Trabajo por cuenta propia: en palacio todo va despacio

Trabajo por cuenta propia: en palacio todo va despacio

Las nuevas normas jurídicas para la actividad económica privada no liberaron el emprendimiento privado más allá de los servicios

La unificación de las licencias en la modalidad de taxis libre y de ruta en taxi regular evidencia el fracaso de las regulaciones establecidas en 2018 (Foto de la autora)

LA HABANA, Cuba. – Las nuevas normas jurídicas sobre el trabajo por cuenta propia no liberaron el emprendimiento privado más allá de los servicios, como pujante complemento productivo para el despegue de la caótica economía socialista.

Los taxistas de La Habana lograron los cambios más significativos, que entrarán en vigor hasta el 5 de enero de 2020 y se extenderán durante el primer trimestre a todo el país. Desde julio se anunciaron cambios, pero en Palacio todo va despacio, igual ocurrió el pasado año, con la aplicación de los experimentos fallidos.

La Gaceta Oficial Ordinaria No. 85/2019 del 6 de noviembre contiene la legislación que, al igual que la Extraordinaria No 35/2018, está dirigida a ampliar y perfeccionar el trabajo por cuenta propia, tal y como destacaron las viceministras Martha Elena Feitó, de Trabajo y Seguridad Social, y Martha Oramas de Transporte, en conferencia de prensa el día anterior.

Cuando Raúl Castro reabrió el TPC en 2010 parecía que tendría un papel importante en la disminución de la carga de personal sobrante en las ineficientes empresas estatales y crearía fuentes de empleo y riqueza.  Posteriormente, el General reconoció la posibilidad de legalizar las pequeñas y medianas empresas (PYMES), pero hasta en la Constitución de 2019 se estigmatizó la concentración de propiedad y riqueza.

La unificación de las licencias en la modalidad de taxis libre y de ruta en taxi regular evidencia el fracaso de las regulaciones establecidas en La Habana y la agudización de la crisis del transporte en la capital, desde la aplicación del experimento en diciembre de 2018.

A raíz de esas medidas, gran parte de los transportistas no renovaron las licencias o pidieron permisos para dejar de operar alegando roturas y otras causas debido a los recorridos y la disminución de los precios.

El gobierno de Cuba procuró sustituir el vacío con microbuses rentados a cooperativas, pero la continua caída del transporte público por carencia de ómnibus y choferes no mejoró la situación, al tiempo que los mermados taxis libres fijaron los precios según la demanda del mercado y lograron andar como Pedro por su casa. La situación se agravó aún más por la restricción de más del 50% del servicio estatal a causa del recorte de combustible aplicado por el gobierno al decretar la “situación coyuntural”.

Los transportistas privados tienen que invertir gran parte de sus ganancias en rehacer los autos y comprar el combustible a elevados precios por CUP (Moneda Nacional), en los garajes estatales. La notable reducción de los precios de la gasolina para los que renueven sus licencias como taxi regular adquirida en moneda nacional mediante tarjetas magnética de Fincimex, podría incentivar el retorno y frenar el gran robo del combustible para la venta en el mercado informal.

También  la venta de piezas de repuesto para autos mediante cuentas bancarias en dólares en tiendas de La Habana y Santiago de Cuba, que se harán extensivas paulatinamente a todo el país, podría tener un efecto dinamizador, pues la Revolución casi nunca ha comercializado a los privados, y se han adquirido productos muy caros a personas que los traen del exterior o reciclan gomas y otros componentes.

No obstante, resulta difícil de comprender como el gobierno garantizará un suministro estable cuando mantiene el déficit de combustible y falta de liquidez para las importaciones.

Las nuevas medidas aprobadas para las demás actividades del TCP tienen como antecedente el intercambio realizado a finales de 2018 con trabajadores por cuenta propia, las opiniones y sugerencias de la población y cartas recibidas en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, declaró viceministra Marta Elena Feitó.

Seis actividades se añadieron: Operador y/o arrendador de equipamiento para la producción artística, Agente de selección de elenco (casting), y Auxiliar de producción artística, licencias que ya otorga el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), en el caso de La Habana, y para las demás provincias, la Dirección Provincial de Cultura; Traductor e Intérprete Certificado por el Equipo de Servicios de Traductores e Intérpretes (ESTI), diferenciado del Traductor de documentos; Productor-vendedor de productos alimenticios, que incluye la elaboración y venta de embutidos, ahumados, conservas y similares; Pescador comercial, que se comenzará a ejercer a partir de la entrada en vigor de la Ley de Pesca.

También se integraron las actividades de artesano, talabartero, productor –vendedor de calzado, y se incorporó la de Vendedor de flores artificiales, actualmente integrada a la de florista; la actividad de cerrajero puede ejercer la cerrajería electrónica; el aguador puede vender hielo. Los servicios de chapistería, si no está asociado a los auxiliares y conexos del transporte, no requieren Licencia Operativa de Transporte, pues las Direcciones Municipales de Trabajo los autorizan. Electricista automotriz se incorpora a reparador de equipos mecánicos y de combustión, separada de electricista. La actividad de electricista se reserva para el servicio en inmuebles, autorizada por las direcciones municipales de Trabajo. El servicio de decoración, organización de cumpleaños, bodas y otras actividades festiva requiere la licencia sanitaria si se elaboran alimento.

Los Consejos de la Administración Municipal podrán autorizar el ejercicio de las actividades de servicio gastronómico en restaurantes, servicios de bar y recreación, arrendador de viviendas, habitaciones y espacios, cuando se arrienden más de cuatro habitaciones o viviendas completas, así como regular los precios y tarifas fijos y máximos. El período para el otorgamiento de estas autorizaciones se reduce de 90 a 30 días.

También se autoriza a los trabajadores por cuenta propia  comercializar sus productos y servicios tanto a personas naturales como a personas jurídicas cubanas y extranjeras. Los directivos resaltaron la importancia de establecer contratos, lo que parece elemental en cualquier parte del mundo.

Las nuevas medidas deberán pasar la prueba de la práctica y, sobre todo, se deberá fiscalizar su aplicación por los Consejos Municipales y provinciales, nueva burocracia que podría coartar aún más la expansión del trabajo por cuenta propia. La aceptación, especialmente de los taxis regulares, y la capacidad económica del gobierno de Cuba para mantener la venta de los suministros comprometidos está por verse.

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