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Los cubanos y la cultura del robo

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LA HABANA. Cuba.- El robo y el hurto son dos delitos penales diferentes, aunque a menudo se utilicen como sinónimos; pero son términos jurídicos con distinto significado. Para el cubano de a pie, el que toma algo que no es suyo da lo mismo que lo hurte o que lo robe, es un “tipo que resuelve”.

Sin embargo, es tan normal que muchas personas en la sociedad cubana tomen del Estado lo que no es suyo que –sin utilizar lo que de forma jurídica le correspondería– el régimen no le llama de ninguna de las dos formas, sino “desvío de recurso”, pero todo el mundo sabe que “están metiendo la mano”.

Para poder saber cuándo empezó el cubano a cometer estas acciones habría que remontarse al triunfo de la “Revolución”, cuando “La Piedra” (léase si quiere Fidel Castro) incautó todos los bienes de Estados Unidos en Cuba y también los de todos los cubanos que tenían capital acumulado e invertido en negocios, una acción que obligó a la casi totalidad de ellos a emigrar.

Pero como si eso hubiera sido poco los que quedaron resagados y sin mucho dinero que querían salir de Cuba tenían que hacerlo de forma definitiva y dejándolo todo atrás: casa, dinero, auto y bienes materiales de cualquier tipo.

El Estado “todopoderoso” se encargaba de hacerle un inventario a las personas y si se les rompía un vaso entre ese momento y la salida del país tenían que dejar los vidrios como prueba de que se había roto. Claro, esta forma de robo, y otras más, nunca estuvieron contempladas en el Código Penal.

Después de 1959 esto es lo que ha visto nuestra sociedad, el ejemplo del embudo, lo ancho para mi y lo estrecho para ti; en base a lo cual los ciudadanos cubanos comenzaron a tener una cultura del robo.

La mayor parte de los “fachos”, como se les dice de forma popular, lo ejecutan los mismos dirigentes, que roban al estado porque se sienten dueños de los medios que administran. Pero también los que trabajan directo en la producción y los servicios actúan de esa forma.

Antes de que les subieran el salario a los maestros se hacía difícil para el Ministerio de Educación captar docentes, y las personas comentaban: “es que lo único que tienen para robar es tiza”.

De forma general el mercado subterráneo se nutre de lo que se le roba al estado; es por eso que se puede comprar cualquier cosa en la bolsa negra.

En la capital hubo unos días en los que era muy difícil conseguir huevos, porque el estado en la actualidad solo vende los regulados. En el mismo momento en que se comenzaron a distribuir por la libreta de abastecimiento aparecieron los huevos en la bolsa negra al increíble precio de 450 pesos el cartón de 30 huevos, que implica que cada uno vale 15 pesos.

Cuando se empezaron a distribuir de forma normada algunos huevos adicionales a 90 centavos la unidad, las personas lo encontraban caro, y ahora estos valen casi 17 veces más.

¿Cómo aparecieron en el mercado subterráneo? Pues de diferentes formas. Algunos se cayeron del camión que los trasladaba, otros salieron caminando de los almacenes que los recibieron y hubo consumidores que seguro no alcanzaron por la libreta de abastecimiento, porque el huevo tiene merma.

Lo cierto es que el mercado negro tiene su propia formación de precio de venta, en la que interviene el tipo de cambio que tenga el dólar americano, en cualquier municipio de la capital encontrará el mismo precio.

Hubo una época en la que el salario era tan pequeño que algunos decían: “El estado ‘hace’ como si le roba al trabajador en el salario y el trabajador se lleva los bienes materiales para compensar”.

Un ejemplo reciente es la destitución de Marino Murillo Jorge, al que se le conocía como el “zar de las reformas”, y su posterior designación -el mes pasado- como presidente del Grupo Empresarial Tabacuba. Se puede decir, sin temor a equivocarse, que partiendo de la “cultura del robo” que hay en el país ha sido premiado, porque lo pusieron de forma exacta, como se dice en el refranero popular: “junto al jamón”.

En esta posición maneja recursos a todo lo largo y ancho del país, en particular en las principales provincias tabacaleras. Murillo se convirtió en dueño absoluto de ese negocio. Casi seguro que se sintió feliz de dejar el globo donde vivía y aterrizar en la tierra, donde con estirar la mano tiene cualquier cosa que le haga falta.

Así vive el cubano, con dirigentes corruptos en cualquiera esfera, no solo en la producción, también en los servicios.

