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Rechaza EEUU intercambiar a Gross por espías cubanos

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Alan Gross, antes y después de estar encarcelado en Cuba

El Departamento de Estados de EE UU considera que no hay equivalencia entre el subcontratista estadounidense y los espías presos en Estados Unidos, “ya que Gross es un trabajador de desarrollo y los cubanos son agentes de inteligencia”.

Estados Unidos ha vuelto a descartar el intercambio del subcontratista Alan Gross, preso en Cuba y cumpliendo una sentencia de 15 años, por la de tres espías cubanos que fueron detenidos como parte de la llamada Red Avispa y permanecen en prisiones estadounidenses.

The New York Times había publicado el lunes un editorial en el que proponía que un canje del subcontratista estadounidense por los espías cubanos es la única manera de lograr un avance en las relaciones entre ambos países.

Sin embargo, el Departamento de Estado ha rechazado la propuesta de The New York Times, considerando que no hay equivalencia entre el subcontratista estadounidense y los espías presos en Estados Unidos, “ya que –sostiene– Gross es un trabajador de desarrollo y los cubanos son agentes de inteligencia”.

MARTINOTICIAS




Regresa a Cuba espía Fernando González

Ramiro Valdez y Fernando González
Ramiro Valdés abre los brazos para recibir a Fernando González

El espía Fernando González, uno de los cinco agentes de inteligencia castristas condenados en EE.UU. en 2001 y liberado ayer tras cumplir su condena, se convirtió el viernes en el segundo del grupo en regresar a Cuba, donde fue recibido por sus familiares y por Raúl Castro y su plana mayor.

González arribó al mediodía del viernes al aeropuerto “José Martí” de La Habana procedente de Estados Unidos, después de quedar en libertad ayer jueves y ser deportado posteriormente por las autoridades migratorias norteamericanas

Los medios estatales interrumpieron su programación para informar del arribo al país de González, condenado a 17 años de cárcel por no registrarse como un agente extranjero y poseer documentos de identidad falsos, aunque fue liberado anticipadamente por buena conducta, tras cumplir 15 años, 5 meses y 15 días en prisión.

Mostrando buen aspecto físico y acompañado por su esposa, madre y otros familiares, González se reunió con Castro en un salón del aeropuerto y al verlo le hizo un saludo militar y luego lo abrazó.

Acudieron además a darle la bienvenida al espía el primer vicepresidente, Miguel Díaz Canel, el vicepresidente y segundo secretario del Partido Comunista, José Ramón Machado Ventura, y el ministro del interior, general Abelardo Colomé Ibarra, así como René González, el primero de  los cinco agentes convictos en ser liberado en octubre de 2011 y en regresar definitivamente a Cuba, lo que logró en mayo de 2013 tras renunciar a su ciudadanía estadounidense.

Fernando González y René González fueron detenidos en 1998 en Estados Unidos junto con Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y otros cinco espías que colaboraron con las autoridades, cuando la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) desmanteló la red de espionaje cubana “Avispa”, que actuaba en el sur de Florida.

Todos admitieron que eran agentes del Gobierno cubano “no declarados” ante EE.UU., pero los cinco sentenciados dijeron espiar a “grupos terroristas de exiliados” y no al Gobierno estadounidense.

Los expedientes del FBI indican que los agentes de la Dirección de Inteligencia de Cuba intentaron infiltrarse en instalaciones militares estadounidenses como el Comando Sur y las bases aéreas Mac Dill, en Tampa, y la de la 82 División  Aerotransportada en Fort Bragg, Carolina del Norte.

  • Noticias Martí



El espía Fernando González será liberado

fgonzalez290114,jpgSerá puesto en libertad el 27 de febrero, transferido a una cárcel de inmigración, a la espera de su deportación a Cuba. Fue sentenciado a 19 años, pero una apelación, le redujo la condena a 17 años. Por ‘buena conducta’, cumplirá algo más de 15, reportó El Nuevo Herald.

El abogado Ira Kurzban manifestó que la Oficina Federal de Prisiones estableció el 27 de febrero como la fecha de puesta en libertad de González, de 50 años, quien cumple una sentencia de 17 años de prisión por cargos de no registrarse como un agente extranjero y poseer documentos de identidad falsificados.

Otro de los agentes, René González, completó su sentencia en octubre de 2011 y vive ahora en La Habana. Tres cumplen sentencias más largas, incluyendo uno que fue sentenciado a cadena perpetua por conspiración para cometer el asesinato de cuatro miembros de Hermanos al Rescate.

Kurzban dijo que después de su puesta en libertad, Fernando González será transferido a una cárcel de inmigración para esperar su deportación a Cuba. El período de espera dependerá de cuán rápidamente el gobierno de Estados Unidos procese la deportación, agregó el aboga




Dolores Huerta: ¿Ignorancia o maldad?

LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubane.org –Después de visitar Cuba, la activista norteamericana de origen mexicano, Dolores Huerta, está de regreso en Estados Unidos, país donde puede discrepar del gobierno, reunirse con grupos proinmigrantes o protestar pacíficamente con los sindicalistas de California, obviamente sin ser golpeada y arrestada, como les ocurre a los disidentes en Cuba.

Recompensada en su patria por su activismo con la Medalla por la Libertad de los Estados Unidos y el Premio Eleonor Roosevelt de los Derechos Humanos (1988), Dolores Huerta visitó por segunda vez Cuba. Viajó como invitada a un coloquio por la libertad de los cinco espías cubanos presos en Estados Unidos. Abogó particularmente por la liberad de Gerardo Hernández, un espía “antiterrorista” que facilitó información a la dictadura cubana sobre la organización miamense Hermanos al Rescate. La información fue utilizada por el gobierno cubano, sin el menor escrúpulo, para derribar dos avionetas civiles de la organización en aguas internacionales, causando cuatro muertes.

Dolores Huerta quedó emocionada con la hospitalidad con que fue recibida en Holguín, provincia que organizó el evento a finales de noviembre. Esta  extraña luchadora por los derechos civiles en Estados Unidos, no parece hallar dilema alguno en reafirmar, simultáneamente, su compromiso con la dictadura más prolongada y represiva del hemisferio. Dice que reforzará la campaña en Estados Unidos por la liberación de los cinco espías, algo que desde luego, y paradójicamente, será costeado en gran medida con los dólares de las remesas familiares enviadas por los exiliados cubanos, que recauda el régimen cubano.

Seguramente la activista supo del pronunciamiento del Grupo de Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, sobre la detención ilegal del subcontratista norteamericano Alan Gross, condenado por las autoridades cubanas a 15 años de prisión, por su “subversiva” pretensión de facilitar el acceso a Internet a la pequeña comunidad judía que aun subsiste en Cuba. Pero a Dolores, tan preocupada por unos espías extranjeros, no parece interesarle el problema de su compatriota Alan Gross. Los suyo, como lo de su compatriota “pacifista” Cindy Sheehan, que armó su alboroto en el coloquio anterior, son solo los cinco espías.

Por fortuna para ella, la señora Huerta no nació en Cuba, especialmente en Holguín, provincia donde se celebró el “coloquio” y donde la represión es aun más fuerte que en otras partes del país. Teniendo en cuenta su probada vocación de activista, si hubiera nacido aquí seguramente sería una disidente, y los “premios” que el gobierno le hubiera dado irían desde golpizas, actos de repudio y cárcel, hasta el asesinato por inoculación de virus o extraño accidente de tránsito.

Entrevistada por el semanario Trabajadores, edición del lunes 3 de diciembre, Dolores dijo que “Si los estadounidenses tuvieran la oportunidad de visitar Cuba, podrían ver un mundo bien diferente a como se le presenta allá”.

En lo único que estoy de acuerdo con Dolores es en eso de que Cuba es un mundo “bien diferente” al suyo. Evidentemente, a esta mujer le dieron –o se dio ella misma- gato por liebre. Por mencionar solo un punto: resulta difícil entender que a una probada luchadora por los derechos de los trabajadores en su país, le parezca que todo está bien en otro país donde un profesional debe trabajar dos días para comprar una libra de frijoles, o diez días para pagar un kilógramo de carne de res.

Mientras Dolores Huerta lucha en Estados Unidos por el regreso a Cuba de sus cinco queridos espías, muchos miles de cubanos buscarán hacer su viaje personal en pos de la libertad, pero en sentido contrario.

Además de los que ya tiene, creo que Dolores Huerta se merece al menos otro premio: el Nobel de la ignorancia, que podrían instituir para ella. Si no gana el de la ignorancia, definitivamente merece el de la maldad.

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Alan Gross: ¿pieza de cambio o sorteo fallido?

SANTIAGO DE CUBA, Cuba, junio, 173.203.82.38 -En las últimas horas, los medios de comunicación han sugerido el empeoramiento de la salud del contratista Alan Gross, sancionado por tribunales cubanos a raíz de haber cometido un supu

Nunca han estado claras las razones de su arresto. El manto judicial no pudo cubrir mejor la saña del régimen cubano, que le impuso una desproporcionada sanción por el solo hecho de proveer con tres o cuatro aparatos tecnológicos a una oposición cercada y sin apoyo efectivo.

Muchos pensaron que su detención serviría al régimen para el clásico canje. Y todo parecía indicar que los favorecidos serían los 5 espías presos en Estados Unidos. Pero transcurrieron los años y esa posibilidad se evaporó, dada la renuencia del gobierno estadounidense. Y es que realmente no existe proporcionalidad. Los hechos por los cuales Alan Gross fue sentenciado distan mucho de la naturaleza que cubría el fallo contra los espías castristas, algunos de los cuales había conspirado incluso para cometer asesinato.

