1

Cambio y trueque, de vuelta al comercio primitivo

LA HABANA, Cuba.- Antes de salir a la calle y enfrentarse a las colas de las tiendas desabastecidas, Caridad Acea revisa “Cambio y Trueque”, el chat de Telegram dedicado, en principio, al intercambio de alimentos y artículos de primera necesidad.

“Reviso el chat para enterarme qué hay, y así quizás puedo cambiar algo de lo que me dan en la bodega, como los frijoles, que puedo prescindir de ellos”, dice Caridad, quien a los 73 años se adiestró en el manejo de las redes sociales para desafiar la crisis alimentaria del país.

“La otra opción es: si tú tienes el picadillo que yo quiero, y pides una bolsa de leche, y yo sé quien la vende; salgo, compro la leche y hago el trueque”, añade la anciana.

En el chat se pueden encontrar artículos básicos como leche, café, granos, aceite, pollo, picadillo, dentífricos y jabón, todos los que encabezan la lista de desabastecimiento en la red de tiendas que tiene el pueblo como única opción de suministro. El formato del anuncio es sencillo: cambio, quiero, y si tiene o no transporte.

“#Cambio bolsa de leche de 1 kilogramo, sellada, papel sanitario, detergente y natilla de 1 kilogramo. #Quiero perritos negros (color de la envoltura), jamonada de pollo, picadillo (pavo) Golden Maple. #Centro Habana, sin transporte, pero me acerco a un punto medio”, describe uno de los anuncios del chat.

La nueva alternativa otorga a las mercancías el valor de cambio basado en la carencia existente en la red de tiendas pertenecientes al gobierno.

“#Cambio juguete súper héroe Spiderman Iron (15 CUC). #Necesito leche amarilla sellada, 3 kilos”, cuya ausencia en el mercado informal disparó su valor de 2.50 a 8 CUC el kilogramo.

De la venta al trueque

La compraventa de los cubanos comenzó en Internet a través de sitios como Revolico, Porlalivre, Bache cubano, entre otros proscriptos por las autoridades. La llegada de los datos móviles en el 2018, por su parte, generó mayor intercambio en redes sociales, consiguiendo agrupar en toda la Isla a 61 628 personas en chats como CubaCompraVenta, donde alrededor de 2 000 usuarios permanecen en línea durante el día.

Los chats nacionales de compraventa tienen sus similares en provincias como Matanzas, con 847 usuarios, y Holguín con 844. Cambio y Trueque, entretanto, creado en junio de 2020, cuenta ya con 415 usuarios en La Habana, aunque la nueva tendencia online del trueque comercial se ha dispersado en los chats de varias regiones del país.

Que los cubanos hayan ido de la compraventa en redes al intercambio de artículos de primera necesidad es una de las tantas respuestas a la crisis económica permanente, consecuencia de la devaluación de las dos monedas que circulan en la Isla, y la manera que han encontrado de burlar la persecución de las autoridades contra este negocio en las redes sociales.

“Recuerden que este grupo es de intercambio y trueque, no es un grupo para lucrar con la necesidad ajena”, escribe el administrador, con el objetivo de prevenir cualquier intento de venta semejante a los chats para comprar y vender, catalogados por la prensa oficial como “los huecos negros del comercio en Cuba”.

Los cubanos están arrinconados por las malas políticas económicas que devalúan las dos monedas circulantes, y la nueva tendencia al trueque, llamada por los economistas “indigenización del mercado”, describe el drama de la escasez y criminaliza a quienes la causan.

Pocas salidas le quedan al pueblo de la Isla para mantenerse en la supervivencia. Acudir al sistema primitivo de trueque en busca de medicinas, a cambio de alimentos ausentes en el mercado, alivia la salud, pero multiplica las carencias.

Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.




