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Punto Cero: ruina y abandono en el búnker de Fidel Castro

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LA HABANA, Cuba. – La Cartera de Oportunidades de Negocios de 2022, presentada a inicios de año y sistemáticamente divulgada en todos los eventos relacionados con las inversiones extranjeras en Cuba, no incluyó entre las principales propuestas de la empresa CubaSol (por medio de la sociedad CubaGolf) una importante parcela de unos 15 kilómetros cuadrados, ubicada al sur del poblado de Jaimanitas, en La Habana.

Aunque para mayo de este año, y con motivo de la celebración de la Feria Internacional de Turismo en Varadero, se pensó en una actualización del portafolio publicado por el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), no llegaron las novedades que algunos esperaban, en especial la inclusión del terreno que se extiende entre las intersecciones de las calles 11 B, Quinta D y 222 del municipio Playa, más conocido como Punto Cero y donde se encontraban hasta hace unos años las residencias de los Castro. 

Tampoco a finales de octubre, durante el Gran Torneo de Golf de Varadero, Luis Martínez de Armas, presidente de la empresa Cubasol S.A., que engloba entre otras a la sociedad Cubagolf S.A., mencionó la parcela en Jaimanitas durante el discurso de clausura del evento; sin embargo, en varios encuentros y cenas de negocios celebrados durante los cuatro días que duró la competición, no solo contestó positivamente preguntas en privado sobre la posibilidad de que Punto Cero fuera transformado muy pronto en un campo de golf de 18 hoyos sino que, de acuerdo con información de varios testigos e interlocutores, él mismo sacó el tema en las conversaciones de sobremesa ―donde además estuvo presente Antonio “Tony” Castro Soto del Valle― en busca de capital extranjero para un proyecto que aunque aprobado en estricta confidencialidad, según acotó reiteradamente, aún no es bien recibido por varias de las figuras más retrógradas del régimen cubano, así como por algunos miembros de la familia Castro, entre ellos la propia Dalia Soto del Valle, viuda de Fidel Castro.

Fidel Castro
En Punto Cero Fidel Castro solía recibir a sus invitados. De izquierda a derecha, la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; Dalia Soto del Valle y el propio Castro (Foto: Oficina de Prensa de la Presidencia/Argentina)

Una propuesta no tan reciente

No obstante lo trascendido en Varadero, los rumores sobre la posibilidad de que el amplio complejo de viviendas y terrenos conocido como Punto Cero termine transformado en un campo de golf conectado con las instalaciones de la Marina Hemingway, como parte de un gran complejo inmobiliario exclusivo para extranjeros, se remontan a inicios de 2018, cuando el propio Tony Castro, ganador de varios campeonatos internacionales de golf y principal promotor de ese deporte en la Isla, hiciera la propuesta a su tío Raúl y este le respondiera que era un “proyecto interesante”, siempre que la residencia principal, así como la casona que fuera habitada por él y Vilma Espín durante años, al sur de Punto Cero, bajando por calle 222, fueran excluidas de cualquier negociación.   

De hecho, poco tiempo después del visto bueno, aún sin haberse marchado definitivamente Dalia Soto del Valle —que se trasladó por voluntad propia a otra residencia en la zona de Atabey, en el mismo municipio—, Punto Cero dejó de ser el búnker vedado al tránsito vehicular y de personas, con varios perímetros de seguridad custodiados por francotiradores, para convertirse en un terreno transitable en sus inmediaciones, incluso por Quinta D y calle 222, las vías más próximas a las mansiones principales, a pesar de que todavía siguen activas las garitas con militares armados y los letreros que limitan el paso.

El papa Francisco, Dalia Soto del Valle y Fidel Castro, en Punto Cero, 2015 (Foto: Alex Castro)

“La seguridad se redujo a una pequeña tropa de unos 10 soldados, pero la unidad como tal fue desactivada en 2019 y trasladada de manera definitiva a Playa Baracoa”, asegura una fuente vinculada a la familia Castro y consultada por CubaNet bajo condición de anonimato. “Solo se dejaron postas alrededor de la casa porque Dalia la visita de vez en cuando (…), pero allí no queda casi nada. Todo lo importante se fue para Atabey, para otras casas, para el Centro Fidel Castro. Eso está desolado”, afirma el entrevistado. 

Otra fuente anónima consultada al respecto, y que por residir en la zona ha podido acercarse al perímetro con regularidad, admite que los terrenos, ocupados por la maleza, exhiben un marcado deterioro y que hay días en que las garitas parecen abandonadas, aunque se mantienen activas las cámaras de seguridad.

“Se está comentando lo del campo de golf. Dicen que será tan grande como el de Varadero, que va a llegar hasta la Marina (Hemingway)”, dice la fuente. “Antes no se podía pasar, te rastrillaban el arma casi en la cara, los carros de los Boinas hacían recorridos todo el día, aunque no estuviera (Fidel Castro). Ahora cualquiera hasta se detiene a mirar y no dicen nada, lo que no te dejan filmar ni sacar el celular, tienes que hacerlo sin que te vean las cámaras. Son soldados que no están para nada, incluso a veces las postas están vacías”.

Campo de golf de Varadero
Campo de golf de Varadero (Foto: Prensa Latina)

150 millones de dólares costaría la inversión

Que no aparezca en la Cartera de Oportunidades no es señal de que el régimen cubano haya renunciado a sacarle algún provecho a lo que ya en su momento, durante los años anteriores a 1950, fuera parte de un extenso club de golf, el famoso Havana Biltmore Yacht and Country Club, que se extendía por unas 40 hectáreas que después fueran ocupadas no solo por el complejo residencial de Punto Cero, construido antes de 1959, sino también por el mismo poblado de Jaimanitas y parte de la actual Marina Hemingway.

Según fuentes del Ministerio de Turismo (MINTUR) de la Isla, consultadas por CubaNet, existe la posibilidad de que el proyecto haya despertado el interés de algunas empresas, incluidas la canadiense Golf Design Services LTD, que a finales de los años 90 también tuvo a su cargo el diseño del campo de golf de Varadero, así como una asociación con otra entidad canadiense, de la cual aún no se ha revelado el nombre ni el origen pero que, de acuerdo con varias fuentes, pudiera tratarse de Sunwing Travel Group, propietaria de Blue Diamond, más otras dos empresas del también sector inmobiliario, Esencia Hotels and Resorts, de Reino Unido, y Caribbean Resorts and Golf, asociada en un 30 por ciento a Urbas Grupo Financiero, de España, más otras entidades inmobiliarias de Islas Baleares, vinculadas con la familia Cristoforetti, íntimamente relacionada con los negocios de Tony Castro tanto en Cuba como en Europa y Panamá.

