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Llegando al Día de las Madres en Cuba

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LA HABANA, Cuba. – El Día de las Madres resulta difícil de celebrar en Cuba, a pesar de que cesó el encierro por la pandemia de coronavirus después de dos años. Muchos hogares están entristecidos por el fallecimiento de alguna abuela, madre, tía u otro miembro de la familia. Algunas personas siguen traumatizadas por las consecuencias de haber padecido la COVID-19 y el encierro prolongado. 

Además, el segundo domingo de mayo muchas madres estarán sufriendo por sus hijos condenados a largas penas de cárcel, solo porque participaron en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 (11J). Y otras más padecen ahora por el destino azaroso de sus hijos y nietos, quienes se han lanzado al mar rumbo a Estados Unidos.

Las madres suelen funcionar como la columna principal de la familia. En ocasiones son mujeres solas, que han soportado duras condiciones desde la niñez, y hoy realizan grandes esfuerzos para alimentar, vestir y educar a los hijos. 

Y también tienen que arreglárselas con salarios y pensiones insuficientes mientras suben los precios y crecen las colas para adquirir alimentos y otros productos básicos. Los hogares golpeados por la pandemia se fraccionan a causa de las discusiones cotidianas, las precarias condiciones de vida y la búsqueda de medios para emigrar, incluida la venta de artículos esenciales y hasta de la vivienda.

Este año pocas familias se pueden reunir para almorzar en casa o en un restaurante, pues sus escasos ingresos no pueden “derrocharse”. El dinero y los paquetes enviados desde el extranjero, fundamentalmente desde Miami, llegan con mucha dificultad y alto costo. Y no hay manera de que puedan suplir las cada vez mayores necesidades de los cubanos. Así llegamos a otro Día de las Madres en esta Isla.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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A careta quitada: así anda la supremacía blanca cubana

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LA HABANA, Cuba.-Una postal con tres vikingas campestres fue el homenaje que Miguel Díaz-Canel, vía Twitter, dedicó a las madres cubanas el pasado domingo. El ingenioso hidalgo del guarapo y la limonada cometió otra pifia imperdonable, de esas que lo dejan muy mal parado, y con él a toda una Nomenclatura que a lo largo de seis décadas se ha esforzado, sin éxito, por no parecer racista.

Tres mujeres blancas, lozanas, bien vestidas, encarnan el ideal que el castrismo, en sus delirios de superioridad racial primermundista, ha restregado en cara del matriarcado cubano, mestizo y negro, castigado por un historial de penurias y abusos causados por el mismo poder político que ya ni siquiera se esfuerza en guardar las apariencias.

Díaz-Canel y comparsa quieren una Cuba blanca de ojos claros, a su imagen y semejanza. Su obesidad, sus modales provincianos, su vocación represiva, su incultura, corresponden al modelo de vida del socialismo tropical, donde la mediocridad es la base de todo; pero fantasean con una Cuba sin negros ni barrios marginales, ni economía de centavos, ni llega y pon. Si pudieran los borrarían de un plumazo del mapa insular, para dejar todo el espacio a una clase más parecida a los Castro, los López-Calleja, los García Frías, los Díaz-Canel Villanueva.

Ajenos como viven a las tribulaciones de una masa empobrecida, ambicionan convertir la Isla en un principado, al estilo de Mónaco o Andorra; un rinconcillo de lujo para blancos ricos, con abundante sol y playa, grandes hoteles, economía de mercado y libertinaje fiscal. Eso es lo que tienen en la cabeza Díaz-Canel y sus asesores, tan incompetentes que pudiendo haberse decantado por la elección del montón, la de siempre, la chea (una postal de Correos de Cuba), se dejaron llevar por sus secretas aspiraciones al suponer que tres generaciones de orondas mujeres rubias serían el mejor homenaje al colectivo aguerrido y multirracial de madres cubanas que amanecieron en la cola del pollo este 9 de mayo, porque para ellas no hay descanso ni en su día, ni en ningún otro.

El rancio conservadurismo de la élite gobernante no puede ocultar su desdén hacia esas madres que no pueden comprar tinte para el cabello, desriz, keratina, champú, acondicionador, cremas para la piel, ropa y calzado, sencillamente porque todos esos artículos hoy se venden en dólares, moneda a la que no pueden acceder miles de mujeres negras y mestizas que conforman los estratos más pobres de la sociedad cubana.

La postal de Díaz-Canel no era, ni de lejos, para esas madres que se liaron a trompadas en una cola para comprar yogurt, en Camagüey; madres y abuelas desesperadas, desarregladas, fruncidas, a quienes la inclemencia de la crisis hizo perder la compostura. Tampoco era para esas negras y mulatas represoras que ponen el cuerpo en la primera línea de choque durante los actos de repudio y las detenciones a activistas por los derechos humanos.

Sería interesante conocer qué piensan ellas del gesto discriminatorio de su presidente Díaz-Canel, y de la gran vida que se dan los blancos mandantes. Es probable que ni siquiera hayan reparado en esos detalles, que no hayan leído los reportajes de investigación publicados por CubaNet sobre los privilegios que disfrutan las familias Castro y López-Calleja, incluso sus parientes más anodinos, blanquísimos todos. Informes como esos corroboran que la postal de la discordia no fue una metedura de pata aislada; sino un reconocimiento predestinado a las níveas mujeres de los clanes que se han adueñado de Cuba.

