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La amenaza real en tiempos de epidemia

LA HABANA, Cuba.- Una multa de 300 a 600 pesos es la penalización aplicable a cualquier vecino que se niegue a fumigar su domicilio; al menos mientras dure la campaña para “controlar” la proliferación de infestados por dengue y prevenir nuevos casos de Zika en Cuba. Según la Dirección Provincial de Salud Pública, municipios como Habana Vieja y Centro Habana mantienen un alto riesgo de infestación, pese a las periódicas fumigaciones.

“En esta casa se fumiga todas las semanas, sin falta (…) y mi suegra tiene dengue”, comentó a CubaNet Roberto Bermúdez, vecino del consejo popular Los Sitios, en el municipio de Centro Habana. Las pavorosas alertas sobre el virus Zika han atenuado en algo la resistencia de los vecinos ante las pesquisas de los efectivos de las FAR vinculados a la campaña antivectorial. Sin embargo, la cooperación ciudadana recesa apenas el dueño de casa cierra su puerta. En plena calle, en la esquinas, los vertederos de basura son una invitación a todo tipo de plagas, factor que favorece la propagación de epidemias.

En La Habana se ha entronizado la convicción de que solo hay que mantener el cuidado y la higiene del espacio familiar; dando por sentado que la ciudad no es importante o, de serlo, la responsabilidad recae exclusivamente en el gobierno cubano. En la intersección de las calles Factoría y Gloria (Habana Vieja) puede transcurrir una semana sin que aparezca el camión de los Servicios Comunales para remover la loma de inmundicias. “A veces envían un transporte a recoger materias primas, y dejan el resto de la basura pudriéndose bajo tremendo sol, al lado de un agromercado donde se venden alimentos a la población”, alegó insultada Nila Castillo, vecina del consejo popular Jesús María.

Irregularidades de este tipo se perciben en los barrios marginales, donde el camión recolector no acude a diario y abundan los depósitos de basura parcialmente hendidos o desbaratados; ineficaces para la función a que fueron destinados, sin que la entidad correspondiente agilice su reemplazo. Pese a ello, el problema de la hediondez citadina no es privativo de la gestión estatal. Los habaneros han adquirido la costumbre de no caminar más de una cuadra para botar la basura. En algunas zonas donde Servicios Comunales ha trasladado los contenedores apenas cien metros del lugar donde estaban, para evitar que los hedores y las moscas invadan las casas de los vecinos, constantemente hay personas volcando escombros, deshechos y remanentes de brujerías al contén de la acera. Es tanta la desidia que, incluso hallando vacíos los depósitos, muchos arrojan las bolsas de basura al suelo.

Si la situación epidemiológica en Cuba no ha alcanzado el grado de alerta máxima, es a causa de la prolongada sequía por la que atraviesa el país. Pero el peligro será inminente cuando comiencen las ansiadas lluvias y el agua se empoce, junto a toda suerte de residuos, en los basureros aledaños. Por más que Salud Pública redoble la intensidad del saneamiento a nivel domiciliario, si no aumenta la exigencia hacia los Servicios Comunales ni se toman medidas con la ciudadanía, las pilas de deshechos continuarán creciendo, fermentando y apestando en la puerta misma de la gente.

En el Departamento de Vigilancia y Control de Vectores de Centro Habana, el Teniente Coronel Blas Ramírez –responsable de las brigadas que intervienen en la campaña antivectorial– explicó a CubaNet que el delito de propagación de epidemias es penado por la ley cubana con una multa de 2 000 pesos (unos 70 CUC), o privación de libertad en caso de reincidencia. Previo a la aplicación de estas soluciones extremas, hay otras alternativas legales para frenar las indisciplinas que ponen en riesgo la salud de la población. Ninguna se aplica con el rigor necesario y ello se verifica en el acto desafiante de amontonar desperdicios en lugares señalizados con letreros prohibitivos.

Si bien la delicada situación social por la que atraviesa Cuba es poco favorable a las medidas coercitivas, no es menos cierto que, sin sanciones que obliguen a las personas a hacer lo que por consciencia y compromiso ciudadano deberían, pronto los medios de comunicación dejarán de exhortar a la prevención para anunciar alarmas y cuarentenas. A juzgar por las imágenes, el verdadero agente transmisor del dengue y sucedáneos es el cubano mismo, no el mosquito Aedes aegypti.




