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Presentan ante Senado ley que exige extraditar a fugitivos refugiados en Cuba

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MIAMI, Estados Unidos — Los senadores cubanoamericanos Marco Rubio (R-FL) y Bob Menéndez (D-NJ) presentaron ante el Senado de Estados Unidos una ley que exige al régimen cubano extradir a terroristas y fugitivos que reciben refugio en la Isla.

Bajo el nombre de Ley de Justicia para los policías Werner Foerster y Frank Connor, la iniciativa bipartidista establece como política oficial de Estados Unidos el requisito de extradición inmediata de todos los prófugos de la justicia que se encuentran en Cuba.

El objetivo de la ley es juzgar a los alrededor de 70 fugitivos de la justicia estadounidense que se mantienen en la isla caribeña bajo el amparo del régimen castrista, una lista en la que aparecen criminales ya condenados, como Joanne Chesimard y William Morales, cuyos delitos causaron la muerte de los mencionados policías del estado de Nueva Jersey.

“El régimen comunista en Cuba le ha brindado refugio a Joanne Chesimard, Guillermo Morales, Charles Hill, Víctor Manuel Gerena y otros criminales responsables de planificar y ejecutar crímenes violentos en contra de estadounidenses. Al hacer esto, el régimen les ha robado justicia a múltiples víctimas y sus familiares”, declaró el senador Marco Rubio.

El proyecto de ley exige al gobierno de Estados Unidos que “utilicen herramientas diplomáticas para asegurar la extradición de todos los fugitivos que residen en Cuba para enfrentar la justicia”.

“Hasta que el régimen entregue a estos fugitivos para que sean juzgados en los tribunales de nuestro país, Cuba no debería recibir asistencia de los contribuyentes americanos ni alivio de sanciones”, expresó Rubio.

Se estima que decenas de prófugos que han sido acogidos por el régimen cubano. Se trata, en la mayoría de los casos, de personas que han sido acusadas de delitos de secuestro, asesinato, y otras ofensas relacionadas con drogas.

Al respecto, Bob Menéndez señaló que es “completamente inaceptable que el régimen cubano siga ofreciendo refugio a criminales responsables de cometer actos atroces en Estados Unidos, incluyendo atentados terroristas, asesinatos de policías estadounidenses, secuestros de aviones y tráfico de armas”.

“Las familias de las víctimas de estos fugitivos, incluyendo muchas en el estado de Nueva Jersey, han pasado décadas sin poder lograr una resolución y ver que se haga justicia como resultado directo de las acciones del régimen cubano. Este proyecto de ley enviará un fuerte mensaje a estas familias de que el gobierno de los Estados Unidos no ha olvidado su sufrimiento, y asegurará que la cuestión de los fugitivos estadounidenses siga siendo una prioridad máxima para la política de los Estados Unidos hacia Cuba”, aseguró Menéndez.

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Criminales cubanos en EEUU encaran su deportación

Son varios los casos de "marielitos" que aún aguardan orden de deportación. En la imagen, llegada de un barco cargado de cubanos durante el éxodo de Mariel en 1980 (adst.org)
Son varios los casos de “marielitos” que aún aguardan orden de deportación. En la imagen se ve la llegada de un barco cargado de cubanos durante el éxodo de Mariel en 1980 (adst.org)

MIAMI, Estados Unidos.- La deportación de miles de delincuentes cubanos en EE.UU., tras el fin de la política de “pies secos, pies mojados”, podría tener un impacto significativo sobre numerosas familias del sur de la Florida, indica El Nuevo Herald.

La lista de cubanos que el gobierno federal podría deportar de vuelta hacia la Isla, de donde salieron en algunos casos hace más de tres décadas, asciende a 28 400. Todos los casos son de personas que quedaron en libertad tras cumplir sus condenas.

Entre los cubanos que han cumplido prisión, hay unos 2 000 homicidas.

El gobierno cubano se ha negado durante décadas a recibir a esos deportados, pero este jueves, autoridades del país antillano dijeron que estudiarían esa posibilidad, y tanto la parte cubana como la estadounidense dieron a entender que hay una disposición para negociar cada caso individualmente.

Gustavo Machín, el número dos de la Sección de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano, dijo que el gobierno estudiaría tomar en cuenta casos de cubanos que han “infringido las leyes” en EE.UU. y que “no pueden permanecer” en el país.

