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¿Qué sucede cuando un negocio privado pasa a manos del Estado?

“Atenas de Cuba” está donde antes se estableciera “Galaxia” (Foto: Vladimir Turró)

MATANZAS, Cuba.- La discoteca por cuenta propia “Galaxia” llegó a ser el centro recreativo más popular de toda la provincia de Matanzas. Sus atractivas ofertas colocaron a este proyecto cultural audiovisual entre los más preferidos por los jóvenes. Sin embargo, la felicidad no duró mucho tiempo; a sus dos años de creada, la afamada instalación fue cerrada “por corrupción”, según informaron en su momento las autoridades provinciales en el periódico local Girón.

De nuevo la excusa fue la prostitución, el tráfico de drogas y el lavado de dinero, según informó una fuente policial bajo condición de anonimato.

Construida en lo que fuera antes el cine Bahía, ubicado en la zona de Peñas Altas en la ciudad cabecera de la provincia homónima, el inmueble fue inaugurado en julio de 2015 y promocionado por todo lo alto por los medios de prensa de la localidad. En su inauguración además estuvieron presentes personalidades del gobierno provincial.

Su ambiente acogedor logró conquistar inclusive a los visitantes extranjeros instalados en el polo turístico de Varadero, quienes se fueron haciendo cada vez más asiduos.

Todos querían conocer “Galaxia”, el espectacular establecimiento recreativo nocturno que apostaba por satisfacer las demandas de sus visitantes. Para lograrlo su creador, Yohervis Rodríguez Martínez, contrataba variados grupos musicales de renombre nacional, tales como Los Ángeles, Yomil y El Dany, Habana D’Primera, entre otros. Y los precios no podían ser mejores, explicó un exparqueador del centro nocturno que pidió no se revelaran sus datos por miedo a represalias.

El proyecto logró convertir, con esfuerzo privado, un espacio que estuvo cerrado por casi 20 años, en el centro recreativo más atractivo de toda la localidad.

Sin embargo, el 4 de mayo de este mismo año una nota de prensa muy breve emitida por la Dirección Provincial de Cultura anunciaba el decomiso y cierre temporal del inmueble. Aquello conmocionó a muchos de sus asiduos visitantes, quienes no entendían los motivos que conllevaron al cierre.

La nota de prensa decía así: “Con la intención de proyectar una mejor propuesta cultural se transfirió el centro cultural audiovisual ‘Galaxia’ a la Empresa de Servicio Culturales ARTEX S.A. Con sede en el antiguo Cine Bahía de la ciudad de Matanzas, ‘Galaxia’ surgió desde julio de 2015 y actualmente no presta servicios debido a reajustes en su objeto social”.

“En los próximos días se informará a través de los medios de comunicación provinciales sobre la reapertura y ofertas de la instalación, para ello se estudian los gustos y preferencias del público al que será destinada”, concluía la nota.

Interior del club ‘Galaxia’ cuando aún funcionaba (Captura de pantalla/Vladimir Turró)

El diario provincial Girón además publicó un reportaje a dos páginas donde se hacía alusión a la supuesta corrupción del dueño de “Galaxia”. Todos los que tenían que ver con el centro fueron arrestados, incluso hasta los trabajadores, atendiendo a que la mayoría eran familiares del dueño, según detalló la fuente policial citada al principio de este reportaje.

Poco tiempo después nació el nuevo centro recreativo “La Atenas de Cuba”. Pero para varios entrevistados en Matanzas, el nuevo local no le llega ni a los talones a lo que fuera antes la “Galaxia”.

¿Pero entonces qué pasó con la intención de proyectar una mejor propuesta cultural?

Un empleado del nuevo centro confesó a CubaNet, bajo condición de anonimato por miedo a perder su empleo, que las presentaciones de orquestas nacionales disminuyeron “en un 99 por ciento”, producto de la falta de presupuesto para pagar a los artistas.