Me pregunto si la mujer negra y delegada de la circunscripción donde vive la activista Iliana Hernández estará consciente del abismo que existe entre ella y quienes la obligan a ocuparse de una tarea tan deleznable como hostigar a una opositora pacífica. Si lo habrán percibido tantas otras represoras de a pie, policías y miembros desechables del MININT que no tienen descanso por una jabita de aseo, obligadas a enfrentarse con las opositoras, arrestarlas y vigilarlas mientras las “blanquitas” de la Seguridad del Estado llegan cuando les da la gana, fresquitas, en sus motos asignadas, con sus teléfonos petroleros y el “tacho” bien cuidado.

En Cuba el racismo fluye directamente desde lo más alto de la institucionalidad, donde los pocos negros que hay son figurantes, incluida la Viceprimera Ministra Inés María Chapman, quien agradeció a Díaz-Canel en un twitt por la postal de las tres rubias. De algún modo, la funcionaria se vio reflejada en ese cutis escandinavo, bañado de luz ficticia, que para el poder representa la Cuba soñada: un excluyente proyecto de nación que reniega de nuestra diversidad racial, tan publicitada como atractivo turístico, para defender a careta quitada la supremacía blanca.

Así de mal anda Cuba, y así son de terribles los planes que se fraguan en la sombra. Para los blancos y sus familias pingües negocios, prestigio, viajes, puros, whisky. Para los negros, la continuidad del cepo y el grillete disfrazados de socialismo.

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Las madres cubanas, en la encrucijada de la libertad

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LA HABANA, Cuba.- Este domingo de mayo, por segundo año consecutivo, muchas madres estarán separadas de sus hijos, agobiadas por restricciones que se han prolongado en demasía y no precisamente para contener la propagación de la COVID-19. A la angustia provocada por el empeoramiento de la situación epidemiológica, la elevada cifra de fallecidos y la precariedad material que no da tregua, se suman otros miedos enunciados hace pocos días en el Noticiero por Humberto López, albacea del odio castrista hacia el pueblo cubano.

La crueldad del régimen ha llegado al extremo de utilizar el Día de las Madres para llamar la atención sobre una supuesta oposición violenta que desde Miami pretendía movilizar a centenares de personas ayer sábado en la calle Galiano, nada menos que para protestar contra la dictadura y con prensa extranjera convocada. Así de fácil.

De la hipotética multitud que tomaría las calles, Humberto López retrocedió al incendio de la tienda “El Encanto” (1961), acto terrorista que utilizó a modo de pie forzado para referirse a manifestaciones como la ocurrida el pasado 30 de abril, cuando un grupo de jóvenes se pronunció pacíficamente en el bulevar de Obispo para exigir respeto a los derechos humanos y solidaridad con el artivista Luis Manuel Otero Alcántara, quien cumplía seis días en huelga de hambre y sed. En la diatriba de Humberto López, aquellos muchachos que no agredieron a nadie son idénticos al grupo de facinerosos dirigidos por un tal Kiki Naranjo, supuesto artífice de la protesta masiva en Galiano.

Humberto López no presentó más pruebas que un monólogo del presunto cabecilla y un video donde figuraban varios sujetos de aspecto prefabricado portando armas de fuego. Ya no se trata del famoso “golpe blando” que una y otra vez mencionaron a raíz de los sucesos del 27 de noviembre de 2020. Hacía falta algo más contundente para sembrar miedo y desconfianza. Un grupo de bandidos armados y ceñidos a los estereotipos de siempre -lenguaje, imagen, proyección delincuencial- reviviría en el imaginario colectivo la idea de que el exilio cubano está plagado de criminales violentos dispuesto a anexar la Isla a Estados Unidos a golpe de cañón.

Humberto López se agarró de otra historia mal contada para advertir que las protestas pacíficas pueden conducir a revueltas de mayor envergadura, las que a su vez provocarían enfrentamientos con la policía. Aseguró que habría heridos, y quizás muertos, para enseguida deslizar que el saldo de víctimas causaría sufrimientos indescriptibles a muchas madres.

Ese era el nervio que Humberto López buscaba presionar con la aludida protesta vísperas del Día de las Madres. Kiki Naranjo y sus matones, el sabotaje a la tienda “El Encanto” y la muerte de Fe del Valle, fueron si acaso el ornato de su intervención, una de las más desalmadas y sensacionalistas de cuantas ha vomitado desde el Noticiero Estelar, lo cual no es decir poco.

Humberto López solo quería dejar claro, entre torpes fabulaciones, que la revolución humanista no entenderá de acciones pacíficas. Para la revolución el incendio de una tienda por departamentos que dejó una víctima mortal, y una decena de activistas inofensivos reclamando sus derechos, son exactamente lo mismo: un sabotaje.

El mensaje estaba destinado a las madres de jóvenes que se oponen a la dictadura sin apelar a otros métodos que no sean la protesta pacífica y el diálogo. Jóvenes como Mary Carla Ares, Thais Mailen Franco, Leonardo Romero y otros participantes del 30 de abril que el régimen busca encarcelar mediante procesos judiciales amañados. El mensaje de Humberto López era para la madre de Karla Pérez, la joven periodista expulsada de la Universidad Central de Las Villas a causa de sus ideas políticas, y a quien el régimen negó el derecho de volver a Cuba tras haber concluido sus estudios en Costa Rica. Era para Inés Casal, madre del artista Julio César Llópiz, una mujer digna que teme por su hijo, pero entiende la razón de su rebeldía y se sobrepone a cualquier premonición, por amarga que sea.

