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Díaz-Canel ignora la realidad y sigue culpando al “bloqueo” 

Miguel Díaz-Canel, FIHAV 2022

LA HABANA, Cuba. – En la inauguración de la edición 38 de la Feria Internacional de La Habana (FIHAV 2022) estuvo presente el gobernante Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien recorrió los stands de varios de los 62 países presentes en este evento, en especial los de las naciones que mantienen un mayor intercambio comercial con la Isla. 

Entre los expositores que concurren a FIHAV 2022 se halla una representación de Estados Unidos, en la que se incluyen varios empresarios cubanoamericanos. Sin dudas, se trata de una de las muestras que más ha llamado la atención de los asistentes a este evento comercial.  

Un periodista extranjero que asistió a la actividad, sugiriendo que esta presencia estadounidense pudiera interpretarse como un aflojamiento del embargo económico que Washington mantiene contra el Gobierno cubano, le preguntó a Díaz-Canel si “había una salida al final del túnel”. 

Pero el gobernante, a contracorriente de lo que indica la realidad, optó por repetir el terco discurso castrista que culpa al embargo estadounidense de todos los males en Cuba. Esta fue su respuesta: “Aunque haya voluntad, el bloqueo y las restricciones que impone ese bloqueo impiden muchas de las negociaciones, tanto a la parte norteamericana como a la parte nuestra”.

En verdad, quizás no sea la presencia estadounidense en FIHAV 2022 la que contradiga las palabras del gobernante. Son las propias estadísticas del régimen cubano las que desmienten al heredero de los Castro. 

De acuerdo con el Anuario Estadístico de 2021, entre los 71 países con que Cuba reportó intercambio comercial de bienes en ese año, Estados Unidos se ubicó en el décimo lugar, con un intercambio que ascendió a 371 millones de dólares. Solo estuvieron por encima de esa cifra los tradicionales socios comerciales de la Isla: Venezuela, China, España, Rusia, Canadá, México, Holanda, Italia y Argentina. Pero hay más: ese monto de 371 millones de dólares clasifica como el mayor intercambio comercial entre los dos países en los últimos seis años. 

Por lo demás, esta versión de la Feria transcurre sin la presencia de personalidades que desempeñen un papel importante en el comercio con Cuba. Vino a La Habana el ministro de Economía de los Emiratos Árabes Unidos, un país que se ubicó en 2021 en el lugar 30 de los socios comerciales de Cuba, con un intercambio que no sobrepasó los 27 millones de dólares. También estuvo en FIHAV 2022 un ministro de la Nicaragua sandinista, que habría traído más apoyo ideológico de los Ceaușescu centroamericanos (Daniel Ortega y Rosario Murillo) que contratos para el intercambio de mercancías y bienes. 

Si se toman en cuenta los montos de las exportaciones e importaciones cubanas de los últimos años se llega a la conclusión de lo poco que han servido estas ferias internacionales de La Habana para despertar el interés de los empresarios extranjeros en el mercado cubano, o para allanar el camino de las empresas de la Isla hacia los mercados foráneos. 

Las exportaciones e importaciones cubanas de bienes han caído en picada, año tras año, desde 2014. En ese año, las primeras ascendieron a 4 857 millones de dólares, mientras que en 2020 solo alcanzaron los 1 703 millones de dólares. Las importaciones, por su parte, llegaron en 2014 a la cifra de 13 037 millones de dólares; pero en 2020 se ubicaron en los 7 230 millones de dólares.   

En esta ocasión, al parecer, ni la nueva Cartera de Oportunidades anunciada por el ministro Rodrigo Malmierca Díaz, ni la cobertura mediática que el castrismo le ha brindado a FIHAV 2022 pueden revertir la tendencia. 

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Goebbels y la votación sobre el embargo en la ONU

Cuba, embargo

HARRISONBURG, Estados Unidos. — En la convulsa Europa de la época hitleriana, Joseph Goebbels, el ideólogo del nazismo, defendió la idea de que una mentira reiterada por los medios de comunicación terminaba asimilándose como una verdad. Es lo mismo que ha ocurrido con el embargo estadounidense contra Cuba, que cada año se somete a votación en las Naciones Unidas (ONU).

El asunto provoca posiciones disímiles —incluso entre los opositores a la dictadura cubana— y cuestionamientos éticos. Los dirigentes comunistas defienden de forma contumaz un sistema que no funciona -como en cierta ocasión reconoció el mismísimo Fidel Castro-, pero sí les rinde muchos beneficios a ellos y a sus familiares. Ordenan que se golpee salvajemente a ciudadanos indefensos solo por ejercer el derecho a manifestarse públicamente, los encarcelan ante la menor muestra de disenso o los asesinan impunemente por tratar de irse de la isla cárcel. Encima, se presentan como “amigos del pueblo”. Todos los que nos oponemos a ellos somos “los enemigos”.

