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Cuba entre los diez países con mayor censura, advierte CPJ

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Cuba;
Cuba entre los diez países con mayor censura, según CPJ (Foto: Prensa Libre)

MIAMI, Estados Unidos. – Cuba ocupa el décimo lugar entre los países con mayores niveles de censura, según un reporte especial del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

Los otros nueve países que aparecen en la lista por encima de Cuba son, en ese orden: Eritrea,  Corea del Norte, Turkmenistán, Arabia Saudita, China, Vietnam, Irán, Guinea Ecuatorial y Bielorrusia.

En esos diez países, el gobierno ejerce un férreo control sobre los medios informativos.

Para confeccionar la lista el CPJ se basó en el empleo de tácticas en esos países, las cuales van desde el encarcelamiento y las leyes represivas hasta la vigilancia de los periodistas y las restricciones para acceder  a Internet y las redes sociales.

El informe del CPJ afirma que Cuba sigue  teniendo “el clima más restringido para el ejercicio del periodismo” en el continente americano.

Refiere el informe que los medios impresos y audiovisuales están bajo el absoluto control del Estado comunista de partido único, que, por ley, deben actuar conforme a los fines de la sociedad socialista.

El informe explica: “Aunque en la Internet se ha abierto cierto espacio para las informaciones críticas, el proveedor de servicio de Internet estatal, ETECSA, tiene órdenes de bloquear contenido objetable e impide el acceso a algunos blogs y plataformas de noticias críticos, según un informe del Open Observatory of Network Interference, que recopila datos sobre la interferencia en las redes.

Algunos periodistas y blogueros independientes utilizan sitios web que están alojados en el extranjero. El Gobierno arremete contra los periodistas críticos mediante el acoso, la vigilancia física y digital, las detenciones a corto plazo, los registros de viviendas y las confiscaciones de equipos.

Asimismo, la cobertura de desastres naturales es un punto sensible: las autoridades detuvieron a varios periodistas que informaban sobre las secuelas del paso de huracanes en octubre de 2016 y septiembre de 2017.

Según el informe Libertad de prensa de Freedom House, las autoridades también otorgan selectivamente los visados a periodistas extranjeros.

El CPJ, en su informe especial, cita el caso del periodista independiente  Roberto Jesús Quiñones, colaborador de CubaNet,  quien fue recientemente condenado a un año de privación de libertad, luego de ser golpeado y arrestado por la policía  cuando se encargaba de la cobertura de un juicio en Guantánamo.

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Un informe decepcionante e injusto

CPJ Cuba periodistas independientes Código Penal

Logo del Comité para la Protección de Periodistas (Twitter)

MIAMI, Estados Unidos.- El más reciente informe del Comité para la Proteccion de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) sobre la situación del periodismo en Cuba, más que decepcionante resulta preocupante. No es que sus autores estén desinformados acerca de la realidad cubana, sino que han manejado la información de que disponen para destacar, en detrimento del periodismo independiente tradicional, cuya presencia es escamoteada, el periodismo que se hace en la isla más o menos al margen del control estatal. Solo que la mayor parte de ese sector del espectro al que tanto interés dedican no está tan al margen de esos controles como parecen creer a pies juntillas los autores del informe, que son muy cándidos o demasiado optimistas acerca de las posibilidades de los informadores bajo las condiciones de una dictadura.

Este informe viene a reforzar una tendencia que desde hace unos meses se veía venir: la de invisibilizar y dar por terminado al periodismo más crítico con el régimen para presentar a los blogueros y periodistas oficialistas que colaboran en páginas extranjeras o en medios alternativos de reciente aparición —On Cuba, Periodismo de Barrio, El Estornudo, El Toque, Progreso Semanal, La Joven Cuba— como los nuevos protagonistas de un periodismo libre en la Isla.

Y decía que es preocupante porque este tipo de consideraciones salidas vaya usted a saber de dónde, que pretenden convencer de que Cuba cambia a pasos agigantados al compás de las reformas raulistas, se convierten en algo así como trending topics, se hacen virales y luego no hay quien las pare.

