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Extienden plazo para cambiar los CUC a pesos cubanos

CUC, pesos cubanos

MADRID, España.- El Gobierno cubano volvió a prorrogar por 90 días el plazo para cambiar en efectivo los pesos convertibles (CUC) a pesos cubanos. 

La medida fue aprobada el pasado 27 de mayo, modificando el Decreto-Ley 37 del 14 de junio de 2021 y entrará en vigor el 17 de junio próximo, informó el periódico oficialista Granma

“La nueva norma responde al hecho de que la compleja situación, generada por la pandemia, impidió que un número considerable de personas pudiera efectuar esa operación en los plazos de tiempo establecidos con anterioridad y, por ende, tienen hoy en su posesión esta moneda en desuso”, indica la información. 

Según el decreto, publicado en la Gaceta Oficial de Cuba, con el nuevo plazo se mantendrá la tasa de cambio de 24 pesos cubanos, por cada peso convertible. 

El Banco Central de Cuba (BCC) ha dictado la Resolución 108 de 2022 que dispone la compra en las diferentes sucursales de los pesos libremente convertibles recibidos por medio del canje.

“Las sucursales bancarias recibirán los CUC, y como resultado del canje de estos por las personas naturales, venderán al BCC los CUC recibidos”, precisó el BCC a través de Twitter.

Unificación monetaria

En enero de 2021, como parte de la Tarea Ordenamiento, el Gobierno cubano inició la unificación monetaria y con ello la eliminación del CUC. Sin embargo, la unificación de la moneda no se ha logrado, sino que el dólar ha ido aumentado su valor cada vez más en el mercado informal.

A esto se suma la apertura de las tiendas de Moneda Libremente Convertible (MLC), establecidas por el régimen en octubre de 2019, supuestamente para “aliviar la crisis económica en Cuba”, donde solo pueden comprar los cubanos que reciban transferencias desde el exterior y que se mantienen abiertas a pesar de los reclamos de la población.

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BCC vuelve a extender prórroga para cambiar cuentas en CUC a CUP o divisas

CUC, pesos cubanos

MADRID, España.- El Banco Central de Cuba (BCC) informó este miércoles que extiende hasta el 28 de diciembre próximo el plazo para convertir las cuentas en pesos convertibles (CUC) a pesos cubanos o a divisas.

A partir de la emisión de la Resolución número 74, “las cuentas en pesos convertibles de ahorro a la vista, depósitos a plazos fijos y certificados de depósitos de las personas naturales se mantendrán en esa moneda. Durante ese plazo el titular podrá decidir si convierte la cuenta a pesos cubanos u opta por el certificado de depósito en divisas”, precisó el BCC a través de Twitter.

La información indica que las personas que se encuentren de misión en el exterior, a cuyas cuentas bancarias se les aplica la bonificación del 30 por ciento para la compra en establecimientos comerciales, podrán solicitar, desde la cuenta en pesos cubanos, convertir total o parcialmente el saldo que tenían al cierre de diciembre de 2020 en sus cuentas en pesos convertibles, a un certificado de depósitos en divisas.

El BCC señala además que se admitirá el apoderamiento, en los casos que el titular de la cuenta bancaria se encuentre en el exterior, para convertir el saldo total o parcial de las cuentas en pesos convertibles de ahorro a la vista, depósitos a plazos fijos y certificados de depósitos en divisas, siempre que se acredite la representación mediante Poder Notarial Especial.

A finales de 2020, el Gobierno cubano anunció el fin de la dualidad monetaria. Desde entonces, el plazo para transformar las cuentas se ha ido prorrogando. El último aplazamiento fue hace apenas una semana, cuando el el Banco Popular de Ahorro (BPA) informó que ponía como fecha límite para traspasar los saldos de las cuentas en CUC a CUP hasta este 31 de marzo.

Según la información, este miércoles “automáticamente, los sistemas contables de los bancos convertirían los saldos en CUC a CUP con similares características a la cuenta de donde provienen, con la tasa de cambio oficial de 1 CUC x 24 CUP”.

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Banco Popular de Ahorro pone fecha límite para traspasar las cuentas de CUC a CUP

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MADRID, España.- El próximo 31 de marzo será la fecha límite para traspasar los saldos de las cuentas en Pesos Cubanos Convertibles (CUC) a cuentas de Pesos Cubanos (CUP) o cambiarlos por monedas extranjeras, informó el Banco Popular de Ahorro (BPA).

Según declaraciones ofrecidas a CMHW por el Jefe del Departamento de Banca Personal, de la Dirección Provincial del Banco de Crédito y Comercio (BANDEC) de Villa Clara, Igor Montera Sánchez, “ese día, automáticamente, los sistemas contables de los bancos van a convertir los saldos en CUC a CUP con similares características a la cuenta de donde provienen, con la tasa de cambio oficial de 1 CUC x 24 CUP”.

Las personas interesadas en convertir sus cuentas en CUC a USD o Euros, podrán hacerlo solamente bajo la modalidad del certificado de depósito sin respaldo.

El funcionario explicó que el certificado de depósito consiste en una cuenta donde el titular se compromete a dejar el dinero durante un tiempo más prolongado al de una cuenta de ahorro común; mientras que el Gobierno cubano se compromete a hacer efectivo este dinero cuando disponga de Moneda Libremente Convertible (MLC).

Por su parte, Oscar Gómez Silverio, jefe del Departamento de Banca Personal del BPA en Villa Clara, aclaró que por el momento este tipo de cuenta no tiene respaldo en dichas monedas.

La información también indica que se podrán seguir utilizando las tarjetas magnéticas en CUC con su respectivo saldo en CUP sin necesidad de cambiarlas.

Los interesados en abrir una cuenta en euros o USD y posteriormente deseen cerrarlas, se les canjeará el saldo a la tasa del día de la moneda en la que fue abierta la cuenta, agregó Gómez Silverio.

En enero de 2021, como parte de la Tarea Ordenamiento, el Gobierno cubano inició la unificación monetaria y con ello la eliminación del CUC. Sin embargo, la unificación de la moneda no se ha logrado, sino que el dólar ha ido aumentado su valor cada vez más en el mercado informal.