En sus plañideros discursos con respecto al embargo —iniciados poco después del estrepitoso desplome del campo socialista— los dirigentes cubanos se presentan como víctimas. Tratándose de una disputa aderezada con esencias goebbelianas de probada eficacia, donde un pequeño país se enfrenta a la mayor potencia del planeta, esa posición rinde pingües dividendos políticos.

Lo que llama la atención es que ninguno de los ilustres diplomáticos de la ONU se haya referido jamás a las burlas que Fidel Castro solía hacer contra el embargo antes de la caída del campo socialista, cuando contaba con un espectacular apoyo financiero y material procedente de esos países. Entonces encomiaba los presuntos logros de su revolución.

Con la caída de la Unión Soviética terminaron los subsidios, y países “hermanos” como China exigieron el pago puntual de las obligaciones financieras como condición ineludible para mantener un comercio estable, algo que los comunistas jamás han podido ofrecer. Entonces fue cuando quedó demostrado que los éxitos de la revolución se debían a esa colosal ayuda y no a un genuino desarrollo de las fuerzas productivas. Así fue como terminó el experimento de la vitrina cubana en América Latina.

Tozudamente, la dictadura achaca al embargo la responsabilidad por la situación económica que padece la gran mayoría de los cubanos, pero hay muchos que piensan diferente.

En las redes circula otra muestra del ingenio criollo sobre el problema. En el documento, plasmado de ironía, se exige al gobierno estadounidense “retirar inmediatamente las redes que pusieron alrededor de nuestro país para que los cubanos puedan comer pescado; derogar las leyes que impiden a Cuba comprar hierba en los EUA para alimentar al ganado y poder producir leche y carne; quitarle el tapón que pusieron en el trasero a las gallinas cubanas para que vuelvan a producir huevos; indemnizarnos por haber inundado de marabú nuestros campos y derogar las leyes que obligan a Cuba a exportar su mejor café y vendernos otro mezclado con chícharo, así como las que prohíben a la dictadura comprar ambulancias y solo le permiten adquirir autos patrulleros”.

Continuar afirmando que Estados Unidos bloquea a Cuba —usando muy desacertadamente un término del derecho internacional que no es aplicable—, cuando es precisamente el país norteño uno de los socios comerciales más importantes de la isla, no solo es un insulto a la inteligencia sino una reafirmación de la esencia goebbeliana de la propaganda castrista y de quienes se prestan al juego.

John Kelley, asesor político de la misión de Estados Unidos en la ONU, ha asegurado que “Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales de la isla”. Según un resumen de noticias publicado este viernes por Radio Televisión Martí, el diplomático aseguró que “el pueblo y las organizaciones estadounidenses donan una cantidad significativa de bienes humanitarios a Cuba”, y que desde 1992 hasta la fecha “EE.UU ha autorizado miles de millones de dólares en exportaciones a Cuba, incluidos alimentos, medicamentos, dispositivos médicos, equipos de telecomunicaciones, bienes de consumo y otros artículos”.

Solo en 2021 varias empresas estadounidenses exportaron más de 295 millones de dólares en productos agrícolas a Cuba, y recientemente la administración del presidente Biden envió dos millones de dólares para ayudar a los damnificados por el huracán Ian. Curiosamente, los medios de la dictadura jamás se refieren a la magnitud de dicho comercio.

Saber que esta es la realidad y seguir afirmando que Cuba es un país bloqueado por los EE.UU. dice mucho de la ética de quienes lo hacen. La solución del problema no recae únicamente en decisiones unilaterales de la administración estadounidense y sí requiere, como paso inicial —o concomitante con el inicio del desmantelamiento del embargo—, que la dictadura revierta su posición violatoria de elementales derechos humanos y dé pasos concretos y convincentes para comenzar a transitar hacia la democratización del país, cumpliendo así las promesas hechas al pueblo por Fidel Castro y traicionadas posteriormente por el propio caudillo.

Una decisión unilateral de la administración del presidente Biden, sin garantías de que la dictadura cubana vaya a reconocer realmente que la soberanía reside en el pueblo y no en un partido o una Asamblea Nacional ocupada únicamente por sus testaferros, solo serviría para prolongar el sufrimiento de los cubanos.