Durante décadas, los exreos cubanos han estado viviendo en EE.UU. bajo la supervisión de autoridades de Inmigración. 18 000 del total de “deportables” viven en Florida. Existen casos cuyos crímenes datan de poco después de 1980, cuando el éxodo del Mariel trajo a EE.UU. unos 125 000 cubanos.

El régimen cubano en aquel entonces aprovechó para vaciar cárceles y hospitales psiquiátricos, y enviar a los internos para el sur de la Florida en los barcos que venían a recoger familiares de cubanos que residían allí.

Jeh Johnson, secretario de Seguridad Interior de EE.UU., dijo el jueves que “según nuestro acuerdo con Cuba, también existe la posibilidad de que La Habana acepte el regreso de migrantes no contemplados en este acuerdo, pero caso por caso”.

Juristas del sur de la Florida que han estados siguiendo el tema dijeron al Herald que los delincuentes cubanos debían haberse deportado hacía tiempo. Marcos Jiménez, abogado miamense y ex fiscal federal del sur de la Florida, dijo que “los delincuentes convictos de origen cubano deben ser deportados si no pueden establecer una razón legal para que Estados Unidos no los envíe de regreso (…) y Cuba debe aceptarlos y cumplir la parte que le corresponde ahora que los dos países han restablecido las relaciones diplomáticas”.

Por otra parte, en Cuba permanecen docenas de fugitivos estadounidenses que Washington está reclamando hace años. Entre ellos destacan los casos de cubanos que han hecho fraudes al Medicare y luego han huido a su país.




Como en la pelota

LA HABANA, Cuba, marzo (173.203.82.38) – La desvergüenza de santificar a Gaddafi, tirano y criminal, en un momento en que sus hordas bombardean y arrasan con todo lo vivo en ciertas zonas de la Libia rebelde, es algo que desborda los colmos. Por lo que representa y por la absoluta impunidad con que se hace, tal vez pueda ocurrir únicamente en Cuba.

Muy tensos deben estar nuestros caciques por lo que se está jugando en Libia en este minuto, no porque incurran en la barbarie de querer engañar al pueblo acerca de un tema tan sensible -pues ello ha formado parte de su accionar cotidiano durante medio siglo-, sino por lo mucho que pueden comprometerse en el plano internacional, lanzándose a optar públicamente por el bando de los genocidas cuando todo el mundo civilizado se pone de acuerdo para condenarlos.

Se caen las alas del corazón al ver a esos pobres amanuenses del noticiero de televisión repitiendo que no hay pruebas de que el dictador libio sea responsable de la muerte de un solo inocente, y llamándole “partidarios de Gaddafi” a lo que en realidad es su ejército armado hasta los dientes para enfrentar al pueblo.

La mala noticia para los caciques, por más que demuestren, o finjan, no haberse enterado, es que hasta en Cuba resulta ya imposible ocultar o manipular verdades tan apabullantes. A veces uno mismo no se explica cómo, pero lo cierto es que, a diferencia de tiempos atrás, hoy, la mayor parte de nuestra gente se mantiene al tanto de lo que sucede realmente allende los mares.

Aunque en el caso de Libia ni siquiera necesitarían conocer los pormenores de la verdadera noticia. Será suficiente con que sepan que Muammar al Gaddafi es el mandamás absoluto en su país desde hace 42 años. Ese simple dato, más su amplio conocimiento de causa, le basta a los cubanos para una clara conclusión.

Y ya que una cosa lleva a la otra, nadie debe pensar que nuestra gente de a pie en La Habana se mantiene ajena, ni a lo que ocurre verdaderamente en Libia, ni a las razones por las que el noticiero hace el ridículo ante sus ojos (y el oprobio ante los ojos del mundo) tratando de vender gato por liebre.

Y no es todo. Como en la pelota, el desasosiego de nuestros caciques ante la tragedia libia puede estar guardando su momento culminante para el último inning.

Si en definitiva el mundo civilizado se aprieta el cinco y toma medidas consensuadas para impedirle a Gaddafi que continúe imponiendo su tiranía genocida y antipopular en Libia, se estará sentando un precedente que no va a permitirles a nuestros caciques dormir en paz en lo poco que les queda de vida.

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