Uno de cada tres municipios de Cuba tiene riesgo epidemiológico

Mosquito Aedes aegypti (foto tomada de internet)
Mosquito Aedes aegypti (foto tomada de internet)

LAS TUNAS, Cuba.- Existe una “alta infestación” de mosquitos del género Aedes aegypti y Aedes albopictus, transmisores de los virus de Chikungunya, dengue, fiebre amarilla y Zika “en 55 municipios del país” dijeron fuentes oficiales la pasada semana.

Aunque las autoridades de Salud no lo añadieron, ni la prensa oficial tampoco lo informó, en esta obligada lectura entre líneas el problema planteado es, matemáticamente, de resultado único: si Cuba posee 169 municipios y en 55 de ellos hay “alta infestación” de mosquitos propagadores de epidemias, prácticamente en uno de cada tres municipios de Cuba se corre el riesgo de contraer alguna de estas infecciones.

Esto, estando ya el Dengue reportado en el territorio nacional desde hace meses, sin conseguir eliminar o disminuir los focos de mosquitos transmisores de esa epidemia; sino, muy por el contrario, ir en aumento la presencia de estos peligrosísimos insectos con el paso de los días.

En una reunión del Comité Nacional del Sindicato de la Salud realizada en La Habana la pasada semana, el ministro del ramo, Dr. Roberto Morales Ojeda, advirtió que, aunque la enfermedad no se había reportado en Cuba no debía descartarse el riesgo de transmisión del Zika en el territorio nacional.

De la existencia de peligro real no caben dudas. Miembros de la reserva de las Fuerzas Armadas fueron movilizados a partir de la semana pasada, para integrar la llamada Operación Salud en los 55 municipios del país con alta incidencia de focos de mosquitos.

En la provincia Las Tunas, más de 300 reservistas fueron llamados a filas junto con personal de Salud, para emprender una campaña de fumigación que se prolongará por casi un mes. En una transmisión especial difundida en cadena de radio y televisión, el director provincial de Salud, Dr. Luis Manuel Pérez Concepción informó: “La provincia tiene un alto nivel de infestación de esta especie (Aedes aegypti). Los niveles de infestación están por encima de los estándares permisibles para tener un nivel de seguridad de no enfermar”.

Según dijo el Dr. Pérez Concepción, “el hecho no significa que hay que crear una situación de alarma y que guiados por informaciones que no son las que emite el sistema nacional de Salud Pública a través de sus canales y del Estado cubano, pueda haber un nivel de confusión.”

Ahora la provincia Las Tunas tiene tres municipios con alto riesgo epidemiológico: el cabecera provincial –de igual nombre que la provincia–, Manatí y Puerto Padre. Este último sufrió una epidemia de cólera el pasado año, y ni las autoridades de Salud ni la prensa gubernamental informaron a la población de la existencia de la epidemia hasta que CubaNet alertó a la opinión pública.

En aquella oportunidad, en un escueto aviso de la emisora local Radio Libertad, sin mencionar la palabra cólera, las autoridades médicas “informaban” a la población del traslado del Cuerpo de Guardia del hospital municipal de Puerto Padre hacia otras dependencias de ese centro asistencial, callando, que la instalación de urgencias, había sido transformada en sala para enfermos de cólera ante una epidemia que se multiplicó en casos de un día para otro.

Ahora el asunto toma otro cariz, apuntando a otro sitio y no precisamente al lugar donde se origina la epidemia: la morosidad e ineficacia estatal para combatir la plaga de mosquitos. Según dijo la Fiscal jefe, también en comparecencia especial por radio y televisión, en representación del Estado, la Fiscalía hará cumplir la ley, incluso por vía penal, para hacer efectivo lo legislado en la prevención de epidemias.

La Fiscal jefe en Las Tunas se refería a personas renuentes a consentir la fumigación en casas particulares, o incluso en locales estatales, o, a aquellos encontrados culpables en lo tipificado en el Código Penal como “propagación de epidemias” u “otras conductas que implican peligro para la salud pública”; delitos en los que también pueden involucrarse médicos, veterinarios, laboratoristas, técnicos, directores, o simples personas que nieguen para sí o para terceros asistencia médica, y prevén sanciones que van desde tres meses hasta doce años de cárcel para los encontrados culpables.

