1

Nueva regulación en Cuba condiciona estudios profesionales

regulación Cuba

regulación Cuba
Foto del autor

LA HABANA, Cuba.- Con la oficialización este 5 de septiembre de la norma nombrada “Perfeccionamiento del Sistema Nacional de Grados Científicos y la Formación Académica de Postgrados” el gobierno cubano, a través de su fidelísimo Consejo de Ministros, ha  reforzado la convicción de que los críticos al gobierno llevan sobrada razón, mientras, a los artífices del gigante de pies de barro el engendro se les deshace solo.

Esto es la extensión de ese cierre de filas al que han sido llamados, para bloquear filtraciones que generen cualquier resquebrajamiento de lo que ellos consideran políticamente impermeable.

Aunque la medida parece enfilada contra todos los naturales aspirantes a superarse como sea en su papel de egresados universitarios, es evidente que los grados científicos se reservan prioritariamente a potenciales educadores o pedagogos que sueñen con el retorno e implementación de las doctrinas diseminadoras del arquitecto pro colectivista Antón Semiónovich Makárenko, y para los demás que, por derecho y convicciones propias clasifiquen entre las categorías “inmoderadas”, será mejor que se queden en casa.

Uno de los elementos que descubre la verdadera razón de tal acuerdo, disfrazado de medidas y contramedidas soportadas sobre el balance de la presunta imparcial en “oportunidades de superación profesional para todos”, orienta, en el acápite “c” de la disposición SEXTA [GOC-2019-773-065, pág. 1433] de esta tripa signada por el Secretario del CM, a los rectores de universidades y directores de entidades de la ciencia y la investigación a que autoricen a los graduados bajo sus órbitas  ̶ ya en nóminas y expedientes ̶ , “a hacerse dignatarios de maestrías y doctorados una vez concluido el primer año de adiestramiento” (tributación conocida como servicio social) y una de las trampas que anteponen a tal vendimia es siempre tener: “demostradas cualidades político-ideológicas”.

Es decir que, a un graduado de cualquier ámbito académico, por muy instruido que esté y tan capaz como el que más para adentrarse en el perfeccionamiento futuro de su especialidad, le será negado tal provecho si no se ajusta (en poses, declaraciones y aptitudes psicosociales) a los parámetros por ellos señalados, los mismos que profirió para burla mundial la Viceministra de Educación en días recientes.

En la Resolución 775 del presente mamotreto se habla de crear una Comisión Nacional de Grados Científicos (en su Capítulo II, art. 6.2) que estará supeditada  ̶ previa supervisión del MINED ̶  a inspección permanente, pues su presidente esperará a que la Comisión de Cuadros del Ministerio de Educación Superior “le sugiera” quienes deben integrar semejante tropa que con indelicadeza indican.

Argumento cuestionador, además de las muchas sandeces que convirtió a la también Superiora de Educación en blanco de la sorna por su descalificación usada para con los emigrados devenidos “extranjeros”, porque no están en el país, a quienes ella y su vice administran y “educan” a manera de regentas del feudo bipolar y monopartidista, exento de cuestionamientos.

La publicación del hato de 25 pliegos es un reflejo puntual de la terquedad del régimen ante la reiteración de la misma política  ̶ discriminatoria y oportunista ̶ , la cual deriva de aquella que durante 60 años ha primado por sobre todos los sectores vivos y/o creadores de conocimiento en el país. Por congraciamiento con lo que han dado en llamar “la historia patria”.

Ante esta emisión tardía, se demuestra que no andan muy descarriados los arquitectos pro régimen, pues no se trata de un caso aislado de excepcionalidad, ni de otro exceso conceptual. Son expresiones fehacientes de políticas serviles y reescrituras acomodaticias con esa leguleya habilidad que parecen indicar van a acompañarnos hasta el final de este sistema insular de exámenes fallidos.

En las disposiciones finales se faculta  ̶ además del de Salud ̶  a los Ministros de Las FAR e Interior para emitir normas jurídicas complementarias afines, así como “proyección, diseño, aprobación, ejecución, evaluación y control de las especialidades del postgrado”.

Mientras, continúan aumentando los firmantes en la plataforma Change.org  ̶ cuyo acceso ha sido bloqueado por el monopolio estatal ETECSA ̶ , a la Carta Abierta que reclama terminar con la discriminación institucionalizada por cuestionar a los pocos que se atreven a mostrarse independientes y/o librepensadores en sus universidades, otrora soberanas, esas que fueron y deberían volver a ser como su nombre indica, cuna de universalidades, y no nido de una sola ideología de probada impracticabilidad, al cabo: centro donde adquirir grados retrógrados.