Delirio cubano por Panamá: entre falsificaciones y frenazos

Cuba Panamá cubanos migrantes

cuba panama paquetería compraventa negocios
Una de las tiendas dirigidas a cubanos en Panamá (foto del autor)

LA HABANA, Cuba. – A menos de un mes de comenzado el otorgamiento de las llamadas “tarjetas de turista” en la Embajada de Panamá en La Habana, un recurso migratorio que exime de tramitar el visado oficial a algunos cubanos que solo viajarían a realizar compras en el país istmeño, ya se han reportado varios casos de fraude y falsificación de los documentos requeridos en tal proceso.

Tanto a la salida de Cuba como a la entrada en Panamá, se ha intensificado el control de la documentación de quienes viajan haciendo uso de una tarjeta de turista que apenas presenta elementos de seguridad en su diseño, más allá de la acuñación de un código numérico y un sello ordinario muy fáciles de reproducir en cualquier impresora doméstica.

Lo mismo ha sucedido con los carnés de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) ‒entre los documentos exigidos por el consulado panameño‒, lo que ha determinado el congelamiento de la entrega de nuevas licencias a “Trabajadores por Cuenta Propia” como solución de emergencia ante el incremento de las solicitudes en los últimos treinta días, algo que muchos no dudan en relacionar, además, con la voluntad gubernamental de apelar a cualquier pretexto para frenar el éxodo de mano de obra hacia el sector no estatal.

“No se están otorgando más licencias”, asegura una funcionaria de la ONAT consultada con respecto a los temas de los viajes a Panamá: “Después que se anunció lo de las tarjetas se recibieron miles de solicitudes sobre todo para aquellos oficios cuyos impuestos son menores. Era uno de los requisitos de la embajada panameña que la persona tuviera una licencia de trabajador por cuenta propia (…), eso fue suficiente para que la gente viniera en manifestación. (…) De pronto, como por magia, había cientos de mecanógrafos, repasadores, vendedores de maní”.

Por otra parte, algunos cubanos que han logrado llegar a Panamá bajo el amparo del nuevo procedimiento, dicen sentirse tratados como delincuentes al ingresar a ese destino de viaje donde habrían llegado como “turistas” o, en última instancia, como “gente de negocios”.

“Al entrar a Panamá nos separan y nos llevan a una salita aparte donde nos piden todos los documentos, incluso hasta el carné de la ONAT, lo revisan todo, hacen muchas preguntas, nos miran con cara de malos (…). Está bien que te pidan todo lo que quieran, están en su derecho, pero no que nos aparten como si fuésemos narcotraficantes o asesinos buscados por la Interpol, es así como nos miran quienes esperan en la cola y no saben. Somos turistas, y en todo caso hasta gente de negocios (…). Están virando a mucha gente que no tienen bien los papeles”, comenta uno de los viajeros que hizo uso de la nueva tarjeta.

“A la salida de Cuba, igual. Te revisan una y otra vez la tarjeta y los carnés pero bueno, uno aquí (en Cuba) ya está acostumbrado a esas cosas, a que te miren mal y te pregunten a dónde vas y qué piensas hacer”, asegura el mismo entrevistado.

En tal sentido, varios oficiales de migración en el Aeropuerto de Tocumen, Panamá, han confirmado a CubaNet que desde los primeros días se han detectado viajeros que presentaron documentos falsos, como la tarjeta de turista y el carné de la ONAT, aunque ha habido algunos casos de personas que han rellenado mal las tarjetas o han tachado cosas, lo cual ha sido causa de la anulación y, por tanto, también han sido retornadas a Cuba.

“Las primeras tarjetas las daban sin rellenar, para que la misma persona lo hiciera en su casa, ahora lo están haciendo en el mismo consulado porque ya son muchos los casos de gente que no sabe hacerlo o estropea la tarjeta”, dice un señor que aguarda su turno para recoger su permiso de entrada a Panamá.

