterior de millares de médicos.

Como  Ravsberg señalaba que los emigrados salvadoreños envían casi el triple de remesas que los cubanos,  dirá -y no lo dudo- que el abismo entre ricos y pobres es mayor en El Salvador que en Cuba. Supongo sea proporcionalmente tan grande como la diferencia que había entre el desarrollo de ambos países en 1959, algo a lo que Ravsberg no parece prestar atención…Y menos mal que no comparó a Cuba con Haití.

Sin hacer demasiado caso a los voceros oficiales y menos aun a los periodistas independientes, Ravsberg descubre matices insospechados en la situación nacional y ve lo que nadie, como el debate reciente de la revista Temas, que lo asombró de  “tan libre, abierto y democrático”.

En cambio, ni por asomo escribe sobre los desalojos, los abusos policiales, la situación en las cárceles o la represión contra los opositores.

No porque le falte profesionalidad

Por más que  Ravsberg trate de informar de la forma más objetiva posible sobre Cuba, no lo consigue. Y no porque le falte profesionalidad.

Lo que escribe en su blog, siempre se presta a varias lecturas. Sólo que siempre se percibe una comprensiva confianza en el mejoramiento del régimen y un escepticismo demasiado crítico hacia la oposición, que, invariablemente, describe como fragmentada y financiada por el gobierno norteamericano.

Con el líder venezolano Hugo Chávez

Ese desbalance –vaya usted a saber por qué razones o compromisos- parece que le es absolutamente imposible corregirlo. Incluso cuando se lo propone.

Por ejemplo, analicemos lo que escribió el 15 de marzo de 2012 sobre una funcionaria del Instituto de la Aviación Civil, condenada a 10 años de cárcel por corrupción.

Cuenta Ravsberg que la mujer le dijo que había sido obligada a confesar, bajo tortura, en Villa Marista (sede de la Seguridad del Estado), que había recibido  10 mil dólares de un empresario extranjero.

Cuando Ravsberg supo que las torturas habían sido de tipo psicológico –la peor fue amenazarla con un registro en su casa delante de sus hijos–, trató de explicarle que “sería muy difícil acusar a las autoridades de tortura por haberla mantenido sentada en una sala de espera varias horas y que, en estos tiempos, es más complejo aun defender a un funcionario acusado confeso de corrupción”.

Fue entonces que la  “tronada”, muy molesta, le dijo que no entendía por qué el periodista no le hacía caso, “si al fin y al cabo, la prensa extranjera está aquí para atacar al gobierno”.

Como los argumentos de Ravsberg no lograron convencer a la señora, ésta le aseguró  que “piensa sumarse a los grupos disidentes y de derechos humanos para despertar así el interés internacional sobre su caso”.

Ravsberg se quedó preocupado por “la paradoja de que esta funcionaria, dirigente de la aviación civil, militante del Partido Comunista y condenada por corrupción, termine apareciendo en las listas de presos de conciencia”.

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BBC Mundo anunció que prescindirá del blog de Ravsberg, en busca de más pluralidad de opiniones

Cuando la ex funcionaria refirió a Ravsberg  que otros implicados  –-a uno de ellos le ocuparon dos millones de dólares en su casa– tuvieron condenas menores porque colaboraron con las autoridades, o están libres porque son personas muy importantes, y el periodista le dijo: “ahí sí tenemos una buena historia”, encendió la grabadora y preguntó los nombres de los personajes, preguntó ella:”¿Y qué gano yo con eso?”. Cuando le respondió que quien gana es su país, la mujer exclamó: “Entonces no me interesa”,  y terminó la conversación.

Una primera lectura de este trabajo de Ravsberg hablaría sobre el grado de desmoralización  de los funcionarios, que no serían menos corruptos, por cierto,  si en los núcleos del Partido Comunista, en vez de quejarse de “la guerra mediática” debatieran acerca de cómo combatir la corrupción, como sugiere el periodista, olvidado del mal de fondo del  sistema.

En una segunda y más cuidadosa  lectura, aflorarían las moralejas favorables al régimen:

1-En Cuba no torturan, lo que pasa es que se exagera acerca de los maltratos policiales.

2-Cualquier sinvergüenza que desee hablar un poco de  mierda para llamar la atención internacional y que le paguen un puñado de dólares –-incomparablemente menos que los que robaba al gobierno– puede dirigirse a la prensa independiente y a los grupos de derechos humanos.

