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¿Cómo importar un auto desde Cuba?

Autos, Cuba

LA HABANA, Cuba. – “Teóricamente cualquiera podría importar un carro, pero en la práctica solo unos pocos logran hacerlo”, así responde a CubaNet, bajo la condición de preservar su identidad, un funcionario de la Comercializadora e Importadora CIMEX con el cual intentamos esclarecer lo que muchos consideran uno de los grandes misterios en Cuba: ¿cuáles son los mecanismos y requisitos para importar un auto desde la Isla?

Una pregunta que se ha mantenido sin respuestas claras desde mucho antes de marzo de 2020 —cuando fuera oficialmente autorizada la importación a través de intermediarios estatales— y que por estos días ha vuelto a resurgir, como consecuencia de las nuevas resoluciones aprobadas por los ministerios de Transporte y de Finanzas y Precios, en las cuales se autoriza, para todas las personas jurídicas cubanas y extranjeras (empresas estatales, cooperativas, mipymes y otras) la venta mayorista en MLC de vehículos nuevos y de segunda mano; y donde también se pormenorizan las regulaciones complementarias sobre la comercialización e importación de autos, derogándose resoluciones anteriores, cargadas de prohibiciones, como la 1552 de 2013, del MITRANS.

Pero los trámites para importar un automóvil para uso por personas naturales, en especial los de motor de combustión, a diferencia de los eléctricos, han sido hasta hoy tan selectivos y dilatados en el tiempo que muy pocos han logrado tener éxito en el proceso, a pesar de que por las informaciones publicadas en las páginas en internet de las empresas estatales autorizadas para realizar la importación —siempre en el papel de intermediarios obligatorios— la realidad es descrita de modo que pudiera parecer una gestión sencilla aunque solo para quienes cuenten con el dinero en MLC.

En esencia, apenas se precisa inscribir de modo presencial los datos requeridos (carnet de identidad y declaración de titularidad de cuentas bancarias en MLC) en la Oficina para Trámites de Importación y Acreditación a Clientes, situada en el Edificio Sierra Maestra, en Miramar, perteneciente al conglomerado empresarial militar GAESA, donde están las oficinas de la Corporación CIMEX (o en algunas de las sucursales provinciales, en caso de no residir en La Habana).

E igualmente, si se eligiera importar el auto por medio de la Empresa de Servicios Automotores S.A. (SASA) o de Tiendas Caribe S.A., el registro es obligatorio en el mismo lugar, en tanto las tres importadoras son propiedad de GAESA, que en definitiva es la entidad que ha escrito las reglas del juego de la importación de autos a Cuba por personas naturales.

Cuba, autos
En comparación con los bajos salarios, tener un auto en Cuba es lujo y privilegio (Foto de los autores)

“Todas las resoluciones aprobadas o derogadas, sean del Ministerio de Transporte o de cualquier otro ministerio, [como el] de Finanzas, las que sean, deben ser conciliadas con el GAE [GAESA]”, informa el mismo funcionario de CIMEX. Y amplía: “A fin de cuentas [GAESA] es quien determina catálogos, precios y normativas de importación, incluso la que decide a quién vende y a quién no, por eso es el registro obligatorio en una oficina central y la demora en aprobarte la solicitud”.

Pero, en contraposición, la respuesta que CubaNet recibió por vía telefónica (luego de varios intentos sin resultados) cuando se solicitó información por los números de atención a la población de SASA S.A., fue más alentadora, en tanto prometía una demora de la aprobación no mayor a 72 horas, así como la seguridad de que el resultado sería positivo. 

“Eso te dicen, pero la verdad es que nunca responden. Y cuando insistes mucho te dicen que fue denegada la solicitud”, explica Rosendo, uno de tantos cubanos que aun cumpliendo con todos los requisitos pasó más de un año esperando la respuesta. 

“Sí, por supuesto que sé de gente que lo ha logrado pero ya sabes, es porque tienen amigos dentro del negocio; quien vaya huerfanito como yo está embarcado. La gente termina comprando el carro en la calle o a un extranjero porque el negocio de las importaciones está cerrado, es solo para los hijitos de papá y los pejes grandes, eso todo el mundo lo sabe en Cuba”, afirma Rosendo.