De acuerdo con la información acopiada por CubaNet, el proyecto habría recibido primero la aprobación del MINCEX y más tarde del Consejo de Estado, y tanto las partes extranjeras como la cubana, integradas por Cubasol S.A. y Gaviota S.A., habían sido convocadas desde 2019 a conformar antes de diciembre de 2022 una única sociedad —diferente e independiente de las ya existentes, como la Empresa Mixta Carbonera S.A. y Ceiba S.A.—, que sería registrada en Reino Unido y en Baleares, con el fin de facilitar las gestiones de financiación, cuyo monto estaría calculado en unos 150 millones de dólares, además de los cerca de 20 millones que costaría tan solo la ampliación y modernización de la dársena de la Marina Hemingway, una inversión que sí fue descrita en la más reciente Cartera de Oportunidades, con una perspectiva de ingresos anuales entre los 4 y 5 millones de USD, y con un estimado de recuperación de la inversión de nueve años. 

Al final se trataría, en conjunto, de un campo similar al de Varadero, o probablemente mayor, que abarcaría más allá del perímetro de Punto Cero hasta la comercializadora Palco, al este, y la dársena al noroeste. También se proyecta al menos un hotel de unas 80 habitaciones más una zona residencial con casas y zona comercial.

“Se está pensando en las cercanías a Mariel, en el centro de La Habana pero también en el circuito de turismo de salud, con lo cual se anulan por el momento los proyectos más al oeste”, afirma una fuente del Ministerio de Turismo. “Es un megaproyecto en una zona que, a decir verdad, hoy está abandonada, y que por la cantidad de área que abarca estratégicamente interrumpe el desarrollo de una zona con altísimo potencial para las inversiones y el turismo”.

cuba punto cero fidel castro casa
Toda el área que ocupa Punto Cero, en el municipio Playa, La Habana (Google Maps)

Más crisis, más golf, más contradicciones y menos turistas

Mientras la crisis energética se agudiza por la falta de recursos financieros para modernizar el sistema eléctrico nacional, así como el arribo de turistas aún no logra alcanzar los niveles de años anteriores a la pandemia, empresas asociadas al turismo como Cubasol S.A. y Gaviota S.A. se empeñan en ejecutar el 100 por ciento de las inversiones proyectadas hacia el 2030, lo que comprende no solo hoteles sino, además, parques temáticos, náuticas y más de una decena de campos de golf por toda la Isla.

De acuerdo con declaraciones de Alex Mulet, vicepresidente de Cubasol, en los próximos años, y hasta el 2030, el grupo aspira a concretar unos 150 proyectos de servicios extrahoteleros e inmobiliarios, incluida la venta de propiedades a extranjeros.

Sin embargo, de acuerdo con la información publicada en las diversas Carteras de Oportunidades publicadas desde el 2016 hasta la actualidad, muchas de las 395 propuestas iniciales, en buena parte asociadas al turismo y los negocios inmobiliarios, no han obtenido respuesta, de modo que la mayoría se reitera en las nuevas ediciones sumándose a otros proyectos, para un total de 678 en la de este año, que posiblemente jamás lleguen a concretarse por la falta de confianza de los inversionistas en un escenario político-económico donde nada es lo que dice ser.

Después de haberse censurado la práctica del golf durante décadas, por ser considerado por Fidel Castro como un “deporte burgués”, e incluso después de ordenarse la destrucción o abandono de casi la totalidad de los campos que existían antes de 1959, hoy a muchos sorprende y preocupa la insistencia del régimen cubano en construir decenas de costosas instalaciones asociadas a proyectos inmobiliarios. Más cuando las cifras de participantes en los torneos convocados han ido en picada, habiendo alcanzado la cifra récord de competidores durante octubre de 2018 cuando apenas asistieron 144 deportistas, de 11 países, mientras que en el más reciente el número descendió a solo 54, la mayoría canadienses.

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Revelan interioridades de la familia Castro

Castro

MADRID, España.- Carlos Alejandro Rodríguez Halley, sobrino de Luis Alberto López-Callejas, contó interioridades de la familia Castro en entrevista exclusiva para el programa “Los Hijos de Papá”, del Instituto de Artivismo (INSTAR), de Tania Bruguera.

“Mi tío Luis Alberto siempre vivió aparte de la familia. Me imagino que a partir de que se casa con Déborah, la hija mayor de Raúl Castro, pasa a pertenecer a la familia real, como dice mucha gente”, explicó el joven actor y realizador.

Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, exyerno de Raúl Castro, es el jefe del conglomerado militar cubano GAESA.

Durante la trasmisión directa desde Facebook, confesó que estando en Cuba (actualmente vive en Madrid), fue amenazado por su primo Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como El Cangrejo, por su oposición abierta a la dictadura.

“Yo sí sé que Raulito se droga. Yo lo he visto drogado heavy delante de mí”, agregó.

“A mí lo mismo me puede matar Luis Alberto que algún enemigo de él para que la gente piense que fue él”, dijo Rodríguez.

En la entrevista también opinó sobre las perspectivas del poder en Cuba: “Ellos están esperando a que mueran todos esos dinosaurios para repartirse el país”. Con los dinosaurios se refería a Raúl Castro, José Ramón Machado Ventura, Ramiro Valdés, Guillermo García Frías, quienes rondan todos los 90 años.

Además, comentó que si Estados Unidos quitara el embargo, “el crédito de los bancos norteamericanos iría a enriquecer esa dictadura y por supuesto a ampliar su ejército y su influencia en toda Latinoamérica”.

Carlos Alejandro Rodríguez, nieto del fallecido general de división Guillermo Rodríguez del Pozo, emigró a España en julio pasado, “por temor a las represalias de su propia familia por proyectarse en las redes sociales a favor de los derechos humanos y el diálogo”.

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Rebelión en la finca de los Castro

MIAMI, Estados Unidos.- Mis hijos me llaman desde la manifestación que rinde justo tributo en los alrededores del emblemático restaurante Versailles, de Miami, a la rebelión nacional cubana del pasado domingo 11 de julio.