Los de más abajo logran pequeñas tajadas, nunca llegarán a superar el nivel de viviendas, autos, alimentación, cuidados de salud, etc. que tienen los de arriba, pero tratan de imitarlos, porque para eso la “Revolución” ha pasado mucho trabajo en estos 62 años, enseñando la “cultura del robo”.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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Cuba: preguntas sin respuestas

Cuba
Foto CubaNet

LA HABANA, Cuba.- La conciencia se define como el conocimiento que el ser humano tiene de su propia existencia, del bien y del mal, de sus estados y de sus actos, como por ejemplo un deber. Y aunque también puede referirse a la moral, lo cierto es que existe debate sobre en qué consiste.

Si a través de ella se tiene percepción de las personas o del entorno que las rodea, entonces se podría afirmar que los dirigentes de este país, tanto gubernamentales como partidistas, no tienen conciencia.

Cuando cualquiera de ellos hace una aparición pública en los medios se puede constatar que están desinhibidos o desconectados —de forma total— de cómo vive el ciudadano cubano de a pie, y se refieren a las situaciones difíciles por las que esta sociedad está pasando como si no estuviéramos pagando muy caras las consecuencias de la mal llamada Tarea Ordenamiento, que lo que ha hecho ha sido virar al revés al pueblo.

Y entonces, cada vez que toman una decisión para arreglar uno de los tantos problemas que se han creado el remedio es peor que la enfermedad. Verbigracia las subidas de los precios, que fue la dictadura la que comenzó este efecto dominó y ahora lo quieren parar con represión, multas, decomiso de productos y retirada de permisos a trabajadores por cuenta propia, entre otros mecanismos de hostigamiento usados por el régimen.

Dentro de Cuba hay personas que se hacen algunas preguntas con relación a la actitud de los altos dirigentes de la dictadura, los que están en estos momentos en activo y los que una vez lo estuvieron.

Sí, porque se conoce que unos cuantos ministros, vice ministros, dirigentes partidistas y miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular han sido defenestrados, multiplicados por cero, lo que implica que no son personas. Los casos más conocidos son Carlos Lage, Felipe Pérez Roque, Roberto Robaina.

Todos ellos tuvieron bastante poder dentro de las filas de la dictadura, y ahora son ignorados en trabajos de tercera o cuarta categoría, pero sin lugar a dudas sintiendo la vergüenza de haber picado tan alto y haber caído tan bajo. Cuál sería la respuesta a la pregunta: ¿Volverían a hacer lo mismo que hicieron?

¿Son estas acciones solo hechos de falta de conciencia? La respuesta sería no, porque hay mucho de actos egoístas en todos estos dirigentes, pues una vez que se acomodan en un cargo tienen una serie de privilegios que los hace olvidarse de todo lo demás, y viven y actúan solo para su propio bienestar y el de su familia.

Cuando los altos funcionarios en Cuba detectan a alguien que tiene ciertas características, por ejemplo, lo que sucedió con Díaz-Canel —que el propio Raúl Castro dejó bien explicado—, la estrategia es irlos comprometiendo poco a poco y acostumbrarlos a la buena vida, hasta que estén en una situación de no retroceso con respecto a las bondades a las que tienen acceso.

Un caso muy reciente es el de los presentadores de televisión Humberto López y Lázaro Manuel Alonso, a los que la Unión de Periodistas de Cuba concedió el “Premio a la Dignidad”. Los acomodan para llevarlos a niveles superiores y es en este proceso donde comienzan los autos modernos, los viajes a Varadero, las entregas de comida en la casa, el pago en divisas, etcétera; para que se sientan estimulados y sobre todo importantes.

En el caso de estos dos periodistas oficialistas los halagos parecen ser directamente proporcional al odio que siembran en el pueblo, porque en honor a la verdad lo que hacen no tiene nada que ver con la ética de un profesional del periodismo, por el contrario, no les importa si es hombre o mujer, joven o viejo, el problema es llevar a cabo campañas de desprestigio contra aquellos que se atreven a expresar su opinión diferente a la del régimen.

Habría que preguntarles a todos ellos si pueden conciliar el sueño por la noche cuando ponen la cabeza en la almohada, conociendo las vicisitudes de este pueblo, las personas que fallecen por falta de ambulancia, los muertos a los que no pueden trasladar porque no hay carros fúnebres, los enfermos crónicos que no tienen medicinas y los niños que les piden a sus padres comida que estos no les pueden dar.

Pero la pregunta más importante sería: ¿por qué no se van y dejan la dirección del país a otros que lo hagan mejor?

