No olvidemos aquel enero de 1964

No olvidemos aquel enero de 1964

Las UMAP no eran unidades militares para ayudar al desarrollo económico del país. Eran, bien que lo recordamos, una planificada cacería de muchachos libres

Unidades Militares de Ayuda a la Producción (Foto Letraslibres.com)

LA HABANA, Cuba. – Porque haya muerto no está exonerado de culpas. Todo lo contrario. Hay que recordar sus culpas una y otra vez, por los siglos de los siglos, para que no se repita una historia tan triste como aquella de enero de 1964, fecha en que se crearon las tristemente célebres Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). Hasta en el nombre, cuyo autor se desconoce, hay tufo a dictadura comunista estalinista.

En realidad, las UMAP no eran unidades militares para ayudar al desarrollo económico del país. Eran, y bien que lo recordamos, una planificada cacería de muchachos libres llevaba a cabo por un ejército de agentes de la Seguridad del Estado. En principio, entrar a la UMAP solo era cuestión de orientación sexual.

En agosto de 2010, en entrevista ofrecida a la periodista Carmen Lirá, directora del diario mexicano “La Jornada”, Fidel Castro se confesó culpable por los miles de jóvenes cubanos enviados a campos de trabajos forzados, como si fuesen delincuentes. Jóvenes que, en su mayoría, fueron acusados de “contrarrevolucionarios y traidores”.

“No era cosa sencilla”, dijo en aquella ocasión. “Yo estaba inmerso en la defensa del país, pero en fin, de todas maneras, si hay que asumir responsabilidad, asumo la mía. Y no voy a echarle la culpa a otros”.

“Estoy tratando de delimitar mi  responsabilidad, porque desde luego, personalmente yo no tengo ese tipo de prejuicios. Mira, piensa tu como eran los días nuestros de aquellos primeros meses de la Revolución: la guerra con los yanquis, el asunto de las armas y, casi simultáneamente a ellos, los planes de atentados contra mi persona. Por eso no le presté atención a aquel problema. Me encontraba inmerso, principalmente, en la Crisis de Octubre. Todo esto me turbaba tremendamente. Es como cuando el santo peca, ¿verdad? No es lo mismo que peque el pecador, ¿no?”, comentó Castro a la periodista.

La guerra de los yanquis, como llamó Fidel Castro a la invasión de Girón, había sido sofocada tres años antes de la creación de la UMAP. La Crisis de Octubre dos años antes. El asunto de las armas, en enero de 1959, debido a las disensiones internas entre el Directorio Revolucionario y el Movimiento 26 de Julio y los planes de atentados contra su persona no tuvieron que ver con la UMAP, mucho menos con los artistas  más conocidos, como Pablo Milanés, los pintores Portocarrero y su amigo Milián y Servando Cabrera Moreno, estos últimos considerados como homosexuales.

Miente “El Iluminado” en cuanto a las fechas para salvarse, lo que demuestra que sí tuvo tiempo de analizar “el problema”, como lo llamó. Meses antes de creada la UMAP había expresado que “nuestra sociedad no puede dar cabida a esa degeneración”.

“Yo no soy científico, pero sí observé siempre una cosa: que el campo no daba ese subproducto. Estoy seguro de que, independientemente de cualquier teoría, hay mucho de ambiente y de reblandecimiento en ese problema porque todos son parientes: el lumpencito, el vago, el vispresliano, el pitusa. Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos, algunos de ellos con una guitarrita en actitudes ‘elvispreslianas’ y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides por la libre. Arboles torcidos, eso son.”

En esa ocasión, ya con 84 años de edad y tras una larga convalecencia, Fidel castro no dijo, por ejemplo, que su finalidad era convertir a aquellos hombres en “el hombre nuevo”, un engendro concebido primero por Lenin en la Unión Soviética, retomado más tarde por Stalin y reciclado por el “Che” Guevara. En ese sentido, Fidel no sabía a qué apelar para justificarse.

La UMAP se crea los primeros días de enero de 1964 y finaliza en 1968. Se calcula que en esos campos estuvieron recluidos más de veintidós mil víctimas, en su mayoría jóvenes que fueron golpeados, torturados y humillados.

Ciertamente, en aquella entrevista del 2010, Castro admitió su responsabilidad en aquella  cacería de brujas. Pero, ¿y qué más? ¿Todo quedó ahí? ¿Pagará Fidel Castro en el más allá por aquella salvajada cometida? O seguirá la prensa castrista alabando diariamente a un hombre que le hizo tanto daño a Cuba.

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