Más profesionales exigen la renuncia de la viceministra de educación

Cuba educación superior viceministra

Cuba educación superior viceministra
Martha del Carmen Mesa, viceministra primera de Educación Superior (ACN)

VILLA CLARA, Cuba. – Tras la publicación en días pasados por los sitios oficiales del MES y CubaDebate del documento intitulado “Ser Profesor Universitario”, varios pronunciamientos no se han hecho esperar tanto en la prensa como en las redes sociales.

El primero fue la “Carta al Gobierno de la República de Cuba, por estudiantes y profesores universitarios cubanos”, firmada por 14 de ellos.

A continuación varios artículos de opinión aparecieron en diarios independientes tanto dentro como fuera del país, mostrando cabal apoyo a los que demostraron inconformidad con el texto rectoral divulgado.

La Universidad de Camagüey se sumó a la polémica que crece entre integrantes del claustro y el estudiantado, a través de sus sitios representativos.

Algunos han recordado las palabras de Miguel Díaz-Canel, actual presidente del gobierno, en el acto inaugural del curso escolar 2009-2010 cuando repitió en la misma colina universitaria de todos los eventos precedentes, las palabras de Fidel Castro: “La Universidad es para los revolucionarios”, tras asumir la cartera designada al frente del MES.

También personal comprometido con el aparto ideológico educativo, como Diana Sedal Yanes, rectora y profesora universitaria quien publicó el pasado 29 en su perfil de FB foto junto a Reynaldo Cruz Rivera, Fiscal General de la república “de visita en su centro” con fines ajenos a la polémica, asomaron en sus espacios individuales para alabar el argumento.

Pero ayer 30 de agosto circuló por correo electrónico, una declaración de dos egresados en derecho y filosofía (Alvaro Francisco Pixá e Ismael Tamayo respectivamente) de la misma Universidad de Oriente, quienes incriminan directamente a la Viceministra Martha del Carmen Mesa Valenciano como ejecutante de varias acciones que pusieron en la calle a René Fidel González García, un prestigioso profesor de derecho, por causas de asumir su soberana postura personal y criterios.

El texto de la denuncia nombrado “La Cuba que queremos” fue replicado en la Joven Cuba, página de la Universidad matancera que ha tenido numerosos altibajos con las autoridades, a lo largo de su controversial existencia:

“Al profesor René Fidel lo conocimos en el año 2011. Impartía la asignatura Historia de Estado y el Derecho y era el Profesor Principal del primer año de Derecho. Todo amor al magisterio y ternura intelectual, su presencia aglomeraba diariamente decenas de muchachos de toda la universidad en “el muro” de la Facultad antes y después de culminar sus clases.

Intachable como profesor y republicano confeso, a no pocos nos enseñó con su actitud diaria, su honestidad y respeto a las ideas de los otros, como su compañero y maestro Fernando Martínez Heredia, a sentir orgullo de ser comunista. Formaba valores dentro y fuera del aula.

Buscado por generaciones de dirigentes de la FEU de la Facultad de Derecho, y de la Universidad, a los que acompañó por su trayectoria anterior como dirigente estudiantil, era también miembro del Comité del Partido de la Universidad y un prestigioso integrante de la UNEAC en Santiago de Cuba, cuyos libros sobre ciudadanía y conferencias públicas, eran seguidos.

Si ahora escribimos es porque nos constan los nefastos resultados que tendrá la implementación de las ideas escritas por la actual Viceministra: René Fidel ya no es profesor de la Universidad.

A espaldas de sus estudiantes, de su núcleo del partido, de su sindicato, esa misma funcionaria que ahora se pronuncia regodeándose en su enorme poder, solicitó y obtuvo del Ministro de Educación Superior el despojo de la condición de Profesor Titular, y la de profesor, de nuestro maestro.

No reparó en medios para ello. Incluso, cuando la Decana de Derecho se negó a acceder a sus pretensiones después de meses de presiones la removió de su cargo.

Cuando fracasó su intento de cuestionar el carácter revolucionario de los artículos de nuestro profesor ante el abierto respaldo del claustro y el núcleo del PCC, indicó entonces a quienes ocupaban el cargo de Presidente de la FEU y de Secretario de la UJC en la Universidad, leyeran y dieran a firmar a cerca de ocho Presidentes de Brigadas de la FEU y Secretarios de Comité de Base de la UJC reunidos bajo el fantasma de la subversión, una “declaración de repudio” al profesor y sus artículos de intelectual revolucionario redactada  por ella misma y el nuevo Decano”.