3- Cualquiera de dichos sinvergüenzas  puede aparecer luego en las listas de prisioneros de conciencia.

4- Y por supuesto, a ninguno de ellos le interesa que su país gane algo.

Los posts de Ravsberg  eran muy polémicos y tenían mucha tela por donde cortar. A veces eso,  más que la objetividad y la exactitud, es lo que hace interesante un trabajo periodístico, aunque no contribuya exactamente a informar.

Ahora  que BBC Mundo anunció que prescindirá del blog de Ravsberg, presiento que lo echaré de menos.  Desde hace años,  admiro y respeto el mucho oficio de Fernando  Ravsberg.  Me gusta leerlo, aunque me resulte desconcertante que intente explicarme –y de qué modo- cómo son las cosas en mi país.

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Relacionado: La voz de los cubanos, por Miriam Celaya

Nota de la Redacción: Fernando Ravsberg es un periodista uruguayo que ha vivido en Cuba alrededor de veinte años. A  principios de los 90, trabajó como profesor de Radio en la Facultad de Periodismo de la Universidad de la Habana.

Vea una entrevista con Ravsberg

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=http://youtu.be/jP5caxh7W5M[/youtube]




Las moralejas de Ravsberg

LA HABANA, Cuba, marzo, 173.203.82.38 -Por más que Fernando Ravsberg, el corresponsal de BBC Mundo en La Habana, asegure  estar dedicado a “informar de la forma más objetiva posible” sobre Cuba, no lo consigue. Y no porque le falte profesionalidad. Más bien le sobra ambigüedad.

Particularmente lo que escribe en su blog, siempre se presta a varias lecturas, ninguna de ellas ingenua. Sólo que siempre se percibe una comprensiva  confianza en el mejoramiento del régimen y un escepticismo demasiado crítico hacia quienes se le oponen. Y ese desbalance –vaya usted a saber por qué razones o compromisos- parece que le es absolutamente imposible corregirlo. Incluso cuando se lo propone.

Tal es el caso de “Una extraña conversación”, publicado el 15 de marzo en su blog, donde se refiere a una funcionaria de la aviación civil tronada por corrupción y condenada a 10 años de prisión.

Ravsberg explica que dio con la  funcionaria gracias a “un buen amigo” que le pidió “ayuda para denunciar el caso.” El periodista uruguayo cuenta con demasiados buenos amigos en la elite “vive bien”, pero parece que tiene muy pocos o ninguno en la Cuba profunda  que le pida ayuda para denunciar el desalojo de un llega y pon, los abusos policiales, la situación de un preso o la represión contra los disidentes.

Cuenta Ravsberg que la mujer le dijo que fue obligada a confesar, bajo tortura en Villa Marista (sede de la Seguridad del Estado), que había recibido  10 000 dólares de un empresario extranjero. Cuando Ravsberg averiguó que las torturas habían sido todas de tipo psicológico -la peor fue amenazarla con un registro en su casa delante de sus hijos-, trató de explicarle que “sería muy difícil acusar a las autoridades de tortura por haberla mantenido sentada en una sala de espera varias horas y que, en estos tiempos, es más complejo aun defender a un funcionario acusado confeso de corrupción.” Fue entonces que la  tronada, muy molesta, le dijo que no entendía por qué el periodista no le hacía caso si ella, por haber sido militante del Partido Comunista hasta que la expulsaron, sabía bien que “ al fin y al cabo, la prensa extranjera está aquí para atacar al gobierno.”

Como los argumentos de Ravsberg no lograron convencer a la señora, esta enfáticamente le aseguró  que “piensa sumarse a los grupos disidentes y de derechos humanos para despertar así el interés internacional sobre su caso.”

Ante esta posibilidad, no se me ocurre otra cosa que decir “solavaya”. Pero Ravsberg se quedó muy preocupado por “la paradoja de que esta funcionaria, dirigente de la aviación civil, militante del Partido Comunista y condenada por corrupción, termine apareciendo en las listas de presos de conciencia.”

Cuando la ex funcionaria refirió a Ravsberg  que otros implicados – a uno de ellos le ocuparon dos millones de dólares en su casa- tuvieron condenas menores porque colaboraron con las autoridades, o están libres porque son personas muy importantes, el periodista le dijo “ahí sí tenemos una buena historia”, encendió la grabadora y preguntó los nombres de los personajes. Entonces preguntó ella:”¿Y qué gano yo con eso?”. Cuando el periodista le respondió que quien gana es su país, la mujer exclamó: “Entonces no me interesa”,  y terminó la conversación.