Los expresidentes que en fecha reciente firmaron una carta dirigida a Joe Biden conminándolo a que adopte decisiones unilaterales sin tener en cuenta la falta de libertades que padecen los cubanos, y los gobiernos que apoyaron a la dictadura en esta nueva votación en la ONU, han prestado su prestigio —en algunos casos su desprestigio— para prolongar el sufrimiento del pueblo al que dicen defender.

La connivencia diplomática no ayudará a que el pueblo cubano recupere su soberanía. Sabrá Dios cuántos conciliábulos de pasillo, intercambios de notas diplomáticas y cuántas almas vendidas al diablo hay detrás de resultados como este de la votación efectuada ayer en la ONU, donde el fantasma de Goebbels fue un entusiasta veedor.

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Si Estados Unidos elimina el embargo “sería una fiesta mundial”, dice AMLO

Embargo, AMLO, López Obrador AMLO Díaz-Canel Cuba México

MIAMI, Estados Unidos. — El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), dijo este jueves que un eventual levantamiento del embargo impuesto por Estados Unidos al régimen cubano “sería una fiesta mundial”.

En su habitual conferencia de prensa matutina, el gobernante aseguró que, si ello ocurriese, el mismo sábado habría fiesta en el Zócalo de la capital mexicana.

“Hay condiciones en el gobierno del presidente Biden y por eso que tal que se consiga hoy que se acabó el bloqueo. Ya lo anuncio, abría baile en el Zócalo el sábado, la Santanera y hablaríamos para que vinieran los de la bamba y baile”, dijo AMLO.

El mandatario calificó el embargo estadounidense como una “infamia” y una “medida retrograda, medieval e inhumana”.

“Creo que es una infamia lo que se ha venido haciendo en contra de Cuba con el bloqueo del gobierno de Estados Unidos. Es una medida retrograda, medieval, inhumana, porque no es posible que se aísle aún más a un país como Cuba o a cualquier otros país del mundo, nadie tiene ese derecho a actuar como el gobierno mundial, nadie”, añadió AMLO.

Según el presidente mexicano, el embargo “es una clara violación a derechos humanos porque puede haber problemas políticos, ideológicos”.

“¿Y el daño a la población, el daño a la gente? ¿Por qué tienen que padecer, sufrir, quienes viven en un país que ha decidido mantener un sistema político de acuerdo a sus decisiones? ¿Por qué afectar a su pueblo?”, expresó.

Este jueves, la mayoría de Estados miembros de Naciones Unidas votaron en contra del mantenimiento del embargo en el escrutinio no vinculante que se realiza anualmente en la sede de esa organización.

El canciller cubano Bruno Rodríguez expresó hoy en Nueva York que los daños acumulados en más de 60 años por concepto del embargo alcanzan los 154 mil 217 millones de dólares, a precios corrientes.

“¿Cómo sería Cuba hoy, de haber contado con esos recursos? ¿Qué más podríamos haber hecho? ¿Cómo sería nuestra economía?”, señaló el alto funcionario del régimen en su intervención.

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Régimen celebra propaganda contra el embargo en el corazón de Nueva York

Embargo, Cuba, Régimen cubano, Nueva York

MIAMI, Estados Unidos. — La campaña del régimen cubano contra el embargo estadounidense no se detiene. Este miércoles, en la víspera de la nueva votación contra esa ley en Naciones Unidas, aparecieron en Manhattan varias imágenes con varias de las etiquetas impulsadas desde La Habana en los últimos años.

“Cuba sí, bloqueo no”, “End the blockade of Cuba” y “Let Cuba live” fueron algunas de las imágenes que aparecieron en la noche de ayer en un edificio de la Gran Manzana.

Las imágenes fueron difundidas en redes sociales por diplomáticos y funcionarios del régimen cubano.

“En Manhattan, Nueva York, se muestran imágenes contra el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, en la víspera de la votación en las Naciones Unidas”, señaló en Twitter Juan Antonio Fernández Palacios, Director General de Prensa, Comunicación e Imagen del Ministerio de Relaciones Exteriores Cuba (MINREX).

Como suele ocurrir año tras año, este jueves los Estados miembros de Naciones Unidas votaron la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. El documento contó con 185 votos a favor, dos abstenciones (Ucrania y Brasil) y dos votos en contra (Estados Unidos e Israel).

En su intervención ante la Asamblea General, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla calificó el embargo como “política inhumana de máxima presión” y que fue reforzada durante la administración de Donald Trump.

“El actual Gobierno estadounidense no tiene una política propia hacia Cuba. Actúa por inercia y da continuidad a la política inhumana de máxima presión instaurada durante la Presidencia de Donald Trump”, dijo Rodríguez en su discurso ante los Estados miembros de la ONU.