La amenaza de Humberto López iba dirigida a cada mujer que tenga un hijo o hija inconforme con esta no-vida que ha reducido el futuro de los cubanos a dos opciones terribles: emigrar o joderse. No había compasión ni empatía en sus palabras cuando se refirió al dolor materno por la pérdida de un hijo. Su discurso destilaba todo el desprecio hacia los cubanos que generales y burócratas han procurado disimular durante décadas.

“Apacigüen a sus hijos, porque a la revolución no le temblará la mano para golpear, encarcelar y matar”, parecía decirles. Llegado el momento, el régimen no tendrá reparos en dejar su cuota de heridos y muertos en las calles, pero primero recurre a todos los mecanismos posibles de contención para no tener que mostrarse como lo que es. Cuenta con que en cada madre cubana anide una Leonor Pérez, dispuesta a ver a su hijo errante antes que expuesto. Ese vil chantaje ha servido de sostén a la dictadura; pero los tiempos han cambiado y es muy probable que en lugar de Leonores se alcen Marianas prestas a apoyar a sus hijos, aunque lo hagan con el corazón estrujado.

También las madres se cansan, ponen a un lado la prudencia y abrazan el coraje por amor a sus hijos, por amor a Cuba. Pobre de quien lastime a sus retoños. Pobre de quien se atreva a jugar con el dolor de muchas madres que hoy amanecen temerosas, pero convencidas de que cercenar el ímpetu de los jóvenes equivale a condenarlos -condenarnos a todos- a la más miserable de las muertes.

Para todas las madres cubanas, en especial las que hoy se levantan junto a sus hijos: ¡Muchas Felicidades!

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Día de las Madres: el régimen también separa

Cuba, Día de las madres

Aymara Nieto Muñoz junto a sus hijos (Foto: Cortesía)

SANTIAGO, Cuba. – Este 10 de mayo el dolor y la frustración invade a las madres de los presos políticos cubanos. Ya sea porque son ellas las que se encuentran encarceladas o porque son sus hijos los que cumplen injustas condenas. En cualquier caso, sufren la separación familiar que les ha impuesto el régimen cubano.

Recientemente, la lista de condenados políticos en Cuba ascendió a 134. De ellos, al menos 37 pertenecen a la organización opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

Entre los prisioneros del grupo está la activista Melkis Faure Hecheverría, quien fue doblemente juzgada en 2017 por los delitos de desorden público, atentado y resistencia; y sancionada a tres y cuatro años de reclusión, respectivamente.

Por estos días, el esposo de la opositora Freddis Nomihele ha sentido mucho más la falta de su compañera de vida y decidió compartir su añoranza con CubaNet.

“La extraño muchísimo. Sé que algún día tiene que acabar esta separación, pero es muy difícil para mí, y más porque estoy a cargo de los niños. Hace poco hablé con ella y me dijo que estaba bien, que de ánimo está más fuerte que nunca”, expresó el esposo.

Al mismo tiempo que lamentó el no poder verla en este día. Solamente pudo mandarle algunas cosas, pero no permiten la entrada de nadie al penal, a causa del Coronavirus.

Melkis tiene cinco hijos y su familia ha sido constantemente hostigada por la policía política. Asimismo, ella ha sido protagonista de numerosas protestas públicas en la Habana y este es el motivo real de su encarcelamiento.

Cuando fue detenida en 2016, realizó una huelga de hambre que extendió por 46 días, sin saber que estaba embarazada. Esto le provocó un aborto repentino.

Al igual que Melkis, Aymara Nieto Muñoz también está presa desde 2018 y se encuentra cumpliendo cuatro años de cárcel por promover la campaña “Todos Marchamos”.

En conversación con su esposo, Ismael Boris Reñí, activista de UNPACU recién liberado, este confesó: “Aymara no es solo mi mujer, también es mi amiga y compañera de lucha. Hoy la extraño más que nunca y sé que es un día difícil para ella”.

“Mi fuerza para todas las madres que atraviesan por esta situación, y mis sinceras felicitaciones para todas”, culminó el opositor.

El matrimonio comparte dos pequeñas de 7 y 12 años que han padecido los ataques del régimen cubano contra sus padres. Hoy, Aymara se encuentra a 600 kilómetros de su casa en la Habana, en la prisión de mujeres de Las Tunas y es imposible que su esposo e hijas puedan visitarla debido al paro del transporte para evitar la propagación de la COVID-19.

Sin embargo, de la misma manera que Melkis y Aymara han sido apartadas -por la fuerza- de sus hijos; las madres de activistas como Raudel Arias Velerino, Maykel Herrera Bones o Bianko Vargas Martín, actualmente en prisión, extrañan abrazar a sus hijos en este día.

Para Teresa, mamá de Raudel, el solo pensar en este día supone un sufrimiento incalculable.

“Nunca lo he visto desde que está preso, pues vivo en Santiago de Cuba y mi hijo está en La Habana. Hace poco supe de él a través de otra persona y aunque me dijeron que está bien, no lo creeré hasta que pueda verlo. Me muero por abrazarlo”, resaltó.

Arias Valeriano está cumpliendo condena desde 2017. Fue sancionado a dos años de trabajo forzado con internamiento, pero como siguió con su activismo, le fabricaron un delito de “actividad económica ilícita” y le sancionaron a 10 meses de reclusión. Además, le revocaron por el primer proceso judicial.

En abril de 2019 fue trasladado de Pinar del Río a la cárcel de Melena del Sur en Mayabeque, luego de una golpiza que pudo denunciar a través de una llamada telefónica.