A esto se suma la apertura de las tiendas de Moneda Libremente Convertible (MLC), establecidas por el régimen en octubre de 2019, supuestamente para “aliviar la crisis económica en Cuba”, donde solo pueden comprar los cubanos que reciban transferencias desde el exterior y que se mantienen abiertas a pesar de los reclamos de la población.

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30 de diciembre: fecha límite para cambiar CUC por pesos cubanos

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MIAMI, Estados Unidos. – Este jueves 30 de diciembre será el último día habilitado para cambiar pesos convertibles por CUP en Cuba, informó hoy el Banco Central de la Isla (BCC).

La fecha coincide con el plazo de 180 días establecido en la Resolución No. 178 del 15 de junio de 2021, “referente a la denominación de las transacciones que se ejecutan en el territorio nacional, las cuentas bancarias y la tasa de cambio del CUP frente a la moneda extranjera”.

La nota del BCC apunta que las cuentas en pesos convertibles de ahorro a la vista, depósitos a plazos fijos y certificados de depósitos de las personas naturales podrán mantenerse en CUC hasta el 31 de marzo de 2022.

De acuerdo con la información, hasta esa fecha el titular “podrá decidir si convierte la cuenta a CUP u opta por el certificado de depósito en divisas, según las condiciones establecidas para este producto”.

El Banco Central de Cuba especifica que, en el caso de los colaboradores internacionales –“a cuyas cuentas bancarias se les aplica la bonificación del 30 por ciento para la compra en establecimientos comerciales– podrán solicitar, desde la cuenta en CUP, “convertir total o parcialmente el saldo que tenían al cierre de diciembre de 2020 en sus cuentas en CUC, a un certificado de depósitos en divisas”.

En caso de que el titular de la cuenta bancaria se encuentre en el exterior, tendrá hasta el 31 de marzo del año próximo para convertir el saldo total o parcial de las cuentas en CUC de ahorro a la vista, depósitos a plazos fijos y certificados de depósitos en divisas, “siempre que se acredite la representación mediante Poder Notarial Especial”.

El BCC añade que la información para los titulares de cuentas en CUC podrá ser consultada en la Resolución No. 368 del 28 de diciembre de 2021, que saldrá publicada en la Gaceta Oficial de la República de Cuba.

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El CUC, hermano bastardo del dólar, ha muerto

NUEVA YORK, Estados Unidos. – Ha muerto el CUC y murió joven, como Amy Winehouse, Jimi Hendrix o Janis Joplin. Justo con 27 años.

En una puesta en escena el CUC, peso cubano convertible o “chavito”, como también se le ha llamado, vendría a ser el actor suplente de ese actor principal que es el dólar y que, a veces, ha ocupado el lugar de un extra o de un doble, pues ha entrado y ha salido a conveniencia del teatro económico de Cuba, digamos. 

El CUC fue, además, una especie de hermano bastardo del dólar, que en ocasiones quiso asumir un nombre que no le tocaba. 

Incluso sabiendo que se trataba del Peso Cubano Convertible, al CUC por años le seguimos llamando dólar, a las monedas le seguimos diciendo “kilitos en dólar”, y abierta y chabacanamente también le nombrábamos los “fulas”.  

Siempre cargó, el CUC, con esa falta de identidad. Siempre estuvo a la sombra del dólar que, al final, terminó imponiéndose.

El nacimiento

La moneda, emitida por el Banco Central de Cuba, comenzó a circular en 1994, poco después de que el país tocara fondo con la crisis amablemente llamada Periodo Especial, que hizo a los cubanos entender de qué se habla cuando se habla de hambre. 

En diciembre de 1991 desapareció la Unión Soviética y los años que vinieron fueron particularmente duros para Cuba, cuando colapsaron importantes sectores económicos como la industria y la agricultura.

El Estado cubano siguió imprimiendo dinero para pagar salarios aunque muchos trabajadores dejaron de tener una actividad real que realizar. El resultado fue una inflación galopante, que alcanzó un 200 por ciento ese año y evaporó la capacidad de consumo de la población. 

Como el peso cada vez servía para comprar menos, quienes pudieron dejaron de usarlo en favor del dólar, que alcanzó valores desorbitados en el mercado informal. Un dólar llegó a costar 150 pesos cubanos, cuando antes se había cotizado en apenas cinco. Cinco pesos.

El gobierno decidió entonces legalizar el dólar y unos meses después, en 1994, inventó una moneda nacional que tuviera paridad con la divisa estadounidense. Por cada dólar que entrara a la economía cubana, se emitiría un CUC y ambas monedas se utilizarían en la economía que comenzaba a emerger, dependiente del turismo, las remesas y la inversión extranjera. 

De esta manera, el gobierno trataba de aislar las partes muertas de la antigua economía en las que se utilizaba el peso de las nuevas actividades más lucrativas, dominadas por el dólar y su hermano bastardo: el CUC.

Ambas podían utilizarse en las nuevas Tiendas Recaudadoras de Divisas, en las que era posible encontrar todo lo inexistente en el resto de tiendas. 

Pero fiel a su papel de actor secundario, en estos primeros años, el CUC quedó relegado frente al dólar. 

Los turistas, que comenzaron a llegar por millones, podían pagar con dólares. Las empresas estatales vinculadas al turismo o la inversión extranjera podían tener cuentas bancarias en dólares y utilizarlos para comprar insumos en el exterior. 

El dólar se podía utilizar para comprar. El problema residía en la forma en que te podías agenciar los dólares trabajando.

Desde Estados Unidos, los emigrados tuvieron más facilidades para enviar divisas a sus familiares, gracias, en parte, al servicio de Western Union que comenzó a operar a finales de 1995. 

Con el tiempo, las remesas se convertirían en uno de los ingresos más importantes para el país.

Estas medidas crearon un país más estable durante los años 90. Era un país en el que convivían tres monedas simultáneamente, aunque en realidad estaba dividido entre quienes tenían dólares y el resto.

