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El corta y pega, plagio a la cubana

Copiar y pegarLA HABANA, Cuba. — El Tribunal Municipal de Marianao, sancionó a siete personas  “por impresión, distribución y comercialización de exámenes de ingreso a la Educación Superior en la provincia La Habana”. Pero las sanciones no agotan el fraude académico. Hay otras formas de plagios.

Ivette Díaz Pérez, de 35 años, residente en  Guanabo, Habana del Este, madre de Julio, de 8 años, saca tiempo para ayudar en las tareas escolares al varoncito en quinto grado, además de ella ocuparse del pugilato por la alimentación diaria.

Pero, ¿cómo ayudar a Julio en buscar información sobre Jilma Madera (1915-2000), si desconocía sobre la escultora cubana y su colosal Cristo de La Habana, inaugurado el 25 de diciembre de 1958, la mayor escultura del mundo hecha por una mujer?

Ivette, como la gran mayoría de los cubanos no posee computadora, mucho menos conexión a internet. Tampoco posee enciclopedia. Telefoneó al profesor Gonzalo solicitándole ayuda, quien su laptop. La tarea de Julito fue evaluada “Bien”. Pero, ¿aprendió realmente el niño quién fue su famosa coterránea?  Las fuentes de internet debieran ser complementarias, no principales.

Profesores de noveno grado indicaron a sus alumnos conseguir en préstamo en la biblioteca pública la novela Cecilia Valdés del cubano Cirilo Villaverde (1812-1894) -cuyos restos simbólica y curiosamente descansan en el aula magna de la Universidad de La Habana-  para su estudio como parte del programa escolar. Pero la bibliotecaria dijo a los adolescentes que solo disponían de cuatro ejemplares y no podían prestarlos por su avanzado deterioro. La profesora decidió narrarles a sus alumnos pasajes de la novela y dictar datos biográficos del autor. ¿No estará Cirilo Villaverde molesto en su tumba?

Es costumbre tolerada que maestros y profesores acepten el “corta y pega”, que no “pega” en el cerebro del educando por los escasos o nulos resultados de enseñanza de lo reproducido.

corte-y-pega2También es frecuente el procedimiento de ordenar trabajos con imágenes (láminas) y frases recortadas de revistas, periódicos y ¡hasta de libros de texto!,  fijadas sobre papel o cartulina. Otra forma de corta y pega, pero sin internet ni computadora. Sin embargo, son exámenes evaluativos. El alumno reproduce mecánicamente y el profesor da puntuación con algún que otro descuento por errores ortográficos. El educando apenas aprende, no esfuerza sus neuronas porque no media análisis personal ni colectivo.

El aprendizaje depende mucho de los conocimientos, preparación, habilidades y experiencia del educador, al estimular la lectura individual, la investigación, descubrir la vocación del educando, prepararlo para su incorporación al mundo laboral.

Las computadoras en escuelas están dedicadas a clases de computación. Es preocupante no usarlas como biblioteca virtual para consultas académicas, máxime que las tradicionales bibliotecas por lo general  presentan escasez de libros o deterioro de parte del fondo bibliográfico, como ocurrió con Cecilia Valdés.

Sin pasar por alto que niños y jóvenes comparten cargas hogareñas y apenas tienen tiempo, ni hábito, para estudiar en bibliotecas y apenas para realizar los deberes escolares y recreación por carga familiar.

El presbítero Félix Varela (1788-1853), uno de los fundadores de la nación, nos enseñó: “Los colegiales aprendan a pensar y decidir por sí mismos”, deberá estar muy molesto en su urna funeraria,del Aula Magna de la Universidad de La Habana, por el cauce que toma la enseñanza “copia y pega” en nuestra educación escolar.