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Los irresponsables actúan y los inocentes pagan

JIHAD-MASHAWARI–Dígame, ¿por qué murieron mi esposa y mi hijo?

–Vea, fue por casualidad. Ellos pasaban justo cuando la bomba explotó.

–¿Por cualidad? ¿Dice Usted que por casualidad…?

El fragmento anterior proviene del diálogo entre dos personajes del filme español Utopía dirigido por María Ripoll. Es la eterna pregunta que se hacen los que pierden seres queridos en esos actos absurdos donde el odio y la irracionalidad de algunos humanos -– desgraciadamente no pocos– se traduce en bombas, asaltos, guerras y atentados criminales. Pero el hecho de que gente ajena e inocente quede atrapada en conflictos que ellos no armaron, con la huella terrible que deja la ausencia irreparable de familiares y amigos, tiene que ver con algo más que pura casualidad. Se tratade la responsabilidad de los irresponsables, culpables del horror.

Dos noticias conmueven al mundo por estos días. La primera el derribo de un avión de Malasyan Airlines tras sufrir el impacto de un misil lanzado por manos anónimas al este de Ucrania. El acto provocó la muerte de casi 300 personas que viajaban en la aeronave despezada en pleno vuelo.

Oscuro episodio donde las acusaciones se cruzan y la explicación se pierde en la trama de un conflicto amasado por irresponsables intereses geopolíticos que atizaron un incendio del que ahora vemos algunas de sus nefastas consecuencias.

No es el único ni el primer caso. Ahora se recuerdan otros que quedaron para los records y la memoria. El vuelo de Libyan Airlines derribado en febrero de 1973 con sus 114 pasajeros tras ingresar en el espacio aéreo controlado por Israel en la Península del Sinaí. En agosto de 1983 la tragedia tomó por sorpresa al vuelo 007 de Korean Air Lines. Interceptado por un caza ruso sobre una zona vedada del espacio aéreo soviético en Sajalín, resultó pulverizado con los 269 pasajeros y tripulantes que viajaban a bordo. El 3 de julio de 1988 la historia macabra se repite en el vuelo 655 de Iran Air en ruta Teherán Dubái. Confundido con un jet de guerra cuando aún volaba en espacio aéreo iraní el Airbus A330 cayó sobre el Golfo Pérsico alcanzado por un disparo del crucero norteamericano Vincennes. El error costó 290 vidas.

En el caso del vuelo H17 existen muchas interrogantes por resolver. Una de ellas es la razón de que el avión sobrevolara, independientemente de la altura a que lo hiciera, una zona en conflicto en la que aviones militares han sido derribados por misiles lanzados desde tierra. “Sabemos de dónde provino el misil, sabemos cuándo fue disparado y ocurrió exactamente al tiempo en que el avión fue destruido”. El monitoreo de los sistemas defensivos que permitió el seguimiento detallado descrito por el secretario de Estado norteamericano John Kerry pone de manifiesto la vigilancia establecida sobre aquella región, un signo ilustrativo de la peligrosa atmósfera que pende sobre su ambiente. Una realidad que otras compañías aéreas habían valorado, tomando las medidas correspondientes. La primera evitar el corredor por más que el cambio significara aumento en el tiempo de vuelo y mayor gasto de combustible. Es lo que mínimo que corresponde hacer a quienes tienen que velar por la seguridad de sus viajeros. Lo contrario supone el riesgo asumido en pos de la ganancia inescrupulosa.

Pero la violencia tiene otros focos activos en estos días. Uno de sus puntos neurálgicos se encuentra en Gaza, donde la muerte ha cobrado el doble de víctimas que las causadas por el misil homicida de Ucrania. Seiscientas personas en apenas una semana de bombardeos, respuesta israelí a los lanzamientos de cohetes desde el territorio palestino. Según reportes de Televisión española el 75 por ciento de los fallecidos corresponde a civiles. De ellos el 20 por ciento niños. En este caso la irresponsabilidad proviene de quienes utilizan estrategias militares discutibles para solucionar unviejo conflicto regional. Los disparos hacia Israel desde zonas pobladas, trazado de túneles bajo viviendas habitadas y almacenamiento de armamento en escuelas y sitios públicos, significa el menosprecio hacia personas inocentes puestas a merced de las consecuencias que puedan traer dichas acciones. No existe causa, por justa que sea, que justifique la manipulación criminal de la población. Tampoco la aplicación de un castigo desmedido que supone la mayor carga de sufrimiento sobre la parte más débil del conflicto.