Una primera lectura de este trabajo de Ravsberg hablaría sobre el grado de desmoralización  de los funcionarios, que no serían menos corruptos, por cierto,  si en los núcleos del Partido Comunista, en vez de quejarse de “la guerra mediática contra Cuba” debatieran acerca de cómo combatir la corrupción, como ingenuamente sugiere el periodista, olvidado de los males de fondo de un sistema que irremediablemente se va a pique.

En una segunda y más cuidadosa  lectura, afloran las moralejas favorables al régimen:

1-En Cuba no torturan. Lo que hay son exageraciones acerca de ciertos maltratos policiales.

2-Cualquier sinvergüenza que desee hablar un poco de  mierda para llamar la atención internacional y que le paguen un puñado de dólares –incomparablemente menos que los que robaba al gobierno- puede dirigirse a la prensa independiente y los grupos de derechos humanos.

3- Cualquiera de dichos sinvergüenzas –y algunos otros más- puede aparecer luego en las listas de prisioneros de conciencia.

4- Y por supuesto que a ninguno de ellos le interesa que su país gane.

Muy polémico, y con mucha tela por donde cortar, como todos los artículos de Fernando Ravsberg. En definitiva, muchas veces, a falta de objetividad, esos rasgos, entre otros, son los que hacen interesante un trabajo periodístico. Aunque no contribuya precisamente a informar.

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El periodista Ravsberg no enfoca bien

LA HABANA, Cuba, septiembre (173.203.82.38) – En los predios de la prensa independiente, el periodista uruguayo que escribe para BBC Mundo, Fernando Ravsberg, es bastante mencionado. Pero en algunos colegas, entre los que me incluyo, existe la impresión de que Rasvberg no enfoca bien los problemas de la isla, de que nunca está centrado, que siempre está escorado hacia la izquierda.

En su artículo del 11 de agosto, titulado “Ni escoria ni redentores”, puede apreciarse la falta de neutralidad que no es lógico esperar de un periodista extranjero radicado en Cuba.

Su escrito va dirigido a tratar de demostrar que no es cierto que en Estados Unidos radiquen dos millones de cubanos. Dice que la cifra ha sido manipulada en la otra orilla por intereses políticos. Agrega que el número verdadero es  991 mil 385. Dice que eso no llega ni siquiera al 8% de la población total de la isla, y que, por supuesto, no es una de las mayores migraciones de América Latina.

A la vez asegura que es ínfima la cifra de cubanos asentados en otras naciones comparados con los que optan por Estados Unidos. En este caso no da datos. Debería ahorrarse el calificativo, dar los números y dejar que los lectores saquen sus propias conclusiones.

Hay varias cosas que Rasvberg pasa por alto, entre ellas que esa cifra aumenta constantemente. Sólo por medios regulares más de 32 mil cubanos salen anualmente a residir en otros países. Además, en alguna estadística hay que situar a todos los que han muerto saliendo del territorio nacional empleando sus propios medios.

En el año 2009 México tenía algo más de 110 millones de habitantes, y se decía que en Estados Unidos había entre 7 y 10 millones de mexicanos. Ese es un por ciento igual o menor del por ciento de cubanos que Rasvberg asegura residen en ese país. Por lo tanto, la migración cubana, aun sin tener en cuenta la que está dispersa más allá de Estados Unidos, sí es una de las mayores del continente.

Pero hay otro dato que se debe tener en cuenta dentro de este contexto. Y es que el cubano antes de 1959, salvo excepciones o coyunturas específicas, no emigraba. Durante la época colonial la deportación era la segunda pena en importancia que era aplicada en la isla.

Pero dentro de este tema, de carácter eminentemente político, Ravsberg deja claro el lugar de su preferencia. Y a los efectos dice:

“Ahora la verdad empieza a abrirse paso, el Presidente Raúl Castro acaba de reconocer algo trascendental: Casi todos (los emigrados) preservan su amor por la familia y la patria que los vio nacer y manifiestan de diferentes formas solidaridad hacia sus compatriotas”.

Eso es algo que estaba más que comprobado de disímiles maneras y durante bastante tiempo; sin embargo, este periodista lo cataloga como verdad cuando lo dice Raúl Castro.