Al mayor logré rescatarlo del atasco castrista tan pronto me concedieron el asilo político en los Estados Unidos, por los años noventa. Ha fundado una familia hermosa y es un hombre de bien.

El más pequeño es nacido en Miami, acaba de cumplir 25 años, y también es una persona feliz, junto a su esposa.

Los dos se interesan sobre el destino de nuestra mítica y devastada isla. Uno vivió todos los suplicios de la dictadura, en carne propia, y el otro ha escuchado, con suma atención, las historias de nuestra ordalía y la de sus suegros, cuando ya no pudimos soportar más el castigo de no ser personas en el país que nos vio nacer y activamos las estrategias de fugas, con las cuales han debido lidiar los cubanos durante décadas ante el fracaso del experimento socialista.

Mis hijos reflexionan conmovidos, quieren que esta epopeya tenga resultados para sus sufridos coterráneos, merecedores de la misma vida que ellos disfrutan.

La hija de mi única hermana ha subido a Facebook una foto donde mi padre las recibe en el aeropuerto de Miami. La niña le tiende un abrazo a su abuelo y mi hermana llora. Estaban salvadas.

Mi sobrina nació en 1992 y cuenta, en perfecto inglés, su infancia dura. Del pan con azúcar cuando el hambre apretaba y de dormir en el balcón para sobrevivir el calor de los apagones, entre otras desventuras.

Ella ha sabido retribuir a su país de adopción. Se hizo de varios diplomas universitarios y fundó familia con un hombre bueno y el hijo que ambos engendraron acaba de cumplir un año, celebrado en familia, durante las vacaciones que cada verano disfrutan en Marco Island.

Estamos todos atónitos y expectantes con la rebelión espontánea en la ultrajada granja de los Castro. Esos que se han tirado a las calles sin ninguna otra protección que la de sus propios cuerpos pudimos haber sido nosotros.

Cubanos de todos los colores y procedencias, pero principalmente los más humildes, la mayoría, gritan y se enardecen, no toleran más la impotencia.

Trataron de hacerse entender pacíficamente pero el régimen ha puesto en marcha, otra vez, su acostumbrada maquinaria de violencia, solo que ahora no atacan de manera artera y cobarde como suelen hacer cuando arrinconan a valientes grupos de opositores, previamente desacreditados como mercenarios y anexionistas, sino a una parte sustancial del pueblo, sin líderes ni programa.

La desventaja es ostensible, la paz en medio del caos es una falacia. El castrismo no sabe de diálogos, nunca se ha sentado con sus potenciales antagonistas. Son sesenta y dos años de soberbia establecida por un dictador delirante y abusador que sus discípulos aventajados luego han practicado como política de estado.

La civilización empobrecida, familias que han perdido la capacidad de “resolver”, se enfrentan a la barbarie vulgar pero poderosa, abundante en recursos que solo disfruta el círculo más exclusivo de la nomenclatura partidista.

La solidaridad socialista es la ley del embudo, con la parte estrecha para esos que salen a las calles. “Juan Sin Nada” se hace valer con sus reclamos, trata de ser escuchado, pero ya le responden con disparos, la sangre comienza a encharcar las aceras y los contenes.

Entonces descubre el valor primitivo de una piedra pesada y la lanza con furia. Cuando la lluvia de objetos es insostenible, los represores reculan. Hay mucha frustración acumulada, ellos saben lo que enfrentan porque sufren junto a sus familias privaciones similares.

En sesenta y dos años la isla no ha vivido una sublevación de estas dimensiones. El “maleconazo” de 1994 fue una suerte de ensayo, pequeño, localizado en La Habana, rápidamente coartado por la presencia insufrible del propio dictador y de sus brigadas de “respuesta rápida”.

El régimen se ha visto obligado a desplegar sus mecanismos de propaganda para tratar de demostrar que la rebelión del pasado domingo fue apenas una escaramuza de confundidos y asalariados del gobierno de los Estados Unidos.

De tal modo se manifiestan amenazantes sus escribanos con la letanía cansona de que “la calle es de Fidel” y una colección de fotos donde los escenarios de las manifestaciones aparentan, el día después, la normalidad que ya no están seguros de garantizar. Vuelan los eufemismos al uso para tratar de atemperar la ríspida realidad: no hubo estallido social, sino desórdenes, dice un burócrata abyecto.

Por su parte, el gobernante que nadie eligió, inmerso en su primera e inesperada gran crisis, no ha hecho otra cosa que bravuconear y azuzar enfrentamientos entre sus compatriotas:  “La Revolución cubana no va a poner la otra mejilla a quienes la atacan en espacios virtuales y reales. Evitaremos la violencia revolucionaria, pero reprimiremos la violencia contrarrevolucionaria”.

Por ahora, no hay válvulas de escape a la vista. El éxodo masivo está descartado, la pandemia sigue horadando la salud, el turismo y las remesas miamenses han disminuido, Rusia, China y hasta Venezuela se ocupan de sus propias urgencias, mientras la improductividad e incapacidad de la dictadura para cubrir las necesidades perentorias de la sociedad se siguen atribuyendo al embargo. La dictadura ya no entiende de “rectificación de errores”.

La retórica castrista no puede mitigar la desesperación del país que estalló el domingo. Los cubanos saborearon la libertad por unas horas, es cuestión de poco tiempo para volver a reclamar la vida que les pertenece.

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Neocastrismo, continuidad de la ilegitimidad

neocastrismo Cuba

MIAMI, Estados Unidos.- El 8vo Congreso del Partido Comunista significa el paso de cierre del castrismo en su intento de sellar su permanencia en el poder. La construcción del neocastrismo ha sido un largo camino en el que Raúl Castro ha jugado un papel crucial. A diferencia de su hermano, Castro II ha colocado a su familia y allegados en posiciones claves y diseñado una estructura de poder que responde directamente a sus intereses.

El objetivo principal radica en buscar una supuesta institucionalidad en el ejercicio del poder y por lo tanto legitimidad hacia el interior y exterior de la Isla. La estructura implica una nueva clase de leales que ven en su alineamiento la posibilidad de adquirir cuotas de poder con las prerrogativas que esto conlleva.