Según el canciller del régimen, “el bloqueo recrudecido en extremo continúa siendo el elemento central que define la políticas de los Estados Unidos hacia Cuba”.

Asimismo, Rodríguez Parrilla dejó claro que La Habana no renunciará “a su sistema socialista de justicia social” ni permitirá que se le impongan “pretendidos paradigmas de democracia ni otra cultura extraña a la cubana”.

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¿Quién bloquea a los cubanos?

Cuba, bloqueo, embargo

MIAMI, Estados Unidos. – Las penurias del pueblo cubano no comenzaron con el embargo, establecido contra el régimen de la Isla por Estados Unidos en la década del 60 del pasado siglo. Tampoco se deben exclusivamente ―una idea fundamental de la propaganda castrista― al “bloqueo” de Estados Unidos a un pobre país caribeño que, a 90 millas de la principal economía del mundo, se resiste a claudicar y arrodillarse.

Mientras la ayuda de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) llegaba a la Isla ―llegó por casi 30 años―, el régimen apenas aludía al “bloqueo” o embargo estadounidense. Toda la propaganda anti-embargo se disparó tras la caída del comunismo en Europa del Este.

Cuando se pregunta por qué no se aprovechó al máximo aquella gran ayuda financiera y tecnológica del campo socialista a Cuba, es fácil responder. En fecha tan temprana como el 12 de febrero de 1961, Fidel Castro, el hombre que asumía los más importantes cargos políticos de la Isla, proclamaba que promovería revoluciones anticapitalistas en Latinoamérica, movimientos guerrilleros que costaron mucha sangre y dinero al pueblo. 

Cualquiera en Cuba ya podía divisar las graves penurias económicas que sufriría la población. El 14 de junio de 1961 Fidel Castro anunció el racionamiento de las grasas para la alimentación, el 5 de agosto bloqueó las cuentas bancarias a través de un rápido y sorpresivo cambio de moneda.

El embargo comercial, económico y financiero estadounidense al régimen castrista fue impuesto el 7 de febrero de 1962, cuando desde hacía meses el 75% de las importaciones cubanas provenían del campo socialista, y se le exigía a los sindicatos aumentar la producción de bienes materiales. Al no aumentar la producción, el 12 de marzo de 1962 el Gobierno se ve en la necesidad de imponer el racionamiento de los productos alimenticios y de vestir, así como de medicamentos. La libreta de racionamiento aún no ha desaparecido, aunque cada vez provee menos alimentos a los cubanos.

Año tras año, el régimen cubano presenta un proyecto de resolución ante la Asamblea de Naciones Unidas para condenar el embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la Isla. Hasta la actualidad, el régimen ha contado con el apoyo mayoritario de la comunidad internacional, que jamás, al menos en ese foro, ha emplazado unánimemente a las autoridades cubanas por el bloqueo interno al que han sometido y someten a su propio pueblo.

Las prohibiciones del Gobierno cubano a sus ciudadanos han ido mermando con el paso de los años (como el fin de la llamada “carta blanca”, la imposibilidad de acceder a hoteles y de portar dólares). Sin embargo, aún perduran numerosas e inaceptables trabas para el desarrollo de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de los nacionales de la Isla.

El régimen cubano se mantiene intransigente con el sector privado. Aunque da muestras de supuestos avances, el control totalitario del Estado no varía sobre el llamado sector “cuentapropista”. ¿Quién ha generado la pobreza en Cuba? ¿El embargo de Estados Unidos o los obstáculos al desarrollo de los cubanos, impuestos por el propio Partido Comunista?

¿Quién dirigió la Ofensiva Revolucionaria, la campaña que dio al traste con pequeños y medianos negocios a lo largo de Cuba? ¿Fidel Castro o el presidente de Estados Unidos?

¿Quién ha causado la miseria y la escasez por casi 60 años? ¿El Estado cubano o el Gobierno de Estados Unidos? Cualquier cubano puede responder.

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Exmandatarios latinoamericanos piden a Biden que levante el embargo a Cuba

Exmandatarios latinoamericanos

MIAMI, Estados Unidos. – Esta semana, 18 exmandatarios latinoamericanos dirigieron una carta al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para que levante el embargo a Cuba debido a la grave crisis que atraviesa la Isla.

En la carta conjunta, firmada por José Mujica (Uruguay), Juan Manuel Santos (Colombia) y Dilma Rousseff (Brasil), entre otros exmandatarios, se lamenta que el “pueblo cubano” esté “sufriendo enormes dificultades para el abastecimiento de medicamentos, la llegada de ayudas humanitarias, las restricciones impuestas a los servicios financieros, la llegada de turistas e inversiones de terceros”.