Provocadas en buena medida por el contrabando de turnos para las entrevistas, realizado por cubanos residentes en el exterior que se encargan de acaparar las capacidades para luego revenderlas a través de internet o de contrapartes en la isla, por precios superiores a los 200 dólares, las dificultades para obtener un visado panameño han convertido la opción de la tarjeta de turista en un alivio para quienes desean viajar, y no cuentan con ahorros en bancos cubanos o desean emprender de inmediato negocios individuales de contrabando, en un país donde se ha vuelto generalizado y crónico el desabastecimiento.

panamá cuba visado compraventa paquetería negocios
Tarjeta de turista entregada por el consulado panameño (foto del autor)

“Para el visado normal se necesita una cuenta en el banco por 500 dólares americanos como mínimo pero también encontrar quien saque el turno para la entrevista, que no baja de 200 pesos (dólares) (…), para la tarjeta, si eres cuentapropista, solo tienes que sacar pasaje y pagar 20 pesos (dólares) sin hacer cola”, explica una mujer que dice además haber hallado en esta facilidad una vía para comenzar un negocio como revendedora, mientras paga una licencia “artificial” como repasadora.

Los rumores, no confirmados por ninguna fuente oficial hasta el momento, sobre la posibilidad de que, más adelante, las personas que obtuvieron la tarjeta de turista y que después retornaron a Cuba en el tiempo previsto pudieran calificar automáticamente para una visa ordinaria con validez por cinco años, ha provocado una verdadera fiebre de solicitudes.

Lo anterior ha repercutido no solo en el aumento de los precios de los pasajes en aerolíneas como COPA, donde los itinerarios de ida y vuelta superan hoy los 800 dólares (poco menos de los que cuesta un viaje a Moscú, otro de los destinos preferidos por los contrabandistas cubanos), cuando antes apenas alcanzaban los 600; sino, además, en maniobras muy parecidas a frenazos por la parte cubana que van desde la congelación de licencias hasta la inmovilización de las navieras que transportan cargas desde la Zona Libre de Colón, creándose un cuello de botella en las importadoras panameñas que solo cuentan con los limitados servicios de la estatal cubana Aerovaradero, con tarifas demasiado elevadas para quienes habían planificado invertir menos dinero enviando las cargas por barco hacia Cuba.

Los cambios repentinos, y hasta cierto punto precipitados, en los requisitos de visado de los cubanos que desean viajar a Panamá, sobre todo la introducción de la tarjeta de turista, han sido medidas del gobierno panameño no solo en virtud de las buenas relaciones diplomáticas con La Habana sino, además, a raíz de estudios económicos que muestran un estimado de más de 2 mil millones de dólares que salen anualmente de la isla, provenientes de una iniciativa privada que debe acudir a mercados foráneos y al contrabando de mercancías para sostenerse, en un contexto económico y político adverso donde no participa en igualdad de condiciones que las instituciones estatales y los empresarios extranjeros.




Compraventa de casas en Cuba se ha convertido en un negocio millonario

Barrio El Vedado, La Habana (Foto Internet)

MIAMI, Estados Unidos.- La compraventa de casas en Cuba ha resultado en un negocio millonario capaz de mover un valor monetario cercano a la mitad del Producto Interno Bruto de la isla, señala un estudio publicado en la revista CubaGeográfica, editada en Miami. Tal es así que una casa de dos plantas y seis habitaciones en Santa Fe, una zona costera al oeste de La Habana, se vende por $ 1,5 millones de dólares, y otra casa “de lujo capitalista de los años 50 en la mejor zona de Miramar”, otro barrio exclusivo de la capital, se oferta por $600,000.

Cálculos conservadores del autor del estudio en cuestión, el sociólogo y urbanista Carlos García Pleyán, aseguran que el volumen de la venta de casas en la isla se estima en 37 mil millones de pesos anuales, [unos $1,5 mil millones] cerca de la mitad del PIB que reportó el gobierno entre el 2011 y el 2014.

“Puede que el mercado haya alcanzado unas 100.000 transacciones anuales, pero ya en el año 2015 parece que comenzó a descender su volumen. En estos momentos, las restricciones migratorias impuestas por Estados Unidos en los años recientes han contribuido a contraer el mercado”, señaló.