Una publicación cargada de ironía en Facebook a raíz de la nueva resolución sobre venta de autos (Captura de pantalla)

Por su parte, otro testimonio recogido por CubaNet de alguien que sí tuvo suerte con la importación de su auto por ser músico de una importante orquesta cubana, señala que fue indispensable acudir al auxilio de amigos con influencias en el Gobierno para lograr la aprobación de su compra.

“Si no llega a ser por la palanca [influencias] que tuve todavía estaría esperando. (…) Una noche, tocando en la Casa de la Música, conocí a un tipo que había trabajado con López-Calleja y fue el que le habló de mi caso. Eso fue un viernes y ya el lunes por la tarde tenía la aprobación”, asegura esta persona.  

Pejes grandes, pero sobre todo “cangrejos”

Las estadísticas oficiales sobre las importaciones de autos no discriminan en categorías que puedan ofrecer una idea de cuántas personas naturales en la Isla, para su uso personal, han logrado importar al menos un vehículo por medio de las empresas autorizadas para esos fines. 

No obstante, las fuentes consultadas por CubaNet coinciden en que, desde marzo de 2020 hasta diciembre de 2022, apenas las importaciones habrían superado el medio centenar de automóviles con motor de combustible (tanto de uso como nuevos), a pesar de que las intermediarias controladas por GAESA pudieron haber recibido entre 200 y 300 solicitudes, fundamentalmente entre marzo de 2020 y octubre de ese mismo año.

“En ese lapso de pocos meses fue cuando más solicitudes se recibieron, después la gente se fue retirando (…), vinieron los cierres de la pandemia pero también se convencieron de que nada era como se dijo al inicio”, asegura una fuente de SASA S.A. entrevistada por CubaNet bajo la condición de proteger su identidad.

“Prácticamente ―continúa― la resolución se aprobó para poder amparar legalmente las importaciones que eran de interés para el GAE y que no tenían como destino ni la renta para el turismo, ni la red comercial o el parque propio [del GAE], con la excepción de alguna que otra personalidad [de la cultura o el deporte], nadie que no tuviera la autorización directa de Luis Alberto [Rodríguez López-Calleja] podía importar un carro, pero igual todos debían pasar el filtro, eso es como la tapadera del verdadero negocio y son dos o tres casos, no más (…). Cuando falleció Luis Alberto, pasó a manejarlo directamente Raúl Guillermo [Rodríguez Castro, su hijo]. Ni siquiera Guillermina [Ania Guillermina Lastres, actual presidenta de GAESA] tiene voz en ese asunto. Eso es negocio de El Cangrejo [sobrenombre por el cual es conocido el también nieto de Raúl Castro y jefe de su escolta personal]”, detalla la fuente.

Al respecto, otra fuente entrevistada bajo condición de anonimato, vinculada en sus primero momentos al sistema de importación y actualmente residente en Panamá (como parte de un negocio de autos y piezas que engloba a más de una decena de empresas registradas en la nación itsmeña), sostiene que la autorización de venta a personas naturales no solo buscaba legalizar y hacer pasar por estatal un negocio personal [en manos de Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, desde GAESA, y de su hermano Guillermo Faustino, desde el Ministerio de Transporte y directivo de varias empresas navieras registradas en Panamá], sino que, además, les permitió operar sin exponerse, por medio de compradores-testaferros, que además participaban de la reventa posterior en el mercado informal cubano. 

“Ni siquiera en el GAE la gente sabe quiénes son los testaferros, muy pocos conocen de ese sistema”, asegura esta fuente. “Uno va y realiza la inscripción a modo personal, [pero] antes se te habilita una cuenta con el depósito a tu nombre y la importación se hace en menos de 15 días desde Panamá, y entre un mes y dos meses si es desde Europa y Asia, pero fundamentalmente se hace desde Panamá, o desde México y hasta Estados Unidos cuando se trata de autos de uso (…). Cuando ya te avisan, entonces vas a recogerlo y en una semana más ya sales con todos los papeles. (…) Es tuyo y a la vez no lo es porque tienes que venderlo a precio de calle, ese es el trato. En la calle siempre se le gana 10 veces más de lo que pagaron en el GAE por él. Ese es el negocio, y es negocio redondo porque allá [en Cuba] está El Cangrejo y acá [en Panamá] está el tío y su gente manejando lo demás (…). Siempre que tengas el verde [los dólares] ellos te buscan lo que tu pidas, pero tienes que pagar a precio de la calle”. 

