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Consumo de carne en Venezuela es uno de los más bajos del mundo

Venezolanos protestan ante la escasez. Foto AFP

MIAMI, Estados Unidos.- En Venezuela todo está en crisis, y ahora el consumo de carne se ha convertido en uno de los más bajos del mundo, con solo tres kilogramos por año, apenas un 14% de la cifra registrada en 2016 ante la pronunciada caída de la demanda, según un reporte de Infobae.

El sector ganadero se ha visto gravemente afectado por diferentes frentes de la crisis económica, tales como el aumento de los costos (falta de combustible, encarecimiento de los insumos y asuntos de inseguridad), lo que complica la producción, explicó Adan Celis, presidente de Conindustria.

“Pero el problema más grave es la caída de la demanda, la destrucción del ingreso del venezolano”, aseguró la funcionaria en una entrevista con Unión Radio.

Según las cifras de la Confederación de Industriales, esta situación hizo que “en los últimos tres años el venezolano esté consumiendo de 21 kilos de carne al año, solo tres”, aunque Celis no aclaró si se refería al consumo de carne en general o solo al sector vacuno. De todos modos, es una cifra sumamente baja en comparación del resto del mundo.

Argentina, uno de los países que más consume en la región (y ha tenido un descenso en los últimos años), tiene una cifra casi 16 veces mayor en carne vacuna, con 49,6 kilos per cápita, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados.

Los tres kilos anuales de Venezuela la llevan a un nivel mínimo para Occidente y similar al de los países más pobres del planeta. En base a datos de la FAO, actualizados hasta el 2013 y con inclusión de todos los tipos de carne, el promedio registrado en Etiopía es de 7 kilos; en Ruanda, de 8 kilos, reza el informe.

En tal sentido, Celis indicó que los ganaderos venezolanos ansían un cambio.  “Siguen defendiendo los rebaños, el empleo de sus colaboradores y trabajadores de una forma muy valiente, arriesgando todo, apostando a que el país va a salir adelante. Cuando haya el cambio que se va a producir, están dispuestos a volver a aumentar sus rebaños y aumentar sus empleos”, expresó.

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Adiós a la libreta

LA HABANA, Cuba, enero (173.203.82.38) – Un señor se detiene a observar la tablilla en una bodega de la calle Belascoaín, en Centro Habana, donde se venden, mediante la libreta de racionamiento, productos normados. Luego de leer lo que viene encabezado con el gancho de “Oferta especial 2011”, el jabón de baño “liberado”, al precio de cinco pesos; seis pesos, la pastilla de jabón de lavar y ocho la pasta dental, exclama: “¡Yo pensé que eran los mismos que se venden en la shopping!”.

A pocos metros de ahí, desde finales de diciembre, en un agromercado estatal también se venden de manera liberada e ininterrumpida las variedades de frijoles que habitualmente se distribuyen por la libreta de racionamiento. Dado que la administración estableció la venta de cinco libras por persona para “evitar el acaparamiento con fines ilícitos o no”, los consumidores hacen la cola una y otra vez, cosa de apertrecharse, porque piensan que mañana la venta colapsará, sin dudas.

El suministro de granos, carnes, embutidos y productos de aseo personal, destinados a la venta liberada, está “garantizado” por los organismos encargados de la “seguridad alimentaria”. Se priorizan las ciudades de mayor población. Las zonas periféricas, en tanto se disponga del transporte necesario, entrarán en el circuito.

No se sabe cuál será la última casilla de los racionamientos que se irá a bolina. Se especula que la lucha está entre las siete libras mensuales de arroz, los fósforos, el aceite y el cuarto de pollo mensual por persona. El café ya sobra entre los productos subsidiados. Tampoco sabemos que será de las bodegas, si se transformarán en pequeños centros comerciales, fondas para la seguridad social o almacenes de alimentos.

En cinco décadas de revolución ningún alimento o servicio se ha ofrecido con regularidad, ni siquiera los que se comercializan a precios astronómicos en divisas. ¿Qué sucedió poco después de que el arroz y la papa se dejaron de vender por la libreta a finales de 2009, aun cuando el primero aumentó sus índices de importación, y la producción del tubérculo se incrementó?

La papa (ahora “liberada”) llega a los establecimientos con la misma periodicidad que en sus tiempos de subsidio, sólo que su precio de venta aumentó cinco veces (de 20 centavos a un peso la libra). En cuanto al arroz, sabemos de los problemas en las grandes colas, cuando se vende en los agros mercados seleccionados, por municipio.

Se cuestionó durante años si desaparecería o no la libreta; hoy ya es un hecho que desaparecerá, y la mayoría de los cubanos se resiste a su fin, por considerarla ahora una ayuda para la alimentación del hogar los primeros 10 ó 15 días del mes. Muchos deseamos que nunca hubiera nacido, o que se le hubiera dado sepultura, tanto a ella como a la revolución que la inventó, el mismo 24 de marzo de 1962.

El hecho es que los días están contados para la libreta de abastecimiento y la gente parece pensar: Acaparemos hoy o lloraremos por los portales mañana. Tal vez con otro diseño y algunos productos esenciales, responderá sólo a las necesidades de jubilados, casos sociales o enfermos que requieran una dieta especial.

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