En las democracias, la legitimidad del poder político está asociada a la idea del consenso o aceptación popular, sin que este consenso esté determinado o viciado por el uso permanente de la fuerza o la amenaza de esta. Su esencia radica en la soberanía popular, que incluye a todos los sectores cuantificables de la población, no solo a las mayorías circunstanciales. Guarda relación con la posibilidad de tomar parte en la gestión pública, directamente o a través de representantes, sin que un sector pueda excluir al resto.

La legitimación se materializa en la idea del poder instituido a través de elecciones auténticas como expresión de consenso.

¿Por qué el castrismo, régimen imperante en Cuba, es ilegítimo?

  • Llegó al poder por las armas, no por las urnas. Empezó siendo un gobierno de transición, que prometió institucionalizarse a través de la restitución de la Constitución 1940 e inmediata convocatoria a elecciones democráticas, lo cual nunca sucedió. Castro se perpetuó incumpliendo sus promesas. Así se mantuvo hasta 1976, cuando impuso una falsa Constitución de corte estalinista e intentó dar apariencia de legitimidad por medio de procesos electorales carentes de toda autenticidad.
  • Confiscó miles de propiedades, negocios y prohibió la empresa privada a cubanos y extranjeros. No ha existido un proceso de compensación creíble a todas las partes afectadas por tales arbitrariedades.
  • Se realizaron centenares de farsas judiciales, sin las mínimas garantías de un debido proceso, que conllevaron la aplicación de centenares de brutales condenas a prisión y centenares de fusilamientos.
  • Impone al Marxismo-Leninismo y al Partido Comunista como única ideología y forma de asociación política posibles. Excluye, criminaliza y reprime al resto de las alternativas. Debido a ello, amplios sectores poblacionales quedan excluidos de participar, directamente o a través de representantes en la gestión pública. No existe soberanía popular.
  • Impone el carácter inamovible de un orden político, social y económico en el artículo 4 de la “Constitución”, violando el inalienable derecho a la libre determinación de los pueblos, a determinar libremente su condición política, y a elegir forma de su constitución o gobierno; lo cual se niega a la población actual y a futuras generaciones. El precepto incluye uso de violencia armada contra quien o quienes intenten modificar un sistema impuesto originariamente por las armas. En un Estado de Derecho, la alternancia en el poder y modificación del sistema es posible mediante herramientas legales y vías pací
  • No se han realizado hasta la fecha elecciones auté El sistema electoral actual impide la asociación política y participación proporcional de los sectores contrarios al Partido Comunista. La nominación de candidatos a los principales cargos públicos se realiza mediante “comisiones de candidaturas”, compuestas por las llamadas “organizaciones sociales y de masa” que a su vez son dirigidas y controladas por el Partido Comunista. Entre otras irregularidades, las comisiones proponen igual número de candidatos que cargos a ocupar (ej. un único candidato para presidente de la república, igual número de candidatos que diputados, etc.) Se trata de votaciones, no elecciones, pues un proceso electoral implica elegir entre alternativas.
  • Las leyes, y por tanto la base del llamado sistema jurídico, solo cuentan con validez formal. Emanan de un órgano legislativo (Asamblea Nacional) que no es el resultado de la elección popular de todos los sectores cuantificables de la población. Es un ente homogéneo y excluyente, afín a la ideología y partido único. Por tanto, no es una institución soberana y sus leyes no son expresión de consenso, sino de imposición y arbitrariedad.
  • No existe separación de poderes o principales funciones estatales y, en particular, el poder judicial no es libre ni independiente. Se somete a las directrices trazadas por el partido comunista, denominado fuerza dirigente superior del Estado. El Consejo de Estado, órgano permanente de la Asamblea Nacional, dicta instrucciones de obligatorio cumplimiento al Tribunal Supremo y este al resto de tribunales.
  • Desde el arribo al poder en 1959 se han vulnerado sistemáticamente derechos y libertades universales, tales como libertad de expresión, de culto, reunión, asociación, derechos de participación y sindicales, entre otros.

Si partimos de los presupuestos enunciados, ninguno de ellos se encuentra en proyecto de subsanación ni abordado en el reciente 8vo Congreso del Partido, todo lo contrario. Podemos afirmar que el castrismo nunca gozó de legitimidad y el neocastrismo, que enuncia como premisa la “continuidad”, se encuentra en igual situación.

Del Congreso sale la nueva dirección del partido. Díaz-Canel es el 1er. secretario y el Buró Político tiene como marcado signo la presencia del poder militar en pleno, los ministros de las Fuerzas Armadas y del Interior, así como el presidente del conglomerado GAESA. También están presentes Manuel Marrero, que funge como 1er. ministro, y Rogelio Polanco, quien fuera embajador del régimen en Venezuela durante un largo y crucial período.

De esta forma el poder queda diseñado en tres escalones:

  1. Familia Castro y allegados
  2. Partido Comunista
  3. Poder Popular

Si bien Castro II busca una estructura de poder que garantice la estabilidad del neocastrismo, la economía desastrosa, altos niveles de frustración, desesperanza y descontento social, incrementados por la situación de la COVID-19, ponen en duda el arribo a puerto feliz. Las maniobras económicas anunciadas previas al Congreso resultan en extremo insuficientes para frenar el continuo deterioro. El régimen se encuentra en un momento crucial, tratando de vender una legitimidad espuria y afrontando una profunda crisis general.

Sin embargo, el escenario tan incierto pero favorable para empujar por cambios contrasta con la lamentable situación de la oposición y la sociedad civil, que se encuentran en uno de sus puntos más bajos de los últimos lustros. La falta de un apoyo resuelto y la pretensión de imponer agendas y actores desde el exterior le han servido en bandeja de plata al castrismo para que ejecute sus acciones siempre violatorias contra cualquier actor o grupo que rete su poder y control, menguando considerablemente al sector contestatario. Urge un relanzamiento de la oposición cubana.

La confrontación y fin del pretendido engendro del neocastrismo deben ir de la mano del crecimiento de una opción política con capacidad de reemplazar al totalitarismo. Esto implica no solo propuestas para la reconstrucción de la nación, sino el capital humano necesario para emprender dicha empresa.