Los 18 firmantes también se refirieron al impacto “nocivo” que representan las “limitaciones de los viajes, el envío de remesas y las donaciones desde Estados Unidos”.

Asimismo, los firmantes reclamaron la retirada de Cuba del listado de países patrocinadores del terrorismo que elabora el Departamento de Estado de Estados Unidos, debido al apoyo del régimen al proceso de paz de Colombia con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y su compromiso con el “cumplimiento de los protocolos firmados con el Estado colombiano”.

Entre los firmantes también destacan los expresidentes Ernesto Samper (Colombia), Evo Morales (Bolivia), Martín Torrijos (Panamá), Rafael Correa (Ecuador), Vinicio Cerezo (Guatemala) y Leonel Fernández (República Dominicana).

El gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, no tardó en festejar la iniciativa y agradecer a los 18 exgobernantes latinoamericanos su petición a Joe Biden.

“Agradezco profundamente a expresidentes y ex primeros ministros latinoamericanos y caribeños que piden al presidente de EUA sacar a Cuba de la lista terrorista y levantar restricciones del bloqueo”, escribió Díaz-Canel en Twitter.

El gobernante cubano también afirmó que la solicitud de los exmandatarios era “un acto de amistad y honestidad que conmueve al pueblo cubano”.

No obstante, la carta ha recibido críticas por reproducir el discurso oficial del régimen cubano, que culpa exclusivamente a Estados Unidos por la grave crisis que afecta a la Isla y que está signada por el desabastecimiento de productos básicos y alimentos, una inflación galopante, la devaluación de la moneda y la escasez de divisas.

En ningún momento la misiva se refiere a la ola de protestas populares en la Isla ni a la represión desatada por el régimen contra los manifestantes pacíficos.

La carta apareció poco antes de que, este miércoles, la Asamblea General de las Naciones Unidas abordara como cada año una resolución del régimen cubano sobre “la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos” a la Isla.

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Por qué Bruno Rodríguez miente sobre el impacto del embargo en Cuba

Cuba, embargo

CDMX, México. – Las afectaciones del embargo estadounidense son para el Gobierno y no para el pueblo cubano. El totalitarismo impide la autonomía ciudadana y la criminaliza en toda su legislación nacional: prohíbe la autonomía económica, social, cultural, jurídica y política, para que cada sanción al Gobierno cubano se convierta en una nueva justificación a su incompetencia y represión. 

Los ciudadanos cubanos somos apéndices de la dictadura desde 1968, cuando se eliminaron los últimos vestigios de la propiedad privada en Cuba. Pero ya desde el 7 de febrero de 1959 el Gobierno cubano había eliminado todas las garantías alcanzadas con la Constitución de 1940, garantías que siguen suspendidas hasta hoy. Los pocos derechos y garantías que aparecen en la Constitución de 2019 continúan siendo violados por las autoridades, como lo denuncian los ciudadanos en las redes sociales y en la prensa independiente cubana.

Es conocido internacionalmente que el sistema económico cubano de planificación centralizada estatal ha impedido el desarrollo y el crecimiento económico en los últimos 63 años. Lo que presenta la economía cubana hoy no es más que el resultado de prohibir la propiedad privada, la producción y el comercio libres al margen del Estado para convertir a todos los emprendedores cubanos en apéndices del sistema. Es el bloqueo interno del Gobierno contra todos los emprendedores y ciudadanos lo que impide la seguridad alimentaria, pero también el desarrollo de todas las ramas de la economía. El 51% de la tierra fértil en Cuba no se cultiva y el Gobierno importa el 80% de los alimentos. Desde hace 30 años, Cuba presenta una crisis alimentaria. 

La Ley Helms-Burton codifica el embargo para el Gobierno y el Estado, pero no afecta a los emprendedores libres. La respuesta del régimen ha sido encadenar la empresa privada a la empresa estatal “socialista” para usar a todos los residentes en Cuba como rehenes de su errática política económica.

Por esa razón, las casi 2 500 mypimes ahora permitidas siguen maniatadas al Estado parasitario que las obliga a depender y asociarse con empresas estatales, sometidas a la planificación centralizada y a las prohibiciones de exportar e importar al margen de él. Hasta septiembre de este año, en Cuba existían 39 empresas estatales para exportar e importar. El Gobierno es un parásito que roba las posibilidades de producción y comercio en Cuba, de ahí la crisis estructural y humanitaria que arrastra el país desde los años 90 del siglo pasado, cuando perdió los 4 000 millones de dólares anuales del subsidio soviético.