Todo el mundo conoce el odio que le tenía “La Piedra”, léase Fidel Castro, a este pueblo, y también de la forma que se lo transfirió a la continuidad. Pero muchos de estos altos dirigentes no pueden llegar a solucionar los problemas de todos los familiares que tienen, e incluso algunos hijos prefieren vivir fuera del país. Ni siquiera por estas personas pueden renunciar a seguir llevando a los cubanos a la enajenación social.

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Régimen cubano acusa a humoristas de ridiculizar a los dirigentes

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Régimen cubano acusa a humoristas de ridiculizar dirigentes. Foto internet

MIAMI, Estados Unidos.- El periódico oficialista Granma publicó un artículo este jueves en el que se queja de que los humoristas cubanos han convertido en “blanco predilecto” del “ridículo” a los funcionarios. En el texto, acusan a los representantes del humor en la isla de generar en el público “repulsa y burla” hacia estas personas.

“El personaje oficial, el cuadro político, el simple dirigente del barrio, el que alguna vez dirigió y ya no lo hace, e incluso los miembros de las instituciones del orden o la legalidad, se han convertido en blanco predilecto a la hora de armar los personajes más ridículos o los que asumen roles negativos en no pocas producciones audiovisuales (humorísticas o no) de los últimos tiempos”, reza el artículo.

Así mismo, criticó “decenas de películas, puestas televisivas o teatrales de los años recientes” donde “se hace perceptible la asignación a estos personajes de guiones sin muchos matices, que los reducen a personas torpes, incultas, desfasadas o tontas”.

Y así entonces, poco después el autor se pregunta: “¿por qué no reírse un poco más del maceta, del que roba, del contrarrevolucionario, del que nos agrede y bloquea, del que hace de la sociedad un espacio carente de disciplina, del simulador, del vago y hasta de los seudoartistas o seudointelectuales?”.

Según Granma no se trata de “una defensa a ultranza de los cuadros de dirección o las autoridades, en los que subsisten muchos problemas y a veces no emplean los métodos más correctos para enfrentar determinadas situaciones”, sino una crítica “a la superficialidad que se le otorga al tema”.

Sin embargo, al Órgano de Partido Comunista de Cuba (PCC) no le parece adecuado “adecuado encasillar siempre en los llamados roles negativos a la figura de la autoridad oficial, porque el arte traslada y entroniza estereotipos y a la larga la gente terminará por asociar dichas autoridades, sin excepciones, con la chapucería e incluso con el fracaso”.

Parece que al régimen esto “de convertir en comodín humorístico (a veces no tan humorístico) todo cuanto «huela» a institucionalidad creo que es demasiado hiriente para miles de personas que asumen con mucho sacrificio aquellas tareas que, por lo general, nunca quieren ser tomadas por los más críticos”.

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Los dirigentes cubanos deberían hablar por señas

UNEAC, Barnet, Intelectuales, Comisarios

uneac barnet
En primer plano Miguel Díaz-Canel. A su lado, Miguel Barnet, y Abel Prieto (Foto Archivo)

LA HABANA, Cuba.- A pesar de la situación económica y social que vive el país en estos momentos, que es bastante compleja, la dictadura se empeña en entretener al pueblo con Internet, aunque, por ser un servicio caro en exceso y tener algunos requerimientos para poder utilizarla, no todos los cubanos tienen la posibilidad de acceder a ella. Sin embargo, cualquier ciudadano del mundo, con excepción de los países con sistemas totalitarios como el nuestro, la puede usar donde quiera.

Sobre el tema de la informatización de la sociedad, y en particular de las actividades gubernamentales, en una reciente intervención en la Comisión de Atención a los Servicios de la Asamblea Nacional del Poder Popular, reunida previo al Segundo Período de Sesiones de la IX Legislatura, el “presidente” Miguel Díaz-Canel Bermúdez expresó -como una forma de hacer ver el atraso en esa actividad- que todavía, en el siglo XXI, la libreta de abastecimiento se confeccionaba a mano. Es una lástima que sea tan corto de vista, porque –si lo analizas como algo negativo para el desarrollo- lo importante no es cómo se hace, sino por qué después de 60 años todavía hay una tarjeta de racionamiento en nuestro país.

Pero el colmo fue verlo desempeñar el papel de Pánfilo, un comediante cubano que recuerda todos los malos momentos vividos durante el largo período de la dictadura. El señor “Presidente” hizo mención a los tiempos en que se encontraba becado (década de los 70 y 80 del siglo pasado), y contó que tuvo que presentar en la escuela la baja de la carne de res que se distribuía por la libreta de racionamiento. Hizo esta historia sin ninguna vergüenza, porque, aunque fuera poca y racionada, al menos unos cuarenta años atrás el cubano medio podía comer algún tipo de carne. Es una verdadera confesión de cómo hemos ido retrocediendo en el nivel de vida, a lo cual no le dio importancia alguna.

