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Exiliarnos: Una decisión que estremeció a mi familia

UNPACU Carlos Amel Oliva

 

UNPACU Carlos Amel Oliva
De izquierda a derecha, Ernesto Oliva, Carlos Amel Oliva, Katherine Mojena y los hijos de la pareja. Foto cortesía del autor

MIAMI, Estados Unidos.- El pasado 28 de enero las ondas de un sismo de gran intensidad, con epicentro en el mar Caribe, alcanzaron a Cuba. Sin embargo, no fue ese movimiento telúrico sino una difícil decisión familiar la que estremeció los cimientos de mi hogar, con Carlos Amel Oliva y yo al frente.

Tres días antes, las fuerzas represivas del Ministerio del Interior (MININT) habían rodeado mi vivienda. Solo alcancé a publicar un tuit, antes de que detuvieran a mi esposo, Carlos Amel Oliva, e irrumpieran en la casa para asaltarnos y robarnos.

Les dije a mis dos hijos de cinco y ocho años: “Los policías entrarán a la casa, pero no sientan miedo, mamá estará aquí con ustedes”.

Comenzaron el allanamiento por la vivienda de mi madre, que vive en la planta baja. Luego subieron a mi casa, donde se mantuvieron por casi seis horas. Registraron las plantillas de los zapatos, mi ropa interior, las ollas de cocinar y el árbol de navidad. Robaron alimentos, medicinas, medios tecnológicos, sin dejar siquiera acta de los objetos confiscados.

Al finalizar, el oficial que estaba al mando ―y que luego confirmé que era el jefe de la Unidad de Enfrentamiento de Santiago de Cuba― dejó su número de teléfono, por si luego queríamos saber de Amel. Aunque nunca llamé, los hechos nos indicaron que no se trataba de una detención más, sino de algo mayor.

La vigilancia y el acoso directo contra mí y mis niños se mantuvo después del asalto. Transcurrieron un día, dos, tres, y Amel no llegaba a la casa.

El 28 de enero, mientras decidíamos si salir o no de la casa por temor a las réplicas del fuerte sismo, sentimos una voz: “Familia, tráiganme 20 pesos”. Era mi esposo pidiendo dinero para pagar la motocicleta en la que se trasladó desde la primera Unidad Policial de la provincia.

Lo vi deteriorado. Con ojeras, hombros caídos y un poco más delgado. Lo abracé, sentí tranquilidad, no lo dejé hablar, quería contarle todo lo que había ocurrido mientras él no estaba.

Luego me preguntó: “¿Terminaste?”. Y entonces comenzó a hablar.

Yo no pude pronunciar una sola palabra más. Lo que me estaba contando rompía todos nuestros planes. El régimen se había propuesto obtener el control de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) a través de Carlos Amel, su líder juvenil, o de quien lo sucediera.

Esa propuesta se traducía, básicamente, en mantenerse como vocero del partido y, en medio de una cruda represión contra los opositores cubanos, convertirse en un bravucón con el beneplácito de la Policía política. Tendría que darse golpes a pecho abierto, asegurando que se mantenía firme en su posición de líder juvenil de la UNPACU, pero bajando la cabeza y usando excusas absurdas para no llevar adelante acciones molestas para el régimen.

La respuesta de Carlos Amel Oliva fue la misma de los últimos ocho años de oposición frontal contra la dictadura: “No, yo no pactaré con ustedes, jamás le entregaría el control de la UNPACU. Por encima de todo está mi conciencia, quedar bien conmigo y con Dios”.

Pero esa no era la noticia más grave de la noche. La dictadura quería conseguir sus objetivos a como diera lugar. “Hasta ahora a tu esposa no le hemos hecho nada”, le dijo un oficial con cinismo, refiriéndose a mí.

Para la dictadura, acosarme, detenerme y robarme, atormentar a mis hijos, que ya vivían con la zozobra de los registros policiales, no era nada comparado con el gran daño que podrían llegar a hacerme.