El auge

El CUC nació en un contexto de emergencia, pero con el nuevo siglo fue posicionándose dentro de la economía de la Isla. 

El uso del dólar que hacían las empresas estatales cubanas no había pasado desapercibido para Estados Unidos que, en mayo de 2004, impuso una sanción de 100 millones de dólares a un banco suizo por operar transacciones en dólares para Cuba y otros países sancionados. 

Fue una advertencia de la administración de George W. Bush que motivó a las autoridades cubanas a dar el siguiente paso: el dólar pasaría a un segundo plano, el CUC sería el protagonista. 

Ya desde 2003, el CUC se había impuesto como la moneda con la que tenían que operar las empresas estatales. Pero en noviembre de 2004, se decidió que el dólar dejaría de circular como moneda con la que comprar bienes y, en adelante, solo podrían usarse CUC o pesos cubanos. 

No se prohibió la circulación del dólar en Cuba, aunque se desincentivó su uso, especialmente los pagos en efectivo al crear un impuesto del 10 por ciento al cambio. Las cuentas bancarias en dólares siguieron existiendo. 

A partir de entonces, comenzó el reinado del CUC en el país y los cubanos se dividieron entre los que tenían pesos convertibles y el resto.

Con el peso cubano podías pagar en ciertos lugares, con el CUC en casi todos. Incluso si la venta no era en CUC el vendedor veía que tenías tal moneda y le brillaban los ojos y te vendía el producto, cobrando el peso convertible, por ejemplo, a 23 pesos, cuando la tasa oficial de cambio estaba a 25. 

El ejemplo más palpable fueron los boteros de La Habana (taxistas privados de los automóviles estadounidenses de los 50 que se quedaron como detenidos en el tiempo). ¿Quién no montó alguna vez en un almendrón, y cuando llegó al destino final, si pagó con CUC, no le devolvieron (en pesos cubanos) siempre menos cantidad de lo que en realidad esperaba? 

Si te atrevías a reclamar, el chofer seriamente respondía que ese era el tipo de cambio a como él aceptaba el CUC y si no estabas de acuerdo entonces la opción era pagar con el peso cubano que no llevabas encima. Luego no te quedaba más opción que tirar la puerta del carro del año 57 o del 59 y dejar al chofer con su razón o su falta de ella.

Del CUC llegaron a haber monedas de 5, 10, 25 y 50 centavos, equivalentes a 1, 2, 5 y 10 pesos cubanos, respectivamente. Esas monedas eran los conocidos “kilitos en dólar” que cada niño cubano le pedía a su padre conservar. En cuanto a billetes, circularon de 1, 3, 5, 10, 20, 50 y 100 pesos convertibles, equivalentes al precio que el vendedor estimara conveniente hacer respecto al peso cubano.

El CUC, que nunca salió más allá de los límites de Cuba y nunca llegó a poder comprarse en el exterior, nos trajo no pocas alegrías y tristezas, como todo en la vida. 

Si lograbas clasificar en uno de esos trabajos donde te pagaban 450 pesos cubanos y 10 CUC, seguías siendo un trabajador muy mal pagado y, aun así, eras uno de los trabajadores más afortunados de tu barrio, de tu municipio, incluso de tu provincia. El resto de los trabajadores cobraba su salario completo en pesos cubanos.

Apareció por esta época, además, el triste fenómeno de la reorientación laboral, según el cual si habías estudiado en la Universidad y tenías grados académicos, cobrabas menos que la persona que trabajaba en el sector gastronómico o que el chofer o el cocinero de una embajada, quienes, por lo general, tenían ganancias en el anhelado CUC.

Con el CUC nació, además, la figura del “revendedor”, un oficio ilegal que se inventaron los cubanos para comprar y vender dólares indistintamente por CUC en el mercado negro, siempre a un mejor valor que el ofrecido por los bancos o las casas de cambio Cadeca (del Estado).

En Cuba llegaron a haber tiendas en las que todo valía un CUC, ponerse las uñas postizas costaba un CUC, las clases particulares de inglés costaban un CUC la hora, los carritos locos del parque de diversiones de Varadero costaban un CUC, el Día del Maestro, en cada aula se recogía un CUC para el regalo colectivo. Y así, nos adaptamos a hablar en ese lenguaje, o en esa moneda. 

El CUC era una especie de opio para el cubano: tenía la facilidad de abstraerte, de enajenarte con números aparentemente sencillos. Por ejemplo, no era lo mismo que te dijeran que el par de zapatos costaba 20 CUC a que costaba 500 pesos. Nos acostumbraron a cifras bajas, a colorearnos así el caos y la miseria. 

No pocos turistas llegaban al país y no comprendían el porqué de tantas monedas y tantas tasas de cambio para cada una de ellas. ¿Cómo explicar todo este complejo sistema a los visitantes extranjeros, si apenas lo entendíamos nosotros mismos?

Un ciudadano común que recibiera un CUC o un dólar como remesa podía cambiarlo por 24 o 25 pesos. En cambio, para un trabajador de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel cada CUC que en teoría ganaba se convertía en 10 pesos. Y para las empresas estatales, a efectos contables el dólar, el CUC y el peso eran equiparables. 

El resultado de esto fue un país en el que se incentivaba importar todo para venderlo en CUC y seguir importando. Exportar o producir para el mercado local se hacía imposible. Y el problema de los salarios en el sector estatal no parecía tener solución. Con sueldos que se convertían en 20 o 30 CUC apenas se podían comprar esos mismos productos que se importaban.

El panorama fue moldeando la nueva economía, que poco a poco dejó de producir alimentos o productos industriales que el mercado interno necesitaba. 

Estos siempre se podían importar, mientras el turismo siguiera fluyendo, mientras los cubanos siguieran emigrando al país donde sí podían ganar dólares, mientras Venezuela y otros países siguieran contratando los servicios médicos.

La caída

Que el CUC estaba destinado a morir comenzó a intuirse en 2011, cuando el Congreso del Partido Comunista aprobó los llamados “Lineamientos”, que dictaminaron que el país debía “concluir” la unificación monetaria y cambiaria. 