De las víctimas mortales en Gaza apenas resaltan historias personales o destacadas. El rostro del dolor se generaliza en el anonimato de los que han sucumbido entre la metralla y los escombros. Solo queda la cifra de vidas truncadas en niños y jóvenes que no verán el futuro o la imagen de sus padres con el rostro desfigurado por el llanto y la impotencia. No ocurre igual en el vuelo de Malasya donde la tragedia tiene rostros y nombres propios. Uno de ellos el del equipo de investigadores del SIDA (casi la mitad de los fallecidos) que iban a un congreso en Melbourne. Entre los científicos desaparecidos destaca Joep Lange, virólogo clínico holandés que trabajaba desde los años noventa para llevar gratuitamente a los países más pobres, especialmente en África, los fármacos que han hecho menos mortal la temida infección.

“De repente, ella ya no existe. Por culpa de un disparo en un país extranjero donde está teniendo lugar una guerra”. La frase no está tomada del texto de una novela o el guión de una película de ficción. Corresponde a la carta enviada al presidente ruso por un padre holandés que perdió a su única hija de 17 años en el fatídico vuelo. La misiva, triste y hermosa a la vez, no se pierde en el reclamo de venganzas ni en palabras de odio. El alegato acusatorio discurre una breve repuesta a lo absurdo del espanto. Un conmovedor reproche que debe ser respondido por todos los responsables de tanta irresponsabilidad y barbarie, haciendo evidente que en este grupo donde radica el problema y no en la fatal casualidad.




Una foto de los restos del avión derribado en Ucrania prueba que fue atacado por un misil

Foto avion MisilLa primera evidencia sólida de que el vuelo MH 17 de Malaysia Airlines fue derribado por un misil tierra-aire está saliendo a la luz, recabada en la propia zona del siniestro en el este de Ucrania.

La fotografía, publicada por primera vez por el medio briánico Financial Times el fin de semana, muestra un trozo del Boeing 777 caído. Mide cerca de metro cuadrado y tiene un enorme agujero en el centro, rodeado de pequeños hoyos y marcas de quemaduras.

El resto fue recuperado en el pueblo de Petropavlovka. Había quedado en el patio de un vecino, que lo trasladó, ya que se creía que era importante.

Dos analistas en temas de defensa en Londres y un ex piloto militar que han estudiado la imagen corroboraron lo que ya decía el hombre que lo encontró -que supo servir en el Ejército-: esas marcas son consistentes con un ataque con misiles.

El fin de semana, las agencias de inteligencia occidentales respaldaron la afirmación de Ucrania de que el avión con 298 personas a bordo fue derribado por error por los separatistas prorrusos y el personal militar de Rusia con un misil SA-11.

Justin Bronk, un analista del Royal United Services Institute de Londres, dijo: “El tamaño de los agujeros es consistente con un ataque de SA-11. Sin embargo, es difícil evaluar el patrón total con sólo un pequeño fragmento del fuselaje”. Otro analista, Douglas Barrie, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, dijo que la evidencia fotográfica “era coherente con el tipo de daño” que se puede esperar de estos misiles.

Ambos advirtieron, sin embargo, que se necesita realizar un peritaje para determinar exactamente lo que sucedió, incluso recomendaron pruebas químicas sobre posibles residuos de explosivos.

Un ex alto oficial de la Royal Air Force, que también vio la imagen, aseguró que en su base aérea ya había visto aviones con un daño similar al que muestra la foto. Todos habían sido atacados con misiles.

Los tres expertos coincidieron en que el gran agujero en el centro del fragmento probablemente se produjo desde adentro hacia afuera, cuando el avión se despresurizó al ser atacado a 33.000 pies de altura.

Los misiles tierra-aire no están diseñados para un golpe directo, ya que están diseñados para destruir aviones de combate rápidos. Los preparan para que exploten a unos 20 metros de su objetivo, enviando una nube de metales al rojo vivo para aumentar las posibilidades de infligir el mayor daño posible.

  • Infobae / Agencias



Obama apunta a la complicidad rusa en el derribo del avión en Ucrania

Obama en la Casa BlancaLa muerte de 298 personas de 11 países internacionaliza la crisis de Donetsk

Obama pidió tiempo para determinar el culpable del ataque, en el que murieron 298 personas, y avisó de que será necesaria una investigación internacional para identificar a los responsables. No culpó a Putin en ningún momento. Pero enumeró una serie de indicios que señalan a los grupos que buscan la secesión del Este de Ucrania e, indirectamente, implican a la Rusia de Putin.

El misil, dijo el presidente de EE UU, partió de una zona controlada por los prorrusos armados con material ruso. Rusia entrena y arma a estos rebeldes, continuó. Y en los últimos meses estos han derribado otros aviones. La responsabilidad de Putin es por haber alentado o, como mínimo, no haber frenado la violencia en la región que ha llevado a la matanza.