Mientras Amel estaba en la pequeña sala donde lo interrogaron, mi casa estaba sitiada. Así permaneció por tres días, aunque yo no entendía por qué, si ya el allanamiento había concluido. También colocaron una cámara en la esquina de mi vivienda para que no quedara duda de que estaríamos siendo más vigilados que nunca.

Las amenazas fueron muy claras: tanto mi suegra como yo íbamos a ser encarceladas; solo saldríamos de prisión como la Dama de Blanco y miembro de UNPACU Xiomara Cruz Miranda. Las amenazas también se extendieron a mis hijos, mi suegro y mi cuñado.

Carlos Amel tenía en una mano la integridad de su familia y, en la otra, la continuidad de la organización bajo su liderazgo en Cuba. En la noche del día 28 de enero les comunicó a los agentes de la Seguridad del Estado que se mantenía firme en su decisión de no colaborar, pera había decidido exiliarse junto a nosotros.

Su única condición fue hablar con José Daniel antes de salir de Cuba, y los agentes se dieron por satisfechos. Estaban a punto de deshacerse de las personas que hasta ese momento, en ausencia del líder del partido, formaban la columna vertebral de la UNPACU.

La primera persona con la que Amel habló al salir del calabozo fue conmigo. Esa noche fue muy larga; amanecimos conversando en la cama, con una tristeza y un vacío solo similar a la pérdida de un ser querido.

Al día siguiente, citamos a la familia involucrada: nadie aceptaba la realidad. Recuerdo a mi suegro mover la cabeza de un lado a otro y repetir “no, no, no”.

El peligro estaba frente a nosotros: José Daniel Ferrer llevaba cuatro meses en prisión. Por el costo político que había asumido la dictadura en el proceso contra el líder de la UNPACU, entendíamos que no se trataba solo de amenazas contra nosotros.

Con aflicción y aun en estado de shock, nos hicimos comprender. Hasta ese momento Carlos Amel fungía como líder juvenil de la UNPACU, miembro de la dirección nacional y uno de los principales promotores de Cuba Decide.

El 7 de febrero, los agentes le comunicaron a Carlos Amel Oliva que ese día, en horas de la tarde, permitirían su visita a Ferrer. Con una duración de unos siete u ocho minutos, en una oficina cerrada y con susurros al oído para evadir las cámaras, Amel le informó a José Daniel sobre nuestra decisión de exiliarnos temporalmente y le habló de cuestiones cruciales en su defensa frente a la farsa judicial puesta en escena por el régimen.

Tanto nuestra familia, como José Daniel, activistas, líderes opositores, amigos y hermanos de lucha del exilio comprendieron que sería lo mejor para todos. Para esa fecha, habíamos logrado ganar el juicio contra Ferrer, al menos políticamente.

Lo que sí era lógico es que, condenados y destruidos físicamente, no podríamos hacer mucho más por la UNPACU, José Daniel y todos los demás presos políticos.

Hace ocho años nuestra familia ingresó a las filas de la UNPACU. Tanto mi esposo, mi cuñado, mi suegro y yo hemos salido de Cuba en muchas ocasiones. Hemos estado en países de Europa, América Latina e incluso en Estados Unidos. Por la labor que realizábamos, todos fuimos “regulados” ininterrumpidamente desde finales de 2016. La única condición de la dictadura para levantar esta restricción de viaje era que saliéramos definitivamente. A eso siempre nos habíamos negado.

En Cuba no solo fuimos parte de la dirección de la mayor organización opositora dentro del país; también promovíamos activamente la iniciativa Cuba Decide. Trabajamos hasta el último día en conjunto con diferentes organismos de derechos humanos como el Instituto Político para la Libertad (IPL-Perú), el Observatorio Cubano para los Derechos Humanos (OCDH) y el Centro de Información Legal Cubalex. Yo particularmente me convertí en una colaboradora activa de CubaNet, el medio periodístico a través del cual denunciaba todas las acciones represivas contra los activistas dentro de la Isla.

Nuestra decisión de exiliarnos no está separada de la decisión, tomada hace años, de ponerle fin a la dictadura. Salimos de Cuba precisamente porque dentro ya nos sería imposible mantenernos activos. Pero continuar la lucha es nuestro objetivo principal junto a la UNPACU, Cuba Decide, la sociedad civil independiente cubana, el exilio y las organizaciones defensoras de derechos humanos.