En una de esas decisiones controversiales del gobierno de Obama, se le permitió a uno de los espías, René González, viajar a Cuba para visitar a su hermano enfermo. La Fiscalía se opuso tibiamente a la moción presentada por la Defensa, quizás pensando en un acto recíproco de Raúl Castro, con respecto a Alan Gross. Pero esto no sucedió. Al contrario, ahora se oculta a la familia el verdadero estado de salud del contratista norteamericano.

Mientras ello ocurre, la Administración Obama sólo redacta comunicados de exigencias, sin ir más lejos. Todo parece sugerir que el presidente estadounidense no tiene fe en los sorteos. Y tal vez piensa que si pierde en las elecciones de noviembre de este año, Alan Gross será un respiro para el ejecutivo saliente y una deuda perenne para el que asuma el poder, en enero de 2013.

Es poco probable que con un régimen comunista apuntalado desde afuera por economías como la venezolana, y desde adentro por el  miedo de millones de ciudadanos, existan esperanzas para el contratista. Se necesitarían menos  declaraciones y más acciones en todos los terrenos. Además, se podría afirmar que la oposición cubana ha hecho más por la libertad de Gross que el propio gobierno norteamericano.

La decisión del gobierno de Obama de suspender o disminuir estos programas de ayuda, ha sido un triunfo muy bien apreciado por el régimen. Y es que no se trata de un simple programa, o de un hombre. Para la oposición dentro de la Isla, Alan Gross representa el derecho de cualquier ciudadano del mundo a proporcionar a los cubanos medios y recursos para enfrentar pacíficamente a un régimen totalitario, que lo controla todo. Representa algo más que una pieza de cambio o un sorteo.




Un apoyo merecido

LA HABANA, Cuba, noviembre, 173.203.82.38 -Pasan los meses y continúa el martirio del activista hebreo norteamericano Alan Gross, preso en Cuba desde diciembre de 2009 como supuesto espía, por haber intentado distribuir equipos de comunicación entre sus correligionarios de la Isla.

Hace unas semanas, su esposa Judy pidió solidaridad hacia su marido a la Asamblea General de las Federaciones Judías de Norteamérica. “En vísperas del segundo aniversario de su arresto y encarcelamiento, queremos que nuestra comunidad, nuestro país y el mundo recuerden que Alan Gross necesita ser liberado de Cuba”, expresó la señora.

Salvando las distancias, los avatares de este nuevo rehén del régimen castrista recuerdan los de los integrantes del Grupo de los 75, encerrados en 2003. La idea era que también aquellos patriotas sirvieran para canjearlos por los cinco cubanos encarcelados en Miami.

Entonces, las ofertas de canje fueron rechazadas con toda razón por las autoridades de Washington. El intercambio recíproco de agentes de inteligencia capturados se ha hecho una práctica habitual entre distintos países, pero las calumnias castristas no pueden convertir a opositores pacíficos y patriotas en empleados extranjeros.

En el caso que ahora nos ocupa, la acusación de un fiscal político, las sentencias de tribunales parcializados y la propaganda comunista no bastan para transformar a un filántropo judío en espía. A diferencia del quinteto miamense, Gross no reclutó a otros agentes, ni sostuvo comunicaciones clandestinas con sus jefes de Washington, ni procuró enterarse de las interioridades del Alto Mando de las Fuerzas Armadas cubanas.

En esas condiciones, resulta inconcebible el trueque imaginado por las autoridades habaneras. También es brutal la sanción que está cumpliendo: Si el activista hebreo hubiese introducido explosivos con el propósito de realizar atentados y sabotajes y éstos no hubieran llegado a perpetrarse, la sanción de quince años que se le fijó podría considerarse admisible, aunque severa; pero imponerle esa pena por unos teléfonos satelitales pasados por la aduana con el fin de regalarlos es una obscenidad.

Durante más de un año, la familia Gross se abstuvo de contradecir de modo directo la versión ofrecida por los castristas. Según informes de prensa, el propio acusado y su esposa accedieron a repetir —incluso ante el tribunal— la historieta de que él había sido manipulado por sus empleadores.

Sin embargo, esa actitud favorable no arrojó los resultados esperados. El contratista norteamericano salió peor librado que el único miembro del Grupo de los 75 que se prestó a declararse arrepentido de sus actos. Éste fue excarcelado en pocos meses, y se le permitió marcharse del país, mientras que Gross continúa en prisión al cabo de casi dos años.

En vista de esa postura implacable del régimen castrista, resultan lógicos el cambio de táctica y la apelación hecha a sus correligionarios por la esposa del cautivo. No debe haber sido una decisión fácil para ella, pero esa señora no es la primera que tuvo ante sí una opción tan difícil.

