The Byrds, los inventores del folk rock

The Byrds, los inventores del folk rock

Aunque duró apenas nueve años, no se puede pasar por alto la importancia de este grupo norteamericano en el rock de los sesenta y los setenta

Portada del álbum Turn! Turn! Turn! de The Byrds

Hace 55 años, en 1965, con el álbum Mr. Tambourine Man (Columbia Records), se produjo el debut discográfico de The Byrds. Aunque duró apenas nueve años (se separaron en 1973) no se puede pasar por alto la importancia en el rock de este grupo norteamericano, originalmente integrado por Roger McGuinn, David Crosby, Chris Hillman, Gene Clark y Michael Clarke, y en el que posteriormente también estuvo Gram Parson.

El folk-rock y el country-rock no existirían sin The Byrds: ellos inventaron el género. Su descendencia va desde Crosby, Stills, Nash and Young hasta The Eagles, Poco, Flying Burrito Brothers y Tom Petty and the Heartbreakers.

Cuentan que Bob Dylan, para pesar de los puristas de la música folk, se decidió a electrificar su guitarra y hacerse acompañar por una banda de rock cuando en abril de 1965, viajando por una carretera de Nevada, escuchó en la radio de su camioneta la versión de The Byrds de Mr. Tambourine Man, que ascendía velozmente en el American Top 40.

The Byrds, no The Beach Boys, y menos The Monkees como se pretendió, fueron la respuesta norteamericana frente a la llamada invasión británica. Con el característico sonido tintineante de la Rickenbacker de 12 cuerdas de Roger McGuinn y su modo de cantar, a medio camino entre Lennon y Dylan, secundado por las armonizaciones de Hillman y Crosby, fueron calificados como “los Beatles californianos”. Sonaría exagerado, pero por la época de Rubber Soul, los cuatro de Liverpool llegaron a ser influidos por los cinco de Los Ángeles. Si no lo cree, escuche If I needed someone, compuesta y cantada por George Harrison, que por aquellos días se había comprado una Rickenbacker como la de McGuinn.

El segundo disco de The Byrds, Turn! Turn! Turn!, de 1966, fue más exitoso que Mr. Tambourine Man. La canción que le dio título al álbum eran unos versos del Eclesiastés, musicalizados por el folklorista Pete Seeger, que proclamaban una razón eterna: “To everything there’s a season”.

Turn! Turn! Turn! fue uno de los tres primeros discos que tuve en mi adolescencia (los otros dos fueron el primero que hicieron los Rolling Stones y A hard’s day night de los Beatles). El disco había sido propiedad de mi vecino y amigo Carlos Ubieta. En la contraportada tenía una dedicatoria fechada en Londres en 1967. Sobre el sello naranja de la CBS había un cuño que indicaba que había pasado por las manos de Pedro F, uno de los zares de los discos en La Habana (los otros eran Carlos Andux, Trompoloco y Manolo El Gordo).

Pero aquel disco, que estaba bastante usado, tenía un defecto: encima de los primeros surcos de Lay down your weary tune –otra de las canciones de Dylan que interpretaba The Byrds– había ido a pegarse la cabeza de un fósforo que salió disparada al encender un cigarro. La quemadura ocasionada hacía que cuando se terminaba Set you free this time, uno tuviese que levantar con mucho cuidado el brazo del tocadiscos –soviético, claro- y con más cuidado todavía depositar la aguja en los últimos surcos de la canción averiada o el primero de He was a friend of mine, que era la siguiente.  Inconveniente que recuerdo con tremenda nostalgia hoy que tengo el Turn! Turn! Turn! en CD y la discografía casi completa de The Byrds en mp3.

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Luis Cino

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956).
Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura.
Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

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