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Con más del 98% de las mesas escrutadas los chilenos dijeron No a la nueva Carta Magna

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MIAMI, Estados Unidos.- Con más del 98% de las mesas escrutadas, el 62% de los chilenos votaron No a la opción de aceptar la nueva carta magna, respaldada por el presidente Gabriel Boric, informan este domingo en la noche varios medios de prensa.

El referendo fue apoyado hasta el momento de redactar esta nota por el 38 % de los electores chilenos, lo que ratifica la vigencia de la actual Ley Fundamental. Sin embargo, el pasado mes de julio Boric anunció que de ser rechazo el nuevo texto en octubre apostaría por otro proceso constituyente.

De momento está previsto que el mandatario chileno ofrezca un mensaje en cadena nacional.

De acuerdo a una nota de Infobae, los líderes de todos los partidos políticos han sido convocados a una reunión este lunes en el palacio de La Moneda (sede de Gobierno) para analizar los resultados del plebiscito constitucional celebrado este domingo.

“Por especial encargo de Su Excelencia, el Presidente de la República, tengo el agrado de invitar a usted, en su calidad de presidente/a de partido con representación parlamentaria, a un espacio de diálogo transversal sobre los desafíos que debemos enfrentar como país para dar continuidad al proceso Constituyente”, reza la invitación difundida por medios locales.

El pasado julio Boric dijo en una entrevista al canal local Chilevisión que “de ganar la alternativa ‘Rechazo’ (la nueva Constitución), lo que va a pasar es que vamos a tener que prolongar este proceso por un año y medio más (…) Tiene que haber un nuevo proceso constituyente. Va a tener que discutirse todo de nuevo, a partir de cero”.

El nuevo texto constitucional respaldado por el presidente Gabriel Boric busca reemplazar a la Constitución Política de Chile promulgada en 1980, tiempos de la dictadura del general Augusto Pinochet, y fue preparado por la Convención Constitucional surgida del plebiscito de octubre de 2020 (cuando el ‘sí’ a la reforma constitucional tuvo un apoyo del 78%), que a su vez fue consecuencia de la ola de protestas violentas en el país y su represión.

El proyecto de Constitución que hoy votan los chilenos fue elaborado en 12 meses y en su borrador final cuenta con 388 artículos organizados en 11 capítulos.

En su primer artículo, parte de los principios y disposiciones generales, se establece que “Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural, regional y ecológico”.

Asimismo, se establece que el país “se constituye como una república solidaria”. “Su democracia (de Chile) es inclusiva y paritaria. Reconoce como valores intrínsecos e irrenunciables la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza”.

Noticia en desarrollo…

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Cubanos y chilenos

LA HABANA, Cuba, julio (173.203.82.38) – A pesar de la gran diferencia, los recientes casos de corrupción en que se vieron involucrados los chilenos hermanos Marambio y algunos funcionarios cubanos de los sectores de la Alimentación y la Aeronáutica Civil, me hicieron recordar que cuarenta años atrás, en 1971, la conexión de otro cubano con un chileno causó también trastornos a los gobernantes cubanos. Me refiero a los escritores Heberto Padilla y Jorge Edwards.

El poeta Padilla había caído en desgracia en 1968, cuando su poemario Fuera del juego, premiado en el concurso nacional de la Unión Nacional de Escritores y Artista de Cuba (UNEAC), fue calificado como contrarrevolucionario por la presidencia de esa institución. El chileno Edwards, por su parte, fue nombrado por el Presidente Allende a fines de 1970 como el primer representante del gobierno de la Unidad Popular en Cuba.

El recelo con que Fidel Castro contempló siempre a los intelectuales, motivó que, no obstante la amistad entre ambos mandatarios, la presencia de Edwards en La Habana afrontara tropiezos desde el primer momento. Nadie acudió a recibirlo al aeropuerto, y después, en lugar de habilitarle una residencia adecuada para el funcionamiento de la embajada, lo confinaron a una habitación del Hotel Habana Riviera.

La caótica situación económica en que se encontraba la isla luego del descalabro de la zafra de los diez millones y el ambiente represivo que acallaba cualquier manifestación contestataria, convencieron a Edwards de que no era ese el tipo de socialismo que deseaba para su patria. Tal vez por esa razón se acercó a los intelectuales menos adeptos  al gobierno, entre los que sobresalía Padilla. Se dice que el poeta y su esposa Belkis Cuza Malé  visitaban frecuentemente a Edwards en el hotel.

Las autoridades cubanas, sin dudas intranquilas por el rumbo que podía tomar esa amistad, aprovecharon el momento en que Allende decidió reemplazar a Edwards, para elaborar su respuesta. Según cuenta el chileno en su libro Persona non grata, justamente la noche antes de su salida de la isla rumbo a París, varios carros de la policía arribaron a la vivienda de Padilla y se lo llevaron detenido. Una acción que de inmediato provocó la condena internacional, e indujo a numerosos intelectuales que hasta el momento habían simpatizado con la revolución cubana, a romper definitivamente con ella.

Edwards fue citado para la sede de la cancillería, y Fidel Castro y el canciller Raúl Roa reprobaron su trabajo diplomático. Castro le comunicó que le había dado las quejas a Allende, y que hubiese preferido mil veces que el representante chileno hubiera sido un minero, y no un escritor.

El acercamiento entre cubanos y chilenos ha sido en más de una ocasión fuente de desasosiego para los gobernantes de la isla.