Por otra parte, el caso de Herrera Bones tiene un carácter especial, pues siendo paciente de VIH hace poco realizó una huelga de hambre de 14 días en reclamo por su libertad. Tal estado de inanición debilitó mucho su salud y este es un motivo de gran preocupación para su madre.

La señora, radicada en España, agradeció a todos los que se preocupan por su hijo, dijo que teme mucho por la vida de Maykel y que siente mucho dolor por su encarcelamiento y la distancia que los separa.

Este opositor fue arrestado el este 16 de abril y su condición se agrava porque en personas con VIH son característicos los sistemas inmunológicos deprimidos, por tal razón la huelga de hambre lo deterioró rápidamente.

Por último, uno de los casos más difíciles, es el de Miraida Martín Calderín, mamá del preso político Bianko Vargas. Ella ha tenido que vivir el horror de ver a sus tres hijos encarcelados al mismo tiempo por oponerse al régimen. Dos de ellos tenían solo 16 años cuando los apresaron (Bianko y su hermano gemelo, Diango).

Después de ser liberados los tres, Bianko fue recluido nuevamente en 2016, condenado a 16 años de cárcel.

Según Miraida, en este Día de las madres ella siente profunda tristeza.

“Primero, siento mucho pesar por lo que atraviesa el mundo con el coronavirus, y segundo, me está matando que no veo a mi hijo desde hace casi un año. Desde entonces no he podido abrazarlo, no sé cómo está”, aseguró la miembro de la dirección de UNPACU.

A principios de 2020 Martín Calderín denunció el traslado de Bianko desde Santiago de Cuba al reclusorio conocido Cinco y Medio en Pinar del Río,  pero desde antes Miraida no lo puede ver, porque las autoridades le prohibieron la entrada a las prisiones por un año.

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Isabel Urquiola: “Me siento orgullosa de que mis hijos sean como son”

Cuba, Ariel Ruiz Urquiola, Omara Ruiz Urquiola, Isabel Urquiola,

MIAMI, Estados Unidos. – Isabel Urquiola es la madre de Omara y Ariel Ruiz Urquiola, a quienes educó sola, tras divorciarse con apenas 33 años.

Esta madre cubana ha vivido más de siete décadas, fiel a los principios de dignidad e independencia, legados a Ariel y Omara, quienes coinciden en el beneficio que les ha concedido su madre, al formarlos como seres con valores sólidos y genuinos.

Isabel recuerda haber reconocido el carácter rebelde en sus hijos a una edad temprana, pero expresa la admiración que esto le provoca.

“Yo me siento orgullosa de que mis hijos sean como son”, dice.

Hija de un padre masón que la apoyó siempre y de quien heredó sus convicciones, Isabel defendió su derecho de criar a sus hijos, como responsables de su propio futuro.

“Yo educo niños, desde mi profunda convicción de que serán hombres y mujeres y como eso deben aprender a comportarse.”, respondió en una ocasión Isabel a algunos familiares que cuestionaron la manera en que educaba a Ariel y Omara, según contó el menor de los dos hermanos a CubaNet.

Maestra de profesión y defensora de la educación como método de emancipación, Isabel Urquiola es portadora de una fortaleza admirable a pesar de las adversidades: “Me he podido levantar… cualquiera se cae, el problema está en saberse levantar”.

Madre y padre de sus dos hijos, dice aconsejarles mantener la ecuanimidad y no dejarse provocar en los momentos difíciles que han enfrentado, producto del acoso del régimen. “He sentido miedos, pero he recuperado la tranquilidad. En estos casos no se puede tener miedo, hay que ser valiente, hay que recuperarse”, afirma.

Isabel demuestra su firmeza, al estar aún al frente de la finca que es propiedad de la familia en Viñales, Pinar del Río, donde radica un proyecto ecológico desarrollado por Ariel y que tanta incomodidad ha causado a las autoridades castristas, hasta el punto de amenazarlos con el desalojo, haber llevado a Ariel a la cárcel o acosar y detener a Omara.

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Día de las Madres: entre racionamiento y restricciones

(Foto Guerrillero)

LA HABANA, Cuba. – Hace algunos días, la ministra de Comercio Interior de la isla anunció una serie de medidas de regulación comercial en las bodegas y mercados Ideal, donde se vende en pesos cubanos (CUP). En la Feria Internacional del Turismo (FitCuba 2019), el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera aseguró a los empresarios foráneos que el gobierno dará cumplimiento de manera gradual a todos los compromisos contraídos (pagos pendientes), y el Ministro de Turismo anunciaba nuevas inversiones nacionales. Los cubanos se preguntan por qué  se invierten tantos millones en  construir e importar insumos para los hoteles, incluidos carnes y vegetales, pero no se garantizan alimentos esenciales y medicinas para la población.

Las celebraciones por el Día de las Madres fueron raquíticas en la mayoría de los hogares, con excepción de la voluminosa clase dirigente y la nueva “burguesía”, que disfruta en polos turísticos y sofisticados restaurantes y bares en Cuba y el extranjero. En las tiendas estatales de venta en divisas habían desaparecido mucho antes los productos de higiene y tocador, aceite, pollo, salchichas, picadillo de pavo. Las únicas y caras proteínas adquiribles desde hace años, al llegar ahora en pequeñas cantidades, provocan grandes colas. A diferencia de festividades anteriores, abundó la  cerveza. Ni hablar de los “machos” asados o de la simple carne de puerco, que son recuerdos del pasado.