Entre los comentaristas que acudieron para dar continuidad a la discusión de marras, puede apreciarse el mayoritario disgusto que entre la intelectualidad no convencida por el sistema político reinante, semejantes declaraciones de la viceministra ha causado.

Recibe la información de Cubanet en tu teléfono a través de Telegram o WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 498 0236 y suscríbete a nuestro Boletín dando click aquí.




Un profesor universitario debe ser “defensor de nuestras convicciones políticas”, dice viceministra del MES

profesor

profesor
Viceministrra del MES asegura que el profesor universitario tiene q ser “defensor de nuestras convicciones políticas”. Foto Internet

MIAMI, Estados Unidos.- Martha del Carmen Mesa Valenciano, viceministra primera del Ministerio de Educación Superior (MES) de Cuba, aseguró que un profesor de educación superior es imprescindible que sea un “defensor de nuestras convicciones políticas”.

La afirmación la hizo la funcionaria estatal cubana en una publicación en el sitio online del MES, donde revisa lo que significa ser maestro de ese nivel de enseñanza, y recalca que los propios profesores universitarios cubanos deberían renunciar ellos mismos si no se es “un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas”, y que toda persona que ocupe ese puesto en el país debe fungir como “activista de la política revolucionaria de nuestro Partido”.

El artículo de Mesa viene unas semanas después del despido de la profesora universitaria Omara Ruiz Urquiola y de una fuerte campaña en redes sociales de parte de sus alumnos y demás cubanos para denunciar la injusta expulsión.

Aunque Mesa no mencionó claramente el nombre de la hermana del biólogo Ariel Ruiz Urquiola, sí señaló que su texto era producto de otro que andaba “circulando por las redes sociales sobre determinada “injusticia” a una profesora que usando “la crítica” ha sido expulsada de su centro”, y dejó claro que, en la isla, ser profesor “es una condición que se gana y que se puede perder” por motivos netamente ideológicos.

La funcionaria no terminó ahí, y aseguró que cuestionar o “criticar las decisiones de los dirigentes de nuestro país” es “una conducta irresponsable en la formación integral de sus alumnos”, puesto que los confunde y les muestra “un camino erróneo de ataque desagradable en los medios, sin tener todos los argumentos, sin siquiera buscarlos”.

Luego de que Omara Ruiz Urquiola denunciara en julio su expulsión del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI) por “reorganización docente”, una oleada de estudiantes, egresados y profesores de la institución universitaria han salido en su defensa y han comenzado a reunir firmas pidiendo la reincorporación a su puesto y resaltando sus excelentes cualidades como profesora y formadora de varias generaciones de diseñadores cubanos.

Recibe la información de Cubanet en tu teléfono a través de Telegram o WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 498 0236 y suscríbete a nuestro Boletín dando click aquí.




¿Por qué nuestros estudiantes rechazan la Historia?

Cuba estudiantes jóvenes educación historia

Cuba estudiantes jóvenes educación historia
Estudiantes de preuniversitario, Cuba (ACN)

LA HABANA, Cuba. – Por estos días la atención en el ámbito educacional cubano se centra en los exámenes de ingreso a la educación superior que realizan los estudiantes que culminan la enseñanza preuniversitaria. En ese sentido acaba de ser anunciado por directivos del Ministerio de Educación Superior (MES) que el 74,8% de los estudiantes que se presentaron a dichas pruebas resultaron aprobados.

No obstante el porcentaje anterior, existe preocupación entre los funcionarios del MES, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU),  motivada porque cada año baja el índice de aprobados en la asignatura de Historia, que junto a Español y Matemática conforman la triada de materias a examinar.

Pero hay más: investigaciones realizadas arrojan que muchos estudiantes rechazan las clases de historia que reciben en las aulas, entre otras cosas por considerarlas demasiado aburridas. Sin dudas, una mala noticia para la maquinaria del poder, que pretende justificar el presente con la visión del pasado que les ofrece a los jóvenes.

En su edición del pasado 21 de julio el periódico Juventud Rebelde publicó el trabajo titulado “La historia no vive en un pedestal”, en el cual se enumeran algunos elementos que podrían influir en el desdén estudiantil hacia esa asignatura. Se plantea la deficiente preparación de los estudiantes cuando intentan acceder a las aulas universitarias; lo desactualizados de los programas de historia en los distintos niveles del sistema nacional de enseñanza; profesores sin deseos de trabajar que no motivan a sus estudiantes; el poco interés de los jóvenes por leer libros de texto; y también las dificultades existentes para que los educandos asistan a museos y otras instalaciones con vistas a complementar lo aprendido en las aulas.

