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Crucero de Carnival rescata a balseros cubanos por segunda vez en menos de un mes

Carnival Paradise, Crucero, Cubanos

MIAMI, Estados Unidos. — El crucero Paradise, de la compañía estadounidense Carnival, rescató a un grupo de balseros cubanos en aguas cercanas al balneario de Cancún, informó hoy la cadena WFLA-TV (News Channel 8).

Según declaró a ese medio local de la ciudad de Tampa Pat Messier, un pasajero que se encontraba en el crucero, en esta ocasión fueron seis los migrantes rescatados por la tripulación del Paradise.

Messier relató a WFLA-TV que, primeramente, el capitán del crucero hizo el anuncio a los pasajeros y que luego la embarcación rodeó el bote improvisado en que se encontraban los cubanos, hecho de espuma y madera contrachapada.

“El capitán habló por el altavoz y dijo que íbamos a reducir la velocidad, que tenían un bote para asegurarse de que no estuvieran en peligro”, agregó.

El pasajero calificó de “muy triste” el hecho de que los cubanos tengan que abandonar la Isla de forma ilegal y arriesgando sus vidas en el mar.

“Creo que es muy triste que arriesgues tu vida en un océano en el que no sabes qué va a pasar dentro de una hora porque justo después de que los recogimos, aproximadamente una hora después, cayó una gran tormenta”, dijo Messier.

Poco antes de arribar al puerto de Cancún, las seis personas rescatadas por el Paradise fueron reubicados en una pequeña embarcación de las autoridades mexicanas.

A finales de julio, 12 balseros cubanos fueron rescatados por la tripulación del mismo crucero cuando este se dirigía de regreso al puerto de Miami.

Un reporte del canal local WPLG (Local 10) indicó que los 12 hombres rescatados fueron puestos a disposición de la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG, por sus siglas en inglés).

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Línea de cruceros de EEUU cancela viajes a Cuba por falta de permisos de la Isla

El buque 'Pearl Mist', de la compañía Pearl Sea Cruises (Foto: travelagentcentral.com)
El buque ‘Pearl Mist’, de la compañía Pearl Sea Cruises (Foto: travelagentcentral.com)

MIAMI, Estados Unidos.- La compañía estadounidense Pearl Sea Cruises se ha visto forzada a cancelar sus viajes a Cuba planeados para esta primavera, debido a la falta de aprobación por parte del gobierno de la Isla, según informa el sitio Nation Now.

La empresa norteamericana, que opera barcos pequeños, había proyectado cruceros a Cuba que durarían diez noches. La compañía comenzó a hacer las reservaciones confiando en que conseguiría los permisos del gobierno de La Habana –concedidos, en cambio, a la también estadounidense Carnival Cruises–, pero a medida que se acercaban las fechas de los viajes, la Pearl Sea Cruises debió cancelar.

Los precios de las cabinas comenzaban a casi 8 000 dólares por persona, y las cancelaciones están provocando malestar entre los pasajeros.

El buque Pearl Mist, de esa compañía, habría sido el primero de EE.UU. en tocar un puerto cubano luego de más de cinco décadas. Sin embargo será la Fathom, una línea propiedad de Carnival, la que inaugurará un crucero hacia Cuba el próximo 1ro de mayo.

Tanto Carnival como Pearl Seas vendieron reservaciones antes de tener aprobación del gobierno cubano para los viajes. El resto de las compañías de cruceros interesadas, que no han hecho viajes a Cuba, están esperando aprobación de la Isla.




Carnival se suma al apartheid cubano

Carnival se suma al apartheid impuesto por el régimen castrista a los cubanos
Carnival se suma al apartheid impuesto por el régimen castrista a los cubanos

LA HABANA, Cuba.- A partir del próximo 1ro de mayo los cruceros de la línea norteamericana Carnival recalarán en La Habana, que según la revista Hola es “el destino de moda del año 2016”. Pero los cubanoamericanos que viajen a bordo de los barcos, aun con pasaporte cubano, no podrán bajar a tierra. Y todo por causa de una absurda disposición del régimen castrista que prohíbe que los nacidos en la Isla que residen en el exterior arriben por vía marítima a su país de origen.

Si absurda resulta esta ordenanza, que parece más propia de señores feudales de horca y cuchillo que de un gobierno del siglo XXI por muy dictatorial que sea, es peor, por inaudito, que tal medida sea acatada por una empresa de un país democrático. Carnival se suma así, con su aquiescencia, al apartheid impuesto por el régimen castrista a los cubanos.

Que alguien me avise si esta prohibición de bajar a tierra no es tan discriminatoria como el hecho de que a los cubanos, a diferencia de los hombres de negocios de cualquier nacionalidad para los que expresamente y pensando en sus dólares se creó una Ley de inversión Extranjera, se les impida invertir en su país; que necesiten el permiso de una embajada controlada por la policía política para poder visitar a sus familiares en la isla y los funcionarios-segurosos de estas embajadas se reserven el derecho de negarse a habilitarles el pasaporte a quien entiendan que está involucrado en actividades subversivas.

Para lo único que no son discriminados los cubanos que residen en el exterior es para enviar remesas a sus familiares, pues los euros y los dólares, inexorablemente, irán a parar, al final del camino, a las arcas del Estado cubano —o a la camarilla que lo representa— que es el dueño absolutamente de todo.

Recordemos que hasta hace unos años, no más de nueve, los cubanos, en nuestro propio país no podíamos ni  acercarnos a los hoteles, so pena de que nos acusaran de “acoso al turismo”. Y ahora mismo, cuando ya podemos reservar en los hoteles, si es que disponemos de la fortuna que cuesta, tenemos que soportar prácticas discriminatorias tales como la prohibición de abordar embarcaciones o acceder a determinadas áreas solo para extranjeros.

¿Y todavía habrá alguien que diga que exagero y que esto no se parece al apartheid?

¿Qué pasó con lo políticamente correcto? ¿Se imaginan qué pasaría, de qué magnitud sería el escándalo internacional, si Carnival impidiese bajar a tierra en determinados puertos a negros, árabes, judíos, mexicanos, mujeres u homosexuales?

Pero sucede que la prohibición es para cubanos, y parece que a la dictadura castrista, por fotogénica pese a las mataduras, por envolvente y simuladora o sabrá Dios por qué carajo, todo se le tolera. Así que ni soñar con boicots ni con estrellas de la música pop que se junten para grabar una canción en solidaridad con los discriminados, como aquella de mediados de los 80, donde un puñado de artistas con sensibilidad y principios aseguraban que no irían a tocar a la Sun City del apartheid. A Cuba sí vendrán. Los artistas y los turistas. Y sonarán los cencerros y las maracas. Y lo que es peor: esperarán que nos meneemos, sonriamos y demos brinquitos de satisfacción.