Presidenta de CDR a punto de renunciar

Presidenta de CDR a punto de renunciar

Marta Gallardo tiene 63 años y vive en pésimas condiciones. Su casa se moja por dentro cuando llueve. Trabaja recolectando carbón. “Voy a entregar el cargo ya”

Marta Gallardo, presidenta del CDR- foto cortesía de Moisés Leonardo
Marta Gallardo, presidenta del CDR- foto cortesía de Moisés Leonardo

ARTEMISA, Cuba.- Marta Gallardo Laborie (63 años) asegura que lleva más de veinte como presidenta del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), pero “creo que voy a entregar el cargo ya, porque nadie quiere al CDR, y cada vez que hago una reunión la gente dice “¡que siga Marta, que siga Marta!”, pero ya me cansé…Muchas mentiras y nada”.

Es ama de casa y reside en el batey del desmantelado desde 2002 central “Pablo de la Torriente Brau” (antiguamente Orozco), del municipio Bahía Honda, provincia Artemisa. Su casa y pertenencias fueron destruidas por los vientos y lluvias de los ciclones que en 2008 afectaron esa región.

Afirma Marta que les prometieron ayuda, pero “todo lo que me dieron fue el colchoncito ese, una fibras prietas, cinco sacos de cemento; lo demás lo hemos conseguido con vecinos, unos nos dieron unos platos, otros unos muebles viejos, y así”.

Marta y su esposo Tomás_cortesía de Moisés Leonardo
Marta y su esposo Tomás_cortesía de Moisés Leonardo

Como la lluvia arrecia, manda al esposo a ver si el televisor se moja y a que coloque un nylon sobre la cama, debido a que “estas fibras prietas ya se mojan”. El término fibras prietas se refiere a cartón ondulado, embadurnado con chapapote, elaboradas por entidades estatales para uso en cubiertas, pero tienen muy poca durabilidad.

“La gente dice, esto es una casita, pero no, esto es un 3 por 4 que mi esposo dividió por el niño y la persona mayor que vive con nosotros”, dice la señora refiriéndose a un hijo de la pareja y un hermano de Marta.

Los cuatro miembros de su núcleo sobreviven con los 270 pesos moneda nacional de la chequera de su esposo, descontados los plazos mensuales “pagando el frío, pagando equipos, imagínate!”, y explica que no les alcanza para arreglar el fogón eléctrico y otros equipos comprados durante la denominada “revolución energética”, por lo que cocina con carbón.

Con el fin de ahorrar, ayuda a los vecinos a cortar leña para los hornos y en la recogida del carbón, cuando éstos ya quemaron: “es que no puedo pagar 10 pesos diarios por una lata, imagínate, tengo que seguir luchando, no me puedo parar, con 63 años no me puedo parar”.

Vivienda de Marta y Tomás en Orozco_cortesía de Moisés Leonardo
Vivienda de Marta y Tomás en Orozco_cortesía de Moisés Leonardo

Hace dos años les aprobaron un subsidio, afirma el esposo de Marta, Tomás Izquierdo (67) profesor jubilado, pero “cada vez que llamo me dicen que hay que esperar”, por lo que la vivienda se deteriora día a día.

“Mi hermano, combatiente que casi pierde la vida en la guerra de Angola, mira en qué condiciones vive, olvidado también, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) le dice que no tienen asignación de recursos para solucionar estos problemas”.

Marta confiesa que no tiene “esperanza de nada”. Su esposo Tomás opina que “estamos muy lejos de la verdad”, expresiones con que manifiestan concisamente su pérdida de confianza en las instituciones.

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Acerca del Autor

Moises Leonardo Rodriguez

Moises Leonardo Rodriguez

Moisés Leonardo Rodríguez, La Habana, 1947. Fue profesor de la Academia Naval y del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, entre otros desempeños académicos a lo largo de su vida. Se inició en la prensa independiente en la agencia Grupo de Trabajo Decoro, es director y miembro fundador de la organización Corriente Martiana. También forma parte de la Asociación pro Libertad de Prensa.

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