El informe obvia el hecho de que ese periodismo independiente que existe desde la primera mitad de los 90 y que desde entonces ha tenido que soportar la represión pura y dura, fue el que levantó el techo de las prohibiciones y posibilitó la existencia de esos medios alternativos, cuyos colaboradores se afanan en aclarar que no son disidentes  y se quejan de los regaños y amonestaciones que reciben de los mandamases, cual si fueran ovejas descarriadas.

Del periodismo crítico con el régimen solamente se hace referencia a 14ymedio, pero se alaba su tono equidistante. Por no tener ese tono, se ignora, por ejemplo, la existencia de Primavera Digital, que sigue apareciendo cada jueves en la red a pesar de que desde hace más de dos años no recibe un centavo de financiamiento. A propósito, cuando empezó 14ymedio hacía más de seis años que existía Primavera Digital, lo cual no impide que se siga repitiendo hasta la saciedad, como si fuese un mantra, que 14ymedio fue el primer medio independiente en Cuba.

Resulta loable que hayan aparecido estos jóvenes comunicadores de los medios alternativos que hablan de una Cuba más parecida a la real que la que pintan los medios oficialistas. Los hay excelentes, como Elaine Díaz, o los de El Estornudo, con su periodismo literario, y Harold Cárdenas, por qué no,  a pesar de sus pretensiones de “salvar a la revolución” y mostrarse más socialista que Marx y Engels juntos. Pero si se habla de calidad, en el campo de los independientes, los disidentes, quiero decir, están desde hace muchos años, derrochando oficio, periodistas como Miriam Celaya, Tania Díaz Castro, Iván García, Ernesto Pérez Chang, Juan González Febles, Víctor Manuel Domínguez, Jorge Olivera, entre otros.

Más que injusto, resulta ofensivo el enfoque que da el informe del CPJ al calificar de “mayoritariamente irrelevantes” a Radio y TV Martí. Sería interesante saber, teniendo en cuenta la potente interferencia electrónica con que choca y el bloqueo de su sitio web en Cuba, de qué modo pudiera ampliar su público y tener mayor relevancia, digamos que como la del periódico Granma o Radio Rebelde. Lo cual tampoco sería suficiente para el CPJ, que empata a tantos iguales a la prensa oficialista con Radio y TV Martí al asegurar que “se han convertido en cámaras de resonancia que sirven a ideólogos en los extremos opuestos del espectro político. Conforme están estructurados en la actualidad, ninguno es capaz de aportar el tipo de periodismo transformativo que pudiera contribuir a lograr los cambios añorados por la mayoría de los cubanos”.

Teniendo en cuenta que esa sección del informe fue escrita por Ernesto Londoño, un periodista  que de Cuba solo ve lo que quiere ver y hacer ver —¿se acuerdan de aquellos editoriales de The New York Times que preludiaron el 17 D?—, creo entender a qué cambios se refiere. Solo que no son exactamente esos cambios los que quieren la mayoría de los cubanos, que  aspiran con desesperación a otros de mucho más calado.

Tampoco es justo el informe al no conceder la relevancia que poseen a páginas como CubaNet, que no es que ocasionalmente esté bloqueada en Cuba, sino que ocasionalmente no lo estuvo durante cerca de un año. Desde hace varias semanas la volvieron a bloquear, igual que a Diario de Cuba, y a varios de sus periodistas los han arrestado y la policía política les ha decomisado sus equipos de trabajo. Sería interesante saber qué fórmula podría emplear CubaNet para estar en La Habana del mismo modo que On Cuba. Lo digo porque ambas son páginas radicadas en Estados Unidos y los periodistas que tributan a ellas son cubanos que viven en la isla…

Está muy bien la preocupación del CPJ por los periodistas cubanos, pero que sea por todos, por los oficialistas y semioficialistas —a veces cuesta diferenciarlos— , a los que últimamente les están apretando las tuercas todavía más; pero también por los independientes, los realmente críticos, los que no se quedan en la superficie o se esfuerzan por ocultar que se salieron definitivamente del “dentro de la revolución”: esos que en el informe del CPJ han sido minimizados o sencillamente ignorados.

