1

Observadores en unas elecciones ridículas

fidel-castro-elecciones-legislativas-300x207LA HABANA, Cuba. – La presencia de observadores es un hecho muy común en la mayoría de las elecciones presidenciales y parlamentarias que se celebran en todo el mundo. Es la garantía que poseen las fuerzas políticas que participan en los comicios, sobre todo aquellas que se hallan en la oposición, de que el sufragio transcurra con normalidad.

Hay observadores nacionales e internacionales, y es frecuente que se prefiera a estos últimos, pues casi siempre inspiran mayor confianza. En nuestro continente sobresalen los observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) y los del prestigioso Centro Carter.

Y ya que hablamos de elecciones, no podemos obviar un reciente encuentro con la prensa— oficialista, por supuesto— que sostuvo la señora Alina Balseiro, quien es la presidenta de la Comisión Electoral Nacional (CEN), con vistas a las próximas elecciones del Poder Popular.

La funcionaria comentó acerca de la constitución de las comisiones electorales de circunscripción, las fechas para la realización de las asambleas de nominación de candidatos, así como la capacitación que recibirán las personas que trabajarán en las distintas etapas de este proceso. También informó que habrá una reducción en el número de circunscripciones municipales. De 14 mil 537 que funcionaron en los pasados comicios, ahora quedarán 12 mil 589.

La señora Balseiro sorprendió a todos al declarar que estas elecciones contarán con un elemento novedoso: la presencia de observadores. Ellos chequearán todo el proceso electoral desde la propia circunscripción. Y al ahondar en esta noticia, la presidenta de la CEN afirmó:

“Ellos ejercerán su responsabilidad con una guía de observación, y no podrán ser entrevistados ni emitirán información alguna. Van a ser los ojos de todas las comisiones, y nos darán información de cómo se desarrolla el trabajo, pues no tienen compromiso con ninguna de las entidades que intervienen en el proceso”.

Es decir, que estos observadores tendrán la “importante” misión de velar por que ninguna de las comisiones o entidades electorales hagan trampas. Curiosa manera esta de perder el tiempo y los recursos humanos. Porque, ¿qué necesidad hay de supervisar unas elecciones en las que da lo mismo que triunfe Juan como que triunfe Pedro?

En resumidas cuentas, todos los candidatos responden a los intereses del Partido Comunista, la única agrupación política permitida. Además, las figuras cambian abajo, pero arriba se mantienen los mismos que detentan el poder desde hace más de medio siglo.

No dudamos de que, a pesar de la cantaleta oficialista en el sentido de que las elecciones en Cuba son las más democráticas del mundo, de que aquí los partidos políticos no intervienen en el proceso, y que son los vecinos, en sus propias cuadras, quienes postulan a los candidatos, en el fondo las autoridades pretendan incorporar elementos de las prácticas electorales auténticas, y así eludir las críticas que reciben de buena parte de la comunidad internacional.

Por lo pronto, dejemos a los que quieran creerles a Alina Balseiro y sus compinches de la cúpula del poder, el cuentecito de los observadores en las elecciones del Poder Popular.