Citando el reportaje publicado por El Nuevo Herald, la compraventa de casas fue autorizada en el 2011 y a partir de ahí se suscitó un boom en el mercado inmobiliario. Según el experto, quien reside en La Habana, en el 2012 se reportaron 45,000 casas vendidas y 88,000 en el 2013.

El mercado está claramente dividido en propiedades que oscilan entre los 5.000 y los 25.000 CUC, situadas en barrios periféricos y más al alcance de la población local, y otras en mejor estado en lugares céntricos, turísticos y cerca del mar, con precios a partir de los 50,000 y hasta un millón de CUC. Un CUC, la moneda convertible cubana, es equivalente a $1,13.

Entretanto los precios de las casas varían, el salario medio anual en el sector estatal es de unos 360 CUC anuales de lo que se desprende que en este segmento interviene capital extranjero.

“Muchos cubanoamericanos han invertido en casas en la isla, ya sea como vivienda o para abrir un negocio administrado por sus familiares. Aunque los extranjeros no pueden adquirir directamente las casas, muchos emplean a terceras personas en Cuba”, explicó García Pleyán.

La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba tienen los precios de viviendas más altos. Entre los lugares más caros se encuentran el balneario de Varadero en Matanzas y los municipios capitalinos de Playa, donde están los exclusivos barrios de Miramar y Siboney; y Plaza, donde se encuentran el popular Vedado y Kohly, una zona residencial en la que viven muchos militares cubanos.

El portal de compraventa de casas en Cuba, porlalivre.com, arroja más de 1,000 anuncios de propiedades por encima de los $100,000 actualmente, de ellos, cuarenta y tres se refieren a propiedades que superan el medio millón de dólares, la mayoría en La Habana.

El adjetivo “capitalista” precede varios anuncios en Porlalivre, lo cual se emplea para indicar que la construcción del inmueble precedió a 1959, lo que le agrega valor a la propiedad, por considerársele de mejor calidad constructiva.

“Es un apartamento capitalista en un 1er piso, por la avenida L, a media cuadra del Habana Libre”, indica un anuncio publicado el 2 de agosto. Sus dueños piden $100,000.

Un clasificado sobre una casa en esa misma zona incluye instrucciones precisas sobre el pago: “Dinero en Canadá, 400,000 dólares en EEUU, 200,000 CUC en Cuba y $200,000 dólares [en] Cuba”.

Los precios exorbitantes por los cuales se puede vender un inmueble en Cuba no aparecen en los contratos de venta finales, en los que los compradores y vendedores usualmente se ponen de acuerdo para poner una cifra cercana al valor nominal de la propiedad que aparece en su título de la propiedad.

Al respecto, el pasado año el gobierno fijó valores referenciales mínimos para la venta de casas, a partir de su ubicación y otros criterios, con el fin de recaudar más impuestos. Pero aún así, la diferencia entre los valores fijados por el gobierno y los precios reales en el mercado son enormes.

María Rodríguez, una agente inmobiliaria o “gestora de compraventa”, como se le conoce en Cuba, dijo que los dueños de las propiedades millonarias que se ofertan a través de internet son cubanos, pero que los compradores de este tipo de propiedad son extranjeros o “repatriados”. La mujer dijo que una venta de este tipo de propiedad puede tomar “meses y años”.

Los “repatriados” son cubanos emigrados que han regresado a vivir a Cuba. Muchos no residen realmente en la isla pero han adquirido la residencia permanente para recuperar derechos como la posesión de viviendas.

Los “emigrados” por su parte, son aquellos cubanos que residen por más de dos años en el extranjero, quienes pierden su residencia permanente en el país y varios derechos sobre la propiedad, civiles y políticos. Este proceso puede revertirse a través de un trámite conocido como “repatriación”.

Los cubanos que retornan, aquellos que reciben remesas de familiares en el extranjero, cubanos con prósperos negocios así como artistas y deportistas, han conformado una nueva clase que, junto a los extranjeros, está provocando un proceso de gentrificación en la capital, señala García Pleyán.