Pero según una fuente médica consultada por este cronista, la propagación de cualquiera de estas epidemias, “es imputable al Estado cubano,” rector de un sistema de salud centralizado, “único importador y aplicador de plaguicidas”, por no haber actuado con la debida “prontitud y eficacia”; también único modo de evitar la proliferación de los mosquitos que hoy ponen en riesgo la salud de miles de personas, concluyendo el especialista: “Claro, los insecticidas y el equipamiento para aplicarlos son costosos, pero no tanto como el sostenimiento de los tres ejércitos (Oriental, Central y Occidental) de los que ahora sacan fuerzas de reserva para ir contra los mosquitos.”




Raúl Castro moviliza al ejército y la policía para el enfrentamiento al virus del Zika

Reservista del ejército con una bazuka de fumigación (foto: Manuel Guerra)
Reservista del ejército con una bazuka de fumigación (foto: Manuel Guerra)

LA HABANA, Cuba.- Más de 9 000 efectivos del ejército y unos 200 oficiales de la policía serán destinados a “reforzar las labores antivectoriales y de saneamiento” para “el enfrentamiento” al virus del Zika en Cuba, reporta hoy el diario oficialista Granma en una nota firmada por el propio gobernante cubano, Raúl Castro.

Castro publicó el comunicado en el principal medio de prensa del país, luego de que en las últimas semanas los rumores sobre la posibilidad de la presencia del Zika en Cuba se han extendido. El agente transmisor de la infección –el mosquito Aedes aegypti– es causante de otras enfermedades como el dengue y el chicungunya, presentes en el país.

Aunque Raúl Castro afirma en su nota que “hasta el momento no se ha detectado ningún caso (del Zika) en nuestro país”, es preciso prevenir la enfermedad mediante “la eliminación o disminución de la presencia del vector y la protección frente a las picaduras” del mosquito.

El gobernante cubano reconoce que “factores relacionados con la inadecuada calidad técnica del trabajo antivectorial, el deficiente saneamiento ambiental y condiciones climatológicas adversas, propician el riesgo de que se propaguen enfermedades”.

El “plan de acción” puesto en marcha por “la Dirección del Partido y del Gobierno” cuenta “una vez más” con la participación masiva de la población. Raúl Castro señala que “es necesario que cada cubana y cada cubano asuma este combate como un asunto personal”.

Castro urgió a “acometer un programa de saneamiento intensivo en los centros laborales, en las zonas residenciales y dentro de las propias viviendas”.

La nota llama a que el plan a desarrollar “no se convierta en una campaña más”, haciendo alusión a movilizaciones similares que han tenido lugar en los últimos años para frenar –infructuosamente– sucesivas epidemias de dengue. Castro concluye el comunicado con que “como nunca antes en tareas similares se impone ser más disciplinados y exigentes”.

El Zika ha sido detectado en una treintena de países del continente americano y los indicios apuntan a que es causante del aumento de casos de microcefalia en recién nacidos.




Alertan alta incidencia de Leptospirosis en varias provincias

LeptospirosisMIAMI, redacción. — La Dirección Nacional de Epidemiología de Cuba alertó de una alta incidencia de Leptospirosis en algunas provincias del país durante el mes de marzo, y advirtió, además que en todas las regiones se mantiene alto el número de focos de Aedes Aegypti, vector del dengue y otras enfermedades.

Según el Boletín Epidemiológico Semanal, que edita el Instituto Pedro Kouri” se espera alta incidencia de Leptospirosis en algunas provincias, por lo que deberán adoptar las medidas preventivas específicas para reducir la incidencia y evitar brotes”.

El informe señala que, a pesar de que en marzo existen condiciones climáticas más desfavorables para el ciclo de vida del Aedes Aegypti, los focos del vector continúan con valores elevados “en todas las regiones del país”.

“Por tanto, es importante se destruyan los focos, se eliminen criaderos y se traten para reducirlos al mínimo que no constituyan un riesgo para la transmisión en particular del dengue de existir los reservorios correspondiente”, subraya el Boletín.

La leptospirosis es una enfermedad infecciosa que se transmite de los animales al ser humano. La infección puede producir desde fiebre hasta la afección de múltiples órganos, causando incluso la muerte.