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Luis Cino es un periodista residente en Cuba que se encuentra de visita en Estados Unidos




Reforma legal y acceso a internet, retos del periodismo en Cuba según el CPJ

Carlos Lauría, presidente del CPJ (iclep.prg)
Carlos Lauría, presidente del CPJ (iclep.prg)

NUEVA YORK.- Los dos grandes retos que enfrenta el periodismo en Cuba son reformar el marco legal que impide el pleno respeto a la libertad de expresión en la isla y economizar el acceso a internet entre la población, según un nuevo estudio publicado hoy por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).

“El acoso y la intimidación por parte de las autoridades, el vacío legal debido a la existencia de anticuadas y restrictivas disposiciones legales sobre la actividad de la prensa, y el limitado y costoso acceso a internet están frenando el avance de la libertad de prensa”, según el informe titulado “Conectar a Cuba”.

El director para las Américas del CPJ, Carlos Lauría, asegura que los periodistas y blogueros están abriendo nuevos espacios para la libertad de expresión y el periodismo emprendedor que hasta hace poco parecían “zonas vedadas”, pero al mismo tiempo denuncia que ese dinamismo contrasta con el “restrictivo marco jurídico”.

“El auge de la cobertura informativa independiente es una señal de una Cuba en cambio”, afirma Lauría, quien advierte que aún queda “mucho por hacer” porque la amenaza de la detención arbitraria, las ambiguas disposiciones legales y las limitaciones sobre el acceso a internet siguen frenando el avance de la libertad de prensa.

El informe menciona un proyecto conocido como “Operación Verdad”, vinculado a la Juventud del Partido Comunista, que según uno sus antiguos integrantes que habló con el CPJ, se encarga de supervisar las conversaciones en internet en busca de señales de disidencia y de responder con comentarios a periodistas y blogueros críticos.

El estudio destaca que la actual normativa, desde la Constitución hasta el Código Penal, limitan la capacidad de los periodistas de informar de manera crítica e independiente, ya que la Carta Magna aún prohíbe la propiedad privada sobre medios de difusión y estipula que los medios masivos deben ser de propiedad social o del Estado.

Además, el Código Penal sigue contemplando penas de hasta tres años de cárcel por calumniar, difamar o injuriar a los altos funcionarios públicos, y de hasta cuatro años de prisión por difundir noticias falsas que “pongan en peligro o que desacrediten el prestigio” del Estado.

El CPJ recuerda también que continúa vigente la Ley de Dignidad Nacional de 1997 que prevé hasta diez años de prisión por colaborar con “medios del enemigo”, o la Ley de Protección de la Independencia Nacional, que incluye penas de hasta ocho años por acumular, reproducir o distribuir materiales subversivos.

La otra piedra angular del informe se centra en el escaso acceso que tienen los cubanos a internet, lo que se convierte, según el estudio, en el mayor obstáculo para que los periodistas se vuelvan relevantes, ya que pese a los avances logrados en los últimos años, la mayoría de los contenidos todavía se consumen fuera de la isla.

El CPJ destaca, entre otros aspectos, que Cuba cuenta ya con la primera conexión de fibra óptica de alta velocidad, con un cable de internet submarino que conecta la isla con Venezuela desde 2013, y con el primer sistema nacional de correos electrónicos para teléfonos móviles.

Pero pese a las medidas que se han ido adoptando y las promesas de las autoridades para que en 2020 la mitad de la población tenga acceso a la red, Cuba sigue teniendo el índice de conectividad más bajo del hemisferio, con apenas 90 puntos de acceso público a wifi en toda la isla, según el estudio.

Cuba alega que es resultado del embargo y de las limitaciones de una economía en vías de desarrollo, pero desde la apertura de las relaciones con Estados Unidos en 2014, no se han anunciado contratos importantes sobre acceso a Internet, salvo un centro patrocinado por Google que es “más un gesto simbólico que una solución”.

Por todo ello, el CPJ recomienda que se permitan las cooperativas de prensa o medios privados, que se fomente un ambiente que estimule a la prensa estatal a funcionar de forma independiente y a informar de manera crítica, y que se acabe con las citaciones, detenciones breves y el acoso a los periodistas independientes.

(EFE)