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Radio y TV Martí presenta serie documental “Cuba 60 Años”

Exiliados cubanos protestan por el acercamiento entre Washington y La Habana (Foto: martinoticias.com)

MIAMI, Estados Unidos.- El próximo sábado 12 de enero a partir de las 11 de la mañana se presentará en el Teatro Manuel Artime de la Pequeña Habana el proyecto periodístico e investigativo más ambicioso en la historia de Radio y TV Martí: “Cuba 60 Años”, según una nota de prensa difundida por el propio medio.

El material, que ha sido producido por un grupo de periodistas e investigadores de Martí, y comprende más de 200 entrevistas, además de videos de archivo y análisis de expertos y protagonistas, narra, en 35 programas de una hora para radio, y 7 programas de una hora para televisión, la historia detrás de las 6 décadas de castrismo y la lucha del pueblo de Cuba en la isla y el exilio.

“Cuba 60 Años” contó con la dirección general de Tomás Regalado, Director de Radio y RV Martí, Productor Alvaro Alba, Productores de TV Chistina Sansón, Jose Valois y Magdiel Aspillaga, Productores de radio Jaime Almiral y Alejandro Zayas-Bazán, Camarógrafos Roberto Koltoun, Rodolfa Hernández, y Jesús Acosta.




A 60 años, ¿cuál ha sido el saldo de la revolución cubana?

LA HABANA, Cuba. – A seis décadas de la entrada en La Habana de la “Caravana de la Victoria” comandada por Fidel Castro, muchos cubanos prefieren callar antes que emitir sus criterios sobre cuál ha sido el saldo de la revolución cubana. Aproximadamente el 80% de la población actual nació bajo un sistema político-ideológico cuyos principios llenaron de esperanza a los sectores más desfavorecidos, solo para ser inmediatamente desmentidos en la práctica.

Acerca de las interioridades del proceso poco saben los criollos, pues el bloqueo informativo impuesto desde dentro y que hace apenas un lustro comenzó a debilitarse, mantuvo una visión manipulada sobre la sociedad que se construyó “con todos y para el bien de todos”. No es de extrañar que CubaNet encontrara opiniones diametralmente opuestas, juicios matizados por el temor y mucho silencio entre los ciudadanos entrevistados.

Más allá de las respuestas condenatorias o indulgentes, resulta interesante la capacidad de los cubanos de abstraerse de su vida cotidiana para continuar cimentando una retórica delirante. Escuchar a alguno decir que “todo está bastante bien” sobre el trasfondo de una ciudad insalubre y destruida, donde asoma la miseria en cada rincón, debería ser suficiente para aceptar que este pueblo tiene justo lo que se merece, por doloroso que sea reconocerlo.

El mayor logro de la revolución ha sido que los ciudadanos no puedan entender su propia realidad. En esa imposibilidad de conciliar la promesa de antaño con las actuales circunstancias, se anulan la conciencia y voluntad de todo un pueblo. Algunas personas que ya peinan canas y conocieron la pobreza extrema del período republicano, sobre todo en zonas rurales, tienen mucho que agradecer a la revolución social que democratizó el acceso a la salud y la educación. Sin embargo, ignoran que aquel impulso renovador se estancó y pervirtió hasta convertirse en un ensayo de adoctrinamiento ideológico, exclusión, censura y represión.

Pocos cubanos están conscientes de la contradicción que existe entre la pretendida autonomía nacional y el hecho innegable de que los años prósperos del proyecto socialista coincidieron con la dependencia de la desaparecida Unión Soviética. Pocos entienden que la Isla rodó hacia el fracaso político y económico por el orgullo de un hombre que secuestró las garantías civiles en nombre de una igualdad social que solo se ha manifestado en la pobreza absoluta y equitativamente repartida entre los cubanos de a pie.

El saldo evidente de estos sesenta años es el atolondramiento de un pueblo incapaz de hablar de su revolución con más que frases gastadas; algunos tratando de rescatar aquel ideal prometedor y la mayoría no sabiendo qué decir, sea por miedo o agotamiento intelectual, otro de los efectos devastadores del totalitarismo ideológico.