Santa Clara: Basurero junto a policlínico

20141029_143126_resized_1SANTA CLARA, Cuba. Trabajadores de la salud afirman que el basurero colindante al policlínico XX Aniversario, inquieta a pacientes y vecinos, debido a las epidemias de dengue y cólera que existen en el territorio.

Moradores del reparto Camilo Cienfuegos afirmaron que el basurero situado en la calle San Cristóbal siempre se encuentra desbordado, porque Comunales no garantiza la limpieza sistemática.

Hay roedores, mosquitos, bichos y persiste el mal olor.

Especialista de la salud destacó que en la zona se han hallado muchos enfermos con dengue, cólera y otras enfermedades diarreicas, motivo suficiente para que las autoridades muestren interés en el asunto.

Este depósito limita los repartos Camilo Cienfuegos y Raúl Sancho de la ciudad santaclareña y habita a pocos metros de un mercado agropecuario, una escuela primaria y el policlinico XX Aniversario.




La indolencia del estado frente a las epidemias

IMAG0043 NUEVA YORK.– El lamento general en Cuba es que no hay productos para el aseo y cuando llegan algunos a los mercados y farmacias, desaparecen en pocas horas.
En la Isla hay escasez de todo, pero uno de los renglones más buscados son los artículos  de limpieza para el hogar y para las personas.
 El cubano siempre ha gustado de andar limpio. Uno de los aspectos que me llamó la atención en mi visita a la Base Naval de Guantánamo, en la década de los 90 durante la Crisis de los Balseros, era que la mayoría de los emigrantes llevaba colgado algo especial al cuello.
Al preguntar si se trataba de algo religioso, algo como un relicario, Juan Carlos Risell en el campo Mike, me explicó por fin, el origen de ese misterio
Era el jabón que le daban en la base y que ellos atesoraban de tal manera que, en la medida en que lo  iban gastando, lo iban haciendo una bola con pedazos de otros y lo colgaban al cuello, para sentir el aroma a limpio y evitar que se les perdiera.
Desde David Bussi, hasta Ivan Curra, andaban con  este peculiar collar de limpieza al cuello.
Hoy en la Isla siguen los artículos de aseo siendo tan codiciados como en el pasado.
Cada verano se hace más  perentoria en Cuba la búsqueda de jabones, detergentes y cloro.
Especialmente este último producto es buscado por las amas de casa este caluroso verano para desinfectar el agua, ya que el líquido para beber no llega y el que hay está contaminado por cloacas tupidas que riegan aguas negras que corren paralelas a las cañerías del agua potable.
Las autoridades no han ido al fondo del problema y tratan de contener, con medidas paliativas las numerosas epidemias, que abarrotan de pacientes los hospitales, policlíticos y otros servicios de salud en la capital y provincias.
Se fumiga, pero no se recoge la basura en ciudades y pueblos.
Se clausuran pequeños negocios de los cuentapropistas, sin embargo no se limpian ni habilitan las redes de alcantarillado.
Se eliminan los trabajadores del aseo en las calles y se deja que crezca la maleza, al lado de aguas estancadas, creando los sitios ideales para que aparezcan los focos de dengue, cólera, hepatitis y otras graves enfermedades
Por eso, mientras el gobierno de La Habana no se sacuda la indolencia y se proponga llegar a la raiz de estos males y ordene limpiar las calles, las pestes continuarán rampantes.
Asimismo, las autoridades deben dar prioridad a poner a disposición del público los productos más urgentes para el aseo.
Estas son las dos maneras más efectivas de sanear la Isla y lograr controlar las plagas, que hoy se extienden por toda Cuba como sucede todos los veranos.



¿Eliminado el cólera en Guantánamo?

GUANTÁNAMO, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -El 26 de julio del 2012 Cubanet publicó una noticia redactada  por mí, donde daba cuenta de una matanza de cerdos ordenada por las autoridades sanitarias de la provincia de Guantánamo y ejecutada durante los días 22,23 y 24 de julio en el poblado de La Yaya, municipio Niceto Pérez García.