Para entonces comenzaba a estar claro que los múltiples tipos de cambio eran un problema y la paridad entre el CUC y el dólar ya no era real. Desde hacía años cada CUC carecía del respaldo de un dólar detrás. 

Las empresas estatales ya no podían convertirlos en dólares si no que dependían de documentos llamados Certificados de Liquidez que les otorgaba el gobierno y que definían cuáles CUC eran equivalentes a dólares y cuáles no. 

Pero en Cuba este tipo de cambios, si es que suceden, suelen ocurrir despacio. De hecho, se necesitaron casi diez años, el colapso de la economía venezolana y la llegada de una pandemia global que terminó (al menos temporalmente) con el turismo, para que “concluyera” la unificación.

La última década sería la de la decadencia del CUC. Como un paciente al que le diagnostican una enfermedad terminal, el CUC siguió vivo, sabiendo que tenía los días contados. 

En 2014, el gobierno anunció que había creado un plan para unificar las dos monedas nacionales, algo que ocurriría en lo que se denominó el “Día Cero”. Esa sería la fecha de defunción del CUC y del nacimiento del peso como única moneda en circulación.

A partir de entonces, la supuesta e inminente llegada del “Día Cero” se convirtió en un rumor recurrente que pendía sobre la vida del CUC. 

En 2016, los medios oficiales publicaron artículos en los que señalaban que la decisión era impostergable

En 2017 Raúl Castro, primer secretario del Partido Comunista de Cuba y en ese momento presidente del país, dijo que la solución del problema no podía dilatarse más.

Pero no solo se fue dilatando, sino que en octubre de 2019, las autoridades volvieron a vender productos en dólares. La historia, como dicen, es cíclica: el país de nuevo tenía tres monedas: peso cubano, CUC y dólar. 

Quedó claro, entonces, que aunque en el Día Cero se eliminase el CUC, en el país seguiría existiendo más de un moneda.

Al principio, solo se comercializaron en divisa extranjera electrodomésticos, repuestos para vehículos y otros productos que se definieron como de “alta gama”. Después, en julio de 2020, se abrieron tiendas que vendían todo tipo de alimentos y productos de primera necesidad. 

Estas tiendas, llamadas de Moneda Libremente Convertible (MLC), solo admiten pagos con tarjetas magnéticas vinculadas a una cuenta bancaria con dólares o euros. Para atraer los dólares a estas tiendas, las autoridades decidieron retirar el impuesto del 10 por ciento que había pesado sobre la divisa estadounidense.

Una vez abiertas las tiendas en MLC, quedaron completamente relegados los comercios en CUC, con sus estantes cada vez más vacíos y sus ofertas ―ya escasas― aún más empobrecidas. 

Al perder su utilidad para comprar bienes básicos, la salud del CUC entró en fase terminal. En los últimos meses que vivió, los cubanos ya no sabían qué hacer con sus cuentas, ahorros o tenencias en CUC. 

Muchos comercios ya no los aceptaban o devolvían el cambio en pesos. Como el dólar volvía a instalarse, el CUC perdía valor cada día. Al final de 2020, la moneda que un día había tenido paridad con el dólar, se llegó a cambiar en el mercado negro por medio dólar. 

El 10 de diciembre de 2020 se anunció que el Día Cero sería, finalmente, el 1 de enero de 2021. 

La muerte del CUC fue anunciada por el gobernante Miguel Díaz-Canel, con Raúl Castro a su lado, cuando dijo que por fin arrancaba lo que por años habían estado cocinando: la reunificación monetaria o la “Tarea Ordenamiento”, como también ha sido llamado el proceso. 

Ahora, para la población en general, incluyendo los trabajadores por cuenta propia, el peso convivirá con el MLC. Sus ingresos se recibirán en la primera moneda, aunque muchas de las cosas que necesitan comprar se venderán en la segunda, como sucedía en 1993.

Para la mayoría de las empresas estatales solo existirá el peso. Y solo podrán acceder a dólares al mismo tipo de cambio que se aplica a los ciudadanos: 24 pesos por cada dólar. 

Esto significará la ruina para muchas de ellas, que o bien desaparecerán o tendrán que ser rescatadas, han dicho las autoridades. Esto también producirá una inflación, que según algunos cálculos será de entre el 470 y el 900 por ciento, peor que la registrada en 1993, el año más duro del Periodo Especial. 

El CUC quedará en las memorias del cubano, en las memorias de los últimos 30 años, que son las memorias de la escasez, del desabastecimiento. No obstante, nadie extrañará al CUC, que murió joven, pero dicen los expertos, los que saben, que debía de haber muerto más joven aún. 

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El peso cubano: apuntes de una devaluación anunciada

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Billetes en pesos cubanos (CUP) de diferentes denominaciones (Foto: Agencia IPS)

MADRID, España. – El Banco Central de Cuba (BCC) informó la semana pasada sobre el tratamiento que ha dado a las cuentas en pesos convertibles (CUC) de personas naturales tras el inicio de la Tarea Ordenamiento. En una breve nota reproducida por medio oficiales, la entidad aseguró que el 1ro de enero del presente año se produjo la conversión automática de cuentas a pesos cubanos (CUP), un movimiento previsto en los Decretos leyes y resoluciones publicados.

La conversión de las cuentas de cobros y pagos de trabajadores por cuenta propia, de agricultores individuales, las de otras formas de gestión no estatal, las de estímulo en CUC y las de colaboradores que reciben el beneficio del 30%, ha sido realizada a la tasa de 1 CUC por 24 CUP. El resto de las cuentas -en particular las cuentas de ahorro a la vista, depósitos a plazo fijo y los certificados de depósito de personas naturales- se mantendrán en CUC por un periodo de seis meses desde el 1ro de enero.

La entidad bancaria informó que, transcurrido el período señalado, si el cliente no acude al banco, los saldos de estas cuentas se convertirán automáticamente a CUP, a la tasa de cambio de 1 CUC por 24 CUP. En el caso de los depósitos a plazo fijo y los certificados de depósito de personas naturales al ser convertidos a CUP mantendrán los términos y condiciones pactados inicialmente. Con estas medidas, en seis meses el sistema bancario cubano estará medido nominalmente en CUP.