En cambio, las ventanillas de Western Unión mantuvieron mucha afluencia de personas agradecidas a familiares y amigos que, a diferencia de otros momentos, tenían CUC (pesos convertibles) y adecuada atención. Las Ferias de las Flores frente al Cementerio de Colón en La Habana y en el interior del país demostraron la eficiencia de los emprendedores privados por la cantidad, calidad y por los buenos precios de acuerdo al poder adquisitivo.

La ministra de Comercio Interior explicó las medidas con entelequias, posiblemente dirigidas a  la comunidad internacional, los turistas y los participantes extranjeros en  la Bienal de Arte y la Feria del Turismo que ocurrían con gran fanfarria en La Habana.  Betsy Díaz erró al distanciarse de la realidad reconocida por el General de Ejército, Raúl Castro, y el presidente Díaz Canel, de que se han reducido notablemente las importaciones debido a la falta de liquidez para honrar los pagos y la resultante dificultad para lograr financiamientos.  En 2019 solo se contraerán los créditos que se puedan amortizar, también ha repetido el ministro de Economía Alejandro Gil. Esto significa que las restricciones económicas aumentarán mientras no se logren productos exportables y para sustituir importaciones.

La ministra argumentó que se procura evitar el acaparamiento, con oferta, “por lo que estas medidas van encaminadas a lograr una distribución justa y social luego de la situación en el primer trimestre de incremento de la demanda de la población”. Los cubanos han afrontado y afrontan escasas ofertas, incluso en las tiendas estatales de venta en divisas.  En las bodegas y tiendas Ideal se dejó de vender huevos por la libre porque se desplomó la producción al no importarse la materia prima para elaborar el pienso.  La conjunción de la carencia de harina para elaborar el pan, el desabastecimiento de huevo en Ideal, y de los productos cárnicos,  yogurt, leche,  aceite, detergente, papel sanitario y otros en las “shoppings”, llevaron a la ansiedad para cubrir las ineludibles necesidades, así como el acaparamiento y el incremento del mercado negro.  Esto ha ocurrido en todo el país, con grandes afectaciones en las provincias orientales, y notablemente en los alrededores del nuevo polo turístico de Holguín. Sin embargo, la mayoría los cubanos no tiene capacidad económica para comprar al por mayor.

La explicación de la ministra sobre cómo se limitará el consumo es la entelequia de que “un producto controlado es el que se anota en la libreta (de racionamiento), tiene un per cápita, pero no está vinculado con la política de distribución de la canasta básica normada”. Por ello se incorporan de manera controlada algunos productos que antes se vendían de forma liberada, tales como salchichas, chícharos, arroz, frijoles y huevo, que a los 5 normados se añadirán 5 regulados controlados y, de incrementarse la producción, se podrán aumentar. Asimismo ejemplificó con el caso del pollo, dependiente exclusivamente de las importaciones, fundamentalmente de Estados Unidos y afectadas por la intensificación del embargo-bloqueo. Continuará la venta liberada en los Ideal, pero no por cajas sino hasta 5 kilogramos por persona, lo que puede variar en las provincias.  Además, añadió que las cadenas de tiendas en divisas establecieron un límite de dos paquetes de pollo por persona en varios surtidos (no especifican los kilogramos de cada uno).

En el caso de los productos de higiene y aseo, se regularán las cantidades de jabón de lavar y tocador, pasta dental, detergente líquido y otros. Los trabajadores por cuenta propia podrán seguir adquiriendo los productos una vez que se garantice a la población. (Declaraciones publicadas por los medios).

Si hubiese productos en las tiendas, no habría acaparamiento.  Incluso, los Mercado Ideal inaugurados en La Habana en el último año están desabastecidos, aunque los productos más estables son cigarros, jabón de tocador y lavar, pasta dental y arroz  procedente de Vietnam, como el vendido por la libreta de  racionamiento en sustitución del brasileño y uruguayo, estos últimos preferidos por la población. Las croquetas y embutidos, de gran demanda, también han disminuido y serán controlados.

Todavía no se ha publicado la lista de productos, aunque la adopción de las medidas augura la inclusión de algunos y  la desaparición de otros durante  un tiempo prolongado.  La agricultura y el trabajo por cuenta propia deberían ir cubriendo las necesidades, pero continúan atados, lo que impide su crecimiento. Únicamente se registra un auge en la producción destinada a los polos mediante contratos autorizados por el Ministerio de Turismo, debido a la baja disponibilidad de habitaciones, servicios y abastecimientos por parte de  las empresas estatales. Las industrias locales aún son incipientes y sin impacto en las ciudades mayores, especialmente en La Habana.

Al unísono, crece la desconfianza de la población en la capacidad del gobierno del presidente Díaz-Canel de revertir la caótica situación económica mediante la enmendada reforma de Raúl Castro, agudizada por el inevitable desplome de Venezuela y los efectos de la contraproducente  política del presidente Trump. Lamentablemente, muchos cubanos solo avizoran  la solución personal mediante la huida al extranjero, sobre todo los jóvenes, que procuran nuevas vías debido al cierre de Estados Unidos.




Dos madres cubanas, dos realidades distintas

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Día de las Madres (foto del autor)

LA HABANA, Cuba. – Para Diarenis Calderón ser madre es tener la oportunidad de acompañar a otra persona, “enseñarla y aprender con ella”; mientras, para La China, ser madre “es proteger a mi hija para que sobreviva, para que se encuentre con un buen hombre”, para que no viva las mismas circunstancias que ha vivido ella.

Dos historias en medio de una riqueza enorme de realidades de las madres cubanas.