Ahora, luego de la liberación de José Daniel Ferrer, creo firmemente que el régimen volvió a equivocarse. No suponen que él allá y nosotros acá somos una combinación fuerte y necesaria.

Agradecemos a este gran país por acogernos, a las tantas personas que nos respaldaron espiritualmente y confiaron en esta decisión, y a las pocas que hicieron posible que hoy, parte de mi familia esté sana y salva.

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Detenido Carlos Amel Oliva por la policía política cubana

Carlos Amel Oliva

Carlos Amel Oliva
Carlos Amel Oliva

MIAMI, Estados Unidos.- Al amanecer de este sábado fue detenido nuevamente Carlos Amel Oliva Torres, líder juvenil de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y promotor de Cuba Decide. Solo habían transcurrido 72 horas desde que fuera liberado.

Carlos Amel fue parte del grupo de nueve activistas que resultaron detenidos el pasado 25 de enero, y su vivienda fue una de las cinco allanadas arbitrariamente.

Durante la última detención lo mantuvieron en la Primera Unidad Policial de la provincia, según detalló a CubaNet. “Fueron más de 80 horas en calabozo e incluso durante el fuerte sismo del martes nos dejaron encerrados, y los oficiales salieron a colocarse en lugares seguros”, denunció Oliva Torres.

Oliva fue liberado este martes, casi en la madrugada, bajo la amenaza que las viviendas que funcionan como sedes de la UNPACU serán confiscadas. Hasta al momento han prohibido la entrada a estos inmuebles de activistas y beneficiarios de los proyectos sociales que allí se desarrollaban.

“Esta mañana, justo a las 7:30 a.m., un oficial tocó a la puerta de la casa para que Amel bajara porque sería detenido. Lo subieron a un auto de patrulla y se lo llevaron”, denunció Katherine Mojena Hernández, miembro de la dirección de UNPACU y también promotora de Cuba Decide.

José Daniel Ferrer (izq), Carlos Amel Oliva (cen) y Katherine Mojena (der)

El pasado 24 de enero, el mismo día que el grupo desarrollaba un ayuno convocado por José Daniel Ferrer desde prisión, Oliva Torres se presentó a la oficina del Carné de Identidad para corroborar su situación migratoria, y le informaron que permanecía regulado.

El líder juvenil había sido invitado a participar en el II Encuentro Internacional con Partidos Políticos Iberoamericanos, dirigido a partidos y políticos de países de la región. La celebración tendría lugar en Madrid y la invitación fue realizada por el Partido Popular de España. Al encuentro asistirían líderes políticos de Ecuador, Bolivia, Perú, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Cuba, Guatemala y Honduras, para compartir experiencias con líderes políticos españoles.

En la última detención del joven activista, y luego del allanamiento a la vivienda de Katherine Mojena en ausencia de su esposo y en presencia de sus hijos de cinco y ocho años, Valentina Martínez, la secretaria de Relaciones Internacionales del PP de España, se pronunció al respecto:

“La dictadura cubana robando desde jabón de lavar a aceite, en casa de la oposición de UNPACU, un grupo que lucha por la transición democrática en Cuba. La lucha por la democracia y la libertad se castiga, pedimos al Gobierno de España y al PSOE que apoye decididamente la transición democrática en Cuba”.

Martínez envió también un mensaje de fuerza y ánimo a los miembros de UNPACU y les reiteró el apoyo de su Partido y de su presidente Pablo Casado.

Desde que José Daniel Ferrer, el coordinador principal de la UNPACU, fuese encarcelado el pasado primero de octubre, el activismo de sus miembros se ha mantenido y el régimen ha incrementado la represión a niveles alarmantes.

Los tratos crueles e inhumanos contra Ferrer en prisión, unido al hostigamiento contra sus activistas, las multas, citaciones, detenciones y allanamientos con confiscaciones arbitrarias han sido constantes y dirigidas a resquebrajar al movimiento y sus principales líderes.