Da vergüenza ajena que el títere Díaz-Canel diga que todo el Consejo de Ministros está en Twitter dando información, como una vía más para que la población pueda interactuar. ¿Qué población? ¿Cuántas personas tienen acceso a un servicio tan caro? ¿Cuántos cubanos tienen teléfono 3G? Y, además, los que pueden disfrutar de él seguro necesitan “interactuar” con sus familiares, para en primer lugar decirles que “la cosa está muy mala” y que les envíen algún tipo de ayuda.

Ahora bien, los ministros también se dedicarán a hacer programas de televisión para dar información a la población sobre lo que les preocupa, aunque bien se sabe que la sociedad no necesita información, sino soluciones a los muchos problemas con los que tropieza día a día y que no se ven los “remedios” por ningún lugar.

Según el Presidente los “servidores” públicos les deben dar información coherente y directa a la población, y entre todos hacer lo que hacía Fidel, él solo. Habría que añadir: mentir y volver a mentir, correr hacia atrás la línea del horizonte, cada vez que se prometa algo y no se cumpla. Pero lo más importante, decir siempre que el imperialismo es el responsable de lo que sale mal.

Como si toda esta locura “desinformativa” fuera poca, también habrá un sitio web, un canal de YouTube, y una cuenta de Twitter de la Presidencia de la República, con el fin de abordar asuntos más institucionales, e intercambiar con la población según corresponda. Habría que ver si los que disentimos podemos preguntar sobre los dos pilares más importantes de la futura Constitución, o sea lo que para todos es anticonstitucional: el Partido Comunista por encima de la Ley de Leyes y un sistema socialista, para siempre, que condena a las próximas generaciones a vivir en la miseria en que estamos nosotros.

Toda esta propaganda de fin de año llevará a algunos incautos en el extranjero a decir que Cuba avanza en la plataforma de Internet, que es, de manera precisa, el objetivo hacia la comunidad internacional, y hacia adentro solo una pequeña parte de la sociedad estará buscando la forma de tener acceso a las redes, lo que implica que estará entretenida. Una estrategia que no se pone vieja, y que ha usado siempre la dictadura para que el pueblo no piense en disentir.

Sin duda alguna, tanto las reuniones de las Comisiones, como la del pleno de la Asamblea Nacional van a acabar diciendo lo mismo. En definitiva, discuten una y otra vez como algo informativo, porque soluciones no encuentran a los problemas que genera el sistema dictatorial. Y como hay que ver constantemente en la televisión todo lo que se “discute”, lo mejor sería que hablaran por señas; así al menos los oídos no tendrían que pasar por tan malos ratos.




¡A chivatear se ha dicho!

LA HABANA, Cuba, enero, 173.203.82.38

– ¡Van a dar teléfonos!

Con este grito ilusionado, ha comenzado en el barrio una vorágine de intranquilidades, historias, cuentos y recuentos, pues la noticia de que a todo el municipio Diez de Octubre, que tiene una población de aproximadamente un millón de habitantes, le tocan 127 líneas telefónicas, revive en los vecinos una inolvidable pesadilla.

Es que hace algunos años – y por primera vez desde 1959 – el Gobierno decidió “magnánimamente”, otorgar el derecho a competir por la instalación de una línea telefónica en casa a quienes tuvieran méritos incuestionables, la debida integración revolucionaria, y pudieran “justificar la necesidad real de este servicio”. Ahí mismo comenzó el maratón de llenar planillas, conseguir cartas testimoniales de buena conducta revolucionaria del Comité de Defensa de la Revolución y del centro laboral, y redactar aquellos “cuéntame-tu-vida” para destacar los méritos propios  primero, y luego -como jugar limpio no siempre da buenos resultados- la carrera fue por tratar de disminuir los méritos ajenos, o, dicho en buen cubano, “sacar los trapos sucios” de los demás competidores por los escasos telefonos.

Fue memorable el caso de Bertico, que trabajaba de noche en la radio, y hasta había combatido en la guerra de Angola. Pero como la presidenta del Comité era nueva y no sabía ni dónde estaba parada, durante la verificación dijo que él no trabajaba – pues lo veía siempre de día en la cuadra – y que no tenía méritos.