(Este texto fue escrito en conjunto con Alberto Ruiz)

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La dictadura cubana y el verdadero sentir de un pueblo

Castro Patria y Vida cubanos

LA HABANA, Cuba.- En Cuba, el acceso a internet ha sido determinante para burlar la censura impuesta por la dictadura durante 62 años. Si bien no fue hasta 2018 cuando una parte de la población logró cierta conectividad a través de los teléfonos móviles, y a pesar de los precios prohibitivos de la conexión por datos en nuestro país (una de las más caras del mundo, especialmente considerando el limitado poder adquisitivo de los cubanos), cada día son más los usuarios que llegan a las redes sociales ansiosos por informarse, aprender y denunciar violaciones. Y, por consiguiente, ahora el mundo puede aprender más sobre lo que de verdad ocurre en el supuesto paraíso comunista: las protestas populares, el abuso policial, la represión gubernamental, la persecución y difamación a opositores y periodistas independientes.

A pesar de decretos como el 370 de 2019, conocido como “ley azote”, que establece una serie de prohibiciones con severas sanciones, y de otros múltiples intentos gubernamentales de controlar el ciberespacio, los cubanos desafiamos la censura para dar a conocer nuestra realidad, y ese acto de interactuar y manifestarse es una avalancha imparable. “Me encerraron por publicar mi opinión en mi perfil de Facebook y por denunciar lo que pasa aquí”, sostiene, por ejemplo, Yasser Rodríguez González desde la prisión Combinado del Este.

Las redes sociales han unido a nuestro pueblo en sus ansias de vivir en libertad. Una muestra de ello es la reacción popular al tema Patria y Vida, que en poco tiempo superó los 4.7 millones de vistas, ha recibido hasta el momento más de 214 000 likes, y la gente canta o tararea por las calles una y otra vez, a pesar de las posibles represalias. Con este tema un grupo de compositores y cantantes cubanos denuncian la falta de libertades, la crítica situación económica y el hastío de un pueblo condenado a Patria o Muerte durante más de sesenta años de dictadura comunista.

“Ahora es que se está haciendo algo, porque aquí nadie hacía nada”, opina un amigo que sigue las redes sociales. No lo culpo por su error, pues bastante menos se conocía antes de internet acerca de los métodos diabólicos aplicados por el gobierno castrista desde sus inicios. Con la consigna de “Patria o Muerte” la tiranía esparció por el mundo la falacia de que somos un pueblo dispuesto a morir por la “Revolución”, vocablo con el cual se ha suplantado el concepto de patria. También por falta de acceso a la información gran parte de los cubanos y el mundo desconocían la realidad de que durante años muchas mujeres y hombres se han opuesto a los desmanes de Fidel Castro, y por ello han sido reprimidos con crueldad y total impunidad, con la complicidad de la prensa oficialista. Hoy que tenemos mejores herramientas es importante dar a conocer la verdadera cara de la Cuba “revolucionaria” de Fidel Castro.

Desde que Fidel Castro llegó al poder implantó el terror, eliminó la libertad de expresión, destruyó la prensa libre, fusiló, asesinó, encarceló y aplicó castigos brutales a todo el que se le oponía. Creó campos de concentración donde encerraban a cualquiera que consideraran desafecto o que simplemente les resultara indeseable, como opositores, intelectuales, religiosos, homosexuales, quienes eran sepultados bajo estigmas injuriantes como proxenetas, pedófilos, drogadictos, prostitutas, etcétera. El primero de esa especie de gulags tropicales fue en Guanahacabibes (1960 -1963). Le siguieron las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP, 1965 – 1968), donde, tras alambradas custodiadas por militares, los secuestrados trabajaban de sol a sol y se cometía todo tipo de atropellos y brutales torturas. A esas instalaciones infames se ha referido cínicamente Mariela Castro como “escuelas al campo”.

También miles de campesinos de la región montañosa del Escambray, en el centro de la isla, fueron desplazados de sus tierras, por la fuerza, desde principios de 1960 hasta mediados de la década de 1980. Sus bienes fueron confiscados, e internados junto con sus familias en otra clase de campos de concentración: los pueblos cautivos en las regiones oriental y occidental. Todo eso por la sencilla razón de que vivían en el Escambray en una época en que la zona estaba llena de “alzados”, rebeldes que luchaban contra la dictadura de Fidel Castro. Y aunque ya en diciembre de 1971 esos grupos insurrectos habían sido aniquilados y sus miembros exterminados, los desalojos continuaron para eliminar cualquier posibilidad de apoyo a algún otro foco de rebelión que pudiera surgir. Ya presos y a punto de transportarlos, tuvieron que soportar además duros improperios: “Ustedes no se merecen ni el aire que respiran. Jamás van a volver, lo que ustedes van a sufrir a partir de este momento, lo sufrirán sus hijos y sus nietos y los hijos de sus nietos”. En efecto, han pasado décadas y los descendientes de aquellos campesinos nunca han podido recuperar sus tierras.

La prensa oficialista habla de la invasión por la bahía de Cochinos, en abril de 1961, de tropas integradas por cubanos anticastristas. Sin embargo, nunca se refieren a los invasores que murieron asfixiados mientras los transportaban hacia la capital, encerrados en una rastra. Tampoco hablan del horror que vivimos los familiares de los miles de cubanos que fueron apresados y encerrados durante varios días en prisiones, cines, estadios, custodiados por militares con armas largas que amenazaban con “matar a todos los gusanos” si la invasión llegaba a triunfar, una aborrecible e inhumana amenaza que sabíamos cumplirían, pues Fidel Castro demostró ser capaz de eso y mucho más.

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Cuba, donde no pensar como los Castro es un gran delito

Castro, Castrismo, Cuba
En la Cuba de los Castro está criminalizada la oposición o disidencia (Foto: EFE)

LA HABANA, Cuba. – Hace varios días, la diputada y presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular, María Yolanda Ferrer Gómez, respondió a las críticas del Parlamento Europeo hacia la Isla, alegando que Cuba era un país libre “donde nadie es sancionado por su forma de pensar”.

¿Será que esta diputada nunca supo que a lo largo de 60 años miles de cubanos han ido a prisión solo por criticar y enfrentarse de manera pacífica al régimen cubano? ¿Será que no conoce las sanciones contra decenas de periodistas independientes durante todo ese tiempo, solo por su forma de pensar?