Carlos Amel Oliva frente a la oficina de Carné Identidad

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Policía política cubana detiene a líder juvenil de la UNPACU

UNPACU
Carlos Amel Oliva y Ernesto Oliva Torres, de la UNPACU. Foto del autor

SANTIAGO DE CUBA.- En horas de la tarde de este jueves fue detenido por agentes del Ministerio del Interior Carlos Amel Oliva Torres, miembro de la dirección nacional de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), líder de su frente juvenil y promotor de Cuba Decide.

Carlos Amel fue arrestado cuando salía de la  sede principal de la UNPACU, que radica en el reparto Altamira, en la ciudad de Santiago de Cuba. En la esquina del lugar el oficial de apellido Fujishiro lo condujo en un auto de patrulla hacia la Segunda Unidad El Palacete, centro policial que en los últimos meses ampara con mucha frecuencia el acoso contra Oliva, su familia y varios miembros de UNPACU. Horas más tarde fue citado a la misma unidad Ernesto Oliva Torres, hermano del Carlos Amel, y también activista.

En esta ocasión los motivos de la arbitrariedad fueron dos, aunque las autoridades del régimen se “ahorran el tiempo” de entregar orden de detención o en dar explicación del motivo del arresto. La primera justificación guarda relación con un hecho violento que aconteció hace varios días, en un politécnico ubicado en el reparto Portuondo, donde colocaron grafitis contra el Gobierno y agredieron al custodio, según la versión de los oficiales. Luego de este incidente resultaron detenidos indistintamente tres miembros de la UNPACU, dos fueron multados y uno muy golpeado por el solo hecho de que la policía política presumía que ellos habían sido los culpables.

“Un instructor preguntó por el hecho violento y nosotros dejamos claro que nuestra organización es pacífica y repudia cualquier acto violento, además no orientamos colocar carteles en fachadas de escuelas porque quien las utiliza con fines políticos es el propio régimen”, aseguró el líder juvenil de la UNPACU.

El segundo motivo no es nuevo pero si muy preocupante, y es que vuelve la Seguridad del Estado a amenazar con confiscar las viviendas que funcionan como sede de la organización. En esta ocasión hicieron preguntas sobre cómo se adquirieron. La última vez que el Departamento de la Seguridad del Estado mostró interés por estas propiedades fue el pasado 14 de octubre, cuando el propio Ernesto Oliva resultó detenido frente a  la vivienda de sus padres, donde reside, por varios oficiales del MININT. Durante aquel interrogatorio no solo le multaron, sino que le amenazaron con que acabarían con la UNPACU y decomisarían el inmueble, que está a su nombre, por brindar asistencia social a los desamparados de la comunidad.

Carlos Amel Oliva fue liberado tras ocho horas de detención, no sin antes recibir amenazas sobre el futuro de la UNPACU y su principal coordinador, José Daniel Ferrer García, quien cumple este viernes 87 días de encarcelamiento, marcados por todo tipo de irregularidades, violaciones, sin fecha de juicio, abogados o al menos un instructor de caso que explique a familiares como está transcurriendo el proceso.

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Activistas de UNPACU deponen huelga de hambre

Carlos Amel Oliva cumplía este martes cuatro semanas en huelga de hambre (Twitter)
Carlos Amel Oliva cumplía este martes cuatro semanas en huelga de hambre (Twitter)

MIAMI, Estados Unidos.- Tras cuatro semanas en huelga de hambre, Carlos Amel Oliva ha depuesto su ayuno tras conseguir “poner el foco sobre las violaciones de derechos humanos que ocurren en Cuba”, informa el sitio digital 14ymedio.

Oliva, líder juvenil de la organización opositora cubana, detalló al citado diario que pasadas las cinco de la tarde de este martes había tomado su primer vaso de agua, tras declararse el pasado viernes en huelga de sed además del ayuno que había comenzado hacía casi un mes.

Añadió que “no quería abandonar la huelga”, pero había entendido que “la vanidad o la necedad sin ningún tipo de propósito no sirve de nada”. Tras abandonar el hospital donde se encontraba, acudió a la sede de UNPACU para agradecer a los colegas que habían secundado su ayuno. “Para nosotros ha sido una victoria”, comentó.

