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Régimen cubano estaría apoyando candidatura de Petro a presidencia de Colombia

Inteligencia cuba,a Petro, Colombia

MIAMI, Estados Unidos. — La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC) asegura que el régimen cubano estaría apoyando la candidatura de Gustavo Petro a la presidencia de Colombia.

La organización, con sede en Estados Unidos, señala que detrás de las gestiones de apoyo a Petro estaría el coronel Raúl Montes García, de 60 años, quien fue acreditado como ministro consejero de la Embajada de Cuba en Colombia el 10 de febrero de 2022.

De acuerdo con el investigador y periodista Luis Domínguez, se trata, probablemente, la persona con más experiencia de la inteligencia cubana en temas de América Latina.

El experto señala que Montes García lleva desde los años ochenta en la inteligencia y siempre ha trabajado con América Latina, en el llamado Departamento M2.

https://www.youtube.com/watch?v=uVFP3xzM8Fw

Domínguez añade que el ministro consejero de la Embajada cubana en Bogotá también ha recibido relevantes distinciones entregadas por su labor en tareas de inteligencia, como la medalla Antonio Briones Montoto, de primera clase, y la medalla Olo Pantoja, también de primera clase.

“Una de las personas con más experiencia de la inteligencia cubana es enviada a Colombia cuando hay elecciones. Esto ya ha pasado antes. Sería buena que el pueblo colombiano se de cuenta del trabajo encubierto que realiza el régimen cubano en ese país”, indicó Luis Domínguez.

Cabe señalar que en 2021 el gobierno de Colombia declaró persona non grata al diplomático cubano Omar Rafael García Lazo, primer secretario de la embajada de Cuba en Bogotá, por desarrollar “actividades incompatibles con la Convención de Viena”, tratado que regula las competencias de las misiones diplomáticas a nivel internacional.

La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba destaca que García Lazo operaba como enlace entre el régimen de la Isla y los llamados grupos de solidaridad “que La Habana utiliza como tropas de choque para la desestabilización”.

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La encrucijada colombiana

Colombia, elecciones

MIAMI, Estados Unidos. – Leo en una investigación sobre Colombia que la pobreza y la falta de oportunidades aumentan las posibilidades de Petro entre los jóvenes. Hay que decirles a los colombianos que por el camino elegido por Petro no hay redención posible, salvo emigrar, como han hecho seis millones de venezolanos, dos millones de cubanos y un millón de nicaragüenses.

No hay un tema más delicado en América Latina que Colombia. Es la única gran nación de Sudamérica que tiene acceso a los océanos Atlántico y Pacífico. Posee una población, más o menos similar, en números, a la española: Colombia 52 millones, España 48. Pero duplica el territorio español: Colombia, un millón 100 000 kilómetros cuadrados, incluidas las paradisíacas islas del archipiélago San Andrés; España, medio millón, sin exceptuar las Baleares, las Canarias y las ciudades de Ceuta y Melilla, vinculadas por la geografía (y no por la historia) al reino marroquí.

Colombia es un país de desarrollo medio con todos los climas y todos los ambientes. Tiene decenas de universidades, pero solo dos están incluidas en los informes de los tres rankings más prestigiosos de cuantos existen: la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional. El resto gradúa profesionales muy competentes, pero hacen poca investigación. Colombia elabora unos 60 000 objetos de los que el país consume habitualmente. Desde palillos de dientes y desodorantes, hasta las vacunas muy complejas, conseguidas por el inmunólogo Manuel Elkin Patarrollo, como las que ha desarrollado contra las variantes del COVID-19 y su ya antigua (y controvertida) vacuna contra la malaria. 

 ¿Se expandirá la izquierda, como sueñan los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua? Incluso, los gobiernos de México (AMLO) y Argentina (Cristina Fernández, la vicepresidenta, quien allí manda porque tiene los votos). No lo creo. La izquierda debe conformarse con Chile, donde reina Gabriel Boric. Pero no lo creo del país que eligió a Uribe. 

En esa época se pensaba que Santos iba a ser una especie de Uribe 2.0, pero le salió la criada respondona, y luego regresó el uribismo con Iván Duque. No creo ―insisto― en que la mayoría seleccionaría a Petro. La pregunta que se hace el New York Times (“¿Está lista Colombia para elegir a un gobernante de izquierda?”) tendrá una respuesta contundente. Será alguien de la centroderecha como Fico Gutiérrez, Sergio Fajardo o Rodolfo Hernández, siempre que no se maten entre ellos. 

Habrá que esperar al ballotage, a la “segunda vuelta”, para decidir, finalmente, quién será el ganador. Yo apuesto por Fico. Estuvo muy bien en los debates. Fue brillante. No acudir a ese ejercicio es un grave pecado. No quiere decir que el hecho de que un candidato no haya participado de los debates no sabrá cómo gobernar, pero es evidente que existe una limitación mayúscula en no poder verbalizar los planes de gobierno y el ataque a las otras opciones. 

Eso acaso quiere decir que no se ha pensado lo suficiente en los demás. Las personas que no pueden anticipar los problemas tienen una tremenda falta de imaginación, y la imaginación es necesaria para gobernar bien. Los romanos creían que la facultad de expresarse bien era sinónimo de talento. Por lo menos esa era la postura de Quintiliano, el gran pedagogo de Roma, maestro de Retórica, nacido en el siglo I de nuestra era. Hoy sabemos que no necesariamente es así, pero existe un vínculo entre los dos rasgos. 