Además, con el objetivo de crear un incentivo para que los clientes no acudan a las sucursales bancarias a recuperar sus activos, si el titular de los depósitos a plazo fijo no se presenta en el plazo de seis meses, se procederá a aplicar una bonificación adicional al interés que normalmente devengan los instrumentos financieros que disponga el titular, establecidos en el rango de un 1,5% (para tres meses) y un 3,5% (en el plazo de 60 meses). En el gráfico se presentan las bonificaciones por plazos.

Curva de tipos de bonificaciones por meses (Foto: Cortesía del autor)

Sobre este punto existe cierta confusión, ya que el plazo estipulado de seis meses choca con esa bonificación a tres meses, lo que implica que puede existir una retirada de activos en un plazo inferior que, en todo caso, tiene carácter excepcional.  No hay suficiente información para evaluar en términos económicos lo que estos cambios suponen en la operatoria de las cuentas. Por desgracia, la información sobre las cuentas que los cubanos mantienen actualmente en el sistema bancario solo está disponible de manera fragmentaria en las estadísticas oficiales de Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Allí, por ejemplo, se sabe que en 2019 el importe del ahorro ordinario con relación al PIB se situó en un 45,7%, registrando un crecimiento del 100% con respecto al 27,2% alcanzado en 2015.

Se podría afirmar que la deseada “bancarización” ha avanzado en la economía cubana. Sin embargo, el efectivo en manos del público, que en 2019 alcanzó un 57,7% del PIB, no solo excedió al ahorro ordinario en los bancos -lo que muestra que la gente confía poco en los bancos y un notable volumen de transacciones se realizan en efectivo-, sino que este indicador creció con fuerza desde 2015, cuando alcanzó un 21,7% del PIB. En ese sentido, el aumento registrado, de un 165,8%, ha sido claramente superior al del ahorro ordinario. No existen países en el mundo con estos niveles de efectivo en manos del público, que en todo caso son un terreno abonado para el despegue de las tensiones inflacionistas, y que se puede atribuir a las dos monedas hasta ahora en circulación.

Retirar el papel excedente en forma de CUC no será fácil, dados sus niveles previsibles. Por otra parte, la expansión de papel en CUP, a resultas de los aumentos nominales de precios, salarios y pensiones, puede acabar compensando el otro movimiento restrictivo.

La curva de bonificaciones que ha diseñado el Banco Central acarrea igualmente un incremento de costes financieros de prácticamente el doble (de 1,5% al 3,5%) en plazos distintos, lo que implica que el depósito mantenido hasta el final, en los 60 meses, y a este último interés, va a generar una rentabilidad en exceso con respecto al que solo se mantiene durante tres meses de 40 veces más. Es un buen indicador de previsiones que conviene tener en cuenta.

El Banco Central, o sea, las autoridades, aceptan ese incremento de rentabilidad de 40 veces porque asumen que la pérdida de valor de los activos financieros será mayor. En los próximos cinco años la economía cubana puede haber experimentado cambios muy significativos y a resultas de la inflación acumulada, por ejemplo, puede depreciarse el valor real de los activos financieros. La cuestión es si la espera, aun siendo rentable como indican los números, compensará a los titulares de los activos.

Otro problema asociado a los cambios de CUC a CUP en las cuentas se encuentra en las cotizaciones que está alcanzando el CUP con respecto al dólar y resto de divisas en los mercados informales desde el inicio de la Tarea ordenamiento. El tipo de conversión que aplica el Banco Central para las cuentas, de 1×24 actual, establece una paridad entre el dólar y el CUP, por decisión de las autoridades, pese a que desde 2019 el CUC inició una caída en términos de su poder de compra que llevó a muchos a desprenderse del mismo en cuanto podían.

Esa equiparación del CUC con el dólar para el cambio a CUP tiene escaso recorrido si la tendencia actual del tipo de cambio con el dólar en los mercados informales se sitúa en 1×40 y existen expectativas que a finales de enero puede haber llegado al nivel de 1×100. En tal caso, quien tenga 100 CUC en el Banco y los cambie ahora por CUP obtendrá 2 400 CUP, con que puede acceder a 100 dólares si consigue hacerlo en las agencias oficiales (CADECAS). Por el contrario, si recurre al mercado informal solo obtendrá unos 60 dólares, una cifra que puede reducirse de forma sistemática con el paso del tiempo.

Los cubanos deben saber que en este momento el CUC no es el problema, ya que es historia pasada, sino el CUP, una moneda débil, con unos fundamentales desequilibrados y que tiene un escaso (nulo) atractivo a nivel internacional. Si se desatan tendencias similares a las que se registraron durante el Período Especial, el CUP puede depreciarse de forma intensa, empobreciendo a todos los cubanos. A pesar de que es un asunto de su responsabilidad, el régimen no ha previsto medida alguna ni en la Tarea ordenamiento ni en la Estrategia, para sostener el peso, de modo que el tipo de cambio fijo, tarde o temprano, deberá ser devaluado, una vez más, y puede que con intensidad.

Las dudas que surgen sobre si las autoridades no tendrán más remedio que devaluar el tipo de cambio del CUP se afianzan como consecuencia de las diferencias entre el cambio oficial y el informal, lo que está generando distorsiones sobre todo para aquellos que precisen disponer de dólares, con la aparición de un mercado paralelo de divisas que podría suponer la puntilla definitiva para la Tarea ordenamiento y la Estrategia.

Imagínese las ganancias de quién consigue cambiar CUP por dólares en CADECAS (donde la disponibilidad de divisas será cada vez más escasa) al cambio oficial y los transacciona después en el mercado informal, que cabe esperar se nutra con mayor intensidad de divisas conforme las remesas (su valor es tres veces superior a las exportaciones de mercancías) empiecen a llegar a la Isla por medio de canales informales. La ganancia de la operación cambiaria puede ser cinco veces superior. La consolidación de mercados informales cambiarios por el sector privado es una posibilidad porque responderán a necesidades que el régimen, con sus CADECAS, no podrá atender.

