Cuba, entre hambre y descontentos

Cuba, entre hambre y descontentos

La mayor parte del mes se ven obligados a comprar sus alimentos en los mercados agropecuarios, donde la libra de frijoles negros cuesta 12 pesos, la carne de cerdo, 25; y el arroz oscila entre 5 y 8 pesos, mientras que otros productos como el aceite, solo pueden encontrarse en las tiendas recaudadoras de divisas a más de 2 CUC.

La escasez de alimentos en Cuba ha provocado diversas manifestaciones en las últimas semanas, tanto en protestas callejeras como en textos aparecidos en publicaciones digitales.

Daisy Valera, de Havana Times, comenta en su artículo dedicado a las recetas de cocina aparecidas en la prensa cubana: “¿Será que los editores de la revista no conocen de la crisis de alimentos que hay en Cuba, con cientos de miles de hectáreas sin cultivar, que el país importa más del 60 por ciento de lo que consume y que los precios son elevadísimos? Imagino que sí, pero  las recetas de cocina siempre le dan un tinte pintoresco a la publicación.”

Rosario Morales, protagonista de una reciente protesta, junto a Ivonne Mallesa, explicó a Radio Martí sus motivos: “nos dimos cita en el Mercado de Cuatro Caminos porque el pueblo de Cuba tiene mucha hambre y mucha necesidad.  Y al frente de allí hay 3 tiendas recaudadoras de divisas, donde encuentras de todo: carne de res, atún, aceite y productos de aseo, que el cubano no tiene dinero para comprar”.

Alrededor del 70% de los ingresos oficiales de los ciudadanos se destinan a la compra de alimentos, pero en el sustento de la familia influyen las remesas enviadas desde el exterior, los trueques  y ‘favores’ según el puesto laboral que se tenga, y los pequeños negocios, ilegales o legales, que tanto han proliferado en los últimos meses a partir de las reformas económicas.

“Cuba se ha convertido en un nido de ladrones, donde las personas van a las empresas a robar y estoy hablando desde el director hasta el dependiente de almacén, el cocinero, el ayudante… Ahí todos van a robar,” señala Roberto Martínez, padre de familia y vocero del Partido Republicano en Holguín.

“Es una sociedad enferma que ha enseñando a los ciudadanos a robar para sobrevivir. Aquí las personas no dicen robar a lo que sacan de las empresas, sino ‘luchar’. Lo han hecho como una medida de subsistencia. Este país está sumergido en una crisis porque las personas, por sus carencias y necesidades, han tenido que hacer muchas cosas para sobrevivir,” aclara María Antonia Hidalgo, presidenta de la Federación Latinoamericana de Mujeres en Cuba (FLAMUR).

El gasto mensual por persona en los productos de venta normada oscila entre 26 y 38 pesos, de acuerdo con una investigación del Centro de Estudios de la Economía Cubana, citado por la agencia de noticias Inter Press Service.

Pero la canasta básica mensual, implementada desde 1962, solo satisface el consumo de las familias durante diez días aproximadamente.

“A la provincia de Holguín lo que ha llegado este mes por la cuota es una libra de azúcar y dijeron  que después venderán las otras cuatro, 5 libras de arroz, 8 onzas de aceite, sal y algunos gramos, eso se va en un potaje para un almuerzo. Y de carne en un mes, si acaso llegan de 6 a 8 onzas de pollo, explica Hidalgo.

Agrega que “Todo eso es aún más difícil para la mujer cubana que tiene que ser trabajadora y estar al frente de la familia. Es muy difícil cuando vamos a la cocina diariamente y hay carencia de todo tipo.

Sobre el menú promedio de los cubanos, los entrevistados coincidieron que los alimentos más socorridos son arroz y viandas, y en el desayuno “muy pocas veces hay leche.

Se hace imposible, porque es ilegal para los campesinos vender leche en la ciudad a riesgo de ser multados o sus productos decomisados. Además los precios son muy altos: un litro de leche pude costar de 5 a 8 pesos. El desayuno básico es café claro… cuando aparece”, comenta Roberto Martínez.

La mayor parte del mes se ven obligados a comprar sus alimentos en los mercados agropecuarios, donde la libra de frijoles negros cuesta 12 pesos, la carne de cerdo, 25;  y el arroz oscila entre 5 y 8 pesos, mientras que otros productos como el aceite, solo pueden encontrarse en las tiendas recaudadoras de divisas a más de 2 CUC.

Los efectos para la salud de los cubanos no pasan desapercibidos para quienes los sufren. Señala Martínez que “los niños tienen problemas con el calcio, hay desnutrición, no crecen lo que deben crecer. Hay que sumar a eso el estrés que nosotros los padres les trasmitimos de una manera indirecta, porque no tenemos tiempo para pensar en otra cosa que no sea qué vamos a comer ese día y cuando terminamos de comer, ya uno está pensando en que va a comer al otro día”.

Las causas de la crisis en la alimentación cubana, cuyo momento más recio fue la década del 90, se remedian pero no se eliminan. Se ha intentado el cultivo de peces, la agricultura urbana, y la entrega de más de 1,2 millones de hectáreas de tierra en usufructo, pero casi el 50% de las tierras se encuentran sin cultivar, mientras el país importa el 80 % de los alimentos que consume la población.

En lo que aparenta ser una epifanía del estado cubano, el mandatario Raúl Castro a finales del pasado año anunció la reducción de gratuidades y subsidios, pues según datos oficiales, cuestan al país cerca de mil millones de dólares.

‘La libreta de abastecimiento “favorece tanto al ciudadano necesitado como al no necesitado y propicia un mercado subterráneo”, confirmó el documento marco para el sexto Congreso del Partido Comunista.

Los cierto es que “Las personas están dondequiera haciendo comentarios de descontento general. Ya son 52 años de fracasos, 52 años de necesidad para el cubano y aún no salimos de esta crisis”, concluye la miembro de FLAMUR.

TOMADO DE NOTICIAS MARTI (http://www.martinoticias.com/noticias/Cuba-entre-hambre-y-cacerolazos-128829668.html)

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