Desde su mismo arribo al poder, los Castro han mantenido las cárceles más o menos llenas de los que consideran sus enemigos. Ante los abusos que sufrían aquellos reos, sus seres queridos, en la época en que nadie escuchaba, tuvieron que escoger entre guardar silencio (con la vana esperanza de inspirar piedad a sus carceleros) o denunciar en público los horribles atropellos.

Optaron por lo segundo, y no se equivocaron. Sólo de ese modo pudieron sensibilizar a la opinión pública y hacer que mejorara algo la situación de sus esposos y parientes. También ahora lleva razón la señora Gross. Cuando sus compatriotas y los correligionarios de todo el mundo conviertan en propia la causa de su marido injustamente preso, la familia habrá dado un gran paso hacia el logro de sus justas aspiraciones de libertad.

Me atrevo a afirmar que si el preso y sus seres queridos se mantienen firmes en esta nueva posición, los castristas, empezando por los menos fanáticos entre ellos, llegarán a la conclusión de que el costo político del zarpazo asestado a ese infeliz amerita que se le excarcele.

Si algo ha caracterizado a los judíos es lo solidarios que son. Esa cualidad ha quedado grabada en ellos, a lo largo de su admirable historia milenaria, por las innumerables arbitrariedades que han sufrido. La que ahora padece el señor Gross bien merece el apoyo no sólo de sus hermanos de fe, sino también de sus paisanos y las personas de buena voluntad de todo el mundo. Esperemos que no se lo escatimen.




Las razones del ensañamiento

LA HABANA, Cuba, octubre, 173.203.82.38 -En horas de la noche del martes 11 de octubre, el canal Cuba Visión, de la Televisión Cubana, retransmitió un episodio del programa Las Razones de Cuba, transmitido originalmente el 28 de marzo del año en curso. En dicho espacio, el Dr. José M. Collera Vento, un masón ex Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba, se destapa como el “agente Gerardo”, al servicio de la contrainteligencia del gobierno cubano.

El programa muestra los resultados de las “investigaciones” realizadas por Collera, sobre personas que desarrollan un trabajo pacífico y completamente abierto en la sociedad civil emergente en Cuba, acciones que el régimen considera “molestas” y “desestabilizadoras”.

Es significativo que la retransmisión se haya producido dentro del contexto de la excarcelación -con ciertas restricciones que han molestado al gobierno cubano- de René, uno de los espías presos en Estados Unidos a quienes el régimen llama “héroes anti terroristas”.

El caso de los espías es manipulado por el gobierno cubano, al ser contrapuesto a las acciones de miembros de la sociedad civil, como Yoani Sánchez, Dagoberto Valdés y el autor de este articulo, a quienes se nos imputa la intención de cambiar el régimen político-social existente en la Isla.

En el programa retransmitido se dice de mi: “Elemento contrarrevolucionario. Dirigió en los años 60 una red clandestina organizada y dirigida por la CIA, que planeó y ejecutó acciones de sabotaje y atentados contra la vida del Comandante en Jefe. Actualmente colabora con oficiales de la CIA.” Además se muestra mi fotografía y varios videos en que aparezco.

Si este programa ya había sido trasmitido, causándome un daño evidente en mis relaciones fraternales y sociales, entonces cabe preguntarse ¿a qué obedece este ensañamiento?

Pienso que hay dos razones. Primero, la preocupación del régimen por que yo pueda resultar electo Gran Maestro de la masonería cubana en las elecciones a efectuarse en marzo de 2012 en la Gran Logia, y segundo, el resentimiento personal que el agente Gerardo (Collera Vento) alberga contra mí.

La primera razón se explica por la necesidad que el régimen tiene, dadas las difíciles circunstancias por las que atraviesa actualmente la nación y la palpable inquietud social, de infiltrar en la dirección de las pocas instituciones sobrevivientes de la sociedad civil, a personas que respondan a sus intereses y colaboren para que se mantenga el status quo político.

El segundo aspecto, posiblemente se origine en los debates que Collera y yo sostuvimos en el Parlamento Masónico, producto de los cuales “el agente Gerardo” vio frustrados sus planes de convertir a la Gran Logia de Cuba en una institución supeditada a los dictados de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista.

Puede sospecharse que se está gestando una atmósfera propicia para tomar medidas contra mí, que pudieran incluir desde ser condenado a prisión, e incluso a la pena de muerte por “mantener contactos con agentes de la CIA y organizaciones terroristas”, hasta ser blanco de las agresiones de las turbas gubernamentales encargadas de hostigar a los disidentes y miembros de la sociedad civil, mediante los violentos “actos de repudio”.

Ante estas peligrosas circunstancias, responsabilizo en particular a la Sra. Caridad Diego Bello, Jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y al gobierno de Cuba, por lo que me pueda ocurrir.