El canciller Bruno Rodríguez centró el informe que Cuba presentará ante la Asamblea General de la ONU en las supuestas pérdidas financieras que ocasiona el embargo estadounidense, pero estas cifras no son verificables. A pesar de la “hostilidad” del vecino del norte, el Gobierno cubano se precia de tener relaciones comerciales con 155 países.

Efectivamente, el consorcio militar GAESA creado en los años 90, que no rinde cuentas ni a la Contraloría General de la República ni al Parlamento cubano, sufrió las primeras sanciones del expresidente Donald Trump. Se vio obligado a cerrar su compañía FINCIMEX, encargada de recibir las remesas que enviaban los cubanos desde fuera; pero es necesario señalar que mientras estuvo funcionando, dicha empresa ganó miles de millones de dólares con el gravamen del 10% que mantuvo sobre el dólar, además de confiscar toda la divisa. 

Estos ingresos multimillonarios no fueron invertidos en el desarrollo del país, gracias a la opacidad y discrecionalidad con que opera GAESA. No obstante, las ganancias netas del consorcio se extienden a las tiendas en moneda libremente convertible (MLC), donde los productos de primera necesidad tienen un gravamen del 240%. En los últimos 30 años, ¿cuánto ha ganado este consorcio militar, sin revertirlo en la industria ni en la agricultura? 

Contrario a lo esperado, el Gobierno cubano apostó por el desarrollo del turismo internacional, un sector fundamental del desarrollo económico en la Isla. Tres décadas después, sin embargo, la industria turística en el país no se ha consolidado, y para su funcionamiento depende de la mayor proporción de insumos fuera de la industria hotelera.

A decir de Luis Carlos Góngora, director de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior del régimen de La Habana, otras empresas estatales y privadas serán a partir de ahora proveedoras del turismo para las múltiples soluciones en materia de alimentos, informática, reparación y mantenimiento de instalaciones y equipos, aseguramiento de uniformes y lencería, artículos de aseo y de limpieza; así como en la utilización de los servicios de lavandería, decoración, jardinería, etc.

Otra fuente de ingresos para la economía estatal ha sido la exportación de servicios profesionales, especialmente médicos, a 60 países. Sin embargo, los términos de contratación, salarios y condiciones de trabajo han sido condenados por la ONU y por ONG internacionales como trabajo forzoso o esclavitud moderna. 

Más del 75% del salario de los médicos cubanos que cumplen misiones es confiscado por el Estado. ¿A dónde han ido a parar los miles de millones de dólares y euros recaudados por tal concepto? El sistema de salud en Cuba sigue colapsado, los hospitales desvencijados y sucios, sin medicinas, sin insumos médicos, sin ambulancias, como reportan los ciudadanos en las redes sociales.

Las supuestas pérdidas causadas por el embargo y denunciadas por el canciller Bruno Rodríguez son cifras especulativas sobre lo que habría ingresado Cuba si el régimen hubiera contado con inversiones y ventas millonarias desde EE. UU., además de acceso a créditos blandos; condiciones ideales de comercio que no ha logrado el Gobierno cubano con ningún país occidental. La cuantiosa deuda externa con el Club de París y otros países confirman la ausencia de producción y la poca exportación que puede permitirse Cuba, debido a su sistema económico obsoleto y fallido.

Si los ciudadanos cubanos pudieran contabilizar las oportunidades de progreso perdidas durante los últimos 50 años por causa de la planificación centralizada y el absoluto control estatal, las cifras podrían ser superiores a las lanzadas por el canciller Bruno Rodríguez en su presentación del informe sobre los impactos del embargo estadounidense. El reciente informe del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) lo corrobora: más del 72% de los cubanos viven por debajo del umbral de la pobreza.

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Hablemos una vez más de bloqueos y embargos

Régimen cubano, Cuba, Bloqueo, Embargo

LA HABANA, Cuba. — Este sábado vi colgado en Facebook un simpático post. Ilustrado con imágenes de dos personalidades descollantes de la Europa de comienzos del Siglo XIX, el mensaje radica en una simple pregunta más o menos capciosa: “¿Algún historiador sabe si durante el Bloqueo Continental Napoleón le vendía pollo a los ingleses?”.

La original publicación pone de manifiesto aquello de que la historia suele repetirse: la primera vez, como una tragedia; la segunda, como una farsa grotesca. Es lo que el autor del post, de manera inteligente, expone al comparar dos procesos bien distintos: uno de importancia histórica universal, como el Bloqueo Continental decretado por el Emperador francés contra su archienemiga Inglaterra, de una parte; y el embargo norteamericano contra Cuba, de la otra.

