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Amplían cementerio de Santa Clara ante ola de muertes por COVID-19

Cementerio de Santa Clara, COVID-19, Cuba

MIAMI, Estados Unidos. — Las autoridades de la ciudad de Santa Clara se han visto obligadas a ampliar el cementerio local ante el aumento de muertes por COVID-19, informó la emisora provincial CMHW.

Un reporte de la periodista Dalia Reyes Perera señala que las empresas de Construcción y Montaje, Mantenimiento Constructivo y la de aseguramiento a la Educación (Epase) “laboran incesantemente para la ampliación del cementerio local de Santa Clara y la construcción de miles de nichos y bóvedas ante la triste realidad que pudiera provocar la COVID-19”.

“Este camposanto se amplía ahora mismo como parte del proceso inversionista que se venía planificando para este año, pero también debido a las graves consecuencias, lamentables y dolorosas consecuencias que está ocasionando la COVID-19 en nuestro territorio y en nuestro país”, indicó la reportera.

Reyes Perera destacó que el colapso de los cementerios no es un problema exclusivo de Cuba, ya que se ha extendido a muchos países que han sido afectados por la pandemia.

Tanto la periodista como otros funcionarios de la construcción en la provincia de Villa Clara aseguraron que en el territorio “no hay fosas comunes” y que los muertos han recibido una “honrosa y digna sepultura”.

La ciudad de Santa Clara se encuentra al borde de un colapso sanitario por causa de la pandemia de COVID-19. El aumento de los ingresos ha dejado sin reservas de oxígeno al hospital Arnaldo Milián Castro, principal centro médico de la provincia.

Este lunes Villa Clara reportó 520 casos y cuatro muertes correspondientes a la jornada de ayer. Del total de contagios del día, 311 correspondieron a Santa Clara.

De acuerdo con el reporte oficial del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), tres de los fallecidos eran del municipio cabecera y otros dos de Ranchuelo.

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Denuncian colapso en los servicios del cementerio general de Sancti Spíritus

Cementerio general de Sancti Spíritus

Cementerio general de Sancti Spíritus
Cementerio general de Sancti Spíritus (Foto Escambray)

MIAMI, Estados Unidos. – La situación del cementerio general de Sancti Spíritus, en funciones desde mediados del siglo XIX, comienza a generar inquietud entre los pobladores de ese territorio. Así lo recoge el diario provincial Escambray, que denuncia las malas condiciones en que se encuentra el recinto desde hace varios años.

Según el rotativo, el cementerio se encuentra completamente atestado, hecho que repercute en la calidad de los servicios que ofrece. También se señala la inexistencia de un crematorio y las malas condiciones en que se encuentran los cuartos de necropsia.

“Muchas veces han dicho que van a hacer uno nuevo, con un crematorio, pero no sé cuándo. Anualmente aquí llegan alrededor de 1 200 cadáveres”, comentó a Escambray Magalys León, que administra la instalación desde hace quince años.

El crecimiento urbanístico de la zona ha hecho que el camposanto haya quedado dentro de una zona netamente residencial, colindante con viviendas, centros gastronómicos y de servicios, una situación que también genera molestias entre los pobladores.

De igual forma, el Departamento de Higiene y Epidemiología del Policlínico Norte ha calificado el cementerio como “centro de riesgo ambiental”. La preocupación radica en que cuando transcurre el tiempo establecido para desenterrar los cadáveres, se queman las ropas y las cajas en un horno sin condiciones que esparce el humo contaminante por los alrededores.

La administradora de la instalación precisó que también hay dificultades para para la exhumación en los nichos, aunque, supuestamente, ya están entrando los materiales para la construcción de otros nuevos.

“Aprovechamos para levantar bóvedas gaveteros donde se exhuman los cadáveres y hasta en las propias calles. Con esto y los osarios voy resolviendo. Además, tenemos bóvedas y guardarrestos particulares que ayudan”, indicó la funcionaria.

Como el mal del cementerio provincial de Sancti Spíritus es estructural, muchos creen que la única solución al problema pasa por levantar uno nuevo.

En un futuro, se prevé la construcción de uno frente a la llamada Loma del Santo, un área periférica en la carretera hacia Jatibonico. La instalación incluiría un crematorio dentro y el costo total de la obra se calcula en 1 800 000 pesos.

Datos de la Dirección Provincial de Comunales dan cuenta de que en Sancti Spíritus existen unos 42 cementerios. Aunque, en teoría, todos reciben mantenimiento sistemático, el que más problemas tiene es el del municipio cabecera.




‘Trabajo voluntario en el cementerio’

LA HABANA, Cuba.- “La decadencia de los cementerios, lo difícil de conseguir las flores y el alto precio de las mismas hacen de este día una pesadilla para mí, me deprimo mucho al llegar al cementerio y observar el mal estado y abandono que tiene todo, hay tumbas que ya ni se ven porque la hierba las cubre, todo es muy deprimente y a nadie parece importarle el pésimo estado en que se encuentra todo, para comprar unas flores para llevarle a mi mamá que también casualmente en esta fecha es el aniversario de su muerte tuve que pagar 8 CUC que es casi la mitad de mi salario”, comenta con lágrimas en los ojos Tania Oliva, que como muchos cubanos desde horas tempranas trataban de buscar flores para sus familiares fallecidos.