¿Quiénes son los que pueden importar un auto en Cuba? Ninguno de la foto, eso sabemos (Foto de los autores)

Nueva resolución y nuevos actores económicos, ¿igual a nueva pantalla?

A todas luces, las nuevas resoluciones sobre la venta mayorista de autos a personas jurídicas del sector no estatal llegaría a aguarles la fiesta a esta especie de contrabandistas amparados en la ley pero, en opinión de personas vinculadas directamente con el asunto de las importaciones y venta de autos, detrás de las nuevas medidas, que incluirían la autorización de operaciones a concesionarios privados, se esconden planes más centrados en la realidad actual y que, por tanto, pudieran aumentar significativamente las ganancias de los mismos beneficiarios de GAESA a los que ya la vieja estrategia no está dando los resultados alcanzados durante 2020.

“Al inicio todo fue muy bueno porque la gente que tenía el dinero para comprar un carro estaba dispuesta a dar lo que fuera, pero vino todo esto y ya nadie compra, ahora todos venden para irse”, dice una fuente de SASA S.A consultada por CubaNet. “Entre diciembre de 2020 y diciembre de 2022 se importaron para ese negocio en específico [por la vía de SASA S.A.] 12 autos que ya tenían su comprador en la calle, pero solo se vendieron cinco, los otros todavía están ahí porque los compradores se fueron [emigraron]. (…) Ahora han puesto los ojos en las mipymes porque saben que ahí está la otra puerta al mercado negro que ellos controlan (…), porque muchas de esas mipymes son de ellos, y van a comprar y revender ellos mismos”, concluye la fuente.

“Hay cerca de 7000 mipymes. La mayoría son privadas y muy pocas estatales. Parece una cifra sorprendente pero nadie te dice que muchas de ellas son una misma entidad fraccionada en decenas de micro y pequeños emprendimientos, casi todos con derechos a importar y con acceso al mercado mayorista”, explica el directivo de una de estas empresas, de carácter “privado”, que en su caso como en el de muchas otras, surgió del fraccionamiento de una entidad estatal.

“La mayoría no produce nada, son negocios enfocados en la importación y la venta posterior a precios de mercado negro. Pudieran decir que lo han hecho por el bloqueo y sin dudas de eso hay su parte, pero en realidad se trata de multiplicar y controlar ese gran negocio de mulas [contrabando] que ahora es más fácil de fiscalizar y de saber con exactitud quiénes están a la cabeza de ellos”, afirma esta persona.

La participación de familiares de las principales figuras del régimen cubano en el  negocio de la venta de autos y partes ha sido sistemáticamente denunciada tanto por la prensa independiente como por los propios cubanos y cubanas que han conocido, a partir de experiencias propias, de un fenómeno de corrupción que alcanza dimensiones insospechadas, y en el cual el embargo de Estados Unidos tiene poca o ninguna influencia.

Por el contrario, decenas de empresas de paquetería y envíos a Cuba, establecidas hasta en Estados Unidos, sacan provecho de las regulaciones, y comparten intereses y beneficios con el régimen cubano para el que tampoco el embargo representa un obstáculo, al menos en asuntos de importación de autos. El mejor ejemplo lo tuvimos en octubre de 2021 cuando arribaron a Cuba 800 automóviles procedentes de Estados Unidos que, supuestamente, estarían destinados al servicio de renta para el turismo.

En esa ocasión, se trató de un lote compuesto por autos de las marcas Kia y Hyundai, probablemente producidos en las ensambladoras que estas empresas surcoreanas poseen en Alabama y Georgia. A pesar de lo que dice el régimen sobre las limitaciones del “bloqueo”, la carga fue trasladada directamente desde el puerto de Mobile, en Estados Unidos, hasta La Habana.