Citar nombres sería para nunca acabar. Con dos o tres me bastaría: Huber Matos, el comandante de la Sierra Maestra que se rebeló sin disparar un tiro y cumplió 20 años de cárcel, así como Mario Chánez de Armas y Gustavo Arcos Bergnes, asaltantes del Cuartel Moncada. En la misma lista incluyo al viejo comunista y defensor del Movimiento de los Derechos Humanos Ricardo Bofill Pagés, fallecido hace poco en el exilio, con quien más de 30 profesionales fundamos el Movimiento de los Derechos Humanos, en 1988 (luego muchos fuimos llevados a prisión o a un exilio obligado). 

Al parecer, María Yolanda no lo sabe. Éramos, señora, personas decentes: periodistas, abogados, médicos, escritores y obreros. 

Esta diputada ahora le responde a una titular de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo que eso que ellos llaman “Movimiento”, refiriéndose al grupo de San Isidro, no pasa de ser “un grupúsculo financiado por Estados Unidos”.

Esa era y es la acusación de siempre, señora: “grupúsculos financiados por Estados Unidos” es el pretexto usado por su régimen para criminalizar la libertad de pensamiento. También José Martí, que vivió en ese país, hoy pudiera caer en la misma trampa.

Es más, nada raro es que quien encabeza el Movimiento San Isidro sea un individuo que tiene un abultado expediente de “provocaciones”, pues el jefe de la Revolución calificó desde el primer momento a sus enemigos como mercenarios, vendepatrias, delincuentes, gusanos y cucarachas.

O sea, que según usted, en la Cuba de los Castro no puede haber oposición ni disidencia alguna, mucho menos estallidos sociales, puesto que, los 12 millones de cubanos que viven en la Isla tienen que pensar igual que los hermanos Castro. Tampoco se pueden expresar opiniones distintas, ya que según usted, el Estado propicia un intercambio permanente entre quienes lo apoyan, para así lograr que el pueblo participe de la conducción del país.  

Suena bonito eso, pero no se ajusta a la realidad del mundo de hoy. Solo se puede conocer el apoyo político de un pueblo mediante unas elecciones generales, libres y democráticas. 

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 Un congreso partidista solo para cubrir la forma

Díaz Canel Cuba congreso PCC
Foto archivo

LA HABANA, Cuba.- En países como Cuba, donde las decisiones políticas son tomadas por un reducido grupo de personas —a veces dos o tres individuos sentados a una mesa en una especie de tertulia familiar—, los congresos y otros eventos de similar naturaleza no son más que meras fachadas para dar forma a determinaciones establecidas con anterioridad.

De esa manera debe de comportarse el VIII Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), anunciado para celebrarse en el venidero 2021. Esa cita, aún marcada por la característica antes mencionada, servirá para continuar el ciclo de cinco años entre un congreso y otro, y así dar visos de institucionalidad a la principal fuerza política de la nación. Es evidente que Raúl Castro y la plana mayor del Partido no desean repetir lo sucedido entre el V Congreso en 1997, y el VI, que tuvo lugar en el 2011—los años finales del mandato del hermano mayor, y el inicio del reinado del hermano menor—, catorce años sin congresos del PCC.

Ahora, ya con las políticas trazadas con anterioridad, el menor de los Castro reúne al Buró Político de la organización, un grupo de 17 personas, con vistas a indicarles la manera en que debe sesionar el venidero VIII Congreso. La prensa oficialista ha anunciado tres reuniones del Buró Político en menos de un mes (el 21 de octubre, 11 y 18 de noviembre), en las que se han tratado temas relacionados con el próximo Congreso tales como la política de cuadros, la atención a las organizaciones de masas, la actividad ideológica, así como el chequeo de los acuerdos tomados en la anterior cita del 2016.

En ese sentido sobresale lo relacionado con la política de cuadros. El propio Buró Político de la organización, como todo hace indicar, requerirá de nuevos ingresos que reflejen la realidad del país. Figuras como el primer ministro Manuel Marrero, el ministro de Economía Alejandro Gil, la vice primera ministra Inés María Chapman, y el titular del Ministerio del Interior Julio César Gandarilla, de recientes ascensos en la nomenclatura, no son miembros de esa élite partidista. De los 17 miembros que conforman el actual Buró Político, solo Marta Ayala Ávila, que en 2016 se desempeñaba como vicedirectora general del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, oficia como candidata casi segura a salir de esa instancia, pues apenas ha recibido tratamiento mediático durante los últimos cinco años.

Y aunque no se haya mencionado mucho entre los temas tratados con vistas a la realización del VIII Congreso, es lógico que la economía ocupe un lugar central en las deliberaciones y las decisiones que sean anunciadas en ese cónclave partidista. La grave crisis que enfrenta el país, el ordenamiento monetario, así como todo lo relacionado con la actualización del modelo económico —aspecto este último del que Raúl Castro se siente autor intelectual— centrarán seguramente la agenda del evento.

El menor de los Castro debe de tenerlo ya todo preparado para anunciar la transición generacional que debe operarse con motivo de este VIII Congreso. Si se cumple lo prometido, él dejará la jefatura del Partido, la que todo indica será ocupada por Díaz-Canel. Además, podría ocurrir la salida de los históricos José Ramón Machado Ventura, Ramiro Valdés, y tal vez también la de Esteban Lazo.

Así y todo, es poco probable que Raúl Castro se aleje definitivamente de la esfera del poder. Los Castro han demostrado unas ansias infinitas de mando. Recuerden a su hermano, acabado físicamente, pero metiendo la cuchareta en todo con aquellas famosas reflexiones en la prensa.

Entonces es de prever que, mientras se lo permita su salud, Raúl Castro oficie como una especie de asesor con el que hay que contar a la hora de decir la última palabra.

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Un libro saca del olvido a otros hermanos Castro

Castro orquesta Cuba Matienzo

Castro orquesta Cuba Matienzo
Foto tomada de Internet

MIAMI, Estados Unidos.- Más de diez años le llevó a la investigadora María Matienzo armar la historia de la Orquesta Hermanos Castro, una de las primeras “big band” cubanas que triunfó en Nueva York allá por los años 1930 y de la que fue parte el saxofonista Marcelino Figarola: “Soy el último de los mohicanos”, dice a EFE.

La orquesta de 12 músicos, con sección de vientos (metales y madera), percusión y piano, fue fundada en 1929 por cuatro hermanos, Manolo, Andrés, Juan y Antonio, descendientes directos de españoles, y es considerada por musicólogos e historiadores una “academia” popular.