Por supuesto que la prensa de la provincia jamás informó al pueblo sobre lo ocurrido, ninguno de sus periodistas hizo un reportaje sobre el caso, ni le dio seguimiento, lo cual dio origen a los rumores, siendo el más divulgado uno que señalaba al cólera porcino como la causa de la matanza, algo que me ratificó un médico veterinario, pero que tampoco fue reconocido por la prensa.

Desconozco si ese brote -hasta dónde sé controlado a tiempo -tuvo alguna relación con la epidemia de cólera que azotó a Guantánamo posteriormente, pero  los síntomas de dicha enfermedad comenzaron a apreciarse con nitidez en toda la provincia desde el mes de septiembre del 2012 y durante octubre y noviembre alcanzaron su punto más álgido, como también informé los días 16 y 26 de noviembre del 2012 mediante Cubanet.

Seis meses después, gracias a Dios y al esfuerzo de las autoridades sanitarias y gubernamentales de la provincia, todo parece indicar que el cólera se aleja de Guantánamo…por ahora. Así se infiere de una noticia firmada por Odalis Cuadra Vázquez y publicada en la edición del semanario “Venceremos” correspondiente al viernes 15 de febrero. La noticia parece ser verdad -digo esto pues es conocida la diferencia que existe entre lo que publica nuestra prensa y la realidad-, porque en muchos establecimientos públicos han sido retirados los recipientes con agua e hipoclorito de sodio. Según dicha noticia se autorizó la venta de refrescos y líquidos “inocuos” (sic) bajo la condición de que el agua que se use en la preparación de los refrescos, jugos y batidos sea hervida al menos durante tres minutos y tratada con hipoclorito de sodio algo que desconocemos cómo podrá controlarse.

Muy significativo resulta que aunque la provincia de Guantánamo estuvo durante seis meses bajo el asedio mortal del cólera la prensa guantanamera jamás mencionó la enfermedad por su nombre, sino que la identificó con el eufemismo de “enfermedad de transmisión digestiva”, a pesar incluso de que en una reciente Mesa Redonda trasmitida por la televisión se reconoció la presencia del cólera en la capital del país y en varias zonas de la región oriental. Nunca conoceremos por esta prensa, auto titulada objetiva y revolucionaria, cuál fue el origen de la enfermedad, cuántos casos de cólera hubo, ni cuántas muertes, datos que quedarán sujetos al permanente ejercicio fabular de los cubanos, en este caso guantanameros, acostumbrados a suplir mediante conjeturas las noticias que deberían recibir objetivamente por la prensa. Al parecer los dirigentes del aparato ideológico del partido único y discriminatorio desconocen, o les resulta muy incómoda, la frase del dirigente comunista italiano Antonio Gramsci que asegura que la verdad nunca puede ser contrarrevolucionaria.

Y si afirmé precedentemente que el cólera se ha ido de Guantánamo… por ahora, es porque las causas que propiciaron y propician su presencia aquí continúan a la vista de todos: desagües de aguas albañales vertiendo sus residuos en plena calle,  personas inescrupulosas que bañan caballos y otros animales o limpian sus autos en los ríos, campesinos que vierten las heces de los cerdos en arroyos, ríos y lagunas, tuberías de agua potable rotas y muchas veces debajo de charcos de aguas sucias o putrefactas, un deficiente sistema de acueducto y alcantarillado que data de la época del gobierno de Leonardo Wood y que no brinda servicios ni a un tercio de la población de Guantánamo, la quinta ciudad más poblada de Cuba , aguas nocivas enviadas hacia los ríos y una insuficiente conducta higiénico sanitaria, sobre todo en las comunidades más pobres, son las principales causas de que el cólera, que había sido erradicado de Cuba  hace más de cien años, haya regresado.




El que hizo el jolongo, que se lo eche al hombro

LA HABANA, Cuba, enero, 173.203.82.38 -En los últimos meses se comenta en todas partes sobre la aparición y propagación del cólera en nuestro país. Es por eso que la divulgación de la nota informativa sobre esta enfermedad, publicada en la primera plana del periódico Granma el martes 15 de enero de 2013, ha generado diversos comentarios entre la población.

Muchos afirman que aquí todo se hace en maratón, y con esto no solo se refieren a la recogida de basura, que ahora se realiza diariamente debido al incremento del cólera, sino también a la campaña contra el dengue, pues si aumentan los casos, entonces los inspectores no paran de tocarnos a la puerta.