Este proceso se hace más evidente en zonas como La Habana Vieja, en las que este tipo de compradores se ha hecho incluso de edificios enteros, con el objetivo de convertirlos en Airbnbs y hostales para turistas, pese a leyes que lo prohíben.

El gobierno, cuyos hoteles compiten por los viajeros con estos hostales privados, respondió recientemente con más regulaciones para la compraventa de casas en zonas turísticas como La Habana Vieja y Varadero. Las medidas, publicadas en la Gaceta Oficial, tienen como objetivo controlar el “incremento poblacional” pero también controlar la competencia del sector privado para que no se “afecten los programas de desarrollo turístico”.




La soga cada día más apretada

Foto Cubasi

LA HABANA, Cuba.- Las permutas, donaciones, compraventa y acciones de construcción en las viviendas, cuartos, habitaciones y locales ubicadas en los polos turísticos, notablemente Varadero, La Habana Vieja y Centro Habana, serán autorizadas por el Ministerio del Turismo (MINTUR), según la Resolución Conjunta No. 01/2018 de ese organismo y los ministerios de la Construcción (MICONS) y el Instituto de Planificación Física, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria No 37, el 24 de julio.

Las restricciones después de 1959 han abarcado los lugares donde residen y vacacionan los dirigentes bajo diversas denominaciones, y se ampliaron con la Ley General de la Vivienda No. 65 de 1988, modificada por el Decreto-Ley No. 322 de 2014, y el Decreto-Ley No. 331, que fija dentro de las zonas de desarrollo económico las de alta significación para el turismo. En la Resolución Conjunta No. 01/2018, se aduce además que una de las reglas que tiene presente el delegado del MINTUR en la región correspondiente es “mantener el equilibrio de la población residente y evitar su incremento”. En Varadero y las playas del este de La Habana existe la prohibición de asentamiento desde hace decenios.

En cuanto a La Habana Vieja y Centro Habana, las autorizaciones de permuta, donación y compraventa de viviendas “se tramitan conforme a la legislación específica” para estas áreas, según el artículo Nuevas reglas sobre la vivienda en zonas de alta significación para el turismo, de Juventud Rebelde, publicado el 31 de julio. La baja capacidad hotelera y de servicios, en momentos cuando el gobierno determinó que el turismo sería “la locomotora de la economía” (término no original cubano), la ampliación de las categorías autorizadas al trabajo por cuenta propia, y la autorización a la compra-venta de una vivienda y una casa de veraneo por cada propietario en 2011, facilitaron el auge de la renta de habitaciones, restaurantes, paladares,  gimnasios, y otros servicios. Incluso en las muy controladas zonas de La Habana florecieron estos negocios, debido a los altos precios de los hoteles y establecimientos estatales, y la gran afluencia de visitantes de Estados Unidos.

Fidel Castro permitió el turismo, fundamentalmente de los países socialistas europeos en la década de 1980, y por la crisis económica de los años 90 autorizó el impulso de este sector mediante la empresa Gaviota, de las Fuerzas Armada, que alcanzó un total de 600 000 turistas. El primer emprendimiento con un socio extranjero fue el hotel Meliá Sol Palmera de Varadero, inaugurado en 1990.

Sin embargo, el Cuba rush se ha disipado, influido por el inmovilismo gubernamental cubano y la política de Donald Trump. En 2017 se recibieron 4,7 millones de visitantes, de ellos 619 777 estadounidenses, y el MINTUR aspiraba incrementarlo a 5 millones en 2018. En el primer semestre, el gobierno reconoció el descenso en un 6,5% respecto a igual período del año anterior, para un total de 2.5 millones, alrededor de 150 000 estadounidenses menos, por lo que resulta improbable que se logre la cifra proyectada, incluyendo la temporada alta de noviembre y diciembre. Probablemente el descenso haya sido mayor, teniendo en cuenta que el presidente Miguel Díaz-Canel informó, entre las causas de la tensa situación en las finanzas externas, sin dar cifras, las afectaciones a los ingresos previstos en el turismo, el pasado 22 de julio en la Asamblea Nacional. Canadá, Alemania y España son los principales emisores de visitantes.