¡La que se armó! Bertico hizo una carta de reclamación exponiendo todas sus virtudes laborales y de revolucionario ejemplar, pero por si acaso con eso no bastaba, se le ocurrió además “echar p’alante” a otros que sí habían recibido teléfonos, a pesar de no merecerlos en su opinión: uno que vendía carne, otro que tenía una antena parabólica y le había pasado el cable de TV a unos cuantos vecinos, al del banco de apuntaciones… Finalmente Bertico consiguió que le instalaran el teléfono, pero se buscó el  odio de muchos y el recelo de todos en el barrio.

Supuestamente, las líneas que ahora van a ser asignadas han quedado disponibles a raíz del reordenamiento empresarial consecuencia de la nueva división político-administrativa. Los locales donde antes estaban ubicados distintos organismos han sido convertidos en albergues para personas sin hogar y sus antiguos teléfonos serán distribuidos entre la población.

Pero hay algunos afortunados que no tendrán que fajarse con el populacho para lograr el ansiado teléfono. Se trata de los “cuadros”, un grupo para el cual se ha reservado el veinte porciento de las capacidades de cada localidad.

La palabra “cuadros” en el sui generis argot oficial, sirve para designar informalmente a los dirigentes o a los representantes de las distintas organizaciones progubernamentales; todos ellos, por supuesto, miembros del Partido Comunista.

En esta oportunidad los “cuadros” no tendrán que chivatear a sus vecinos para conseguir el codiciado aparatico. Ya lo han estado haciendo hasta por gusto durante toda su vida, no faltaba más.




Una noticia oportuna

LA HABANA, Cuba, agosto, 173.203.82.38 – El pasado 14 de agosto, el periódico  Juventud Rebelde publicó una noticia en la que muchos de sus lectores se han detenido a reflexionar. Según la información, a la edad de 80 años el cerebro humano pierde un 15 porciento de materia gris.

Se trata de los resultados de una investigación, publicados originalmente en Proceedings of the National Academy of Sciences of America, donde se dice que, según expertos científicos de  la Universidad George Washington, de Estados Unidos, a los 80 años el cerebro promedio humano ha perdido un 15% de su peso original.

Según la investigación, dirigida por el antropólogo Chet Sherwood, de la citada universidad, no ocurre igual con nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, pues el período evolutivo que separa a los humanos con esos primates, que se estima entre cinco y ocho millones de años,  “explica la diferencia en cómo envejecen ambas especies ¨.

Continúa explicando Juventud Rebelde: “Hasta ahora los científicos no habían entendido por qué el cerebro humano experimenta esta constante pérdida de inteligencia ¨.

O sea, que si el cerebro humano pierde el 15 por ciento de su tamaño a los 80 años, y por ende la inteligencia merma, no hay explicación alguna para que ancianos mayores de esa edad sean los encargados de realizar una tarea tan complicada y difícil como es la dirección de un país, tal como ocurre en Cuba.

Recordemos que antes de la desaparición de la URSS, eran octogenarios los que asumían la presidencia del Soviet Supremo -Andropov, Brezhnev, Gromiko-, y fue el joven Gorbachov quien lo cambió todo. ¿Pudiera ocurrir lo mismo en Cuba?

Recordemos también que el hermano del Fidel Castro, también octogenario, ha dicho claramente que si la política económica de Cuba no cambia, eclipsaría al gobierno comunista; lo cual es un tácito reconocimiento de que durante más de cuarenta años los comunistas cubanos estuvieron cometiendo errores.

¿Será que Juventud Rebelde, dirigido por periodistas jóvenes como Pelayo Terry, Ricardo Ronquillo, Herminio Camacho y Marina Menéndez, al divulgar esta interesante noticia, para colmo justo al siguiente día del cumpleaños de Fidel Castro, quiere sugerir que  los ancianos del Buró Político del Partido Comunista que nos gobiernan, son hombres cuyos desgastados cerebros ya han perdido al menos el 15 por ciento y, por tanto, urge que sean sustituidos por gente joven, con cerebros completos? ¿O quizá quisieron decir que a pesar de  ser octogenarios tienen sus cerebros intactos, algo que los acerca a los chimpancés? ¡Quién sabe!

Ninguna de las dos hipótesis es buena para los dirigentes.




Corrupción en Granma

BAYAMO, Cuba, 24 de agosto (173.203.82.38)  – Lázaro Expósito Canto, Primer Secretario del Partido Comunista en la provincia Santiago de Cuba, sin lugar a dudas el hombre más poderoso del oriente del país,  salió temprano de la sede de la organización, a unos metros de Plaza de Marte.