Una devaluación ulterior del tipo de cambio entra en el posible escenario de corto y medio plazo, ya que el fijado por las autoridades parece que se ha quedado corto, teniendo en cuenta las cotizaciones de divisas en los mercados informales. Este descontrol del CUP, sin medidas de apoyo, reside en la ausencia de unos fundamentales adecuados en la definición del tipo de cambio, que solo ha querido beneficiar al sector empresarial que operaba antes al 1×1. Todavía está por ver si el esperado incremento exportador tiene lugar.

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La mentira del CUC, un ejemplo de nuestra desmemoria

El régimen cubano deceretó la muerte del CUC (Foto del autor)

LA HABANA, Cuba. – El 26 de octubre de 2004 los medios de prensa del régimen cubano difundieron de manera sorpresiva la Resolución No. 80 del Banco Central de Cuba (BCC) en la que se establecía el “peso convertible” (CUC) como única forma de pago en la red comercial estatal de tiendas, hoteles, restaurantes, taxis y demás servicios, incluidos los bancarios y de intermediación financiera, que operaban en divisas, así como un gravamen del 10 por ciento en el canje del dólar estadounidense.

La medida se hizo efectiva casi al instante, el 8 de noviembre de ese mismo año, sin siquiera esperar a ser publicada en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, y sobre las causas de esa premura que infundió temores y mantuvo en alarma a buena parte de la población, hablaría Fidel Castro pocos días después en la Mesa Redonda Informativa que se transmitió por la Televisión Nacional en la tarde del 16 de noviembre de 2004.

Han pasado ya algunos años de aquel “notición”, el CUC ha sido declarado “moneda non grata” por el mismísimo BCC, los comercios se niegan ahora a recibirlo, los depósitos bancarios mutarán en pesos devaluados y, como si todo lo anterior no constituyera una estrepitosa catástrofe financiera, por cuanto lleva de engaño, la “desmemoria” que padecemos como pueblo en apenas una década borró los traumas del momento. 

Tan golpeados quedaron algunos de esos “desmemoriados” que, tanto en las calles de la Isla como en los grupos de Facebook y de WhatsApp dedicados al canje ilegal de monedas, están los que aún no digieren la dura realidad de que el CUC no será trocado por MLC (moneda libremente convertible) sino por CUP (pesos cubanos sin valor) o por certificados “canjeables a futuro”, lo cual es una manera “elegante” de decir “probablemente NUNCA”.

Incluso están los que no acaban de darse cuenta que el Banco emisor del CUC, al que creyeron ciegamente y al que confiaron sus dólares algún día, no está cumpliendo lo prometido en 2004, aun cuando todos los billetes impresos, de todas las denominaciones, llevan plasmada la garantía de canje en la cara frontal: “Garantizado íntegramente por valores internacionales de libre convertibilidad. Es canjeable por divisas libremente convertibles en el Banco Central de Cuba”.

Una garantía como palabras grabadas en hielo. En menos de 20 años la promesa se esfumó y junto con ella —¡abracadabra!— los dólares que le servían de respaldo al engendro monetario, aun cuando se insistió en la promesa de que dichas reservas jamás serían tocadas sino que permanecerían en bóveda casi eternamente, aumentando hasta el infinito y haciendo del CUC “una de las monedas más fuertes del universo”. 

Así mismo lo prometieron, sin ningún tipo de pudor. No es mi mente de escribidor la que se echa a volar e imagina lo que pensaron los “genios de las finanzas” en aquel 2004 cuando crearon esas “dualidades monetarias y cambiarias” que hoy otros “genios” califican de obra demencial, sino que son exactamente las ideas reiteradas y transmitidas hasta el cansancio por los medios de prensa oficialistas, en ese momento, para calmar los temores pero, sobre todo, para endulzar lo que hoy descubrimos con total certeza fue una descomunal estafa.

Quienes revisen lo publicado en la prensa oficialista en aquellos otros momentos de “reordenamiento monetario”, es decir, hace tan solo 16 años atrás, tendrán elementos suficientes para quedar bien alertas y muy desconfiados frente a lo que nos dicen hoy esos mismos medios sobre el éxito de las “nuevas reformas” y, más cuidadosos aún, sobre las garantías de que los “cambios” traerán bienestar y prosperidad para todos los cubanos. 

Como sé que algunos no se tomarán la molestia de hacer una mínima pesquisa, dejaré aquí un extracto muy breve de lo que dijera Fidel Castro en aquella Mesa Redonda Informativa del 16 de noviembre de 2004, de acuerdo con la nota publicada al día siguiente, en la primera plana del diario Granma, bajo el título de “Una nueva victoria de la Revolución. Fortalece el país su moneda convertible”. Los invito a leer:

“Ni un solo centavo de los dólares recaudados por la aplicación de la Resolución 80 del Banco Central de Cuba (BCC), en respuesta a la agresión de los Estados Unidos, será gastado en nuestro país en sus transacciones comerciales; ese dinero, que constituye un monto importante, tiene el objetivo de garantizar el valor del peso cubano convertible (CUC), aseguró ayer el Comandante en Jefe Fidel Castro (…)”. 

“Y lo recaudado, según comentó el líder de la Revolución, es más que suficiente para asegurar nuestra moneda convertible, la cual empieza a ser aceptada por compañías internacionales y por los inversionistas con negocios en la Isla, quienes han solicitado pasar sus cuentas en los bancos nacionales de dólares a CUC”.

“Esta moneda cubana que se convierte en divisa convertible, sostuvo Fidel, va a ser crecientemente aceptada en el mercado internacional, y podrá serlo más en el futuro (…)”.

“Los hechos, aseveró, van demostrando que ahora tenemos una moneda convertible de verdad, y puedo asegurar que todos aquellos que depositaron en los bancos su dinero en dólares o compraron pesos convertibles, hicieron el mejor negocio que podían haber hecho”.

“(…) Todo el que confió y acudió a realizar transacciones tiene la garantía total y segura de que la Revolución cumplirá sus compromisos, indicó (Fidel Castro)”.