La repercusión positiva de la apertura a los cuentrapropistas para el desarrollo local y la economía se constata en Trinidad, villa colonial preservada por sus habitantes, que fue reconocida como Ciudad Artesanal del Mundo por el Consejo Mundial de Artesanía, al integrar un grupo de solo 30 lugares en el planeta, según reportó el noticiero de la televisión cubana el 31 de julio.

Por otra parte, el incremento del control sobre la compraventa de viviendas podría tener el propósito de limitar las inversiones de los cubanoamericanos y extranjeros que adquieren los inmuebles y abren negocios a través de familiares y socios residentes en el pequeño archipiélago.  Los precios de las propiedades, los costos de remodelación y equipamiento, resultan imposibles de cubrir con esfuerzo propio por la mayoría de los cubanos. Las donaciones también se han utilizado con esos fines.

¡Prepárate para lo que viene!, decían muchos cubanos al llegar el nuevo presidente. Apenas 100 días después de ascender Miguel Díaz-Canel, comentan disgustados que no se equivocaron, porque fue para peor. Los cubanos han constatado que Díaz-Canel reforzó las prohibiciones con una batería de resoluciones y leyes que redactó mientras se afianzaba como primer vicepresidente

 




Entran en vigor nuevas restricciones para compraventa de casas en Cuba

(EFE)

LA HABANA, Cuba.-  EL Gobierno cubano aumentó las restricciones para la permuta, donación, compraventa y construcción de viviendas en “zonas de alta significación para el turismo”, trámites que a partir de hoy deben ser autorizados en primer lugar por el Ministerio de Turismo (Mintur) antes de pasar a la Dirección de Vivienda.

Las normas, publicadas en la Gaceta Oficial de la República, afectan a territorios como el balneario de Varadero y los municipios de Centro Habana y Habana Vieja – centros de la actividad turística en la capital cubana-, y están orientadas a “mantener el equilibrio de la población residente y evitar su incremento”.

El Mintur velará por que las solicitudes de permutas, proyectos de compraventa y construcción “no impliquen incremento poblacional ni de nuevos propietarios” ni se “afecten los programas de desarrollo turístico”.

“Una vez recibido el pronunciamiento favorable del delegado del Ministerio de Turismo correspondiente a la zona, el director municipal de la Vivienda emite resolución en la que autoriza lo solicitado”, indica el nuevo procedimiento.

A partir de noviembre de 2011, el Gobierno cubano autorizó por primera vez en 50 años la compraventa particular de viviendas, aunque mantuvo el límite de un inmueble por propietario, que puede también ser titular de una casa de veraneo situada en una ubicación distinta.

Además de proteger los intereses de la actividad turística, una de las principales fuentes de ingreso de la isla caribeña, la resolución publicada esta semana también podría prevenir la especulación inmobiliaria y las ventas a precios exorbitantes de casas situadas en zonas patrimoniales como La Habana Vieja.

El incremento de estas operaciones coincide con el auge turístico que ha experimentado la isla en los últimos años.

Esas transacciones involucran con frecuencia a ciudadanos extranjeros, que pagan a testaferros cubanos para sortear la prohibición a foráneos de comprar viviendas en Cuba, una práctica que también incentiva actividades ilícitas como el blanqueo de capitales.

La escasez de vivienda es hoy uno de los problemas sociales más sensibles y acuciantes en la isla, que registró a finales de 2016 un déficit superior a 880.000 hogares en todo el país, donde existen 3,8 millones de hogares, según los últimos datos oficiales disponibles.

En grandes urbes como La Habana y Santiago de Cuba la situación es crítica.

Unido a esto, las ventas de casas en Cuba han alcanzado precios prohibitivos para la gran mayoría de los cubanos, que ganan menos de 30 dólares al mes frente a los varios miles que deben pagar para comprar una vivienda.

(EFE)