“Los grupos musicales más populares piden demasiado dinero por sus presentaciones, por eso no los podemos contratar (…) Los días que más o menos se llena el lugar son los domingos. Claro, que nunca como cuando la era de ‘Galaxia’. Ya casi nadie viene, ahora la gente más bien prefiere irse para la discoteca ‘La Salsa’, que está muy cerca de aquí. Esa sí se repleta, o de lo contrario prefieren ir a ‘Tropicana’, que está un poco más adelante; esas discos tienen mejor música y una propuesta más atractiva para los jóvenes”, explicó.

En ese sentido, otro empleado de la Dirección Provincial de Cultura expresa que los directivos de estos centros recreativos hacen sus propuestas a los jefes, pero alega que en la mayoría de las ocasiones no son aprobadas por las altas instancias del ministerio.

“No es que dependa de ellos totalmente, lo que a veces hay administradores arriesgados y actúan por su cuenta, pero si los descubren los despiden”, aseguró.

Yaneisi, quien visitaba “Galaxia” muy a menudo, asegura que ese centro nocturno ya no es lo mismo.

‘’Eso nunca más volverá a ser lo que era antes. Imagínate, como era particular el dueño siempre estaba arriba del detalle. Ahora que pertenece al Estado la música es malísima, pero además las ofertas en el bar escasean, por eso la mayoría de los matanceros preferimos ‘La Salsa’, que está mucho mejor. Se llena a tope”, confirmó Yaneisi a este diario.

Al respecto Osnán Juárez comenta que el drástico cambio en el centro recreativo era de esperar, ya que, según él, “los establecimientos particulares siempre van a funcionar mejor que los estatales”.

“Los particulares no les pierden ni pie ni pisada a sus negocios, porque como es lógico, es su dinero el que está en juego, nadie hace un negocio para perder. En tanto el administrador de un centro estatal siempre va a cobrar su salario funcione bien o mal, así que les da lo mismo”, apuntó.

Ibis Pérez por su parte advierte que el mayor enemigo de “Galaxia” fue haber ganado tanta popularidad, y refiere que por eso fue a parar a la mira de las autoridades.

“Yo visitaba esa discoteca casi todos los fines de semana y te aseguro que nunca vi droga ni prostitución. Para mí lo que sucedió ahí fue que, como las otras discotecas de la zona son estatales, se les estaban quedando vacías y no recaudaban dinero. Entonces buscaron una excusa para cerrar ‘Galaxia’. Eso es lo que yo pienso que debió haber pasado”, señaló Ibis.

Asimismo Osniel Valdivieso opina que “Galaxia” ha sido el mejor centro recreativo que tuvo la ciudad de Matanzas. “En los meses de vacaciones, hacía actividades hasta para los niños con payasos y todo, pero además podías reservar el local para cualquier celebración. Ahora que pasó al Estado ya no es así”.

Marlen Pimentel por su parte alega que los centros estatales con más éxito son los que están destinados fundamentalmente al turismo extranjero.

“El Estado invierte mayormente en centros que le generen importantes ganancias, y eso generalmente es en el turismo, pero a los emprendedores cubanos sí les interesan todos los mercados, incluido el nacional, que probablemente le deje más ganancia”.




‘Chicos Sarao’, el mercadeo de la piel

LA HABANA, Cuba.- Tatuarse el logo de la compañía Sarao Night Club gana seguidores entre los jóvenes cubanos.

El proyecto Sarao se dedica a la producción y promoción de eventos musicales. Especializados en la música electrónica y el reggaetón, abarcan dos de los géneros más seguidos por los jóvenes.

Todos los viernes y sábados tienen una fiesta electrónica en los Jardines de la Tropical donde se alternan disyóqueys como Legardi, Jones, Frank Kale y DJ Pausa. Evento popular, dado que suele ser el punto central de una especie de “circulo fiestero” que nace en el Parque G y encuentra allí su punto fuerte antes de regresar al conocido lugar del Vedado.

El proyecto también se presenta los fines de semana en el Salón Rosado de la Tropical, tiene una peña en el club Don Cangrejo y produce todos los años el Festival de Música Electrónica Sarao Night Club, celebrado durante su edición más reciente en Brisas del Mar.