En La Habana, la sanidad es uno de los muchos y graves problemas a los que no se les da solución. Otros de ellos son los depósitos de basura abarrotados y destapados, los salideros de aguas albañales, y el alcantarillado, prácticamente inexistente de tan tupido. Solo con estas dificultades basta para que se desate cualquier epidemia.

Hace unos días, mi vecina Miriam regresó de Santiago de Cuba luego de visitar a su familia. Comenta que una tía murió de cólera. Afirma que después del ciclón Sandy la situación se ha vuelto aún más difícil, y que las recomendaciones de los médicos a duras penas se pueden cumplir. Un ejemplo muy sencillo es el lavado frecuente de las manos; resulta que gran parte de la población no tiene recursos para comprar jabón con la frecuencia necesaria, pues este es caro, y el dinero apenas alcanza para comer.

Otro tanto ocurre con el uso de cloro para el agua de tomar y de lavarse las manos, pero este producto químico no aparece por ninguna parte. Y hervir el agua es una costumbre olvidada por muchos, porque no les alcanza el combustible.

Cuando el dengue llegó para quedarse en el año 1970, el Gobierno no asumió ninguna responsabilidad, sino que se lo achacó al imperialismo. Hoy ocurre lo mismo con el cólera, cuya propagación atribuyen a un cuentapropista, “portador asintomático”, vendedor de alimentos. Esto ha provocado que una ola de inspectores saliera en maratón a multar cuentapropistas y hasta a cerrar cafeterías, y han prohibido la venta de refrescos, jugos y dulces con merengue.

Pero aunque pretendan echarle la culpa a los cuentapropistas, la mayor parte de la población está convencida de que el cólera vino muy probablemente de Haití, importado por algún colaborador cubano, los cuales no son mantenidos en cuarentena aun a  pesar del riesgo de introducir  innumerables enfermedades a su regreso a Cuba.

Es por eso que el criterio más generalizado es que la transmisión del cólera es una responsabilidad de las autoridades de Salud Pública, que tienen el deber de sanear la ciudad y además facilitar a la población los medios para erradicarlo. Como dice un viejo refrán: “El que hizo el jolongo, que se lo eche al hombro.




Dramática conjunción de epidemias en Guantánamo

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 -La situación epidemiológica en la oriental provincia de Guantánamo continúa siendo peligrosa. Al dengue y al cólera se ha sumado una complicación respiratoria caracterizada por fiebre alta y una tos persistente. Esta conjunción de enfermedades ha obligado a la dirección del hospital Dr. Agostinho Neto  a habilitar nuevas áreas para la atención de los pacientes.

Constantemente, los medios de prensa de la provincia alertan a la población sobre las medidas que deben observarse en la manipulación y preparación de los alimentos, y también sobre la higiene personal, pero es evidente que una gran parte del pueblo no se percata de la magnitud de la situación, pues en los barrios periféricos de la ciudad muchos ciudadanos no hierven el agua y ni siquiera la tratan con hipoclorito de sodio, un producto que las autoridades han situado en las farmacias, aunque no en la cantidad suficiente.

Otros ciudadanos guantanameros continúan asistiendo a las fiestas populares que organizan las propias autoridades, y en esas aglomeraciones comparten a pico de botella el ron que se les vende. También algunos conductores de vehículos, estatales y privados, persisten en lavar sus equipos en los ríos que atraviesan o circundan la ciudad. Y se suman los cocheros, quienes, en los mismos ríos, bañan sus animales. En tanto, muchas personas de las comunidades de El Raposo, Los Cocos y Confluente usan esas mismas aguas para lavar la ropa y para otras labores domésticas.

Todos los establecimientos públicos han situado en sus entradas recipientes con agua, jabón e hiploclorito de sodio, para que los visitantes se limpien las manos y desinfecten sus zapatos. A veces pasa una avioneta fumigando sobre la ciudad, y continúan las inspecciones semanales y la fumigación de cada una de las viviendas y establecimientos públicos. Pero ni esto, ni la campaña que desarrollan los medios –que continúan sin decir que estamos padeciendo una epidemia de cólera-, parecen  haber sido suficientes para detener esta confluencia de enfermedades sobre la provincia.

