Los opositores tienen la palabra: Manuel Cuesta Morúa

Los opositores tienen la palabra: Manuel Cuesta Morúa

La diversidad de opiniones es uno de los sostenes de la democracia y los opositores cubanos, aunque coinciden en muchos temas cardinales, tienen opiniones variadas sobre el presente y el futuro del país. Con esta serie de pequeñas entrevistas que publicaremos durante la actual semana, CubaNet pone a la consideración de sus lectores los criterios de algunos opositores pacíficos cubanos acerca de lo acontecido en el país en 2011 y lo que esperan para 2012.

Manuel Cuesta Morúa, presidente de Arco Progresista, organización opositora de corte  socialdemócrata, y coordinador de Nuevo País, proyecto ciudadano orientado a la reconstrucción de la nación, que intenta formar una visión más amplia de carácter nacional, habla sobre lo que espera política y económicamente.

CubaNet: ¿Cómo ve usted el futuro inmediato de Cuba, a partir de la nueva política del Estado de permitir negocios privados, la autorización de la compra y venta de inmuebles y automóviles, y las disposiciones recientes para el sector campesino?

Cuesta Morúa: Pienso que vamos a ver un país descoyuntado. En el orden económico, que es donde todos ponen su mirada, se trata de medidas que serían el preámbulo de reformas económicas, pero no lo que todos esperamos. Son pasos en esa dirección: permitir el trabajo por cuenta propia, la venta de automóviles y casas, que se liberalice la venta de productos por parte de los campesinos, así como aceptar la contratación de trabajadores por los cuentapropistas. Este es, digamos, el paquete de “cambios económicos” con el que el gobierno pretende impulsar una reforma en el país.

CubaNet: ¿No cree que se trate de algo positivo?

Cuesta Morúa: Sin dudas, pero eso no ha significado un mayor flujo económico en un sentido más amplio, porque faltan las verdaderas reformas estructurales que permitirían al país encaminarse hacia una verdadera economía de mercado y un mayor bienestar, por lo menos si no para todos, al menos para aquellos que van a regentar estos negocios. Falta una reforma integral de la sociedad, y una apertura más coherente a la economía de mercado. De lo contrario, las medidas tomadas por Raúl Castro no van a tener la coherencia que se requiere para satisfacer las necesidades de las pequeñas empresas. Esto se ha visto a lo largo del año pasado. Si bien algunos han logrado cierta prosperidad, muchos han tenido que devolver sus licencias debido a las altas tasas impositivas con las que el gobierno grava estos negocios. Es necesario que no se estimulen los altos impuestos, y sí los bajos, para que se permita recuperar la inversión y que surja una clase media baja, que conformaría el sector de estos pequeños negocios privados.

CubaNet: ¿A dónde conduciría el mantenimiento de esta política?

Cuesta Morúa: A la profundización de la desigualdad económica. Estas reformas, como están concebidas, se acompañan de lo que llamo una “latinoamericanización” o acelerada de Cuba. Se manifiesta ya la marcada desigualdad social que se ve en algunos de los países más pobres del continente. De todas maneras, hay que apuntar que, a pesar de lo tímidas que son las medidas tomadas, y de la desigualdad que generan, han cambiado el panorama económico nacional.

CubaNet: ¿Aspirar a reformas más profundas no implica que los gobernantes abandonen el poder y se permita la instauración de una sociedad democrática en Cuba?

Cuesta Morúa: En el caso cubano lo que está en juego es la lógica del poder, más que una lógica de reformas. Por eso es que el gobierno permitió cierta apertura, impulsado por las circunstancias desastrosas de la economía, y no por una conciencia real de los problemas de la población, que van más allá de esas reformas. Raúl no es Gorbachev, pero contrario a lo que muchos piensan, tampoco es Den Xiaoping, que no cambió el sistema político, pero sí abrió la economía china de una manera más profunda y coherente, que dista mucho de lo que se está haciendo en Cuba. O se profundiza más en el sentido de las reformas al estilo chino, o vamos a ver las malas consecuencias de una reforma incompleta. Aunque no se debe minimizar la independencia que han adquirido los ciudadanos que han comenzado a operar sus pequeños negocios, en la medida que el gobierno se vio obligado a soltar lastre de un barco que se hunde.

CubaNet: ¿Cree que la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba en el mes de marzo propiciará un clima menos represivo y de más tolerancia hacia la oposición por parte del gobierno?

Cuesta Morúa: Toda visita que permita a la comunidad internacional seguir empujando hacia la normalización del país, es positiva. En el caso del Papa existe una expectativa que va más allá de lo que pueda significar su visita. Se trata de un hombre que no tiene el carisma de Juan Pablo II. Viene a Cuba en un momento en que el gobierno, real o supuestamente ya está haciendo reformas. No viene, como en el caso de Juan Pablo, a decir a las autoridades que hay que hacer reformas. De alguna manera el mundo percibe que en el país se están implementando cosas nuevas. Quien sí será beneficiada es la iglesia, que ya tiene más presencia pública, acceso a los canales de televisión; la gente que cree en la Virgen de la Caridad ha podido manifestarse, y la iglesia ha abierto un espacio de debate. La visita del Papa contribuirá a reforzar esa posición. Pero insisto que la visita del Papa será más bien de una legitimación de lo que ya se está haciendo en el país. Aunque de alguna manera la visita debe estimular y servir de sombrilla al sector de la sociedad cubana que está sufriendo la represión recrudecida de las autoridades. En ese sentido, creo que es positivo que el Papa venga a Cuba.

ENTREVISTAS:

Los opositores tienen la palabra: Martha Beatriz Roque

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