Fue en este festival donde hace dos años se lanzó la idea de tatuarse el nombre de la compañía. Yoandry un joven de 23 años, recuerda: “Estábamos en la mejor parte y Michel, que es el animador de las fiestas, dijo que todo el que se tatuara el logo podía entrar gratis a los eventos de Sarao. Siempre antes de las once de la noche”

Aunque en un principio muchos dudaron hasta el punto de asegurar que eran “una leyenda urbana”, los tatuajes empezaron a hacerse notar.

Los “Chicos Sarao”, como suelen llamarse entre ellos, no pagan la entrada a los eventos. Tampoco tienen que hacer la fila para entrar.

Aun así, esto solo se hace viable en los Jardines y Salón Rosado de la Tropical, donde la entrada cuesta por lo regular 2 CUC. Las peñas del Don Cangrejo que presentan artistas como Divan y Kelvis Ochoa suelen cobrar la entrada entre 15 y 30 CUC; allí, asegura Yoandry: “No importa si te tatúas Sarao en la frente, tienes que pagar”.

Rolando, un joven entrevistado, defiende esta medida: “Es normal, por algún lado tiene que entrarles dinero”.

Durante mucho tiempo en los Jardines de la Tropical no se cobró la entrada a las mujeres. Esto fue un incentivo para los “Chicos Sarao”, hombres en su totalidad. Rolando comentó su experiencia: “Estaba súper enganchado porque allí te podías encontrar tremenda cantidad de frikis que venían del parque G y esas son tremendas locas. Yo soy repa pero la verdad es que el lugar era bastante tranquilo, porque los frikis se fajan menos y me podía relajar un poco. Como tengo el tatuaje tenía dos CUC para comprarme lo que apareciera”. Yoandry asegura: “Tu sabes uno nunca tiene un peso en el bolsillo y a esta edad siempre estás buscando una ‘jevita’. Así que era el negocio perfecto”.

Las fiestas en la Tropical siguen siendo auspiciadas por Sarao. Pero la decisión de cobrar la entrada a las mujeres provoca que no sean tan intensas como antes, aseguran varios de los entrevistados. El número creciente de “machos con tatuaje” provoca pérdidas al lugar.

Javier, un tatuador del Cerro, asegura haber hecho al menos 20 tatuajes con el logo. En tanto Luis Ernesto, de Alamar, recuerda un día en que hiso 15 tatuajes y piensa que en total debe haber hecho unos 30: “Todos más o menos discretos, pero visibles. Se han dado casos de tatuajes pequeños y luego si no se pueden leer fácilmente tienes que pagar. Aunque alguno me pedía que se lo tatuara bien grande en la espalda o las piernas”.

El precio por un tatuaje ‘estándar’ de Sarao es 5 CUC. Ambos artistas concuerdan en que podría haber un aproximado de 500 jóvenes con el cartel.

La práctica ha recibido críticas. Felipe, estudiante de filología entrevistado por CubaNet, piensa que “es una locura”.

“Por ahorrarte 2 CUC te estás marcando de por vida ¿Y si la compañía cierra? Parece sacado de Mercaderes del Espacio”, comenta.

Augusto, panadero del Cerro, bromea con que “ahorita se ponen CUPET para tener gasolina gratis o ETECSA para que no les cobren el teléfono. Van a parecer periódicos”.

En tanto los “Chicos Sarao” defienden su decisión y dicen no estar arrepentidos. “Mira, en este país nada es regalado. Yo creo que lo único gratis que me han dado es esto”, comenta Yoandry.

“El único problema que tengo es que fue mi primer tatuaje y me dolió un mundo. Por lo demás todo está okey. Es un dinero que me ahorro porque voy todos los viernes y no siempre tengo los 2 CUC de la entrada”, dice Rolando.

En tanto, Javier cree que “es una decisión muy personal de cada quien. Aunque uno no esté de acuerdo, no hay porque decir que es una estupidez. Simplemente hay que pensar que a mucha gente el cálculo le parece acertado”.




Sin billetes no hay gozadera

disco 3LA HABANA, Cuba. -Las necesidades recreativas de los cubanos pasan por el mismo dilema que la satisfacción de sus imperativos básicos, como La alimentación, el vestir y una atención médica de calidad. Todo se reduce al dinero, y cómo conseguirlo.