La gravedad de la situación es tal que el Hogar de Impedidos Físicos adoptó la medida de no permitir la entrada de alimentos preparados o cocinados en otros lugares. Y la prisión provincial se ha declarado en cuarentena, suspendiendo las visitas a los reclusos y hasta la atención religiosa que reciben algunos de ellos.

Debido al secretismo con que las autoridades tratan asuntos como éstos, se desconoce el número de muertes que hasta la fecha han provocado las epidemias de cólera, dengue hemorrágico e infecciones respiratorias agudas, algo que impide que la población tenga una percepción real del peligro que nos acecha.

Se rumora que a los muertos por cólera no los están enterrando en el cementerio municipal de Guantánamo, sino en un área destinada para ellos en el cementerio del municipio Niceto Pérez García, a unos doce kilómetros de la capital provincial.

En medio de las carencias habituales que padecemos, las que algunos catalogan ya como endémicas, debido a su prolongación, esta confluencia de epidemias se nos ha echado encima como una maldición. Pero algunos guantanameros continúan viviendo como si nada ocurriese. Mientras, otros toman sus medidas, como un hermano de fe, a quien al preguntarle cómo veía este fin de año, me respondió: ¨Voy a ver al Padre Arturo, porque  si algo me pasa quiero que Dios me acoja confesado¨.




VIH en Cuba

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 -El 1º de diciembre se celebró el Día Mundial de Respuesta al VIH-SIDA. Los cubanos no estamos exentos de este flagelo, sin embargo, no los medios de difusión –todos estatales- no aprovecharon la ocasión para dar información sobre el tema.

En el periódico Juventud Rebelde de ese día solamente se hace una breve alusión a la fecha, cuando es necesario educar a una gran parte de la población que, por miedo y desconocimiento sobre la enfermedad rechaza a las personas infectadas por el terrible virus.

Tal es el caso de Julio, un joven educado y trabajador, que conocí cuando aún no estaba infectado con el virus y trabajaba en una casa que alquilaban a extranjeros. Cuando supo de su diagnóstico seropositivo, se lo comunicó a la dueña de la casa. Esta lo mantuvo en su trabajo y lo cuidaba, según él, como a un hijo.

Pero un día, el esposo de la dueña, sin motivo aparente, lo despidió. Ella intervino en su defensa y le dijo al hombre: “No hagas eso, que él está enfermo y necesita el trabajo.” La respuesta fue tajante: “Por eso mismo, porque tiene sida, no lo quiero aquí.”

“Ahora estoy trabajando en otra casa –me cuenta Julio-, pero ni muerto les digo que soy seropositivo.” En estos días ha tenido el hígado inflamado, pero hace el tratamiento sin faltar al trabajo.

Encontrar empleo es bastante difícil para estas personas, que no pueden realizar determinadas labores fuertes, y que son rechazados no solo en el contexto laboral, sino también en el social.

Eduardo adquirió la enfermedad a finales de la década de los noventa. Comenzó a recibir una pensión de doscientos pesos mensuales por Asistencia Social (unos diez dólares), más cincuenta pesos para ir a un comedor popular. Pero hace dos años esta pensión les fue retirada a los que, como él, están en edad laboral. Sobrevive gracias a la solidaridad de un amigo que vive en España, y cuando puede le manda dinero y medicinas.

Me relató que por la Organización Mundial de la Salud recibían por mes tres litros de jugo de frutas, un kilogramo de harina lacteada, dos latas de carne, dos de albóndigas y dos de salchichas, tres paquetes de arepas, más tres litros de aceite cada dos meses. Inexplicablemente, hace algún tiempo que solo reciben una latica de salchichas por mes y tres pomos de aceite cada dos meses.

También tienen asignada una “dieta médica especial”, mediante la cual el gobierno les vende un paquete de un kilogramo de leche entera en polvo cada once días, una bolsa semanal de yogurt natural, y mensualmente cuatro latas de pescado o seis libras de jurel, más una libra o libra y media, alternativamente, de carne de res.

Dice José, otro joven seropositivo, que la asistencia médica es buena, que reciben tratamiento, y a quienes necesitan antirretrovirales, como él, se los suministran. No obstante, para vivir más tiempo y con mayor calidad de vida, también se necesita una alimentación adecuada.