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Inundaciones en La Habana tras la entrada del quinto frente frío de la temporada

inundaciones La Habana

MIAMI, Estados Unidos.- Las lluvias asociadas al quinto frente frío de la temporada han dejado grandes inundaciones en La Habana, específicamente en la zona del mercado Cuatro Caminos, ubicado en los límites entre los municipios del Cerro y Habana Vieja, según una publicación del Canal Habana.

Las imágenes compartidas en Facebook, y de la autoría de Nelson Ricardo Sierra, de Radio Taíno, muestran que el agua cubría completamente las calles y aceras, y se ve a personas refugiadas en los portales de los edificios, mientras otras intentan caminar bajo la lluvia que dificultaba el tránsito de vehículos por la avenida.

inundaciones La Habana
Captura de pantalla

Las fotografías han generado una ola de comentarios en redes sociales de cubanos que lamentan el deficiente sistema de alcantarillado en la ciudad, lo que provoca recurrentes inundaciones.

“Es triste, año tras año pasa lo mismo” en La Habana, pero el gobierno no hace nada al respecto. “Las calles y alcantarillas llenas de basura por recoger, es una pocilga nuestra ciudad”, criticó una internauta.

“¿Cuándo harán algo al respecto? Se inundan las casas y todas las cosas que están dentro se echan a perder, sabemos que se adquieren con muchísimo sacrificio. Deberían darle solución”, dijo otra.

Por su parte, otra cubana escribió: “Hasta cuándo, caen dos gotas y Cuatro Caminos se inunda. No hagan tanto parque y resuelvan la situación de esas familias que viven sumergidas en el agua”.

El Centro de Pronósticos del INSMET había emitido este martes un aviso especial en el que alertaba sobre la posibilidad de tormentas eléctricas en el país debido a la entrada del quinto frente frío de la temporada, fundamentalmente en las provincias de Artemisa y Pinar del Río.

“En las últimas doce han ocurrido numerosas lluvias desde Pinar del Río, hasta Matanzas, más aisladas en el resto del país. El mayor acumulado se reportó en la estación de Punta del este, isla de la Juventud con 67 mm”, dijo hoy en su cuenta en Twitter.

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Sector privado salva al mercado Cuatro Caminos de las ruinas

Facha del Mercado Cuatro Caminos. Foto del autor

LA HABANA: El popular mercado Cuatro Caminos, ubicado en una concurrida manzana habanera, experimenta desde finales de 2016 un proceso de restauración y reconstrucción que lo devolverá a sus años de esplendor; labores ejecutadas por entidades no estatales.

Desde 2014 el Grupo de Inversiones Cimex, adjunto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), dio a conocer la intención de iniciar la remodelación del inmueble y reabrirlo bajo el concepto de Centro Comercial operado con su administración. Para ello, hizo una licitación de obra, en la cual Cooperativas no Agropecuarias (CNA) de la construcción ejecutarían un considerable monto del proyecto.

Actualmente, tres de estas formas de gestión privadas laboran en cuadrantes designados por los inversionistas. En un primer momento, a la cooperativa ARQDECONS le habían encargado toda la obra; luego, solicitó la entrada de otras CNA para completar en tiempo las labores, mientras ella asumía dos zonas.

Así llegaron la Primera de Plaza y Arqcons a cumplir con los espacios restantes. Solo el grupo Restaura, de la Oficina del Historiador de la ciudad y encargado de la reparación de la fachada del inmueble, constituye el único organismo del Estado que trabaja en Cuatro Caminos.

Obras de reconstrucción del Mercado Cuatro Caminos. Foto del autor

En un trabajo publicado por nuestro portal en 2017, Guillermo González, un funcionario del grupo ECUSE, principal contratista de la obra, declaraba que problemas en la infraestructura hacían complejas las labores en aquel entonces.

“Se tenía una idea de lo que encontraríamos, pero es prácticamente hacerlo todo de cero. Nos hemos encontrado con un edificio que en cualquier otra ciudad del mundo hubiese tenido que ser demolido por el grado de deterioro. (…) No será una obra fácil, sobre todo por la cantidad de recursos que demandará, la mayoría adquiridos en el extranjero”, señalaba.

Por otro lado, la ingeniera Anette Fereira, una de las técnicas que laboran actualmente en Cuatro Caminos, expone que esta obra y sus sistemas no tienen una alta complejidad. Su dificultad radica en el rescate de la estructura, para la cual se usan productos de remodelación muy efectivos que tampoco son nuevos para Cuba.

Obras de reconstrucción del Mercado Cuatro Caminos. Foto del autor

“Es el rescate de Cuatro Caminos de las ruinas, porque después del diagnóstico dado por la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas, del Ministerio de la Construcción (MICONS), se tenían dos opciones: demoler dejando solo el cascarón o remodelar con productos especiales, porque si demueles pierdes el valor patrimonial que tiene la obra”, aseguró la especialista.