Un gran sector de la sociedad –sobre todo los jóvenes- busca desconectar la presión de sus días de trabajo y estudio dedicando los fines de semana a bailar, beber, reunirse con amigos o encontrar pareja; y para ello, acude a Centros Nocturnos y Discotecas.

Precios inaccesibles

Ramiro Díaz Comelier, un joven de 21 años que estudia enfermería, nos habla de sus experiencias para acceder a un poco de esparcimiento.
Según el joven, “la entrada a las discotecas, donde la música está a cargo de los DJs, cuesta entre 3.50 y 5.50 dólares, pero las que son amenizadas por orquestas y agrupaciones musicales, la entrada puede costar entre 12 y 27 dólares, aproximadamente. ¡Imagínese los inventos que hay que hacer para conseguir ese dinero!”.

Ramiro expresa su abierto desacuerdo con estos precios, asegurando que “es vergonzoso que un ciudadano cubano -trabajador o estudiante- tenga que pagar estos precios injustos para disfrutar de unas horas de esparcimiento, después de haberse pasado toda la semana trabajando y estudiando”.

Delincuencia

Por su parte, Rolando Sarmiento, un ingeniero eléctrico de 27 años, que asiste con frecuencia a estos centros recreativos, expresó que “en mi opinión, hay algo que es mucho peor que el precio de las entradas; y son los Choros”. Sarmiento explicó que los llamados “Choros” es un nuevo fenómeno delictivo, cuyos autores son carteristas que asedian de forma silenciosa a las personas que acuden a estos centros.

Club nocturno cubano (foto del autor)
Club nocturno Scheherazada (foto del autor)

El ingeniero eléctrico comentó que “lo que hace más peligrosos a los Choros es la dificultad para identificarlos. La mayoría de las veces son mujeres; mujeres jóvenes y bonitas que están muy bien vestidas y perfumadas; adornadas con cadenas y pulseras de oro. De manera que nadie puede imaginarse que una persona con esa apariencia te pueda robar”.

Karla Sofía Mustelier Delgado, una bailarina de 23 años, asegura que los responsables de velar por la seguridad de los participantes prohíben a las mujeres llevar carteras o bolsos a las sesiones de baile. “A las extranjeras –la mayoría europeas- se les advierte que el dinero deben llevarlo en una bolsita, con un cordón atado a la cintura y por dentro de la ropa, para evitar que les roben. Es tan dramático y bochornoso que la realidad supera la fantasía”.

Altas medidas de seguridad

Ricardo Claxton Leliebre, un joven de 27 años, graduado de Técnico en Contabilidad, se refirió al incremento de personal entrenado dentro de los establecimientos recreativos, y el especial cuidado en las medidas de seguridad.

Nos dice Claxton Leliebre que “en la puerta de cada establecimiento hay un portero que registra a los hombres que entran, para evitar que puedan pasar armas blancas, drogas o bebidas alcohólicas; incluso, en algunas discotecas ya se están utilizando mujeres en el servicio de protección; porque se han dado algunos casos en que los hombres usan a sus acompañantes mujeres para que estas sean las que les pasen la bebida, las drogas o las armas. Yo sé que esta medida es un poco molesta, pero con este método se garantiza la tranquilidad en estas actividades”.

Pero la mayoría de los entrevistados coincidieron en afirmar que las discotecas atendidas por el Estado son muy inseguras y mal abastecidas; excepto la de los hoteles importantes como la del Meliá Cohíba, Hotel Nacional, Habana Libre y otros, donde hay mucha afluencia de extranjeros.

Portero del club Scheherazada (foto del autor)
Portero del club Scheherazada (foto del autor)

Los clubes privados son más seguros

Sin embargo, para Natalia, una Joven de 34 años que prefirió ocultar el resto de su identidad y cuyo esposo trabaja como personal de seguridad en un Centro Nocturno Privado, los clubes particulares resultan más seguros y creativos.

Y terminó diciendo: “No podemos olvidarnos que cuando las cosas son propias uno las cuida más; y lo más importante para el dueño de un negocio es el bienestar de los clientes. Al gobierno solo le importa cuidar su imagen ante los extranjeros, por eso los clubes y discotecas de los grandes hoteles parecen cárceles con música”.

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