LOS SISTEMAS DE MISILES BUK. Fuente: NYT, Army-technology.com, The Washington Post, GlobalSecurity.org. / EL PAÍS. “Sabemos que van muy armados y que están entrenados. Y sabemos que [este hecho] no es un accidente. Esto ocurre por el apoyo ruso”, dijo Obama en rueda de prensa en la Casa Blanca. “Un grupo de separatistas no puede derribar aviones de transporte o, como dice, derribar aviones de caza sin un equipamiento avanzado y un entrenamiento avanzado, y esto viene de Rusia”.

Obama instó a Putin a detener el flujo de armamento y combatientes hacia Ucrania procedentes de Rusia. Si el presidente ruso acepta, la violencia “parará”, dijo. “Él ejerce el control sobre la situación y, hasta ahora como mínimo, no lo ha ejercido”.

El derribo del Boeing 777, en el que murieron personas de 11 nacionalidades, internacionaliza la crisis. Coloca a Putin bajo los focos de la sospecha de EE UU y parte de la Unión Europea. Y dispara la tensión por el conflicto de Ucrania, que estalló el pasado invierno tras las protestas que llevaron al relevo del Gobierno de este país y la anexión de la península ucrania de Crimea por parte de Rusia.

Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en Nueva York, la embajadora norteamericana, Samantha Power, expuso a sus homólogos los argumentos de EE UU. Power dijo que el avión malasio, que volaba de Ámsterdam a Kuala Lumpur, “fue probablemente derribado por un misil tierra-aire, un Sa-11, operado en una localidad en manos de los separatistas del Este de Ucrania”.

“Debido a la complejidad técnica del SA-11, es poco probable que los separatistas pudieran operar el sistema sin la ayuda de personal experto”, añadió. “Por lo tanto, no podemos descartar una ayuda técnica de personal ruso en el uso de estos sistemas”.

Obama, que el miércoles impuso una nueva ronda de sanciones a Rusia por el papel de este país en la desestabilización de Ucrania, ofreció a Putin la posibilidad de relajar la presión si retira el respaldo a los rebeldes prorrusos y acepta el diálogo con el Gobierno de Ucrania. Pero también avisó de que EE UU todavía dispone de margen para reforzar las sanciones. El mandatario descartó una intervención militar más allá del compromiso de defender a los aliados de la OTAN de la región, entre los que no figura Ucrania.

Las reticencias de la Unión Europea a endurecer las sanciones impacientan a EE UU. “Europa se juega mucho, no sólo el pueblo ucranio”, dijo el presidente.

“Son los europeos quienes deben liderar en esto”, dijo en una entrevista a la cadena PBS Hillary Clinton, ex secretaria de Estado y posible candidata a la Casa Blanca en 2016. “Era un vuelo de Ámsterdam a Kuala Lumpur sobre territorio europeo. Debería haber indignación en las capitales europeas”.

La diplomacia europea se muestra cauta hasta esclarecer quién derribó el avión de Malaysia Airlines. Pero el papel de Rusia en este conflicto es cada vez más contestado. “Estos hechos han mostrado una vez más que lo que se requiere es una solución política y que, por encima de todo, también Rusia es responsable de lo que está ocurriendo en Ucrania”, argumentó ayer la canciller alemana, Angela Merkel, ante los periodistas. Sin querer pronunciarse sobre las consecuencias de este hecho, la canciller consideró probado que los separatistas “están fuertemente armados y hay muchas indicaciones de que algunas de esas armas vienen a través de la frontera con Rusia”.

Con matices, las fuentes diplomáticas consultadas comparten ese diagnóstico y creen que la tragedia del avión, que impacta de lleno en la UE —más de 200 de los 298 fallecidos eran europeos—, servirá como revulsivo. “Éste es otro duro ejemplo de por qué es tan urgente poner fin a este conflicto”, aseguró la alta representante para Política Exterior, Catherine Ashton.

El derribo del avión se ha producido poco antes de la reunión que mantendrán los ministros de Exteriores el próximo martes en Bruselas, en la que aprobarán nuevas sanciones contra Rusia. A falta de nuevas propuestas, los ministros se limitarán a aprobar lo que les pidieron los jefes de Estado y de Gobierno el pasado miércoles, sin medidas adicionales derivadas de este suceso. “A lo mejor algún país miembro quiere plantearlo, pero hay que esperar a que termine la investigación, y lo que tenemos que aplicar ya es bastante significativo”, asegura un alto cargo comunitario.

Incluso las diplomacias de los países más beligerantes con Putin abogan por ceñirse a lo indicado por los jefes de Estado y de Gobierno. Los ministros deberán aprobar una extensión de la lista de sancionados, de forma que a los 72 individuos y dos empresas existentes hasta el momento se les sumen otras compañías rusas responsables de minar la soberanía ucrania. La lista no se conocerá hasta finales de julio.

  • Publicado en El País de Madrid