Un reporte del sitio Cibercuba exponía que “pese a que las obras del nuevo Mercado Único comenzaron en 2014, los primeros años se invirtieron en estudiar las condiciones reales del edificio, su estructura y los pasos necesarios para rehabilitarlo. Muchos aspectos estaban seriamente dañados o deteriorados por el simple paso de los años o por el poco mantenimiento, entre ellos las redes de alcantarillado y de abasto de agua o el suministro eléctrico a la instalación”.

Anette Fereira ilustra que en estos momentos ejecutan funciones en el plano arquitectónico, porque “hasta ahora solo estábamos dándole vida útil a la instalación. La parte de la arquitectura en la que estamos ahora se vincula con las especialidades hidrosanitaria, eléctrica, mecánica, etc.”.

Además, esta ingeniera de la cooperativa ARQDECONS, aclara que todas las CNA incluidas en la obra maniobran a la par, pero se han distribuido la ejecución de los diferentes sistemas que formarán parte del inmueble.

Obras de reconstrucción del Mercado Cuatro Caminos. Foto del autor

Sin embargo, señala que “estamos parados en la cubierta esperando que llegue un suministro para terminarla, porque debía haberse concluido ya en todas las zonas. Lo que queda de la fase de restructuración son las columnas en la planta alta, un pedazo del entrepiso y la zona del almacén”.

Fereira anotó también que “ya se empezó a hacer en el plano arquitectónico el levantamiento de los módulos divisorios de los centros, las oficinas y los baños, los cuales empiezan, por cronograma, en agosto”.

A pesar de que intentan complacer las inquietudes de los inversionistas, siempre que sean viables, por el bienestar del proyecto y de los trabajadores, varios técnicos han notado dentro de su labor diaria la mala calidad de los proyectos, inconveniente que han identificado como otro de los problemas en la obra.

De acuerdo con Anette, esa parte corresponde a la empresa Cimex y “parece que ellos están acostumbrados a hacer chinchales, o sea, ponerle a un local carpintería nueva, falso techo y aire acondicionado; y Cuatro Caminos es mucho más complejo que eso. Nuestra manera de trabajar en obra va de que tú me entregas el proyecto y como todo tiene que estar ahí, yo no tengo que preguntarte nada más. Entonces, damos un pasito y encontramos problemas que nos frenan”, lamenta la ingeniera.

El oficial diario Granma consideró que este proyecto dejaría “un gran mercado para una gran ciudad”, toda vez que el Mercado Único de Cuatro Caminos, el cual será su nuevo nombre, tiene prevista su inauguración en diciembre de 2019 para celebrar el aniversario 500 de la capital cubana, unos meses antes de que este espacio arquitectónico citadino llegue a su primer siglo de existencia.

Obras de reconstrucción del Mercado Cuatro Caminos. Foto del autor

Este edificio fue durante décadas el centro neurálgico “de la vida comercial de vecinos de varios municipios que colindan en esa zona, y también por haberse convertido en punto clave del comercio de elementos vinculados a las prácticas religiosas afrocubanas”, apuntaba Cibercuba en su reporte.

No obstante, desde los noventa la gran instalación entró en una etapa de decadencia que la llevó a la utilización de una parte del espacio únicamente para la venta de productos agropecuarios y área de particulares, toda vez que el segundo piso, en donde se ofertaban servicios gastronómicos, permanecía cerrado.

El proyecto constructivo señala que el Mercado Único de Cuatro Caminos acogerá en su segunda planta a una moderna tienda de artículos para el hogar, una cafetería y algunas oficinas; en la primera habrá un mercado perteneciente a la cadena Cimex, una licorería, una confitería, los almacenes del edificio y espacios para el servicio de los trabajadores por cuenta propia.




Cuatro Caminos, un mercado popular extinto

LA HABANA, Cuba.- Para diciembre de 2019, el tradicional mercado de Cuatro Caminos dejará de ser la plaza popular que siempre fue desde su inauguración, en 1920, para transformarse en un lujoso centro comercial, a tono con ese plan de obras públicas con que el Gobierno cubano pretende demostrar la efectividad de sus planes de desarrollo.

El edificio, rico en significados históricos y culturales, tanto por su ubicación en una de las zonas más pobres de la capital como por ser epicentro de la vida mágico-religiosa de los ritos afrocubanos, pasará a ser administrado por el grupo CIMEX, actualmente integrado al sistema de empresas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Guillermo González, funcionario del grupo ECUSE, principal contratista de la obra en ejecución, aseguró a CubaNet que la rehabilitación del inmueble marcha según lo previsto en los planes, aunque algunos problemas de infraestructura han complejizado las labores.