Ninguno de los entrevistados por CubaNet cuestiona la perpetuidad de un gobierno desacreditado por acciones pasadas y presentes. Solo uno se atrevió a decir, sin cortapisas, lo que piensa la mayoría; pero como dice el refrán: “un solo palo no hace monte”. Aparentemente nadie presta atención a lo que ocurre en derredor suyo, que con eso bastaría para reaccionar y dejar de esperar a que sea otro el que se rebele. Con el país en crisis, los mayores se han resignado y la juventud se mantiene desentendida, fraguando sus planes individuales para escapar lo antes posible.

La Cuba de hoy y sus habitantes poco tienen que ver con aquella utopía que prometió convertir la República Mediatizada en la sociedad más justa e igualitaria posible. A lo largo de sesenta años se han sucedido debacles económicas y sociales; se ha entronizado la corrupción; han fracasado todos los planes de desarrollo; la Isla ha tenido que pactar para sobrevivir mientras esconde su dependencia tras un falso discurso de soberanía; y el deseo de emigrar o el arrepentimiento por no haberlo hecho oportunamente son sentimientos que se hallan cada vez más a flor de piel entre los cubanos.

La “Caravana de la Victoria” trajo cualquier cosa menos libertad; pero hay que reconocer que introdujo una fórmula tan efectiva como perdurable, mezcla de terror, paranoia y algo más terrible y oscuro, impropio de un pueblo que entre 1868 y 1959 -menos de un siglo- impulsó cuatro rebeliones capaces de modificar, para mejor o peor, el devenir de la nación. Seis décadas después, rodeado de inmundicia y más Liborio que nunca, el pueblo cubano sobrevive sin esperanzas, en deuda con su propia historia.




Sesenta años, como sesenta segundos de un minuto de silencio

cuba 60 años policía
Policías en La Habana

LA HABANA, Cuba. – La imagen que se ha vuelto viral en las redes sociales de un policía cubano con un pulóver de Superman pudiera ser un termómetro del punto crítico en que está la sociedad cubana mientras se cumple el 60 aniversario de “algo” que hace ya algún tiempo pocos se atreven a definir.

No es la primera, con policías cubanos, que describe una especie de licuefacción de aquel monolito tan pregonado en su fortaleza y resistencia que a algunos nos ha movido a pensar en ese refrán de “dime de qué alardeas y te diré de qué careces”.

Existen hasta retos en las redes sociales para ver quién sube la imagen más divertida de eso que, de cuerpo represivo, ha pasado a integrar el botín de los choteadores criollos a quienes sobran los chistes sobre policías como ayer abundaran sobre gallegos, pinareños, Pepes y Manolos.

Las redes están repletas de esos “poli-shows” cubanos, ya sea de estos protagonizando broncas con bicitaxistas rebeldes, decomisando una carretilla a un pobre vendedor callejero, intentando organizar un tumulto para subir a la guagua, sofocando una protesta de la oposición o impidiendo un acto de libre expresión ciudadana, episodios que han ayudado a que la imagen del cuerpo policial cubano cada vez sea más negativa. Y, como es usual en Cuba, la respuesta popular ha sido la burla.

Pero esas fotografías solo indican, a nivel de chiste, la profundidad de una grieta social y política donde cabe mucho más que agentes policiales. A ellas, ya risibles o condenables, pudieran sumarse cientos de miles más que bastarían, cada una por sí sola, para marcar las incongruencias entre la realidad que viven los cubanos de a pie y un discurso oficialista injustificadamente celebratorio, en tanto el año 2018 ha culminado con una economía que solo “ha crecido” en números rojos, a un ritmo igual de alarmante que el descontento popular.

Hay hoteles pero no hay pan. Aumenta el turismo pero no los salarios. Engordan las barrigas de los dirigentes mientras enflaquecen por la desesperanza, más que por el hambre, quienes esperan algo más sólido, tangible y provechoso que el cambio de una vieja Constitución que no les sirvió para mucho por otra nueva que, posiblemente, no les sirva para nada. Bueno, en dependencia de la calidad del papel en que se imprima, en especial de su poca o mucha aspereza.

Así, la vida de gran parte de los cubanos de a pie se ha reducido en los últimos sesenta años a planear la escapada definitiva o temporal, una moraleja derivada de lo que es un hecho indiscutible: en 60 años el logro mayor, más estable y en crecimiento constante de la revolución quizás radique en el empuje económico que los propios exiliados le han dado con sus remesas, algo que combina muy bien con esa fe que hoy tiene el gobierno comunista en calzar la frágil estructura con inversiones capitalistas. ¿Quién lo iba a decir?