No le preocupan a Lázaro, desde que ocupa el cargo, los catastróficos resultados de la construcción del acueducto en la ciudad de Manzanillo. Millonaria inversión en dólares, que al cabo de cuatro años de operaciones se encuentra totalmente inhabilitado.  El antiguo primer comunista en Granma y responsable final de la obra, fue promovido a una provincia más importante  y ahora sus obras hacen agua.  Hasta que no caiga en desgracia, no saldrá a relucir su mala gestión.  Quizás, según algunos, por estar en estos momentos dentro de la familia de los Castro.  O tal vez porque no le ha llegado el momento, como a otros que se consideraban intocables…

Pero a quien sí le llegó la hora fue a un grupo de directivos, funcionarios y otros ciudadanos declarados culpables de corrupción administrativa, cometida en el desempeño de sus funciones. Asunto que salió a flote en la sala segunda del Tribunal Provincial Popular de Granma, con sede en la ciudad de Manzanillo, y donde  se dictó sentencia.

El texto hecho público en el semanario, La Demajagua, se refiere a cómo los implicados desviaron  equipos de aire acondicionado y refrigeradores de su destino.  Los equipos debían sustituir  a otros más viejos e ineficientes en manos de la población, como parte de un programa que pretendía modernizar el parque de esos equipos caseros y, terminó endeudando a la población con el Estado,  al venderle obligatoriamente malas maquinas, y comprar buenos equipos viejos.

Para el desvío de los equipos, se apunta, se falseó información, adulteraron  documentos y realizaron otras actividades engañosas con abusos de atribuciones y el contenido propio de los cargos que desempeñaban, con un evidente fin lucrativo en detrimento de los intereses del Estado y su economía.  También se incurrió en falsificación de documentos bancarios y de comercio, malversación, receptación  y apropiación indebida.

Se omite en la información la cantidad y los nombres de los delincuentes y sus responsabilidades.  Señala que las sanciones oscilan entre 5 y 15 años a los acusados por los delitos de malversación y falsificación de documentos.

La justicia llega a unos, sí, pero a otros, todavía.

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Entre Cantinflas y Buster Keaton

LA HABANA, Cuba, agosto, 173.203.82.38 -Si observamos la gestualidad de un cubano cuando conversa, por teléfono, no hace falta oír para enterarnos de lo que está diciendo, y hasta de aquello que le responden desde el otro lado de la línea. Tal vez tuvo razón un famoso escritor nuestro al apuntar que hablamos con metáforas. Pero en todo caso, para entendernos, ningún lenguaje resulta tan elocuente y expedito como el manoteo.

Nada nos hermana con más expreso criollismo, por encima de cualquier diferencia.

Los distintos estilos de natación en seco que despliegan al caminar el guapo de barrio y la loca de carroza, o el barrigón potentado y la sandunguera de short y chancletas, constituyen prueba irrebatible de que son harina del mismo costal. Pero igualmente los muestra como piezas únicas de nuestra diversidad identitaria.

Antes de confesar con quién andamos para que nos dictaminen quiénes somos, nos basta y sobra con mostrar nuestros ademanes. Aun sobre los más exquisitos compatriotas habría que decir como Galileo: y sin embargo se mueven.

Nos guste o no, en el ajiaco que somos, la gesticulación aporta la sal, que es el sabor de los sabores. Y parece que siempre fue así. Lo cual no se echaría a ver tan lamentablemente si la gracia de nuestros ademanes no se mostrase hoy atrofiada por el paso del totalitarismo, ese aplastante cilindro con más de 50 ruedas.

Porque hasta en los meros gestos nos ha dejado la dictadura revolucionaria esa impronta de mediocridad, prosopopeya y falsía que es su etiqueta de fábrica.

Los reporteros del noticiero de la televisión, todos, mueven las manitas mientras recitan sus informes, como cuando eran pioneros y les tocaba declamar en el matutino del viernes aquellos versos del tipo Cultivo una rosa blanca…

Los intelectuales dibujan comillas en el aire con los dedos corazón e índice de ambas manos para subrayar cuán suspicaces se han vuelto. Y los filósofos perfeccionadores del socialismo ya no enarbolan emocionados la izquierda de Stalin, pero como tampoco pueden mantener las manos en reposo, hacen mudras.

Los analistas de la Mesa Redonda desgajan constantes y caóticas pausas en sus parlamentos. Es como si padecieran una especie de tartamudez institucional, cuyo síntoma, a ojos vista, es lo mucho que les cuesta hilvanar una oración fluida. Baches del cerebelo, esos silencios son aquí una mueca oficialista.

Si alguien quiere reírse con ganas no necesita más que tomarles una foto en fijo durante alguno de tales baches. Se ven como clones fallidos de Buster Keaton, en lo concerniente, sobre todo, a su famoso apelativo: “Cara de Piedra”.