La activista y promotora cultural

“Tengo un diálogo con mi hija que no tuve con mi madre”, cuenta la activista por los derechos LGTBIQ y promotora cultural sobre su experiencia de criar a una niña en una sociedad machista. “Una no estudia por ningún manual para ser madre. Soy la madre que quiero ser. Se es madre en la responsabilidad diaria”, y menciona tres puntos claves de su maternidad.

La activista es una madre soltera y “aunque no convivo con el padre de mi hija, no puedo negar su paternidad ni lo que lo disfruta” y el principio de esas relaciones dice que siempre fueron convivir en “la armonía y la responsabilidad”, así que si Sainet, como se llama la adolescente “sabe lo que quiere”, es responsabilidad de ambos padres.

No obstante, Diarenis dice que “el mayor reto de ser una madre criando una hija hembra, negra, de barrio, es levantarme todos los días y enseñarle que el patriarcado es algo vertical y que se te mete en los huesos si no eres capaz de descubrirlo”, y su experiencia en acciones de bien público en comunidades pobres le certifican para saber de qué habla con seguridad.

Y la enseñanza empezó cuando era niña, no desde ahora “que es más fácil porque casi hablamos el mismo lenguaje”, y cuenta, “cuando era niña veíamos películas donde se legitimaba el machismo, como Elpidio Valdés o cualquier otro muñequito donde la figura masculina es el héroe y la mujer nunca puede ser la heroína. Esas son las cosas que condicionan actitudes que después se repiten cuando sea una madre”.

Calderón está convencida de que “uno de los conflictos de género más grandes que tenemos las mujeres es permitir que los hombres no solo ocupen nuestro espacio, sino que hagan en él, lo que ellos quieran”, y pone dos ejemplos peliagudos: “el derecho a andar en la casa sin camisa” y “la mala educación de mear dondequiera en la calle por el simple hecho de tener pene”.

De que las obligaciones de las mujeres no son en la casa, “se lo enseñé desde niña”, por lo que cree que “esa tarea está vencida y por suerte su padre es un hombre que fluye mucho dentro de la casa y hace cualquier labor. Ahora le corresponde vivirlas”, porque ya ha cumplido 18 años y comienza a tener novios.

Otros de los prejuicios que empañan la familia según Diarenis, porque el machismo es un sistema, es que “la gente imagina que un hombre no está capacitado porque tiene un pene a criar un niño solo, a cambiar pañales, a lavar, a fregar, que tiene que haber otra persona y esa otra persona es alguien que no lo tiene, y quien no tiene un pene es una mujer”, por lo que toda la carga social tiende a caer sobre las madres quienes han asumido su responsabilidad muchas veces sin cuestionarse nada.

Por lo que ha vivido se da cuenta de que “ser madre en una sociedad machista a veces es más una carga que un disfrute. Siempre hay una sobre abnegación donde la madre tiene que estar permanentemente ahí para todo lo que el hijo necesite y no tener vida. No es mi caso”, asegura porque “nunca he esperado aplausos de la sociedad para que aprueben la madre que yo quería ser”.

Otro de sus mayores retos como madre ha sido decirse todos los días: “mi hija va a ser la persona que ella quiera ser y ojalá sea una buena persona, que es mi mayor interés porque si ella mañana va a ser feminista habría logrado mi meta, pero si no lo es, al menos, tiene otras herramientas para la vida”, como las de saberse dueña de su cuerpo para que pueda decidir “cuáles son sus roles y cuál es su importancia como mujer en la sociedad sin tener que reproducirse si no quiere, teniendo la posibilidad de elegir la sexualidad y la identidad sexual como quiera y cuando quiera”, lo dice quien aprendió de su madre, su abuela y su tía; de la literatura pero sobre todo de sus amigas “con las que me he sentado a hablar sobre cualquier tema”.

Diarenis Calderón (foto del autor)

La ama de casa

A La China su mamá le puso otro nombre, pero teme que su marido se dé cuenta de que contó su historia, “él no es malo, solo que a veces se pone un poco pesado y de mí dependen mis hijos también, me entiendes, ¿verdad?”, y no es que sea tímida es que decidirse a hablar de su vida es algo que no hace todos los días.

“Yo no me casé joven, para que tu veas. No soy como otras mujeres que solo han conocido a un hombre en su vida”, antes de encontrarse con su marido, La China vivió una vida intensa, llena de diversión y riesgo, “pero llegó él y la vida me cambió”, cuenta.

“Salí embarazada con tremendas ganas porque qué mujer no quiere ser madre, ¿eh?” y asegura que de ahí en adelante comenzaron a cambiar las cosas, “imagínate que estando embarazada me dio una entrada (de golpes) que me dejó por muerta”, pero no hubo denuncia, solo una larga recuperación, un parto natural y “callarme la boca porque ya había nacido la niña y no la iba a dejar sin padre”. Su historia puede ser la de muchas otras madres cubanas.

Dice La China que la golpiza nunca más se repitió, pero nadie en el barrio le cree. Después vino el varón que aún es un bebé. La más grande tiene 10 años.

“Para mí ser madre es lo más grande del mundo y defendiendo a mis hijos soy una leona”, de eso el barrio también puede dar fe, “él más nunca lo ha vuelto a hacer” y rememora una y otra vez la pesadilla, “pero si hay algo que le digo a la niña, aunque aún no tenga edad para eso, es que no permita que ningún cabrón la toque”, y parece una contradicción porque ella misma no ha logrado cortar los lazos con el abusador que la ha hecho creerse “vieja y fea” con 37 años de edad.