¿Qué es gobernar bien en la Colombia actual? Sin duda, ceñirse a la ley. Si se jura la Constitución es porque se piensa cumplir. Eso es fundamental. Además, hay que cobrar pocos impuestos, atraer cuantiosas inversiones y ser muy cuidadoso con el gasto público. Las economías abiertas, y Colombia lo es, no dejan mucho espacio para la planificación. Por eso es importante que al frente del Estado y del Gobierno no quede un “planificador”, sino una persona que sea capaz de ver las cosas positivas que se ofrecen y las asuma. Es el momento de la imaginación y de convertirlo todo en oportunidades. 

Incluso, es una oportunidad de reducir la inmensa corrupción que existe en Colombia a todos los niveles de gobierno. ¿Cómo se combate la corrupción? Sin duda, con el código penal en la mano. Hay que meter en la cárcel a los corruptos, pero evitando que los actos de gobierno se conviertan en una vendetta. Tal vez recuperando parte del dinero mal habido sea suficiente. Es decir, el ganador de la “segunda vuelta” debe pensar en el futuro y no dedicarse como un obseso a salvar el pasado, que ya sabemos que es insalvable. 

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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Quién es Iván Duque, el abogado que es el nuevo presidente de Colombia

Iván Duque (las2orillas.co)

MIAMI, Estados Unidos.- El joven abogado que este domingo llegó a la presidencia de Colombia anhelaba desde adolescente estar en lo más alto de la política de su país. Tres décadas después su sueño se volvió realidad al ganar en segunda vuelta al candidato izquierdista Gustavo Petro.

Apoyado por el ex presidente Álvaro Uribe el candidato por el partido Centro Democrático se impuso por más de 10 millones de votos en las urnas del país andino. Duque ganó 24 de los 32 departamentos colombianos.

Sus allegados lo describen como un hombre de buen humor apasionado por la economía, que ha tenido un meteórico ascenso en la política; una persona de buen humor, de risa fácil que disfruta de la música cubana de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Compay Segundo. En las reuniones sociales canta rancheras y vallenatos, un género del Caribe colombiano, según el perfil del nuevo gobernante que publica la agencia Reuters.

Desde que era un adolescente Iván Duque decía a sus compañeros y profesores en el colegio que quería ser presidente de Colombia. “En su clase de sociales comenzó con la idea de ‘yo quiero ser presidente’ y así emprendió un camino que primero lo llevó a la presidencia del Consejo Estudiantil. Sus compañeros y los profesores le decían ‘my president'”, recordó su profesora de secundaria del Colegio Rochester de Bogotá, Sonia Muñoz.

A los siete años, el pequeño Iván declamaba de memoria los discursos del asesinado Jorge Eliécer Gaitán, líder del Partido Liberal en el que militaba su padre, y desde muy joven empezó a postularse a cargos en su colegio e incluso ganó un concurso de oratoria, según una de sus maestras.

El amor por la política lo heredó de su padre, Iván Duque Escobar, un abogado que fue ministro de Minas y Energía y quien desde niño le inculcó el interés por la lectura y el debate.

Duque es el candidato dato con el que la derecha y el partido Centro Democrático del ex presidente Álvaro Uribe han recuperado el poder para, según dicen, enderezar a un país que perdió el rumbo en seguridad, crecimiento económico e inversión social.

Sus pasiones

Aunque se graduó de abogado, confiesa que su especialidad y pasión es la economía. Estudió derecho económico en la American University y gerencia de políticas públicas en la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos.

Empezó su carrera profesional en 1999 como consultor en la Corporación Andina de Fomento (CAF) y después, cuando el actual presidente Juan Manuel Santos era ministro de Hacienda, fue uno de sus asesores. Entre 2001 y 2013 trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Amante del fútbol y de grupos de rock como Led Zeppelin, Duque regresó a Colombia en 2014 y comenzó su carrera política al ser elegido senador en una lista del partido Centro Democrático de Uribe, a quien considera su mentor y admira.

Casado con una abogada y padre de tres hijos, Duque ejerció desde su banca una fuerte oposición al gobierno de Santos y fue reconocido por dos años consecutivos como el mejor senador de Colombia en una votación entre sus colegas.

En menos de cuatro años pasó de ser un principiante en la política a convertirse en el hombre de confianza de Uribe y en candidato presidencial.

Algunos aseguran que su cercanía con el ex presidente es su principal ventaja, pero también puede convertirse en su talón de Aquiles. Uribe es elogiado por muchos colombianos por enfrentar como presidente a las FARC con mano dura y haber mantenido un sólido crecimiento económico, pero es visto con recelo con otros que quieren una sociedad reconciliada.

Los críticos de Duque acusan que su poca experiencia lo llevaría a convertirse en un ejecutor de las órdenes de Uribe. Sin embargo, el presidente electo tiene el respaldo de los inversionistas y empresarios por su visión ortodoxa y pronegocios. De hecho Duque propuso en campaña bajar los impuestos corporativos y aumentar salarios para superar una desaceleración económica.

No obstante, algunos colombianos temen que su intención de cambiar el acuerdo de paz, alcanzado con la guerrilla de las FARC en el 2016, lleve a un recrudecimiento del conflicto armado.