Sin ignorar totalmente las razones anteriores,  hay dos factores, no contemplados por Juventud Rebelde, que habría que tomar en cuenta a la hora de cuestionar la historia que reciben nuestros estudiantes. En primer término debemos considerar el propio diseño con que se enfoca la materia desde el Ministerio de Educación. Es decir, desde su Departamento de Marxismo-Leninismo e Historia.

Lo anterior significa reducir la historia a una visión marxista de los hechos, con el consiguiente relato despersonalizado de nuestro pasado, en el cual el binomio fuerzas productivas-relaciones sociales de producción casi sepulta la acción de los hombres. Un relato que, además, no presenta la faceta humana de nuestros héroes y próceres, algo que mucho apreciarían nuestros estudiantes.

Por otra parte, no podemos olvidar la teleología que se halla en el centro de la historia que enarbola el castrismo. Es decir, presentar los hechos del pasado como si todo hubiese sido necesario para posibilitar el advenimiento de Fidel Casto al poder en 1959. En ese contexto se inscriben afirmaciones arbitrarias como que “la revolución cubana es una sola, la que inició Céspedes en 1868 y que continuamos en nuestros días”,  o la que responsabiliza a Martí con la autoría intelectual del asalto al cuartel Moncada.

Entonces resulta obvio que quienes lamentan el deplorable estado de cosas que hoy se observa en la nación, nada quieran saber de aquellos a los que las autoridades asocian con el presente de la isla.

Es preciso acometer una visión más objetiva de la historia, que aleje nuestro pasado de una interpretación con un mero filón utilitario e ideológico. Solo así los jóvenes recobrarán el interés por esta asignatura.

Recibe la información de Cubanet en tu teléfono a través de Telegram o WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 498 0236 y suscríbete a nuestro Boletín dando click aquí.




Régimen reconoce “violentos incidentes” entre policía y estudiantes congoleses

LA HABANA, CUBA. – El Ministerio de Salud Pública cubano MINSAP ha difundido hoy una nota informativa sobre “sobre la situación con estudiantes del Congo” ocurrida ayer. En el escrito reconocen que “los incidentes adquirieron formas violentas”.

Sin ofrecer más detalles, la breve nota se publicó después de volverse virales videos en las redes sociales donde se muestran enfrentamientos entre la policía nacional revolucionaria y los huelguistas.

La revuelta comenzó después de que el estado congolés decidió pagar solo seis meses de los 27 que esperaban recibir los jóvenes estudiantes de medicina extranjeros.

El estudiante africano en Cuba Junior Bokaka, quien divulgó la información en su perfil de Facebook, dijo que “la huelga continuará hasta que se paguen los 27 meses.”

También denuncio choques entre la policía y los estudiantes “solo porque quieren reclamar sus derechos de Beca de 27 meses impagados. Que los padres nos escuchen. Que Dios nos ayude.”

La situación de becas sin pagar se extiende a los estudiantes de Kenia de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), que han protestado en otras ocasiones por la misma cuestión.

Información del Ministerio de Salud Pública

En los últimos días se han venido produciendo algunos incidentes por parte de becarios de la República del Congo, que cursan estudios en la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, asociados a dificultades que ha afrontado el Ministerio de Educación Superior de su país, en estos momentos, para pagarles su estipendio.

Hoy lunes 8 de abril los incidentes adquirieron formas violentas, lo que requirió la intervención de las fuerzas del orden público, que han estado protegiendo las residencias estudiantiles donde los becarios se encuentran.

El Ministerio de Salud Pública, al tiempo que ratifica su compromiso solidario en la formación de profesionales y técnicos de todos aquellos países que lo requieran, especialmente del continente africano, reitera que tales indisciplinas no serán permitidas y se adoptarán las medidas pertinentes en correspondencia con la legislación vigente en nuestro país.

La Habana 8 de abril de 2019




De las aulas de Derecho al performance callejero

LA HABANA, Cuba.- Los estudios de Licenciatura en Derecho que cursaba la joven Beatriz Estévez González se interrumpieron en el quinto año, cuando le restaba vencer la prueba estatal. Su amor por la actuación la envolvió de tal manera que hoy es una de las principales figuras del arte callejero del Casco Histórico de la capital cubana.

Beatriz entró al mundo de la actuación por la puerta alta, alternando sus estudios de leyes con la interpretación callejera en un proyecto comunitario de zanqueros, en el Reparto Eléctrico del municipio Arroyo Naranjo.

Decidida a no dejar escapar ninguna oportunidad de convertirse en actriz, se incorporó al grupo de teatro de calle Gigantería, mediante una convocatoria a talleres de actuación. En la agrupación teatral se mantuvo elevada en los zancos, hasta que la interpretación artística de estatuas ganó su preferencia.