“Le digo que tiene que abrir bien los ojos para que se encuentre un buen hombre”, La China es ama de casa y “no estudié porque no quise, no me gustaba la escuela, además de que no creo que en este país eso sirva de algo” a su hija, en pleno siglo XIX, le inculca lo mismo que aprendió de su madre y de su abuela: muy poca independencia, mucha astucia en la cama y tolerancia con las “cosas de los hombres”.

Porque según La China, las mujeres independientes “pasan mucho trabajo y son cualquier cosa”, y no menciona la palabra no porque no sea capaz, sino para no “atraerla”.

No todas las mujeres cubanas y “del barrio” piensan igual que esta ama de casa, pero mujeres como La China, que reducen su vida y la de sus hijos a la supuesta comodidad que les brinda el marido, hay muchas.

“Para mí ser madre es poder vestir y alimentar a mis hijos”, y reduce toda la responsabilidad a las funciones básicas, “y eso lo logro yo a cualquier precio”, termina diciendo.

La China (foto del autor)

Diarenis Calderón y La China son dos perspectivas diferentes de cómo llevar la maternidad. Ninguna de las dos es perfecta. Juzgarlas solo contribuiría a hacer más pesada la carga que supone ser madre en Cuba.




“¡Qué feo es el Día de las Madres aquí en Cuba!”

día de las madres cuba

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Venta de artículos para el Día de las Madres (foto del autor)

LA HABANA, Cuba. – “Qué feo es el Día de las Madres aquí”, dice una desconocida que está a punto de bajarse de un taxi en la calle Monte. Parece tener algunas “posibilidades”, como dicen en Cuba a la gente que viaja y se viste bien, lleva puesta una blusa de lino y una cartera que imita a una marca famosa.

En la esquina de Monte y Águila se levanta por estos días una feria para el segundo domingo de mayo, el Día de las Madres.

La desconocida aprovecha unos segundos para hacer catarsis sobre “la mugre” de la zona y la “pobreza en la que está toda La Habana”. Eso para ella definitivamente “influye en el mal gusto de la gente, porque eso que ves allí, se vende”, dice mientras señala la feria de adornos de yeso, algunos brillantes, dorados o plateados simulando ser de bronce; la feria de muñecos de peluche, “como si las madres fuéramos bebés. Tremenda cursilería, ¿verdad? ¿Qué madre querría que le compraran un oso amarillo?”; y la feria de flores plásticas o de papel, que “a la primera cagada de mosca están para botar”.

La indignación de la desconocida invita a adentrarse entre las mesas improvisadas sobre las cajas y las sombrillas de playa que los vendedores han puesto para librarse del sol que no perdona a nadie.

“Vamos, todo por uno, dos y hasta cinco pesitos nada más”, pregona un vendedor y es cierto, los muñecos de yeso son baratos, asequibles a los bolsillos, a diferencia de la feria Arte para Mamá, en Pabexpo, en Miramar.

“Allá va quien puede ir y aquí el resto, que somos la mayoría”, dice una de las vendedoras, la que parece más sensata porque su propuesta son sombreros y abanicos, que la gente no valora bien, pese al calor que está haciendo en la calle este mayo.

La competencia de los muñecos de yeso son los de cerámica de la Isla de la Juventud. En ambos materiales, la producción en serie lleva a que algunos tengan apenas rostro, no obstante, te encuentras diciendo, “ay, qué lindo”, y cuando miras sientes que el elogio es sincero.

Figuras de yeso a la venta por el Día de las Madres (foto del autor)

El yeso ha cambiado mucho desde la década del 90 para acá. A veces, como por nostalgia, conservan los mismos diseños, pero ahora parecen “muñecos de shopping”, dice una de las compradoras del parque El Curita. Porque que Monte y Águila no es el único sitio donde está la feria de “cosas horrendas” para algunos y de “oportunidades” para otros. Están diseminadas por toda la ciudad.

“A mi mamá un día le regalaron uno de esos y lo dejó en la esquina de la mesita de la sala para que el que primero pasara, tropezara y lo rompiera”, cuenta alguien que entró a la de Monte y Belascoaín. “Y la gente cómo los compra”, parece asombrada de un fenómeno que combina el mal gusto sí, pero la necesidad, sobre todo para quien compre las figuritas de yeso porque los muñecos de peluches son extremadamente caros. “De 10 CUC no bajan y los hay hasta de 30 CUC. Déjate de abuso, quien compre eso para su mamá, es porque tiene mal gusto y ya”, dice la misma compradora cuando se le trata de variar su opinión.

Y cuando uno cree que lo ha visto todo entre naturalezas muertas, tarjetas de papel fotográfico con frases románticas, maderas con pirograbados, cuadros de caballos y otros animales, prendas plásticas y de acero quirúrgicos, globos inflados felicitando por cualquier cosa, te encuentras en las tiendas carteles hechos con muy buenas intenciones, a mano, escritos sobre cartones que dicen, “Felicidades, Mamá”.




ETECSA anuncia “oferta especial de Internet” por el día de las madres

Oferta de ETECSA para el día sde las madres. Foto cortesía del autor

LA HABANA, Cuba.- El monopolio de las telecomunicaciones de Cuba, ETECSA, anunció a través de su sitio oficial una “oferta especial” por el día de las madres. A partir del próximo día 11, y hasta el 13 de mayo, el precio por horas de Internet bajará de 1 CUC a 0.50 para los usuarios de cuentas permanentes nautas.