Los dirigentes de distintos niveles agitan la diestra hacia arriba y abajo, con el puño cerrado a la altura del pecho. El ademán podría ser tomado como obsceno, toda vez que sugiere una suerte de rabiosa masturbación, pero en definitiva no es sino una muletilla gestual que estos señores se han agenciado con la ingenua esperanza de insuflarle bríos y resolución y credibilidad a sus siempre dudosos datos y a su incapacidad para ofrecer respuestas con real rigor.

El puñetazo sobre la mesa con que enfatizan sus conclusiones o decisiones más tajantes los primeros números del cacicazgo, representa un vehículo del miedo, aunque de poca monta si lo comparamos con aquel dedo índice (que era como un torpedo) con que el máximo cacique solía propinar sus tiros de gracia.

No obstante, sigue siendo preferible verlos gesticular que escuchar sus monsergas. Todos incluidos, desde el periodista recitador de las cándidas manitas hasta el torpedero en jefe. Entre Cantinflas y Buster Keaton, no caben titubeos. Con Keaton al menos tenemos garantizada la diversión sin sufrir por el oído.

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El futuro está en el oro

LA HABANA, Cuba, junio (173.203.82.38) – A finales de la década de los 80, el gobierno cubano puso en práctica una operación comercial, que emulaba a los alquimistas que pretendían convertir el plomo en oro, buscando la piedra filosofal. Los Castro obraron el milagro de desvalijar a su pueblo, cambiándole el metal precioso por cachivaches de primera necesidad y electrodomésticos pasados de moda.

El descarado asalto devino escándalo cuando los cubanos descubrieron que lo máximo que podían recibir por todos sus diamantes era un automóvil ruso de pésima calidad. En lo adelante, el Estado recurrió a trampas menos evidentes, para paliar sus recurrentes crisis económicas.

Ahora que los vaivenes de la economía mundial han disparado los precios del oro, y los analistas recomiendan acudir al metal dorado como una inversión segura, la administración de Raúl Castro incluyó entre sus lineamientos partidistas, la reanimación de la explotación de viejos yacimientos de oro; algo que resulta muy costoso, y un enigma a largo plazo.

Paralelamente, han aparecido grupos de “negociantes” que, aunque se proclaman particulares, están integrados por individuos vinculados al régimen, y actúan bajo estricto régimen militar.

Van casa por casa, proponiendo la compra de todo tipo de joyas a los desinformados y necesitados cubanos. El gramo de oro de 18 quilates, por ejemplo, lo compran a diez dólares, cuando en el mercado internacional su precio de venta oscila entre treinta y casi cincuenta, dependiendo del país. Ante la apremiante necesidad, no pocos cubanos se deshacen del oro que aún les queda, casi siempre antigüedades heredadas de anteriores generaciones. Sin contar que, en algunos casos, se trata de piezas de altísimo valor agregado por ser antiguas obras de arte.

Los cubanos están maniatados, en franca desventaja cuando de hacer negocios se trata. Al cubano promedio le es casi imposible vender directamente en el extranjero o establecer vínculos comerciales con extranjeros, ya que las barreras legales y aduanales que impone el gobierno, son infranqueables. Además, no tienen permitido viajar libremente al extranjero y, para mayor desventaja, son pocos los que tienen acceso a internet.

Sin embargo, no es esta la realidad para todos. Los hijos de algunos funcionarios, y otros allegados al régimen, sí gozan de esos privilegios, entran y salen libremente, mantienen contactos en el extranjero y muchos tienen negocios de antigüedades fuera de la isla.

También llama la atención los lazos familiares de algunos de estos nuevos mercaderes con cubanos cooperantes en Venezuela y otras naciones de Suramérica. Y a nivel macro económico, el incremento de la colaboración estatal con naciones de gran producción de oro y otros metales preciosos.

Uno de estos individuos dedicados a la compra de oro a domicilio, que no suele ostentar su riqueza, como los anticuarios tradicionales, me confió entusiasmado que “el futuro está en el oro”.




Los dilemas del Primer Secretario

LA HABANA, Cuba, abril, 173.203.82.38 – El presidente Raúl Castro en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, efectuado del 16 al 19 de abril, debió modificar la poderosa organización rectora del destino de Cuba y sus ciudadanos sin inculpar a Fidel Castro por el voluntarismo ejercido durante 46 años -que él apoyó  resueltamente-, para consolidar su mando, iniciado 5 años atrás, al heredar la crisis económica, política y social que no remite, y sin la aureola mística del “líder histórico”.