“Si el valor de una moneda es X, afirmó, el valor del peso convertible cubano lo vamos a garantizar por tres veces X; garantizaremos una divisa internacional aceptada y de valor permanente (…)”.

Pero el CUC hoy no se cambia en ningún banco cubano por “tres veces X” sino por 24 pesos (CUP) que ni siquiera hacen la tercera parte de lo que vale actualmente un dólar en el mercado negro. 

En fin, que de los millones de CUC emitidos por el Banco Central de Cuba desde 1994 hasta ahora que se decretó su muerte, de las más de 200 toneladas de billetes puestos en circulación tan solo en 2004 para inundar de súbito el mercado y hacer desaparecer el dólar de nuestros bolsillos de “gente de a pie”, hoy solo nos queda la maldita desmemoria.

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“Esto es una estafa”, empleados estatales cubanos se niegan a aceptar CUC

CUC Cuba

MIAMI, Estados Unidos.- Hace apenas unos días el gobierno cubano anunció que el peso convertible, conocido también como CUC, saldría definitivamente de circulación en junio de 2021, sin embargo, en varios establecimientos estatales se niegan a aceptar esa moneda.

De acuerdo a una nota de Radio Televisión Martí, este lunes, empleados del Cupet de la Rotonda de Guanabo, en La Habana, se negaron a recibir CUC en forma de pago, denunció desde el lugar la activista María Elena Mir Marrero.

“Esta situación ha provocado colas interminables en bancos y casas de cambio de la localidad, debido al desespero de las personas por cambiar el CUC en pesos cubanos”, dijo Mir Marrero.

“Una cola del pollo es poco para como están los dos bancos en Guanabo y la CADECA, es una molotera. Miles de personas, aparte de como está la situación de la COVID-19, es molote lo que hay para cambiar de CUC a moneda nacional, porque no lo están aceptando”, reclamó la activista.

“En Guanabo, en La Rotonda, hay una tienda y fui a hablar al jefe de piso, y ahí había una revolución armada, y todo el mundo en lo mismo, pero ellos no aceptan el CUC, no le están aceptando a la gente en las tiendas el CUC, luego que el gobierno dijo que sí, que lo aceptaría hasta seis meses después que empezaron el día cero, que fue el primero de enero. Es increíble. Tienen a los cubanos locos”, denunció Mir Marrero.

La opositora declaró además a Martí que existen otras irregularidades con el cambio de moneda: “Te cambiaron el dinero que tenías en el celular a moneda nacional y te robaron, porque te lo cambiaron a 24 y ahora el paquete te cuesta 25. Esto es una estafa por dondequiera que tú te vires, y esto es lo primero que estamos viviendo”, sentenció.

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CIMEX anuncia nuevos precios de alimentos y aseo para 2021

CIMEX, Alimentos, Cuba, Centro comercial La Puntilla

Centro comercial La Puntilla
Centro comercial La Puntilla (Foto Cubadebate)

MIAMI, Estados Unidos. – La Corporación CIMEX, dependencia del Grupo de Administración Empresarial (GAESA), dio a conocer los precios de los alimentos y productos de aseo que se ofertaran en sus establecimientos comerciales cuando inicie el proceso de reunificación monetaria.

A partir del 1ro de enero de 2021, todos los productos que se vendían  en pesos cubanos convertibles (CUC) pasarán a comercializarse en pesos cubanos (CUP) a un cambio de uno por 25.

Productos de amplia demanda, como el aceite de cocina, se encuentran entre los que pasarán a la venta en moneda nacional. Una bolsa de 500 mililitros de aceite de soya refinado costará 23,75 pesos; un litro de aceite girasol refinado, 48,75; cinco litros de aceite de soya refinado, 240; mientras que un litro de aceite de canola tendrá un valor de 50 pesos.

El pollo, otro de los alimentos más consumidos, también se venderá en pesos cubanos. Un kilogramo de pollo entero costará 58,75; mientras que un kilogramo de muslo de pollo quedará en 45, al igual que el kilogramo de contramuslo.

También pasarán a la venta en pesos cubanos los picadillos de pavo, pollo y de ave; así como desodorantes, cremas dentales y detergentes.

Tras la publicación de los precios, varios usuarios seguidores de CIMEX llamaron la atención sobre las escasa de las llamadas tiendas en CUC, un problema que podría mantenerse en medio de la tarea ordenamiento.

“No veo precios de champú y acondicionador, papel sanitario, queso gouda, mantequilla… ¿No tendremos acceso a estos?”, dijo Massiel Feliu, cubana residente en el municipio habanero de Marianao.

“Muy bien. ¿Y esos productos dónde están? Porque en las tiendas solo hay agua. Hace mucho, pero mucho tiempo, que esas tiendas están desabastecidas”, escribió Jorge Luis Cruz Ochoa, de la provincia de Holguín.

Dayris Más, de La Habana, aseguró que los productos de mejor calidad irían a las tiendas en moneda libremente convertible (MLC).

“Si te fijas todos, los productos que quedan en moneda nacional son los de novena categoría. Los de más calidad seguro van para las MLC”, lamentó.

Aunque el proceso de reordenamiento monetario y económico traerá consigo una importante reforma salarial, el poder adquisitivo del cubano caerá notablemente debido al incremento de precios de servicios básicos como la electricidad y la eliminación de subsidios a algunos productos.

Economistas de la Isla, como el profesor Pedro Monreal, señalan que las medidas que aplicará el estado parecen no ser son las adecuadas y podrían llevar al país al camino de una hiperinflación.

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¿El dinero no es la vida?

Cuba cubanos dinero CUC
Foto archivo

LA HABANA, Cuba.- Mi amiga se pregunta una y otra vez lo mismo. Mi amiga está ofuscada y no es para menos, No quiere comulgar con eso que dice la canción, ella sí que no cree que el dinero no es la vida, y mucho menos que es tan solo vanidad, y para probarlo me recuerda, casi llorando, lo último que hizo para ganar unos cuantos billeticos. Mi amiga se cortó el pelo y luego lo vendió, y yo escribí sobre el asunto. Yo escribí y fotografié su pelo largo, ese que estaba a punto de ser cortado y por el que le darían 60 CUC.

