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Washington Post: Que los Castro escojan, represión de Maduro o relación con EEUU

Raul y MaduroEl diario The Washington Post  señala en un editorial que cuando agentes de inteligencia del gobierno de Venezuela irrumpieron el pasasdo miércoles en la residencia del alcalde opositor electo de Caracas, Antonio Ledezma, y se lo llevaron a una prisión militar, el presidente Nicolás Maduro estaba tomando prestado un guión del régimen castrista, justo al regreso de una visita a sus mentores de La Habana.

El diario capitalino considera la diatriba de tres horas en la televisión que siguió, acerca de un golpe de Estado sobre el que no presentó una sola prueba, como un intento de Maduro para apuntalar su apoyo, que ha caído a 22 por ciento en medio de la grave escasez y la constante subida de la inflación, y para encarcelar ilegalmente a sus opositores.

“Los Castro, cuya ruinosa economía depende en gran medida de los baratos suministros de petróleo venezolanos, procuran simultáneamente preservar esa gallina de los huevos de oro y asegurar nuevas inyecciones de dólares procedentes de Estados Unidos mediante el restablecimiento de las relaciones diplomáticas”, apunta el editorial.

El periódico reprocha a la administración Obama ignorar ese doble juego, mientras prioriza su empeño de lograr una distensión con Cuba. Un objetivo que ─afirma el Post, citando a asistentes del mandatario─ formaba parte de la agenda ideológica que Obama llevó hace seis años a la Casa Blanca.

El diario lamenta que la esencia de la política estadounidense ante el desastre en curso en un país que sigue siendo un importante proveedor de petróleo de Estados Unidos haya consistido en pedir a otros países de América Latina que hagan algo.

“Como era de esperar, no lo han hecho”, agrega. Brasil, México y Chile, rápidos para cargar contra los gobiernos de derecha que violan las normas democráticas, han evitado minuciosamente criticar al régimen populista de izquierda creado por Hugo Chávez. Mientras tanto, una delegación de ministros de Unasur que habla de volver a Venezuela para promover un “diálogo” todavía no ha pedido la liberación del alcalde Ledezma.

El Washington Post termina instando a las autoridades estadounidenses a gestionar una sanción formal a Maduro bajo la Carta Interamericana por quebrantar la democracia; a desafiar a los vecinos de Venezuela a que demuestren de qué lado están, y a conminar a los Castro a que se decidan, o por la represión de tono anti-estadounidense de Maduro, o por la nueva relación que afirman querer con Washington.

AGENCIAS




Relaciones con el enemigo

NIÑOMIAMI, Florida — Indudablemente que los problemas más serios y difíciles de manejar para Estados Unidos como país, son sus relaciones diplomáticas con Cuba y Venezuela.  Esto se ve como un jeroglífico, porque es muy difícil separar los tratos y contactos entre los tres países.

Estados Unidos desea normalizar sus relaciones con Cuba para cambiar una política que por décadas no funcionó. El ofrecimiento a Cuba ha sido generoso, pero para Cuba no es suficiente. Públicamente, y en escenarios que no son los adecuados, Cuba ha hecho exigencias adicionales a las que se hablaron el 17 de diciembre. Si lo hizo como bravuconada, va a ser difícil que se retracte después aunque con Cuba todo es posible.

El principal problema es cómo se van a normalizar las relaciones diplomáticas con el “enemigo común” de Cuba y Venezuela. Es un absurdo que mientras Cuba apoya a Venezuela en la radicalización y en el anti-yanquismo, negocie con el supuesto enemigo común. Esas dos situaciones parecen ser mutuamente excluyentes; o sea, si se da una, no se puede dar la otra.

Pero las señales son mixtas y mientras Cuba reduce las tarifas de acceso a Internet en un 50% y el “número dos” Miguel Díaz Canel declara que se incrementará y facilitará el acceso a la Internet (que es uno de los acuerdos iniciales del 17 de diciembre) por otro lado se arrecia la represión, y en un solo día Cuba encarcela más cubanos que los que liberó de acuerdo a las negociaciones previas. Desde luego, oficialmente los derechos humanos no forman parte de ningún acuerdo.

Es indiscutible que el convenio Cuba-Estados Unidos, implica que Cuba haga una serie de cambios que sobrepasan la naturaleza propia de Raúl Castro y excede lo que puede digerir. Por eso las negociaciones se van a atorar muchas veces y salvo que Estados Unidos realice concesiones que no están programadas, se harán interminables. De todas formas, Raúl Castro no tiene prisa y como bien decía el expresidente español José María Aznar, su interés principal es conservar el poder mientras viva. Por eso coincido, y ya lo he expresado anteriormente, en que la Biología juega un papel fundamental en lo que pueda pasar en Cuba, y la mejor estrategia sería preparar el camino para cuando ocurra un relevo generacional, que confiemos que se dé, y que el mando no pase a un Castro Jr.

Lo principal que se iba a obtener de los acuerdos ya está en camino. El pueblo se sacudió y cambió sus expectativas. Habrá más contactos de pueblo a pueblo. Estados Unidos eliminó restricciones a la venta de numerosos productos y quitará a Cuba de la lista de naciones que promueven el terrorismo. O sea, movió la pelota a la cancha de Cuba y si se logra ampliar el acceso a la Internet todavía mejor. Restablecer o no relaciones y abrir o no una embajada es algo circunstancial. Es solo cambiarle de nombre al edificio. Los contactos pueblo a pueblo tendrán un impacto sin duda será beneficioso.

Pero paralelamente, Cuba está apoyando el incremento de la represión en Venezuela. Y  lo más asombroso es que todo está sucediendo ante los oídos casi sordos de la comunidad internacional, incluyendo a Estados Unidos.

Lo creamos o no, hoy Venezuela registra una escasez de productos comparable y quizás hasta mayor que la de Cuba. Hay venezolanos que piden a amigos cubanos que les compren en Cuba productos de primera necesidad. Venezuela no tiene suficientes dólares y no se ve que una recuperación que pueda ser rápida.

La escasez venezolana provoca protestas, y las protestas provocan un incremento de la represión. Por eso no creo que las elecciones legislativas se lleven a cabo, pues el actual gobierno, con una popularidad del orden del 22% no se jugará a perder el control legislativo con las implicaciones que eso traería. Por eso la receta es mayor represión, y hasta un auto-golpe de estado que reemplace a Maduro sin que el Chavismo ceda el poder. Mientras tanto, Maduro le echa la culpa de todos los males a las empresas y a los norteamericanos. Más expropiaciones, más represión y más acusaciones e insultos a los norteamericanos podrían llevar a un rompimiento de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos.

Sería incoherente que mientras Estados Unidos busca restablecer relaciones con Cuba, al mismo tiempo se rompieran las relaciones diplomáticas con Venezuela que es el principal socio de Cuba, y que depende de la dirección logística cubana en los temas de seguridad interior y represión a la oposición, pero es uno de los escenarios posibles.

Si es casi imposible predecir lo que va a suceder en las negociaciones Estados Unidos – Cuba, todo lo que se ve en el horizonte para Venezuela es negro. Venezuela va de mal en peor, y no se ve como esa tendencia pueda revertirse.