Si bien el Congreso centró la atención en la economía, la composición de las instancias dirigentes del Partido fue primordial, ya que confirmó el alejamiento de la alta burocracia anquilosada en torno a Fidel Castro y la toma del poder efectivo por quienes han sido el soporte del régimen y se prepararon para ejercerlo durante cinco décadas. Ya Raúl Castro los había posicionado, pero se requería la confirmación.  Indudablemente surge la incógnita sobre la capacidad de los militares acostumbrados al ordeno y mando para asumir la complicada actividad civil, en un país donde la disciplina, la organización, el trabajo y hasta los valores cívicos se han perdido y destruido, como casi todo en Cuba.  Además, con una población agotada de esperar tiempos mejores, y desencantada de las promesas incumplidas, puede ser incontenible la tentación de imponerse mediante la fuerza a las expresiones de quejas o criterios distintos.

En el Buró Político de 15 miembros, además de Raúl Castro y Ramiro Valdés, hay 5 generales iniciados en la guerrilla del hoy Primer Secretario antes de 1959, y dos altos oficiales retirados para regir la “actualización del modelo económico”.  El Comité Central de 115 integrantes, incluye 21 generales y otros oficiales.  Pero no puede soslayarse que dentro de las fuerzas armadas se ha desarrollado un sistema empresarial novedoso en Cuba y sus cuadros fueron los empresarios que iniciaron la apertura del turismo, las tiendas de venta en divisas, planes de desarrollo agropecuario y otras actividades con progresos inalcanzados por las entidades partidistas y gubernamentales. Muchos se han preparado en sus escuelas desde el nivel medio y han realizado estudios de postgrado en el extranjero.  Han incursionado en  la administración y el trabajo agrícola mediante la Columna Juvenil del Trabajo con jóvenes del servicio militar obligatorio fundamentalmente.

Sin mencionar esas circunstancias, pero como evidente contraposición, Raúl Castro planteó en el Informe Central del Congreso que “los dirigentes no surgen de escuelas ni del amiguismo favorecedor…la dirección del partido, a todos los niveles,  debe hacerse una severa autocrítica y adoptar las medidas necesarias…Ello, a su vez es aplicable a la insuficiente sistematicidad y voluntad política para asegurar la promoción a cargos decisorios de mujeres, negros, mestizos y jóvenes, sobre la base del mérito y las condiciones personales.  No haber resuelto este último problema en más de medio siglo es una verdadera vergüenza, que cargaremos en nuestras conciencias durante muchos años…”.

El único partido político que por el Artículo 5 de la Constitución “es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”, y no permite diversidad de ideas refrendado en la reforma constitucional de 2002 al dictaminar que “el carácter socialista y el sistema político y social contenido en ella sean declarados irrevocables”, impone la promoción de cuadros según los intereses de la jerarquía.  La presunta carencia resulta inexplicable porque los dirigentes actuales desde hace cinco décadas han pretendido “formar al hombre nuevo” a través de la Unión de Pioneros de Cuba desde el primer grado de la escuela primaria y la Unión de Jóvenes Comunistas con más de 600 000 miembros.

También el General manifestó que “a pesar de que no dejamos de hacer varios intentos para promover jóvenes a cargos principales, la vida demostró que no siempre las selecciones fueron acertadas.  Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados, con suficiente experiencia y madurez para asumir las nuevas y complejas tareas de dirección en el Partido, el Estado y el Gobierno, cuestión que debemos solucionar paulatinamente, a lo largo del quinquenio…”.   Posiblemente tuviera en mente a Hasan y Felipe Pérez Roque, cuyas vertiginosas carreras parecieron responder a la incontinencia verbal de barricada y la adulación oportunista, aparentemente alejados de la preferencia del actual presidente.

En todo caso es muy difícil entender que el partido carezca de cuadros aptos para servir y defender sus intereses, cuando más del 70% de los cubanos nacieron después de 1959, de ellos 34% son mujeres.  ¿Cómo pretender continuar determinado la vida de los cubanos hasta el detalle, cuando quienes todos los días juraron: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che” son considerados incapacidad y no  confiables?  Los cubanos no pueden  seguir mirando a los lados y hacia atrás para adivinar quién escucha,   esperar orden para opinar, decidir y mandar, y no poder conformar el  tejido de sociedad civil consciente de sus derechos y deberes democráticos.

El Primer Secretario, al dictar la limitación del ejercicio de los cargos a dos mandatos de 5 años a partir del VI Congreso, se garantizó el poder prácticamente vitalicio, pues ya cuenta 79 años. Sienta un buen precedente contra el inmovilismo totalitario, pero los cubanos se preguntan por qué antes no era correcto.