Vargas Llosa no pierde tiempo en leer el Granma

Vargas Llosa no pierde tiempo en leer el Granma

No solo Mario Vargas Llosa conoce a fondo cómo funciona el Foro de Sao Paulo, creado en la década del 90 en Brasil por Lula y Fidel Castro

Mario Vargas Llosa dictadura cubana Fidel Castro
Protagonistas caídos en desgracia por la muerte y la Ley: Chávez, Evo Morales, Lula Da Silva y Rafael Correa. Foto cortesía de la autora

LA HABANA, Cuba.- Si me equivoco, ya lo sabré. Mario Vargas Llosa, lo leí en una de sus excelentes entrevistas, no pierde el tiempo en Twitter o en Facebook, mucho menos en tomar en serio el Granma militar. A mí me ocurre lo mismo. Aprovecho el tiempo que me queda por vivir para lo más importante: estar bien informada.

El lunes 16 de diciembre, Elson Concepción Pérez, un periodista del régimen castrista, publicó en el periódico Granma un artículo sobre Mario Vargas Llosa. Esto no me sorprende porque, aunque Elson no tenga dólares para acceder a Internet, como tampoco tiene dólares la población de este país, él la recibe gratis en su laptop o celular. Al menos eso lo agradece a la dictadura de Raúl y Díaz-Canel.

En su texto Elson comenzó diciendo que, tras el derrumbe del socialismo soviético, Vargas Llosa apostó a que “a Cuba le quedaban horas”. Quién no lo pensó, si hasta Raúl Castro poco después dijo: “Cuba irá al precipicio si no hacemos reformas económicas”. Y no se equivocó: va hacia el capitalismo con sus reformas económicas.

En realidad, esto que dijo Mario Vargas Llosa no molestó tanto al régimen. Millones de personas lo dijeron, pero sí molestó lo que habló hace poco en televisión estadounidense, cuando culpó a Cuba y Venezuela de provocar estallidos sociales en determinadas naciones latinoamericanas.

Pero, ¿en qué quedamos, Elson?, ¿existe el Foro de Sao Paulo o no? Y si existe, ¿por fin cuál es su objetivo?

Voy a referirme brevemente a un artículo de Marina Menéndez Quintero, del oficialismo periodístico de Juventud Rebelde, quien hace unos días explicó los puntos clave en la agenda del Foro de Sao Paulo: “Unidad y acción son los dos raíles sobre los que es imperativo avanzar a la izquierda… lo que hace esperar movilizaciones populares de más grueso y extensión… porque no basta con la charla ni con la escuela política…”

No solo Mario Vargas Llosa conoce a fondo cómo funciona el Foro de Sao Paulo, creado en la década del 90 en Brasil por Lula y Fidel Castro, y dirigido desde entonces por el régimen castrista, con su proceso de ataques violentos contra las democracias, y merecedor de una acción internacional para contrarrestarlo. Tampoco es noticia para las mentes claras que forman una pléyade de los mejores escritores, periodistas y politólogos, cuya lista es interminable, los objetivos de este Foro.

Baste decir Carlos Alberto Montaner, Andrés Openheimer, Carlos Sánchez Berzaín, Casto Ocando, con su libro Chavistas en el Imperio, y el propio Mario Vargas Llosa, quien durante años ha estudiado a fondo a la dictadura cubana y sabe, como lo dijo Juan R. Sánchez, ex agente de Seguridad de Cuba ya fallecido, que “Cuba traficaba armas, y formaba y asesoraba movimientos guerrilleros…”

El castrismo, señor Elson, ya no engaña a nadie que tenga cuatro dedos de frente. A los tontos, puede que por ahora.

¿Quién no sabe que fueron Fidel y Raúl Castro los que en octubre de 1962 pusieron al mundo al borde del holocausto mundial, y que más adelante, en 1981, pidieron armas atómicas a la URSS con fines de emplazarlas de nuevo en Cuba, preocupados ambos dictadores porque Ronald Reagan atacara la Isla ese año?

¿No eran estos dictadores, conocidos como seres vengativos, y Fidel, sobre todo, por sus históricas “pataletas”, quienes planteaban que la ideología, la de ellos, era precisamente una de sus armas?

Por supuesto que Cuba no podía mantenerse luego del desmerengamiento soviético. Tampoco a partir de 1959. Si Venezuela cayó en crisis económica definitiva se lo debe a Cuba, y eso no es noticia para nadie, mucho menos para cuanto país asistían los funcionarios castristas como pedigüeños por el mundo.

Vargas Llosa sabe, como lo sabemos todos, que un estallido social en Cuba puede ocurrir en cualquier momento, que Raúl Castro se las ha ingeniado para aplazarlos y ganar un poco más de tiempo. Pero por algo hay un evidente “silencio” en la población, como un compás de espera, porque los cubanos son así, impredecibles, sorpresivos, incapaces de medir las consecuencias.

El castrismo caerá como cayó el Muro de Berlín, como cayó la URSS, como cayó Fidel Castro cuando se fue de cabeza en dos escalones aquella noche de 2004, que yo lo vi.

Fuentes:

Una sorpresa para Vargas Llosa, por Elson Concepción Pérez, Granma.

Fidel Castro y sus negocios con el tráfico de drogas y armas, por Mary Anastasia O Grady, The Wall Street Journal.

Los puntos clave en la agenda del Foro, por Marina Menéndez Quintero, Juventud Rebelde.

La ideología es una de las armas, Reflexiones de Fidel Castro, septiembre de 2007.

Cuba irá al precipicio sin reformas económicas, por Carlos Batista, AFP, noviembre 2010

Castro pidió armas atómicas a la URSS en 1981, Vasili Mitrojin, sobre archivos desclasificados de la KGB, 1992.

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