El joven opositor había comenzado su protesta pacífica, y se le habían unido otros siete miembros de UNPACU: Maikel Mediaceja, Zulma López, Oria Josefa Casanova, Rubén Alvarado, Laudelino Rodríguez, Alexander Martínez y Carlos Infante.

En tanto José Daniel Ferrer, líder de UNPACU, declaró que la dirección de la organización estaba “muy contenta” con el paso dado por Oliva y los que lo secundaban. La protesta del joven consiguió “atraer la opinión pública internacional sobre la situación que padecen los opositores al régimen”.

Por su parte Guillermo Fariñas, líder del también opositor Frente Antitotalitario Unido (FANTU), no piensa deponer la huelga de hambre que inició hace unas tres semanas. Aunque opina que los jóvenes de UNPACU “han realizado un acto valiente”, él “se mantendrá hasta las últimas consecuencias”, según declaró un vocero de su organización.




Carlos Amel Oliva es reportado grave tras 27 días en huelga de hambre

Carlos Amel Oliva, antes de que se agravase su estado tras casi cuatro semanas de huelga de hambre (Twitter)
El estado de Carlos Amel Oliva se ha agravado tras casi cuatro semanas de huelga de hambre (Twitter)

LA HABANA, Cuba.- El líder juvenil de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), Carlos Amel Oliva Torres, tras 27 días en huelga de hambre se encuentra en estado crítico, con peligro para su vida.

Según información brindada a CubaNet vía telefónica por el activista Ermito Morán Sánchez, el joven se encuentra hospitalizado en el hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas. Los médicos dan cuenta de la gravedad de su estado pues el opositor ya sufre sangramientos digestivos y algunos de sus órganos están comenzando a fallar.

“El médico nos informó ayer que su hígado presenta una insuficiencia, pero además, está haciendo sus heces fecales con mucha sangre”, indicó Morán.

Amel fue hospitalizado el día 5 de agosto a las 11:00 p.m., luego de perder el conocimiento. El joven se encuentra en una sala independiente del clínico, donde la policía política mantiene el control, impidiendo que los activistas puedan visitarlo.

Zulma López, otra de las huelguistas, tuvo que ser llevada al hospital para ser hidratada. Según refiere Morán, por los análisis que le practicaron, todo indica que está embarazada. Después de ser hidratada, fue regresada a la sede nacional de la UNPACU, donde además se encuentran Oria Josefa Casanova, Maikel Mediaceja  Ramos.

Junto a estos últimos también están Rubén Alvarado, quien fue trasladado desde Palmarito de Cauto hacia la sede de la organización opositora, y Laudelino Rodríguez, que abandonó el hospital donde se encontraba ingresado.

Otro opositor, Alexander Martínez Rizo, se sumó a la huelga, de acuerdo a la información de Ermito Morán. Yoel Acosta Gámez, quien se encontraba en la prisión “El Caguayo” para enfermos de VIH-Sida, abandonó la huelga.

Por otra parte, Guillermo Fariñas, según informó su vocero Jorge Luis Artiles Montiel, se mantiene decaído y se negó a recibir cualquier tipo de atención médica en tanto se encuentre consciente.




Fariñas sale del hospital y entra Carlos Amel Oliva tras 25 días de ayuno

huelgaLA HABANA, Cuba.- El opositor cubano Guillermo Fariñas, en huelga de hambre y sed desde hace 17 días, se encuentra hoy en casa tras recibir atención en una clínica de la central ciudad de Santa Clara, mientras que el también disidente Carlos Amel Oliva permanece hospitalizado en la oriental Santiago de Cuba tras 25 días de ayuno.

Fariñas, de 54 años y premio Sájarov 2010 del Parlamento Europeo por la defensa de los derechos humanos, fue llevado ayer por segunda vez al hospital provincial “Arnaldo Milián Castro” desde que iniciara su protesta, y tras ser hidratado recibió el alta por decisión de los médicos, dijo a Efe el activista Rolando Ferrera.