¿Pero por qué Ravsberg cree que Castro es el portador de la verdad? Normalmente alguien se arriesga a eso cuando conoce muy bien a la otra parte. ¿Es qué son buenos amigos? ¿Comparten la oficina? ¿Conviven en la misma casa?

En La Habana hay dos uruguayos bastante conocidos, uno es Daniel Chavarría, pirata aéreo devenido en escritor y el otro es el periodista Ravsberg. Los uruguayos parecen que no emigran mucho, y eso es una suerte, porque si todos son parecidos a estos dos que nos tocaron es mejor que se queden en su país.

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Lo que se dice y lo que conviene

LA HABANA, Cuba, mayo (173.203.82.38) – Pese a lo que digan, la clase política, desfasada hasta la fosilización, fue la vencedora del VI Congreso del Partido Comunista. Lo de la cantera de dirigentes de una nueva generación con otra óptica –con adecuado porcentaje de mujeres y negros, para que no digan- es sólo paisaje.

Los dinosaurios siguen en el Comité Central porque todavía dicen la última palabra, aunque sea apenas un balbuceo dogmático por encargo del Jefe. Con mano temblorosa, luego de asegurar la talanquera del corral, corren los pestillos y ponen la tranca a la puerta. Como si después de ellos no fuera posible la vida.

Casi todo quedó aplazado hasta la conferencia nacional del Partido Comunista que se celebrará a finales de enero del próximo año. Mientras, hay permisos para trabajar por cuenta propia en lo que se pueda y te dejen, abrir timbiriches si tienes con qué, comprar y vender tugurios, almendrones y cacharros de la era soviética bajo sabrá Dios qué onerosas condiciones que no acaban de explicar.

Pero la prensa que refleja nuestra realidad hacia el exterior refiere que a partir del VI Congreso, los cambios  van viento en popa y a toda vela. Parecen hablar de un país distinto. Y en esto, más allá de la tontería confabulada, hay tanto wishful thinking como complicidad.

Sólo el periodista Fernando Ravsberg, que es un caso incurable de ciertas patologías  que se adquieren cuando se es por demasiado tiempo corresponsal acreditado ante el Centro de Prensa Internacional de La Habana, puede  esperar algo realmente positivo para los cubanos de los 300 y tantos Lineamientos modificados del VI Congreso.

Tal vez por eso, en vista de que él, en su blog de BBC Mundo se basta y se pinta solo para fustigar a burócratas y corruptos, y defender a los jubilados y recogedores de botellas plásticas y chatarra, a Ravsberg le haya dado por sugerir que los disidentes cubanos, que ya  no tienen de qué quejarse, protesten ante la Sección de Intereses de Norteamericana en La Habana contra el encarcelamiento ilegal de los islamistas en la base de Guantánamo.

A Ravsberg le zumba el mango, pero no es el único. La mayoría de los corresponsales extranjeros acreditados en Cuba de lo que más hablan en sus reportes es del “florecimiento de los restaurantes privados en La Habana”. Como si no existieran inspectores chantajistas y trabas de todo tipo. Como si las excepciones fueran la regla. Como si todos los dueños de paladares tuvieran la suerte  de los dueños de La Madriguera (donde rodaron la película Fresa y Chocolate) o  los parientes de cierto ex-ministro destituido.

Entonces, ¿qué importa lo que digan los periodistas independientes, tan hipercríticos y apasionados como nos reprochan ser, si sobre Cuba todo lo que hay que decir y conviene escuchar lo dice la prensa internacional?

De ahí que a veces nos invada el desánimo.  Sabemos que en nuestras condiciones actuales, sin cifras oficiales fidedignas y con fuentes que es probable se retracten en cuanto sientan el ruido de las motos de la Seguridad del Estado, es muy difícil que podamos escribir el gran reportaje.

En realidad, no hay que ser tan pesimistas. Siempre hay temas que le quedan demasiado anchos a los periodistas foráneos. Nos quedan las historias de las jineteras y las chupa-chupa, los travestis que no han sido engatusados por el Centro Nacional de Educación Sexual, los habitantes de los barrios marginales de la periferia y los solares de Centro Habana. Pero siempre habrá quien considere ficción esas historias y opine que el novelista Pedro Juan Gutiérrez, en El Rey de La Habana, lo hace mejor. Y entonces volverán a buscar en la prensa extranjera la fábula del cuentapropista próspero, el dirigente reformista y el malvado burócrata.

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