Te seguimos buscando Patria

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Ya no se trata del castrismo, el castrismo muere. El conflicto está en aceptar a un neocastrismo autoritario o movernos a una verdadera democracia

morro-bandera-cubana_0LA HABANA, Cuba . — El pasado día 17 es un parteaguas en la historia reciente de nuestro país. Es el día de arrancada para quienes apuestan por el neocastrismo o están dispuestos a participar de sus movidas y para quienes sostenemos que nuestra nación debe reconstruirse sobre las libertades y derechos fundamentales como premisas básicas.

Ninguna nación tiene que asumir nuestras cargas y resolver nuestros conflictos pero sin lugar a dudas las medidas tomadas por el presidente Barack Obama proporcionarán grandes ventajas a esos que pretenden mutar a este nuevo autoritarismo. Ha sido un grave error dejar a un lado las muchas voces e historias que tanto tienen que decir sobre Cuba y solo escuchar a los Castros y a un puñado que pretende conocer cómo transitar a la democracia.

Paralelamente, se ha pretendido mostrar que quienes abogan por una posición vertical en referencia al pleno respeto de los derechos fundamentales son personas retrógradas y extremistas, desfasados que se regodean en el dolor y carecen de visión de futuro. Qué juego tan ingenuo y peligroso el que proponen como salida del totalitarismo. ¿Se puede ignorar tanto la historia como para no entender que en una transición hay actores que no se pueden omitir?

La dictadura más larga del hemisferio ha destruido materialmente al país y dañado profundamente el alma del cubano. La reconstrucción de la nación no solo llevará inversión, internet, teléfonos celulares y memorias flash. Cuba no es una computadora a la que se le instala un nuevo software y se vuelve socialmente funcional.

Se necesita conciencia y memoria de lo que nos ha sucedido, de nuestras frustraciones y dolores, de lo que no queremos que se repita o perpetúe nunca más. Sin ese reconocimiento continuaremos siendo una nación dispersa y rota, sin ánimo para renacer. Cuba necesita ser refundada con un impulso fresco, lleno de fuerza y sentido de libertad. A partir de demandas claras que devuelvan la dignidad, el orgullo y permitan diseñar un futuro sin el lastre del castrismo.

Hay mucho por replantearnos: proyección, mensajes, estrategias e incluso hasta las estéticas. Pero la esperanza de sacudirnos a una elite que ha mostrado el más profundo desprecio por los cubanos es un sentimiento genuino que nos enrumba. Una salida política solo es posible si se sustenta en el pleno respeto al ser humano.

La actual administración de EEUU tiene que dar un golpe de timón si quiere ser un agente de cambio creíble, debe prestar atención a la demanda de miles de ciudadanos cubanos que desde dentro y fuera de la Isla reclaman un compromiso sólido y firme en relación al respeto de los derechos humanos. La ratificación y sobre todo la implementación del Pactos de los Derechos Civiles y Políticos, y de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, debe ser una herramienta clave como precondición para movernos en el dilema cubano. Ya la Unión Europea ha prestado atención a esta demanda, adicionando la normativa de la OIT. Un reposicionamiento claro y firme es la única manera de dar credibilidad a un proceso que ha comenzado con profundos errores.

Se precisa mucho empuje para contagiar con deseos de libertad a tanto cubano que a golpe de sobrevivencia y evasión han perdido la fe. Es un premisa para encontrar una solución a nuestro largo conflicto que participen todos los actores políticos, desde dentro y fuera de la Isla.

Ya no se trata del castrismo, el castrismo muere. El conflicto está en aceptar a un neocastrismo autoritario o movernos a una verdadera democracia.

ESTADO DE SATS

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