Mi amiga cree que el dinero sí es la vida, y por eso se deshizo de su “mata de pelo” enorme; para sobrevivir, para tener algunos CUC, 60 exactamente, para luego comprar algo que comer. Mi amiga se cortó el pelo y guardó los CUC que le quedaron después de aquella primera compra, después de esa cola que le ocupó horas y horas y en la que consiguió cuatro paquetes de salchichas, y vendió dos, para recuperar un poco lo que había gastado, que era una manera de recuperar el pelo que se había cortado, el que había vendido.

Mi amiga dijo que al menos se ahorraría un poco en los gastos de champú, pero de todas formas ya no le queda ni un CUC, y lo peor es que ya no tiene el pelo largo, ya no puede deslizar sus dedos por ese cabello que antes tuvo, y contentarse. Ya no quiere peinarse frente al espejo y, según dice, su marido no la mira igual que antes. Ahora se peina rápido y de mala gana. Mi amiga creyó que había hecho una inversión a la que podría sacar un poquito más, pero no pudo, y el pasado jueves se le derrumbó el mundo cuando miró en la televisión a Díaz-Canel acompañado de un impávido Raúl Castro, de un mudo e inconmovible secretario del partido comunista, que no dijo una palabra, quien ni siquiera se movió.

Mi amiga se quedó consternada frente al televisor, sin palabras, como mismo se quedaron muchos cubanos que se enteraron, en un brevísimo instante, que esa moneda con la que habían vivido años desaparecería en un tiempo breve, en un instante frágil, casi ya. Mi amiga y los cubanos, entre ellos yo, se quedaron lelos con la noticia, sin saber qué hacer, sin saber qué decir. Y resulta que los mismos que inventaron el CUC, los mismos que se adueñaron de los dólares y de los euros, los que se adueñaron de las monedas de verdad, de las que no eran suyas, decidieron ahora hacerlo desaparecer, borrarlos de nuestras vidas en muy breve tiempo, en apenas dos o tres días, y con el mismo irrespeto con el que actuaron antes.

En unos días ya no habrá CUC en los bolsillo de los cubanos, y eso nos dejó a todos boquiabiertos, preocupados, angustiados, rabiosos y, lo que es peor, mudos, reservados, obligadamente silenciosos; y quien se atreva a contradecir, quien se atreva a no estar de acuerdo, ya sabe lo que le espera. Quien se atreva a rebatir, en el país que alardea de consensuarlo todo, “se va del parque”, se va…, “como las almas que se han perdido”, ¿es así qué dice la canción? Ya ni me acuerdo.

Cuba se acostó hace apenas unos días con “una nueva” y se levantó contrariada. En la calle no se habla de otra cosa. La gente se pregunta, la gente se mortifica, la gente “dice pestes” del gobierno, y hasta lo llaman ladrón. Y lo peor es que la familia tendrá que seguir aportando desde un lejano “afuera”. La familia en Europa o en América seguirá trabajando para mantener a la familia cubana, para mantener a un gobierno ladrón que se va a quedar con un dinero que no es suyo y que se gana con sudor, con muchísimo trabajo, en Europa y en América, en cualquier parte del mundo.

Y por acá todo va a seguir igualito, y lo más probable es que sea peor para nosotros, mientras Antonio Castro volverá a viajar a Bodrum o a otro sitio, quizá más exquisito, y mucho más caro, y también sus hijos, y sus primos, y todos los niñitos de esos papás que decidieron hacer desaparecer el CUC, que decidieron que los dólares seguirán entrando para que hagan el mismo camino de siempre, ese camino que termina cada vez en las mismas cuentas bancarias, en los mismos bolsillos.

Y es terrible que nos preocupemos hoy porque desaparezca una moneda que no es nuestra, que desaparezca una moneda con la que no se paga a los cubanos, una moneda cuya posesión fue penada hace ya algún tiempo, una moneda que puso a algunos en la cárcel, pero que luego se hizo conveniente, una moneda que pasó del vilipendio a la alabanza y otra vez al denuesto, al baúl de los recuerdos. Yo no soy economista, y no sé nada de negocios, de operaciones bancarias, y los números me abruman, sobre todo en estas horas, estos minutos en los que tantos han perdido el sosiego, estos momentos en que todos sacan cuentas, meten la mano en los bolsillos.

Yo solo me pregunto lo que pensarán hoy los que mandan a Cuba sus sudores, las muchas horas de trabajo, los insomnios, qué pensará el que trabaja también para atender a su madre en La Habana, en Limonar, en Caimito, en el oriente empobrecido y triste, ¿Qué pensarán en este minuto los cubanos de ese exilio del que llega la esperanza, la bonanza, la sobrevida? ¿Qué pensarán esos “gusanos”? ¿Qué pensará esta tierra que soporta el peso de la abulia de los que aún estamos acá, soportando, soportando, soportando? ¿Qué pensará Cuba? ¿Qué pensarían los cubanos, si pensáramos, si no estuviéramos tan callados? ¿Qué pensaríamos si no tuviéramos esa apariencia de conformidad que nos destruye?

¿Qué vamos a hacer que no sea el silencio de cada vez? ¿Qué vamos a hacer con nuestro derecho a recibir el pago justo? ¿Qué vamos a hacer? ¿Será que creeremos que estamos mejor pagados porque aumenten, en cifra breve, los salarios? ¿Qué vamos a hacer en Cuba cuando veamos que solo aumentó en una minucia que no sirve para nada? ¿Qué vamos a hacer los cubanos más allá de aplaudir y conformarnos? ¿Haremos algo más allá de invertir los términos, de conformarnos y aplaudir? ¿Qué vamos a hacer con nuestras vidas ahora que no podemos hacer nada con los dineros? ¿Seguiremos creyendo que el dinero no es la vida? ¿Venderemos los pelos? ¡Yo no tengo! ¿Venderemos las almas? ¿Nos venderemos todos? ¿Seguiremos aplaudiendo y sin cobrar por los aplausos?

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