La rebaja será efectiva el 11 de mayo a partir de las 12:00:00 a.m., hora de Cuba, y hasta las 11:59:59 p.m. del día 13. Las cuentas asociadas al servicio Nauta Hogar que no hayan consumido sus 30 horas no podrán disfrutar de esta oferta.

El monopolio aclaró que la rebaja no incluye el servicio de Internet a través de los datos móviles (3G). Solo será efectivo en las áreas Wifi, salas de navegación y Nauta Hogar (en caso de haber consumido las 30 horas asignadas).

Oferta de ETECSA para el día sde las madres. Foto cortesía del autor

“La mayoría de los que tenemos el servicio Nauta Hogar no hemos consumido las 30 horas el día 11, es menos de la mitad del mes y todos ahorramos para poder llegar a fin de mes, en mi caso no tengo ninguna otra cuenta, por lo que no podré disfrutar de la oferta. Es injusto, pero no tenemos más opciones que seguir padeciendo de los malos servicios de esta empresa”, comentó a CubaNet Nereida Vázquez, una ama de casa que como muchos no podrá disfrutar de la “rebaja” por tener su cuenta asociada al Nauta Hogar.

El precio de Internet en Cuba es de 1 CUC por hora, el salario medio en la Isla ronda los 24 CUC mensuales. El servicio de Internet a través de los datos móviles es de baja calidad y con precios más elevados, que varían desde los 7 hasta los 30 CUC por paquetes desde 600 Mb hasta 2.5 GB.




Día de las Madres en Cuba: ¿Regalar o comer?

LA HABANA, Cuba.- “No hay nada”, “Todo está muy caro”, “Lo mismo de todos los años”, era lo que se escuchaba a solo unas horas del domingo 13, Día de las Madres, cuando comenzaban a desesperarse quienes aún no habían podido conseguir algo para regalar.

Una situación bien difícil en un país donde los salarios estatales no suelen superar los treinta dólares mensuales y donde el desabastecimiento en los comercios, por su carácter crónico así como por el modo en que esto contrasta con la opulencia constructiva para el turismo, pudiera decirse que es una “política de gobierno”.

Mayo es un mes difícil para los cubanos. Apenas han cobrado el salario los primeros días del mes y ya se les agota en obsequios o en preparar una cena modesta en familia, una pequeña celebración de fin de semana que apenas logrará romper con el hastío cotidiano pero que se impone por tradición, para algunos; o como gesto de gratitud, para la mayoría.

Otro año más sin notables variaciones, y las pocas que pudiera reflejar cualquier reportaje fiel a la realidad, se limitarían a describir o mostrar un paisaje cada vez más ruinoso y un entusiasmo popular moldeado por el conformismo.

Bajo la filosofía de “esto es lo que hay, esto es lo que acepto”, cubanas y cubanos recorren las calles y se detienen en cada uno de los chinchales improvisados en parques y portales de Monte, Belascoaín, San Rafael buscando alguna “bobería” con que “matar” el regalo.

Adornos de yeso, flores de papel o plástico que, para usar la jerga oficialista, pudieran ser “fieles continuadores” de aquellos objetos de muy mal gusto que invadieron los hogares cubanos en los años 70, 80, 90 y que iniciaron en nuestros hogares una era de “fealdades” que, de tan prolongada, diríamos terminó por alterar nuestro ADN.

“Horribles”, se escucha decir a unos pocos. “Preciosos”, exclama una mayoría que se decanta por el realismo de sacarle el mayor rendimiento a un monedero semivacío que ninguna dosis de optimismo, por muy alta que sea, hará parecer “medio lleno”.

Son las mismas ofertas de años anteriores y aunque la reiteración pudiera convertir el acto de elegir en un asunto sin trascendencia, la situación se vuelve bien difícil, casi una tragedia cuando descubrimos que estamos regalando otra vez lo mismo y a la misma persona.

“Peor es llegar con las manos vacías”, es la justificación que se ha convertido en sentencia popular. La situación del país es tan crítica y el dinero tan escaso que cualquier cosa es bienvenida, incluso para que sirva de “contrarregalo” el día del maestro o para la vecina que estará de cumpleaños en pocos días, y así pasará de mano en mano casi hasta el infinito y más allá.

Enfrentados a la carestía están los que optan por no dilapidar en frivolidades y entonces regalan dinero en efectivo. Compran una tarjeta de felicitaciones y prenden al dorso un billetico de 1, 3 o 5 CUC que habrá de ser mucho más útil que un búcaro de cerámica.

Hay quienes viven en el exterior y harán una excepción en la rutina de las remesas. Sorprenderán con un extra cuya aventura de cobro en la Western Union, debido a las filas inmensas, agregará al regalo unos gramos de sufrimiento pero, como suele decirse en la isla, no sería Cuba si las cosas fueran tan fáciles.

No obstante, se sabe que existe otra Cuba, muy diferente, donde hacer un regalo el Día de las Madres no implica el dilema entre comer y celebrar, entre subsistir y aparentar que “somos gente normal” en un país “como otro cualquiera”.

La prueba de que existe ese “universo paralelo” es que en estos días de impotencia ante la escasez, la insolvencia y la presión por demostrar con un “presentico” a nuestras madres que todo marcha bien en nuestras vidas, como una manera de aliviar con algo “palpable” sus frustraciones y las nuestras, jamás veremos caminar por las calles más pobres de nuestra ciudad ni entrar a los comercios más desolados a esos que, desde el poder o a la sombra de este, gustan de hablar en nombre de Cuba y del pueblo cubano.