Ferrera, coordinador del Frente Antitotalitario Unido (Fantu) que lidera Fariñas, indicó que en estos momentos el opositor experimenta mucho “decaimiento” y “deterioro físico”, por lo que se pasa casi todo el tiempo “tumbado en la cama durmiendo”, aunque pretende seguir su ayuno hasta las “últimas consecuencias”.

El psicólogo y periodista independiente fue ingresado el 28 de julio, también tras desmayarse, y al día siguiente pidió el alta voluntaria.

Fariñas acumula desde 1995 un total de 25 huelgas de hambre, la última hasta ahora en 2010, cuando hizo cien días de ayuno, la mayor parte de ellos hospitalizado, para pedir al Gobierno la liberación de un grupo de opositores presos enfermos.

El pasado 20 de julio inició una huelga de hambre y sed para exigir al Gobierno cubano el cese de la represión contra los disidentes y un diálogo con la oposición, estrategia secundada por otros once opositores, la mayoría de ellos pertenecientes a la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu).

El primero de ellos fue el coordinador juvenil de la Unpacu, Carlos Amel Oliva, hospitalizado hoy en la oriental Santiago de Cuba tras 25 días de ayuno, después de que agentes de la policía y la seguridad del Estado entraran en su domicilio e incautaran objetos personales como ordenadores, teléfonos móviles y discos duros.

Oliva permanece en el Hospital “Juan Bruno Zayas” de la ciudad de Santiago de Cuba, al oriente de la isla, donde fue hidratado vía intravenosa y ya recobró el conocimiento, explicó a Efe su esposa Katerine Mojena.

En estos momentos su “ánimo es pésimo”, “prácticamente ni habla” y su “pulso y presión están muy bajos”, indicó Mojena, que además aseguró que Oliva seguirá su ayuno “hasta que el Gobierno no le devuelva sus pertenencias”.

Según los datos de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) -que sigue la evolución de estos opositores en huelga de hambre- en lo que va de año se han contabilizado más de 7.300 detenciones por motivos políticos, en muchos casos con violencia.

En julio específicamente el grupo opositor registró al menos 845 detenciones, lo cual ven como un “repunte represivo” en comparación las 498 ocurridas en el anterior mes de junio.

En su informe mensual, la CCDHRN insistió en la “preocupante” situación de Guillermo Fariñas y de la otra decena de opositores de la isla se mantienen en ayuno absoluto.

(EFE)




Activistas de UNPACU se suman a la huelga de hambre de su líder juvenil

Carlos Amel Oliva (Twitter)
Carlos Amel Oliva (Twitter)

MIAMI, Estados Unidos.- Varios activistas de UNPACU se han sumado a la huelga de hambre iniciada hace casi una semana por el líder juvenil de esa organización opositora, Carlos Amel Oliva, informa 14ymedio.

Este lunes, se contaban cinco opositores que se han solidarizado con la protesta de Oliva, quien exige le sean devueltas dos laptops, un teléfono celular y un disco duro extraíble confiscados por la Seguridad del Estado.

A Lázaro Curbelo Mejías, quien se declaró en huelga de hambre desde el pasado jueves en apoyo a Carlos Amel Oliva, se unieron Maikel Mediaceja Ramos y Yasmani Magaña Díaz, así como las mujeres Zulma López Saldaña y Yoanna Quesada Masabeaux. Estos cuatro últimos llevan entre 24 y 48 horas sin comer.

Por su parte Katherine Mojena Hernández, esposa de Oliva y también miembro de UNPACU, dijo que el líder juvenil de la organización ya está físicamente debilitado, “pero con la misma entereza con la que inició la huelga”.

Mojena Hernández describió que un oficial de la Seguridad del Estado que se hace llamar Bruno le dijo que el líder de UNPACU “se iba a morir de hambre” esperando por que le devolvieran los bienes confiscados.

En tanto, la UNPACU reportó asimismo la detención de una veintena de sus integrantes en las últimas horas, añade la publicación digital. Los activistas fueron detenidos violentamente en Santiago de Cuba cuando se dirigían a visitar a Oliva, y en otros puntos del oriente cubano también se han producido arrestos.