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Conferencia de Obispos Católicos envían Mensaje de Navidad a los cubanos

obispos cubanos

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Foto archivo

MIAMI, Estados Unidos.- “Nos parece que todas las propuestas deben ser escuchadas y atendidas (…) Un país crece cuando entre sus diferentes grupos no se fomenta la confrontación, sino la amistad social”, dijo este 12 de diciembre la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) a través de un mensaje de Navidad, en el que los obispos manifestaron su apoyo a un diálogo como forma de resolver las diferencias entre los cubanos.

“La falta de diálogo —expresaron citando al Papa Francisco— implica que ninguno, en los distintos sectores, está preocupado por el bien común, sino por la adquisición de los beneficios que otorga el poder o, en el mejor de los casos, por imponer su forma de pensar (…) El auténtico diálogo social supone la capacidad de respetar el punto de vista del otro (…). Un diálogo no sólo de compañeros, sino de amigos a amigos, de hermanos a hermanos, de cubanos a cubanos que somos todos, de cubanos ‘que hablando se entienden’ y pensando juntos seremos capaces de llegar a compromisos aceptables”.

El tradicional mensaje navideño está dirigido a sacerdotes, diáconos, vida religiosa, laicos, a todos los cubanos “y al mundo entero en momentos en los cuales anhelamos encontrar la fuente de la alegría y de la esperanza verdaderas que todos necesitamos para vislumbrar un futuro mejor y más seguro en medio de las dificultades que padecemos”.

De igual forma, los obispos retomaron su mensaje del 8 de septiembre de 2013, “que cobra hoy particular actualidad”, cuando expresaron: “al observar la realidad que vivimos, al escuchar y sentir en nosotros los anhelos, las esperanzas y las frustraciones de los hijos de Dios en esta tierra (…)”, reiteramos que “cualquier proyecto social debe abrir espacios para los proyectos de vida personal y familiar de los ciudadanos y debe armonizarse mutuamente”.

En la misiva, los nueve obispos y tres arzobispos firmantes, entre ellos el Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, Arzobispo de La Habana, declararon que miran “a un pueblo cansado y agobiado (…). Las carencias materiales, el cansancio espiritual, la insuficiente economía personal, familiar y nacional que afectan duramente la vida presente y ensombrecen el futuro, están pesando en el alma de la inmensa mayoría de los cubanos. La crisis económica ya existente, la pandemia de la COVID-19 y las consecuencias de los fenómenos naturales provocan en la población temores e incertidumbres”.

Y como “la Navidad continúa anunciando un importante giro en la historia”, los obispos católicos enumeran algunas de las buenas noticias que necesita el pueblo cubano:

“Una buena noticia para los cubanos sería que el agobio por conseguir los alimentos se convierta en un sereno compartir el pan cotidiano en familia; (…) sería que el anunciado reajuste de la economía nacional, lejos de aumentar las preocupaciones de muchos, ayude a que cada cual pueda sostener a su familia con un trabajo digno, con el salario suficiente y con la siempre necesaria justicia social (…) sería que se evite la violencia, la confrontación, el insulto y la descalificación para crear un ambiente de amistad social y fraternidad universal (…); sería que la intolerancia dé paso a una sana pluralidad, al diálogo y a la negociación entre los que tienen opiniones y criterios distintos”.

El comunicado de los obispos católicos de Cuba se suma a varias voces que en las últimas semanas han criticado la postura de la Iglesia Católica ante la crítica realidad nacional, tanto producto de la crisis económica como por el aumento de represión y violaciones a los derechos humanos de los cubanos.

La COCC, organismo de la Iglesia Católica que afilia a todas la diócesis y arquidiócesis del país, finaliza su mensaje deseando la multiplicación del amor y la concordia familiar para el 2021, así como “una Nochebuena en familia, una santa Navidad y un año nuevo lleno de paz”.

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Musulmanes en Cuba

LA HABANA, Cuba, febrero (173.203.82.38) – Jamás había conocido a un musulmán  y ayer me encontré con uno, mi viejo amigo Neolbys, recién convertido a esta religión, la más numerosa del mundo. Según Osservatore Romano, por intermedio de monseñor Vittorio Formentini, editor del Anuario Pontificio 2008, los católicos alcanzan el 17,4 por ciento de la población mundial, mientras que los musulmanes andan por el 19,2.

Noelbys vestía elegantemente, con un gorro blanco en la cabeza, barba, sin bigotes, y como siempre, cargaba en la mochila sus libros de cuentos, mecanografiados en su vieja Remington.

Me contó de su conversión al Islam, dijo de memoria versículos del Corán, dijo que Alá era el Dios verdadero, que la Biblia tenía tantas contradicciones y revisiones que era poco creíble. Me habló del profeta Mahoma, del  evangelio de Bernabé ignorado por el catolicismo, del creciente número de fieles que se unía a diario a esta religión en Cuba, y la persecución que sufrían por parte de la policía política, porque un musulmán no tiene miedo a nada y con ellos no hay medias tintas.

Según Neolbys, los musulmanes están divididos por jerarquías. Primero los sabios, luego los imanes, después los fieles y por último los recién convertidos. Deben orar cinco veces al día, y pensar en Dios las veinticuatros horas. No son violentos como muchos dicen; no todos son fundamentalistas.

Su grupo ha realizado varias marchas por la calle 23 y la Avenida de los Presidentes. Su casa ha sido registrada en varias ocasiones, lo han detenido junto a otros jóvenes, que como él, abrazan el islamismo. Tienen un blog y una revista que editan rústicamente.

Le pregunté qué sabía de los paquistaníes rebelados en Matanzas. Narró que se debió a problemas relaciones con sus hábitos de vida y la alimentación. Los musulmanes tienen que cocinarse su comida y rezar las cinco veces establecidas, en el lugar que los sorprenda la hora del rezo. Eso era parte del convenio con Paquistán, que fue incumplido por la parte cubana,  por eso se rebelaron. Para dividirlos los repartieron  por todo el país y ahora es peor, predican en cada provincia.

Según Neolbys, en Cuba se persigue a los musulmanes también por razones económicas, ya que no pueden comer carne de cerdo, ni ingerir bebidas alcohólicas, dos fuentes de ingresos para el gobierno. Además, los musulmanes no pueden pertenecer a  ninguna organización política. Mencionó los sucesos de Túnez y Egipto como pruebas de dictaduras derrocadas cuando los  fieles se lanzan a las calles y  gritan: ¡Hasta aquí!