Sesenta años de paradojas que han derivado en la nula confianza en que el mismo gobierno pueda solucionar aquello que descompuso. Una persistencia en el fracaso que ha obligado a casi todos, incluso dentro del propio poder o a su sombra, a pensar una vida fuera de Cuba para poder soportar un país cada vez más insoportable. De ahí que las familias en el poder sean como clase social, en proporción, tal vez las que más integrantes “aporten” a la migración o a los matrimonios de conveniencia con extranjeros. Los ejemplos sobran y no pienso, lectores, hacerles perder el tiempo enumerándolos.

Entre el “corralito migratorio”, provocado por el cese de los trámites consulares en la embajada americana, la agudización de la escasez, la indiferencia política de las nuevas generaciones y las diversas decepciones ideológicas que sufren las anteriores, a la olla de presión le han ido restando válvulas de escape y todo parece indicar que “la cosa” se vendrá abajo quizás  no por estallidos de protesta al estilo de una tardía o postergada “Primavera cubana” sino que la estructura cederá por su propio peso.

Las señales del aumento de las fracturas al interior del “oficialismo” están a la vista y no exclusivamente en las fotos sobre las que les hablaba al principio, al punto de que ya no es posible ni preciso referirse al tema (oficialismo) como una entidad sino como una masa en estado crítico que en cualquier momento nos estalla en la cara dejándonos perplejos a todos, pero más a quienes se han creído el mito de la prosperidad y la estabilidad de un sistema que hoy vuelve a demostrar que nunca ha sabido saltar del discurso a los hechos.

El entusiasmo por el reformismo raulista ha quedado sepultado donde mismo hoy yace el cadáver del aperturismo de Obama y, para quienes divisaron una luz al final del túnel, hoy solo queda lanzarse al abismo o guardar un minuto de silencio por el fin, es decir, un segundo por cada año en que hemos esperado, en vano, un cambio verdadero.




Serie “Cuba, 60 años” relata la resistencia de cubanos al régimen castrista

https://www.youtube.com/watch?v=RBwtyXQhPE0

MIAMI, Estados Unidos. – Radio y Televisión Martí, que emite para Cuba desde Miami, ha elaborado una serie documental titulada “Cuba, 60 años” para narrar la resistencia de los cubanos al régimen castrista, que el próximo 1 de enero cumple seis décadas.

El objetivo es desgranar la verdadera historia cubana, “no la reescrita durante 60 años por el régimen según sus intereses”, dijo hoy a Efe Tomás Regalado, director de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, ente oficial que gestiona Radio y TV Martí.

Tanto la serie documental, compuesta por siete programas de una hora de duración cada uno, como los 35 capítulos de radio de una hora también, son el resultado de un “trabajo concienzudo y muy completo” de investigación en los archivos audiovisuales del Congreso, la Universidad de Miami y la propia Radio y TV Martí.

“Utilizaremos todos los medios legales para que esta serie documental tenga difusión en Cuba”. “Y la está teniendo”, enfatizó Regalado.

Regalado aseguró que la señal de TV Martí llega “absolutamente” a la isla y han recibido “muchísimos correos” de cubanos donde expresan su “sorpresa” ante los datos de la historia real reflejada y desconocida por muchos en la serie.

Para la serie, además de una investigación minuciosa en archivos, Radio y TV Martí entrevistó a más de dos centenares de personas “protagonistas o víctimas” del régimen tras el triunfo de la revolución, precisó Regalado, exalcalde de Miami.

Videos inéditos de los golpes propinados por grupos dirigidos por la Policía política a las Damas de Blanco, que protestan pacíficamente en la isla, o testimonios de presos políticos antes de ser fusilados en los años 60 son algunos de los documentos históricos más impactantes.

Regalado destacó, por especialmente conmovedora, la parte del documental en que la madre de Pedro Luis Boitel, “el primer preso que murió en huelga de hambre en Cuba”, en 1972, cuenta de manera desgarradora sus sufrimientos y los abusos sufridos.

La emisión de la serie concluirá el próximo 5 de enero y, una semana después, el 12 de enero, se proyectará integra al público en el teatro Manuel Artime de Miami, en una “especia de maratón desde por la mañana” que tiene como objetivo mostrar la “verdadera historia de lo que pasó en Cuba” a todos.

Son ya 60 años de “dictadura, la dictadura más antigua del planeta en tiempos modernos”, puso de relieve el también periodista.

(EFE)