“Cada día es único”, asegura la actriz para resumir sus siete años de vida en el teatro callejero, y añade.

“Durante casi tres años de estancia en Gigantería realicé actos de cadenas de fuego, zancos y todos los personajes que aparecían. Esa fue mi primera experiencia fuerte con el teatro (…) Yo no he incursionado en el teatro de sala, todo el tiempo ha sido en la calle (…) Hace unos cuatro años inicié el actual personaje diseñado como un hada, aunque la gente lo clasifica como quiere, eso es parte del encanto.”

El hada de plata que representa la artista no tiene nombre. Ella afirma que no identificar al personaje es el principal impulso que revuelve la fantasía en la mente de quienes la observan.

¨Yo sé que es un hada, pero la gente le dice mariposa, cascabel, duende, lo que sea. Al final las hadas se transforman, si me llaman mariposa, libélula, pájaro o cualquier otra cosa es que estoy logrando agitar la imaginación de las personas.”

Inerte

La calle Mercaderes es una vía de paseo enfocada en impresionar al tránsito constante del turismo extranjero, que pasea por el Casco Histórico de la ciudad. En el punto donde se encuentra con la calle Obrapía, está el parque dedicado a Simón Bolívar; es allí el sitio escogido por la actriz para representar su personaje inerte, que utiliza la vegetación del entorno para armonizar la imagen del hada.

La actriz utiliza movimientos lentos y delicados para sacar a su personaje de la inmovilidad solo cuando entrega una flor, a quien decide acercarse para comprobar si es una estatua. No es obligada la retribución monetaria por llevarse la imagen del hada en sus celulares, como exigen otros personajes costumbristas cuando regalan un beso o maquillan a un perro para inspirar un atractivo fotográfico.

Paralizada como la estatua que representa quedó la vocación de Beatriz por las leyes. Ella está convencida que prefiere interpretar un hada que atrae a los caminantes con el hechizo de la actuación, antes representar el papel de abogada, revolviendo leyes que aseguran el desencanto de la profesión.




¿Qué diría Kafka de nuestras universidades?

Pedro Roig expone mientras los panelistas Jaime Suchlicki, Otto Reich, y Jose Azel escuchan. ICCAS 2016 (everitas.univmiami.net)

ESTADOS UNIDOS.- Una universidad moderna es una institución superior de aprendizaje comprometida con la enseñanza, investigación e intercambio de ideas y puntos de vista. Un criterio de vieja data sobre las universidades es que son modelos de libertad académica, y más ampliamente de libertad de expresión. La primera evidencia documental de esta tradición parte de la Universidad de Bologna, que alrededor de 1155 adoptó un estatuto académico que garantizaba el derecho de un profesor viajero a transitar sin obstáculos en interés de la educación. El concepto de libertad académica en nuestros tiempos se reconoce internacionalmente por el sucesor del estatuto de Bologna, la Magna Charta Universitatum, firmada por 805 universidades de 85 países.

Una de las críticas hechas a las universidades modernas es que la adopción de modelos de gestión de negocios ha eclipsado preocupaciones pedagógicas o intelectuales, convirtiéndolas en “corporaciones universitarias”. Esto puede ser una exageración, pero está claro que a técnicas de gestión corporativa influenciando las administraciones universitarias le siguen actitudes comerciales jerárquicas, y no colegialidad académica. Esta intolerante mentalidad de gerencia de comando y control puede ser perfectamente adecuada para el mundo de los negocios, pero en un contexto universitario arriesga el crecimiento y promoción de libertad académica.

No se trata de líderes universitarios involucrados en abierta censura o infracciones de la libertad de palabra. Es una mucho más sutil creación de un ambiente kafkiano para los profesores (Franz Kafka 1883-1924). Es decir, somos testigos de un estilo de gestión que fomenta la impotencia del individuo. Tales estrafalarios alardes de autoridad dejan a los profesores desamparados.

Considérense estas recientes situaciones kafkianas involucrando la Universidad de Miami y la Universidad Internacional de Florida:

En julio2017 el Dr. Jaime Suchlicki, entonces Director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS) de la Universidad de Miami, escribió a su personal: “Por la presente le informo que en agosto 17, 2017, estaré dejando la Universidad de Miami. La oficina del Rector me ha ordenado terminar las operaciones del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos; consecuentemente, su plaza ha sido eliminada y usted será colocado en estatus de cesantía en agosto 15, 2017”.