La citada interrogante pone de relieve el absurdo de una situación que el régimen castrista utiliza a ultranza: Ante la opinión pública internacional, para adoptar poses de país agredido por la Superpotencia; ante la nacional, para tratar de justificar todas las calamidades que, para el desdichado pueblo de la Isla, se derivan del sistema que los comunistas antillanos mantienen a ultranza, pese a su carácter probadamente inviable.

Es así como al gobierno de Estados Unidos, ya sea de manera directa o subliminal, se le echa la culpa de que Cuba no sea capaz de exportar —digamos— azúcar; también que nuestros campos no produzcan comida suficiente para satisfacer las necesidades de los ciudadanos. Pero, en el ínterin, nuestro gran vecino del Norte ha llegado a ser el gran suministrador de determinados productos alimenticios, como el mismo pollo de la pregunta capciosa.

El tema de las medidas discriminatorias aplicadas por Estados Unidos contra el gobierno cubano (y que este último, por las razones que más adelante explicaré, se empeña en llamar “bloqueo”) se hace actual también por otra razón. Es que por estos días se conmemoran sesenta años del gravísimo conflicto internacional que en nuestro país suelen denominar “Crisis de Octubre”, llamada “de los Cohetes” en otras latitudes.

Pues bien: una de las características de aquella quincena, durante la cual estuvo a punto de estallar la Tercera Guerra Mundial, fue precisamente el establecimiento de una especie de bloqueo contra Cuba. De uno que era más o menos de verdad, quiero decir; no el de mentiritas que alegan los castristas. Con buques de guerra del país hostil controlando los accesos de naves mercantes a los puertos cubanos.

Pero hay que decir que ni siquiera en aquella ocasión puede afirmarse que la actuación de la Marina de Guerra de los Estados Unidos haya constituido un verdadero bloqueo naval de Cuba. No por gusto los norteamericanos emplearon el vocablo “cuarentena”. Planteo esto (e insisto en emplear, en ese contexto las frases “una especie de bloqueo” y “más o menos de verdad”) no de manera arbitraria, sino por razones de peso.

Es el caso que, durante aquellas semanas, no se impidió el acceso a los puertos cubanos de buques que contuvieran alimentos u otra carga civil. Tampoco armamento de tipo convencional. Las revisiones efectuadas por los buques norteamericanos estaban limitadas a establecer la presencia en los buques (y prohibir el arribo a suelo cubano) únicamente de armamento nuclear o de los medios para utilizarlo.

Es por ello que aquellas medidas no merecen ser catalogadas como un bloqueo. Y por supuesto que muchísimo menos admiten ese calificativo las medidas económicas discriminatorias adoptadas y aplicadas por los Estados Unidos contra el gobierno cubano. Al nombrarlo de ese modo, el régimen castrista lleva a cabo una manipulación del derecho internacional, con evidentes fines propagandísticos.

Es el caso que el bloqueo naval de los puertos enemigos se admite en principio como acto de guerra. Para que sea válido existe un requisito: que sea efectivo, y no una simple declaración hecha por uno de los beligerantes contra el otro. Pero para su aplicación es necesario que exista un estado de guerra entre los estados en conflicto.

El bloqueo en tiempo de paz se conoce de la historia. Ejemplo de ello es el que en 1902-1903 llevaron a cabo varias potencias europeas, alegando el impago de ciertas deudas por parte del gobierno de Venezuela. Al día de hoy, se considera que tal medida está prohibida por el derecho internacional, y a ese efecto se invoca el artículo 2, apartado cuarto, de la Carta de las Naciones Unidas.

Esa prohibición jurídica del bloqueo cuando no existe un estado de guerra es la razón básica del entusiasmo que los castristas muestran por emplear ese vocablo. Su predilección por esa terminología tendenciosa les facilita el posar de víctimas. En lo cual, por cierto, han tenido éxito, al extremo de obtener, año tras año, el respaldo de la generalidad de los países en la votación que se celebra al efecto en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En breve estaremos condenados a la repetición de ese espectáculo cadañal. Esto incluirá las inevitables sonrisas de complacencia del canciller Bruno Rodríguez Parrilla y los abrazos entre él y sus subordinados de delegación. Mientras tanto, el desdichado pueblo cubano, hundido ya en la miseria, ve cernirse —¡y no tan lejos!— las nubes negras de la indigencia. Pero los comunistas siguen tan campantes. ¡Como sin con ellos no fuera!

