Un año fatídico para la cultura cubana

Un año fatídico para la cultura cubana

El Comandante en Jefe no era nada fan a esos seres que tienen por costumbre ser creativos con su pluma y su rica imaginación

Heberto Padilla fue uno más de los proscritos (foto tomada de encaribe.org)
Heberto Padilla fue uno más de los proscritos (foto tomada de encaribe.org)

LA HABANA, Cuba – Si 1971 fue un año fatídico para la cultura cubana, principalmente para los escritores, se lo debemos a Fidel Castro. Más que antiimperialista, el Comandante en Jefe no era nada fan a esos seres que tienen por costumbre ser creativos con su pluma y su rica imaginación.

Los ataques, dirigidos por el Comandante Invicto, comenzaron justamente el 20 de marzo de 1971 al ser arrestados los poetas Heberto Padilla y Belkis Cuza Malé, por sus opiniones contrarias al socialismo cubano; y dos días después, cuando fue declarado persona non grata el escritor y embajador chileno Jorge Edwards, por ser amigo de Padilla.

A pesar de que el periódico Le Monde publicara por esos días una carta firmada por 34 figuras internacionales del mundo intelectual, entre ellos Sartre, Cortázar, Goytisolo, Vargas Losa, Octavio Paz, y Moravia, quienes se presentaron a favor de los  poetas encarcelados, se implanta una política de intolerancia cultural mucho más represiva que la pautada en “Palabras a los intelectuales”, en 1961, durante las sesiones del Congreso de Educación y Cultura celebrado el 23 de abril en La Habana.

En ese Congreso, que se extendió hasta el 30 de ese mes, se especificó claramente que ¨los artistas homosexuales quedarían excluidos de toda manifestación pública, por tratarse de personas que sufren un desequilibrio patológico¨.

Por esos días, fallece el célebre intérprete Ignacio Villa, más conocido como Bola de Nieve.

En la declaración final del Congreso de Educación y Cultura, el Máximo Líder condena toda forma de intelectualismo, homosexualismo y prácticas religiosas. Arremete contra los intelectuales que habían firmado la Carta publicada en Le Monde y afirma que “El arte es un arma de la Revolución”.

Como consecuencia de dicho Congreso comienza el proceso de “parametración”, por el cual fueron expulsados de sus trabajos más de 300 personas, entre actores, dramaturgos, directores de teatro; todos homosexuales según el Ministerio del Interior. Numerosos escritores, como Reinaldo Arenas, Joaquín Ordoqui, Manuel Ballagas (hijo) y muchos otros, fueron a prisión.

En respuesta a tanta represión, el 22 de mayo se suman otros 28 intelectuales a la Carta de Le Monde, entre ellos, Susang Sontang, Juan Rulfo, P. Pasolini, Resnais y Sarraute.

El 26 de mayo es expulsado de su trabajo el escritor Eduardo Heras  y se suspende la revista Pensamiento Crítico, del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana.

Poco después el famoso y popular poeta Francisco Riverón Hernández es amenazado con la cárcel por la Seguridad del Estado, en su propia casa, si continúa escribiendo poesía y literatura disidente. Sus libros inéditos son incautados.

El 30 de julio el periódico Granma anuncia que de acuerdo a las nuevas normas implantadas por el gobierno, solamente los revolucionarios podrán acceder a la Universidad.

Por esos meses es censurada la obra literaria de José Lezama Lima y Virgilio Piñera. Como al resto de los escritores, se les prohíbe publicar en el extranjero de acuerdo a la ley de la “Propiedad Intelectual”, puesta en vigor ese año, y según la cual el trabajo artístico pertenece al “patrimonio nacional”. Ley que podía condenar a prisión a un intelectual si publicaba en cualquier otro país sin el consentimiento del Estado.

El ex jefe guerrillero, según se comentaba, no estaba de buen humor. Había fracasado la zafra del año anterior, cuando aseguró que tendríamos 10 millones de toneladas de azúcar. Se había hecho público en el Congreso de la CTC la baja productividad y el ausentismo en el mundo laboral, y se reconocían las debilidades en la captación y politización de los jóvenes en el Congreso de los Jóvenes Comunistas.

El año terminó con uno de los hechos que la historia de la literatura cubana no debe olvidar: El joven escritor Nelson Rodríguez Leiva es fusilado por intento de secuestro de avión, desesperado por marcharse del país. Había nacido en Agua Clara, Villaclara, en 1943. Por iniciativa de Virgilio Piñera, se publicó su primer libro de narraciones, El Regalo, en Ediciones R, del periódico Revolución. Los jóvenes de su generación conocieron de su talento. Poco antes de morir preparaba su primer libro de poesía.

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