Por décadas ICCAS sirvió como un bien informado think tank investigativo de alto nivel crítico del régimen castrista en Cuba, y la comunidad protestó enérgicamente el silenciamiento de esta necesaria voz. En el clamor subsiguiente, el Presidente de la Universidad de Miami Dr. Julio Frenk señaló, nada ingenuamente, que no había sido su intención cerrar ICCAS. De hecho, en una reunión con líderes comunitarios en agosto 18, 2017 se comprometió a reclutar un nuevo director y reanudar las actividades. Mientras escribo, casi un año después, ICCAS permanece cerrado y su voz anticastrista ahogada al estilo kafkiano. Continuamos a la espera de futuros acontecimientos.

Otra situación análogamente kafkiana está ocurriendo en la Universidad Internacional de Florida (FIU). El Dr. Modesto (Mitch) Maidique, distinguido presidente de FIU por 23 años (1986-2009) y ahora profesor ilustre en FIU, ha perdido el favor del Consejo Universitario. Los logros del Dr. Maidique como Presidente de FIU no tienen precedentes ni comparación. Tal es así que en 2009 la Junta de Fideicomisarios aprobó unánimemente nombrar las instalaciones centrales de la Universidad como Modesto Maidique Campus (MMC) para homenajearlo.

Ahora la Junta de Fideicomisarios de FIU está molesta con el Dr. Maidique porque critica su liderazgo y, en represalia, algunos miembros han propuesto eliminar el nombre de Maidique del campus, para rebautizarlo con el nombre de un potencial donante fantasma. Como con ICCAS y la Universidad de Miami, los motivos son sospechosos e indecorosos.

Debo informarle al lector y destacar que era miembro del equipo de  ICCAS cuando el presidente de UM ordenó desmantelarlo, y que considero a Mitch Maidique un amigo. Pero veo esos dos casos como muestras kafkianas envolviendo abusos de poder administrativo para silenciar disensos. Más preocupante, sin embargo, es que esta intolerancia surge con líderes universitarios que deberían enseñar e inspirar a nuestra juventud con ejemplos personales y los valores democráticos que enriquecen y afianzan nuestra sociedad: pluralismo y libertad de expresión.

En estos fracasos universitarios lo kafkiano florece, y es completamente lamentable.

El último libro del Dr. Azel es “Reflexiones sobre la libertad”




“No sé para qué estudié, si no me sirvió para nada”

Cuba, Coronavirus, Clases

Jóvenes en la escalinata de la Universidad de La Habana (Foto archivo)

LA HABANA, Cuba.- El domingo 8 de julio concluyó en el Palacio de Convenciones el 9º Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Fue un evento demostrativo de abyección a la dictadura, como ratificó Raúl Alejandro Palmero Fernández, presidente nacional de la organización: “El tema central del Congreso se ha basado en dos aspectos: el compromiso de los estudiantes universitarios cubanos (…) con la continuidad del proceso revolucionario; y perfeccionar el socialismo y reafirmarlo como el único sistema posible en Cuba”.

En declaraciones a la prensa, Palmero afirmó: “No podemos decir que estamos ante un evento solamente estudiantil, es también para el graduado universitario”. Pero a pesar de esa afirmación, en la clausura solo se menciona de pasada el espinoso tema de la ubicación laboral y la permanencia de los graduados universitarios, una considerable fuerza de trabajo capacitada que, sin embargo, frecuentemente abandona su profesión en busca de mejoras económicas, lo cual perjudica el desarrollo no solo del individuo, sino también de la sociedad, que invierte recursos en la preparación de estos profesionales.

El abandono se debe casi siempre a la gran frustración provocada por las malas condiciones de trabajo, las limitaciones para ejercer la profesión y, sobre todo, a los bajos salarios. Es por ello que, cuando a finales de los años 80 el gobierno expandió el turismo como una importante fuente de divisas, tantos jóvenes profesionales vieron una buena oportunidad para mejorar su economía y prefirieron colocarse de porteros, parqueadores, jardineros y otros muchos oficios en el turismo, donde eran mejor remunerados.

Otros, incursionan en diversas actividades que nada tienen que ver con su profesión, unos con licencia, y otros por la izquierda. Me comentaba un ingeniero civil que se dedica a la construcción: “Dejé el trabajo del gobierno porque con lo que ganaba no podía sostener a mi familia. Cuando empecé a trabajar particular decidí traerlos para La Habana. Tengo la casa en Pinar cerrada. Aquí pago alquiler, pero vivo mejor”.