De ahí que Matienzo haya titulado “Orquesta Hermanos Castro: La escuelita” el, quizás, único libro que recorre esta historia de punta a punta, publicado en Miami y que entronca sin quererlo con un video de YouTube donde se ve a la orquesta en Nueva York, en un cortometraje titulado “A Havana Cocktail”, de 1931, tocando una versión de “El manisero”.

Era la época de la recesión económica, pero aun así, la Hermanos Castro obtuvo contrato para presentar su espectáculo “Havana Night” en el teatro Palace de la “Gran Manzana” y en un crucero por el norte del país.

“La historia decidió que la escribiera yo y no al revés, como indica la lógica. Me casé con un nieto de Manolo Castro (el fundador de la banda) y ahí estaba la papelería de la orquesta y me fue inevitable no prestarle atención”, dice a EFE desde La Habana Matienzo, una periodista independiente que fue profesora de español.

“Comencé viendo fotos de familia y terminé con el compromiso de no dejarlos padecer una segunda muerte. Un recorte de periódico o una foto me fueron llevando a intentar reconstruir no solo la vida de la Orquesta, sino 30 años de una época que nos ha sido contada a medias a los cubanos”, explica la autora.

“Miénteme”, el bolero de Olga Guillot que eternizó a los Castro

La Hermanos Castro tuvo varias etapas hasta su desintegración en 1962, y por ella pasaron grandes figuras como la vedette cubana Rosita Fornés, recientemente fallecida en Miami, y Olga Guillot, una de las mejores voces del bolero a nivel mundial.

De la incursión de Guillot especialmente se recuerda el bolero “Miénteme”, grabado en 1954 por el sello Puchito junto a la orquesta, un LP de acetato con 12 temas que se puede comprar en Ebay.

“Creo que fue una concurrencia de talentos que resultó ser explosiva, tanto que terminaron vendiendo un millón de copias en un mundo sin internet. La Orquesta ya tenía una carrera hecha y Olga Guillot ya era la gran cantante que sabemos que es (no era), porque la música la inmortalizó”, puntualiza Matienzo.

Orquesta Hermanos Castro, María Matienzo, Cuba
Cubierta y contracubierta de “Orquesta Hermanos Castro: La escuelita” (Foto archivo)

Según el libro, con “Miénteme”, Guillot “obtuvo el primer disco de oro de su carrera y el primero también otorgado por altas ventas discográficas en Cuba”.

El volumen de Matienzo abarca 30 años de historia en 10 capítulos, fotos, entrevistas y recortes de prensa y el asesoramiento exclusivo de la única hija de Manolo Castro, Silvia. Acaba de ser publicado por la editorial Unos & Otros, de Miami, especializada en música.

Su editor, Armando Nuviola, tuvo que añadir “a última hora” una entrevista con Marcelino Figarola, que tocó con la banda y vive en el sur de Florida desde 1969.

A sus 82 años, el saxofonista pensaba formar parte del olvido hasta que el libro le sorprendió.

El tema del olvido, según el libro, parece no tener una explicación certera, pero en 1985, cuando murió el director de la orquesta, Manolo Castro, quien llegó a Cuba con siete años procedente de Cádiz, “en La Habana nadie se enteró porque ellos habían dejado de ser noticia”.

Al velorio de Manolo, también saxofonista, acudieron “la familia y unos pocos amigos”, entre ellos el afamado trompetista y jazzista cubano Arturo Sandoval, narra el libro de Matienzo.

“El último de los mohicanos”

En la ciudad de Hialeah, aledaña a la de Miami y donde más cubanos viven en Florida, responde al teléfono Figarola, que acompañó a los Hermanos Castro en la última etapa de la orquesta, entre 1951 y 1962.

Tenía solo 18 años cuando entró en la alineación con su instrumento de viento, pero dice que pudo cobrar de milagro pues el sindicato de músicos le puso un traspié porque “era menor de edad”.

“Maravilloso aparecer en este libro”, confiesa emocionado.

Figarola va al supermercado a menudo en una “scooter”, y todavía toca el saxo alto. En Miami ha sido guardia de seguridad, albañil y también ha trabajado con Raúl Gómez, del cuarteto Los Astros, según explica a EFE.

El octogenario afirma haber sido tratado “muy bien, maravillosamente” por los hermanos Castro. Está sorprendido porque en el libro aparece en un par de fotos tocando con la orquesta.

“Creo que soy el último de los mohicanos”, dice a la pregunta de si sabe de otro músico vivo que tocó con la banda.

Matienzo, por su parte, no ha visitado Miami, pero esta ciudad, en la que según dice “los cubanos encontramos un lugar donde realizar algunos sueños”, se interesó en un libro que en Cuba no encontró editor, y no por falta de intentos.

La publicación del libro “ha sido un regalo en medio de la pandemia”, confiesa, y no duda de las sospechas o “el doble sentido” que pueda despertar el título.

“Es una tarea difícil que la gente no haga dobles lecturas políticas (…), dice la autora.

“Siento que la Orquesta Hermanos Castro ha regresado en el momento en que los otros Castro están retirándose de la palestra pública. Esta isla es música, no ideología. Hay que empezar a deconstruir el odio desde lo que es nuestro patrimonio, así que ojalá quienes entren pensando que encontrarán política se queden bailando con la orquesta”, anheló.

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Mentiras olvidadas tras una y otra generación

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Fidel Castro (Foto: Reuters)

LA HABANA, Cuba.- Una generación puede definirse como toda la gente que nace y vive más o menos al mismo tiempo considerada colectivamente. También es el período  de 20 a 30 años durante el cual, desde que se llega al mundo, se crece y se comienza a ser adulto y a tener sus propios hijos, como promedio a los 25 años, lo que implica que cada vez que transcurre ese lapso estamos frente a una nueva generación.

Basado en lo anterior, se puede decir que ya pueden contarse tres generaciones desde que la dictadura está en el poder, pero también cuando tomaron el mando había una, que estaba en su fase madura, de la cual —en la actualidad— existen pocas personas vivas, incluyendo los que llegaron para quedarse después de asaltar el cuartel Moncada.