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Díaz-Canel sobre el embargo: “No cambia, no se renueva, está anclado en el pasado”

Díaz-Canel, Cuba, MINTUR, Turismo

MIAMI, Estados Unidos. — El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel se sumó hoy a la ofensiva castrista contra el embargo estadounidense y aseguró que se trata de una política que está “anclada en el pasado”.

El sucesor de Raúl Castro escribió en Twitter que, a diferencia de su régimen, el embargo es retrogrado y no se ajusta a los tiempos que corren.

“Cuba cambia todos los días, y seguirá cambiando. Cuba se renueva todo el tiempo. Lo que no cambia, lo que no se renueva, lo que está anclado en el pasado, es la política de bloqueo”, publicó Díaz-Canel.

Las palabras del delfín del castrismo se producen luego de la presentación este miércoles del informe “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, a cargo del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla.

El documento, que será votado nuevamente en la próxima sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, a celebrarse entre el 2 y el 3 de noviembre en Nueva York, mantiene la habitual retórica del régimen de La Habana sobre el impacto negativo del bloqueo en la economía de la Isla.

Según el canciller cubano, hay nuevos datos que supuestamente demuestran el impacto demoledor del embargo, como que el país habría tenido pérdidas de casi 4 000 millones de dólares entre agosto de 2021 y febrero de 2022.

Desde La Habana proyectan también la visión de que el Producto Interno Bruto de Cuba (PIB) también hubiese crecido el pasado año de no haber sido por las sanciones estadounidenses.

Aunque Rodríguez Parrilla admitió que es cierto que la nación caribeña puede adquirir alimentos en otros mercados e incluso en los Estados Unidos. Expuso que “el bloqueo priva a Cuba de los recursos financieros indispensables para hacer esas compras en los Estados Unidos o para hacer compras similares en terceros mercados”.

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Bruno Rodríguez: “El mundo sería mejor sin el bloqueo a Cuba”

Bruno Rodríguez Parrilla, cuba, Embargo, Bloqueo

MIAMI, Estados Unidos. — Apenas un día después de que se hiciera oficial el ofrecimiento de ayuda humanitaria por parte del gobierno de Estados Unidos a los damnificados por el huracán Ian, el régimen cubano sacó a la luz su último informe sobre los daños económicos producidos por el embargo económico y financiero vigente desde 1962.

Se trata de una nueva versión del documento “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, que será votado nuevamente a inicios de noviembre en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La presentación del informe estuvo a cargo del canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, quien actualizó sobre las últimas cifras de pérdidas registradas por las autoridades de la Isla por concepto del llamado “bloqueo”.

“Voy a dar un dato nuevo. Entre agosto de 2021 y febrero de 2022, las pérdidas ocasionadas por el bloqueo están en el orden de los 3 mil 806 millones de dólares. Es un monto récord histórico para un período reducido como el de estos siete meses”, señaló el alto funcionario.

Las cuentas del régimen de la Isla indican que “el Producto Interno Bruto de Cuba, según datos muy conservadores, pudo haber crecido, pese a las circunstancias adversas que enfrenta la economía cubana, en 4,5% en ese periodo, de no haberse aplicado esas medidas”.

Rodríguez Parrilla sostuvo que “el bloqueo económico es el elemento central que define la naturaleza de la política de los Estados Unidos hacia Cuba” y que este “fue fortalecido a niveles sin precedentes bajo el gobierno del presidente Trump”.

En ese sentido, el canciller cubano culpó a la administración demócrata por, supuestamente, no revertir las políticas del anterior mandatario.

“Hoy la política del presidente Joseph Biden contra Cuba es lamentable e inercialmente la misma política republicana. No se han introducido cambios en esa política”, argumentó.

El ministro de Exteriores sostuvo que Cuba puede adquirir alimentos en otros mercados e incluso en los Estados Unidos. Sin embargo, expuso que “el bloqueo priva a Cuba de los recursos financieros indispensables para hacer esas compras en los Estados Unidos o para hacer compras similares en terceros mercados”.

Por último, Rodríguez Parrilla aseguró que el fin del “bloqueo” sería la mejor solución para Cuba y Estados Unidos, así como para el mundo en general.

“Cuba tiene derecho a vivir sin bloqueo, tiene derecho a vivir en paz. Cuba estaría mejor sin Bloqueo, mejor sin Bloqueo. Todos estarían mejor sin Bloqueo. Estados Unidos sería un mejor país sin bloqueo a Cuba. El mundo sería mejor sin el bloqueo a Cuba”.

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