Marcia es graduada del ISPLE (Instituto Superior Pedagógico de Lenguas Extranjeras). Dejó el trabajo en el aula y ahora es dependienta en una cafetería particular. “Entre las propinas y el porciento por el sobrecumplimiento en la venta, puedo darme lujos que como maestra no podía ni soñar”, confiesa, “y sin tener que prostituirme, como algunas muchachitas que estudiaron conmigo, que desde segundo año se iban a las discotecas a buscar extranjeros. Algunas incluso dejaron la carrera, porque sabían que al graduarse no tendrían futuro”.

Aunque desde hace pocos años algunos sectores privilegiados como Salud Pública envían trabajadores al extranjero, la actualidad de los graduados universitarios es difícil.  Los que deciden permanecer en su profesión tienen que ingeniárselas para incrementar su salario. En cierta ocasión me dijo una joven filóloga que cuando terminaba de trabajar tenía que salir corriendo para darles clases a dos niños. Otras veces ha estado enfrascada en alguna traducción, porque su salario no le alcanza para comer y comprar las medicinas de su papá.

También los hay que han logrado viajar y establecer algún negocio de ventas, la mayoría de ropa y bisutería por encargo. Otros trabajan unos meses y regresan, pero ninguno en ocupaciones afines a sus conocimientos. Hace unos días me decía Pedro Pablo, un joven ingeniero que se hizo ciudadano español: “No sé para qué perdí mi tiempo estudiando, si no me sirvió para nada”.

Pero al estruendoso fracaso de cientos de profesionales que no ejercen sus carreras, se suma el de los que terminan sus estudios y emigran. Tal es el caso del primo de una vecina, que hace años se acogió a un programa de inmigración de Canadá. Según la muchacha, antes de irse le dijo: “Tengo que irme, mi prima, no me queda más remedio. Tú sabes que estoy preparado: hablo cuatro idiomas, sé de arquitectura, de historia del arte, de historia de Cuba y universal. Pero este trabajo de guía no era lo que yo creía. Es verdad, tengo dinero, pero a qué precio. Empezando porque tuve que comprar la plaza. Luego, como con las propinas no alcanza, para ganarme la vida de verdad he tenido que traficar tabacos, ‘multarles’ los tragos a los turistas en combinación con los dependientes, y cosas así. Yo no me quemé las pestañas en la universidad para ganarme la vida como delincuente. Aquí no duermo tranquilo, por eso me voy”.




Jóvenes universitarios rechazan imposiciones gubernamentales

Cuba, Discriminación académica, informe

Estudiantes bajando la escalinata de la Universidad de La Habana (Foto archivo)

LA HABANA, Cuba.- Llegó a su fin el 9no. Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). La propaganda oficialista se esforzó por ofrecer una imagen de apoyo total al gobierno durante los dos días de sesiones del evento estudiantil. Antes de la primera jornada de la cita, los muchachos recibieron conferencias de parte de varios ministros, que los “actualizaron” acerca de asuntos de interés nacional e internacional, y durante los debates fueron acompañados  por altas figuras de la nomenclatura, entre ellas Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel.

Sin embargo, los planteamientos más significativos que hicieron los estudiantes tuvieron lugar antes, durante el proceso previo de este Congreso. Es decir, en las reuniones que se celebraron a nivel de brigada, residencia estudiantil, o sede universitaria.

Por ejemplo, en la Universidad de Holguín fue muy cuestionado el concepto de “integralidad” que las autoridades del Ministerio de Educación Superior (MES) han establecido para evaluar la trayectoria de cada estudiante.

Se trata de un mecanismo que toma en cuenta los resultados académicos, la investigación o desarrollo científico, la actitud político-ideológica del estudiante, así como su participación en actividades deportivas y culturales. Y la puntuación que un estudiante exhiba en su integralidad resulta vital a la hora de acceder a buenos empleos una vez graduado, así como también que se le considere para cursos de posgrado, maestrías y doctorados.

En ese contexto, un estudiante de segundo año de Lengua Inglesa del referido centro universitario afirmó que “Yo vine a la Universidad a estudiar. No estoy de acuerdo en faltar a clases para andar de reunión en reunión, porque después eso influye en mis conocimientos. A veces los turnos se pierden y no se reponen”. Mientras tanto, otra alumna apuntó que “Necesitan asistencia para cualquier acto, reunión o actividad, y van al aula, nos sacan del turno de clases sin preguntar si queremos ir o no. Por ese motivo el año pasado se afectaron mucho los turnos de Francés”.

Por supuesto que ese “andar de reunión en reunión”, y “sacar del aula para cualquier acto, reunión o actividad”, se relacionan, según las autoridades universitarias y los mandamases de la FEU, con una positiva actitud político-ideológica del estudiantado. Hay que recordar que Fidel Castro, al producirse el Maleconazo en agosto de 1994, lamentó que en ese momento hubiese vacaciones estudiantiles. En caso contrario habría lanzado su tropa de choque universitaria contra la población. Tropa de choque conformada, casi en su totalidad, por jóvenes que simularían una adhesión al castrismo para permanecer en los predios del Alma Máter.