“Estamos trabajando en las redes de alcantarillado y de abasto de agua al edificio, severamente deterioradas. También en el sistema de suministro eléctrico a la instalación. (…) Se tenía una idea de lo que encontraríamos pero es prácticamente hacerlo todo de cero. Nos hemos encontrado con un edificio que en cualquier otra ciudad del mundo hubiese tenido que ser demolido por el grado de deterioro. (…) Hay que sustituir todas las vigas de acero de los techos, recuperar parte de los cimientos que ya muestran señales del paso del tiempo. (…) No será una obra fácil, sobre todo por la cantidad de recursos que demandará, la mayoría adquiridos en el extranjero”, afirma González.

La magnitud de las obras ha intensificado las labores con el fin de ajustarse a los planes de entrega; de modo que los obreros, muchos de ellos pertenecientes a cooperativas privadas, realizan las faenas en turnos de hasta doce horas por salarios que suelen alcanzar los 3 mil pesos cubanos mensuales, el equivalente a unos 120 dólares, según declaraciones de Asela Pérez, también funcionaria del grupo contratista.

“Se trabaja en las labores de escombreo. (…) Como se trata de remover grandes volúmenes de materiales, de desmontar techos, eliminar estructuras que no permanecerán en el proyecto final, se han tenido que doblar los turnos, trabajar hasta altas horas de la noche, teniendo en cuenta que es un área densamente poblada, de mucho tránsito y que puede ocasionar molestias si se trabaja hasta la madrugada. Sin embargo, eso eleva los pagos por salario (…). La fecha de entrega es para finales del 2019 (…) Es una obra complejísima, donde incluso, en las fases finales, intervendrán empresas extranjeras, sobre todo de China, para garantizar que sea una obra de calidad. (…) Pudiera haber un pequeño atraso”, afirma Pérez.

Fuentes pertenecientes a CIMEX, que no desean revelar su identidad, han declarado a CubaNet que el que habrá de llamarse, a partir de 2019, Centro Comercial Mercado de Cuatro Caminos, será un complejo de tiendas dividido en dos áreas, una de ellas en los pisos superiores, donde habrá una galería comercial con más de una veintena de establecimientos para el expendio de ropa, zapatos, perfumería y bisutería, la mayoría de marcas reconocidas como Adidas, Puma o Giorgio; mientras que en los pisos inferiores, así como en los portales, se mantendrá la venta de las mercancías tradicionales que identifican al mercado.

Otras fuentes han señalado que, según se ha analizado en reuniones al interior del grupo CIMEX, los proyectos para la planta baja del edificio no contemplan el retorno de aquellos puestecitos populares, de venta de flores y objetos de la santería afrocubana, y mucho menos la reinstalación del mercado de productos agropecuarios.

“Lo más probable es que toda el área de la planta baja, el patio central, también los soportales, estén ocupados por restaurantes, bares y alguna que otra tienda, tal vez florerías de gran calidad, tiendas de artesanías, de especias, que recuerden en alguna medida lo que fue el mercado en sus tiempos, o hasta hace unos años. (…) Lo cierto es que será un Centro Comercial y ya no volverá a ser lo que fue antes”, aseguró a CubaNet un alto funcionario de CIMEX que desea mantenerse en el anonimato.

No obstante, aún no se ha tomado una decisión al respecto. Según declaraciones de Rolando Berrío, trabajador de CIMEX, “se ha hablado de mantener las ventas tradicionales pero no en el mismo edificio sino en los edificios cercanos, los que están en el entorno, para de cierto modo mantener lo que era la vida de la plaza (…). La idea es que el mercado se convierta en un centro de atracción para el turismo. De hecho, la idea partió de ahí. A los turistas les gusta ese tipo de contacto con la gente, con su cultura, pues ahí lo tendrán todo. Podrán observar la vida del cubano desde allí. (…) Es lo que se ha hablado pero aún no hay nada concreto. Hay mucha gente que se opone a que deje de ser un mercado popular. Pero al final se impondrá lo que queremos venderle al turismo”.

Personas entrevistadas en los alrededores del lugar, gente cuyas vidas están ligadas al mercado por diversos motivos, ofrecen opiniones encontradas sobre lo que será el edificio en los años venidos.

Para algunos será el fin de un modo de vida genuinamente popular; para otros, la esterilización de lo más auténtico de la cultura de las clases más pobres sin significar una mejora en las condiciones de vida de ese entorno urbano identificado como de los más humildes. También están quienes esperan que la restauración del mercado se traduzca en mejoría económica para el país y que no sea simple maquillaje; pero estos últimos son quizás esa minoría que, acostumbrada a los ritos mágicos, aún se aferra a los milagros.

Imagen de lo que será el proyecto final (Foto: Ernesto Pérez Chang)