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Benedicto XVI llama a la unidad y la integridad familiar en Cuba

SANTIAGO DE CUBA, Cuba, 26 de marzo (Agencias, 173.203.82.38) –  La unidad de los cubanos y a la integridad de la familia fueron los temas centrales de la misa que Benedicto XVI ofició el lunes en la oriental ciudad de Santiago de Cuba.

Durante la eucaristía, el arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio Guillermo García Ibáñez, pidió ayuda al Sumo Pontífice para que el pueblo cubano busque la solución a sus problemas nacionales por medio de “la misericordia, el diálogo, el respeto y la reconciliación”.

En su intervención de saludo que dirigió al Santo Padre en la plaza Antonio Maceo, el prelado dijo: “Ayúdenos Santo Padre a que este pueblo no tenga miedo en hacer realidad el deseo de todos de buscar la solución a nuestros problemas nacionales por medio de la misericordia, el diálogo, el respeto y la reconciliación”.

“Somos un pueblo mestizo, de culturas y orígenes diversos que se mezcló racial, social, y culturalmente en esta isla hermosa, acogedora, bendecida por Dios y difícil de olvidar, de tal manera que hoy todos, donde quiera que estemos, llevamos con orgullo el nombre de cubano”, dijo García Ibáñez ante un numeroso público, entre los que se encontraban el actual gobernante Raúl Castro y miembros de su gabinete.

García Ibáñez se refirió a los esfuerzos realizados para preparar el recibimiento de Benedicto XVI en Santiago de Cuba, “una muestra de que cuando las voluntades se unen para hacer un bien, se puede hacer una obra buena (…) Pido a Dios que esto sea como una parábola que nos lleve a buscar el bien de todos con la participación de todos. Este es el único camino”, aseguró.

El arzobispo de Santiago de Cuba se refirió a su predecesor Pedro Meurice Estiú, quien en esa misma plaza se dirigió al ahora beato Juan Pablo II en enero de 1998 en un discurso audaz y muy crítico que causó evidente malestar en el gobierno cubano.

Benedicto XVI por su parte, hizo la noche del lunes un llamado a tomar “las armas de la paz, el perdón y la comprensión” para construir “una sociedad abierta y renovada”.

En un país donde los divorcios y los abortos alcanzan cifras alarmantes, el Sumo Pontífice también pidió defender al matrimonio y la familia, como “célula fundamental de la sociedad”, y llamó a “acoger la vida humana”, en especial “la más indefensa y necesitada”, en una aparente crítica al aborto, que es legal en Cuba desde los primeros tiempos del régimen comunista.

“En su proyecto de amor, desde la creación, Dios ha encomendado a la familia fundada en el matrimonio la altísima misión de ser célula fundamental de la sociedad y verdadera Iglesia doméstica”, dijo el Papa en la misa, donde condecoró a la Virgen de la Caridad del Cobre con la Rosa de Oro, una honor que el Vaticano otorga a selectas personalidades y algunas advocaciones de la Virgen María.

Entre las oraciones de feligreses de la comunidad que se llevaron al altar mayor estuvo la petición para que los gobernantes de Cuba construyan un país “con todos y para el bien de todos” a partir de la diversidad de opiniones.

Se estima que a la ceremonia, que terminó cerca de las 8 p.m. en medio de una persistente llovizna, asistieron unas 200, 000 personas. Según denuncias de miembros de la oposición, muchos devotos no pudieron asistir al servicio religioso porque los puestos fueron ocupados por trabajadores y militantes comunistas, quienes estaban obligados a asistir bajo pena de sufrir graves sanciones y perder sus trabajos. Mientras, opositores y periodistas independientes han sido arrestados o confinados en sus casas para que no puedan asistir a esos actos públicos.