Cualquiera podrá imaginar el grado de arbitrariedad que a menudo se manifiesta a la hora de poner en práctica semejante medidor. Un estudiante puede ser brillante desde el punto de vista académico, pero si su posición político-ideológica no está bien definida —es decir, si no clasifica como un incondicional al gobierno—, de seguro le plantean que no posee la integralidad requerida. Como se advierte, continúa rondando el espíritu de aquella máxima de los años 60-70: la Universidad es solo para los revolucionarios.

De todas formas, resulta alentador para nuestra sociedad civil, y preocupante para la maquinaria del poder, que un grupo de jóvenes universitarios se manifiesten en contra de ciertas disposiciones gubernamentales.




La Contabilidad también ha sido una víctima del castrismo

Máster en Ciencias Rafael Montejo Véliz (foto Trabajadores)

LA HABANA, Cuba.- Con motivo de celebrarse por estos días el aniversario noventa del inicio de los estudios de Contabilidad en Cuba, el Máster en Ciencias Rafael Montejo Véliz, decano de la Facultad de Contabilidad y Finanzas de la Universidad de La Habana (UH), ofreció declaraciones al periódico Trabajadores .

Después de referirse a los estudios de esta disciplina durante la República, el funcionario aseveró que al triunfo de la revolución en 1959 se impartían programas de Contabilidad en tres universidades: La Habana, Oriente y la privada de Villanueva. A renglón seguido apuntó que esos programas se mantuvieron hasta el curso 1964-1965.

Y eludiendo ahondar en el período más difícil de la Contabilidad bajo el castrismo, el señor Montejo se limitó a expresar que “las carreras universitarias siempre han respondido al contexto político y social que prime en ese momento. Los cambios profundos que promovió la Revolución establecieron nuevas exigencias”.

Habría que preguntarle al Decano si algún contexto político y social puede justificar el cierre de los estudios universitarios de una asignatura tan importante como la Contabilidad. Pues eso fue lo que sucedió en Cuba hacia la segunda mitad de los años 60, cuando la locura castro-guevarista pretendió acabar con la burocracia.

No son pocos los que opinan que la Contabilidad no ha podido recuperarse de tan descabellada decisión, y que muchas de las fallas que hoy exhibe esa ciencia son una secuela de aquellos años que algunos especialistas califican como “el experimento radical”.

Por supuesto que hoy en todas las empresas, unidades presupuestadas y otras entidades del país existen registros, libros y modelos que posibilitan la anotación y control de situaciones tales como los efectivos en caja y banco, las cuentas por pagar y cobrar, los medios básicos, la existencia de inventarios, el pago de nóminas, así como reflejar la ganancia o pérdida al final de cada período.

Ocurre, sin embargo, que muchas veces lo expuesto en dichos documentos no coincide con la cotidianidad de la institución. Es decir, que los números van por un lado y la realidad por otro. Asistimos entonces a un fenómeno que se ha dado en llamar “contabilidad no confiable o no certificada”, y que constituye actualmente una de las deficiencias que más obstaculizan el buen desenvolvimiento de las entidades en la isla.

Cuando los zares de la economía, allá por los años 80, pensaron que el Sistema de Perfeccionamiento Empresarial iba a resolver los problemas de Cuba, se exigía la contabilidad certificada para que las empresas pudieran acceder a ese Sistema. Y fueron muchas las entidades que, ya dentro del Perfeccionamiento, tuvieron que abandonarlo al perder la confiabilidad en sus estados financieros y contables.

Después vino la campaña por establecer el control interno en las entidades, alentado por la señora Gladys Bejerano y su tropa de la Contraloría General de la República. Y son innumerables las empresas y unidades presupuestadas que son declaradas “sin control” por no tener una contabilidad que muestre realmente los hechos económicos que allí tienen lugar.

Para colmo de males, pronto no habrá muchos jóvenes que decidan estudiar la carrera de Contabilidad. En meses pasados, y ante la carencia de auditores a todos los niveles debido a lo ingrato de esa profesión en las actuales condiciones de la isla, la Contraloría, el Ministerio de Educación Superior, y la Federación Estudiantil Universitaria, firmaron un convenio de trabajo para que los graduados de Contabilidad, como parte del servicio social de obligatorio cumplimento,  se desempeñen como auditores por dos años. Pobres muchachos.