Aquella generación que tenía entre 15 y 20 años cuando la tiranía se posesionó de forma totalitaria en 1959, recordarán muchas de las cosas que se le prometieron a este pueblo y que no se cumplieron. También los más jóvenes pudieran leer La Historia me Absolverá, es el primer homenaje que le hizo Fidel Castro a la mentira.

En redes sociales se comparten por estos días algunas de las intervenciones de “La Piedra”, en las que la falsedad es algo que ha salido a flote durante todos estos años.

Podemos recordar que en 1959 dijo en Santiago de Cuba: “Habrá libertad para los que hablan a favor nuestro y para los que hablan en contra nuestro y nos critican”.

Un periodista americano Richard Bate, le preguntó en una entrevista en inglés: “Usted dijo que en 18 meses iban a haber elecciones en Cuba. Cuando llegue este momento… ¿a todos los partidos políticos se les permitirá presentar candidatos en las elecciones?”. Él contestó en inglés (muy mal hablado, por cierto): “Si por supuesto”. El periodista insistió: “¿Todos los partidos políticos incluido el Directorio Revolucionario?”. Y de una manera cínica contestó: “Por supuesto. Si no le damos libertad a todos los partidos políticos para que se organicen no seríamos un país democrático. Hemos peleado por la democracia y la libertad del pueblo. No queremos parar ni poner en dificultades a nadie. Nosotros creemos en la democracia”. En esta entrevista terminó diciendo que él no era comunista.

Pero en realidad nunca hubo elecciones, esta declaración se volvió un nuevo refrán: “Elecciones ¿para qué?”

También en 1961 se quitó la careta y abrazó al marxismo-leninismo, y se pegó con cola a la extinta Unión Soviética, para expandir por el mundo las ideas de izquierda recurrió a las armas cada vez que lo consideró preciso; y hay que reconocer que logró imponer en algunos países del continente su farsa de defensa de los pobres.

Para ser lo más justos posibles, hay que decir que algunas cosas no fueron mentiras. Por ejemplo, en una entrevista con Edward Murrow dijo que se cortaría la barba cuando hubiera cumplido su promesa del “buen gobierno”. Nunca se la cortó, lo que implica, de hecho, que aceptó que su tiempo en el poder no fue bueno, y la barba icónica se convirtió en el símbolo de su desastroso paso como jefe del país.

Y aunque después que Fidel Castro llegó al final de sus posibilidades el mando lo tomó su hermano Raúl, en estos momentos la diferencia es que no hay nadie con el apellido Castro dando la cara de forma pública; además, sin dudas, mientras se mantenga como Secretario General del Partido Comunista, quien dirige y decide en el país es el General de Ejército. Lo que sí se puede afirmar es que ha renovado, aunque esa generación que estuvo en la lucha armada en la Sierra Maestra no quieren ceder y se mantienen en el poder.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que Miguel Díaz-Canel es la continuidad del embuste: porque estos pequeños ejemplos que hemos mencionado son solo una bicoca con respecto a los 60 años que lleva este pueblo aguantando las paparruchas de la dictadura. Quizás la primera generación no pensó que la engañaban, pero ya esta última está convencida de que no puede confiar en las cosas que le dicen, porque no resultan en beneficio del pueblo, que se ha convertido en una sociedad cansada, destruida, que no ve el futuro por lado alguno.

Es bien cierto que tanto Díaz-Canel como Raúl Castro temen a un estallido social, no se sabe hasta cuando el pueblo de la Isla seguirá aguantando que no haya agua, electricidad, comida, artículos de aseo, servicios médicos, etc., y lo más triste de todo es que como continuidad de las falacias de Fidel Castro, la culpa la tiene el imperialismo, de lo que podemos concluir que no hay interés alguno en solucionar los problemas de nuestra sociedad.

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Informe: Exdirector de campaña de Trump se reunió con “hijo de Castro”

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Paul Manafort, ex jefe de campaña de Donald Trump (theurbantwist.com)

MIAMI, Estados Unidos.- El exdirector de campaña del presidente Donald Trump, Paul Manafort, viajó a Cuba supuestamente a reunirse con el “hijo de Castro”, según un recién publicado reporte del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos.

La reunión habría sucedido a inicios de enero de 2017, días antes de que Trump jurara como presidente el 15 de enero, de acuerdo al informe, que va sobre la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016.

Manafort, que dejó la campaña de Trump en agosto de 2016 por el escándalo que lo involucraba como cabildero de un partido político pro-ruso en Ucrania, dijo al FBI que la reunión en la Isla fue organizada por Brad Zackson, quien fuera el agente de las propiedades del difunto padre de Trump, Fred Trump.

Cumpliendo su condena actualmente en prisión domiciliaria, Manafort fue sentenciado a más de siete años de cárcel por fraude fiscal y bancario como resultado de la investigación judicial que realizó Robert Mueller sobre los vínculos de la campaña de Trump con Rusia.

Según el informe de Mueller, días antes de que Trump llegara a la Casa Blanca Manafort se puso en contacto con Kathleen T. McFarland, candidata a asesora adjunta de seguridad nacional en la nueva administración, para hablar de información recopilada en sus viajes, entre los que estaba el que hizo a Cuba.

El reporte del Senado dice que el encuentro de Manafort con el “hijo de Castro” en “La Habana”, según las declaraciones del propio Manafort al FBI, habría tenido lugar antes del 8 de enero de ese año, día en el que el exdirector de campaña de Trump regresó a Estados Unidos.

La información hecha pública no esclarece si el encuentro se concretó ni el tema o las intenciones de Manafort al viajar a un país con embargo estadounidense. Sin embargo, sí afirma que tras la elección de Trump los cubanos comenzaron a comunicarse discretamente con sus contactos en Estados Unidos para saber qué podría hacer el nuevo presidente en relación a la Isla y cómo llegar hasta él.

Aunque el reporte no especifica cual de los hijos de Castro habría estado presente en el encuentro con Manafort, el papel que el coronel Alejandro Castro Espín, hijo del exgobernante Raúl Castro, jugó en las negociaciones secretas con la administración de Obama para intercambiar presos y restablecer las relaciones diplomáticas, lo señala como candidato.

Raúl Castro había colocado a su hijo al frente de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional como cobertura para los diálogos secretos entre La Habana y Washington, pero el escándalo por los supuestos ataques a diplomáticos estadounidenses en la capital cubana alejó al coronel de la vida pública, y aún no se sabe qué ocurrió con la Comisión que presidía.

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