El origen de la tradición del Día de los Fieles Difuntos se remonta al año 980 y en Cuba se le rinden cultos y honores a los que ya no están entre nosotros llevando flores, algunos pasan horas sentados para ese día “hacerles compañías”.

“La más arraigada tradición es llevar flores a los seres queridos, se visitan las tumbas y se limpian, yo personalmente tuve que regresar a  mi casa y buscar un machete para poder cortar todas las hierbas que cubrían el nicho de mi madre, aquí le pagan un salario al personal de mantenimiento, pero realmente es muy poco lo que se hace para conservar el lugar”, comentó para este diario Julio Cesar Ramírez, que se encontraba sentado junto a la tumba de su madre.

En cada cementerio existe un lugar destinado donde descansan los “héroes internacionalistas”, que dieron su vida por la “revolución” en misiones militares en Angola, Etiopia, Nicaragua entre otros. Diana Guerra nos contó su triste historia:  “Mi padre dio la vida por la ‘revolución’, murió en combate en Angola. ¿De qué le sirvió, si hoy ni tan siquiera unas flores nos dieron para traerle? Al supuesto “Panteón de los Héroes” se lo come la hierba y nadie va a mi casa a preguntar si mis tres hijos tienen qué comer. Estoy muy decepcionada de todo y estoy segura que mi padre también debe estarlo por haber dado su vida por algo que él pensó en ese momento que era lo justo y lo correcto, pero como muchos que murieron simplemente fue manipulado”.

En estas fechas conseguir un ramo de flores puede llegar a ser muy costoso. Desde horas tempranas, varios cuentapropistas se posicionan en lugares estratégicos casi siempre cerca de los cementerios y venden sus productos a precios elevados.

“No sé porque no controlan también el precio de las flores, tuve que pagar mucho dinero por un ramo pequeño de príncipes negros, los cuentapropistas se aprovechan por la alta demanda y las florerías estatales son un desastre, las coronas de los muertos dan pena, ya las forran con hojas de plátano y las cintas son escritas a mano y hasta con faltas ortográficas, es la decadencia y la falta de respeto más grande de todas, los cementerios están cubiertos de hierba y cada día más abandonados, solo te puedo decir que el socialismo no es bueno ni para morirse”, comentó para este diario Alina Viera, una doctora que compró un pequeño ramo de flores por 6 CUC.

En 2003, el Día de los Fieles Difuntos fue reconocido por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En Cuba se ha agregado a la tradición hacer una especie de “trabajo voluntario” en los cementerios: familiares y amigos que visitan sus fallecidos muchas veces deben abrirse camino entre la hierba y la suciedad para llegar hasta donde yacen.




En la paz de los sepulcros

LA HABANA, Cuba, diciembre (173.203.82.38) – Mencionar en Cuba un sector que sea funcional es como empeñarse en encontrar una aguja en un pajar. El descontrol continúa siendo el denominador común, al margen de los señalamientos críticos que regularmente aparecen en la prensa. ¿De qué vale poner en blanco y negro las transgresiones que se cometen si no se emprenden las medidas necesarias para eliminar la corrupción y otros fenómenos asociados a la indolencia? Dentro del Gobierno persiste la misma burocracia que tranca cualquier desarrollo, económico y social.

Otro asunto que persiste en el ambiente es la ausencia del derecho a la propiedad privada. Sin un dueño que vele por su negocio, es difícil que los resultados alcancen un nivel satisfactorio. En Cuba sobran los ejemplos que avalan esta interpretación. Los planes estatales comienzan con grandes expectativas y meses después salen a flote las consecuencias de la falta de rigor. Estadísticas manipuladas, clientelismo, desidia y una gama de fenómenos nocivos salen a luz, o se mantienen ocultos por un tiempo, hasta que la situación llegue a un punto insostenible.

Un problema latente ahora mismo tiene que ver con el embrollo que hay que afrontar a la hora de sustituir las tapas estropeadas de las bóvedas del cementerio de Colón. De acuerdo a lo estipulado, el servicio es gratis, pero el problema comienza con el traslado del accesorio hacia el lugar de destino. El solicitante debe buscar una carretilla y traer al personal para manipular la pesada cubierta de granito. Esto se convierte en un impedimento, que se soluciona pagando 400 pesos (16 dólares) a los empleados del camposanto, que se dedican a otras cosas, pero que por ese precio, se solidarizan con la angustia del solicitante, que no desea que el féretro del familiar quede a la intemperie.

Aunque en lo que va de año han sustituido mil 148 tapas de sepulcros, faltarían por poner mil 913 en bóvedas con problemas de hermetismo.

Cumplir el plan de sustituciones no será fácil el año que viene, debido a la escasez de personal y recursos materiales. Miles de cadáveres seguirán a merced de las inclemencias del tiempo.

Como colofón, un detalle que pone al desnudo una tragedia interminable: Para evitar profanaciones y el robo de las argollas de las tapas retiradas, es preciso contar con la presencia de vigilantes profesionales. Vale preguntarse: ¿Los muertos cubanos disfrutan de la paz de los sepulcros?

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