¿Qué pasará con la agricultura cubana en 2018?

¿Qué pasará con la agricultura cubana en 2018?

Los cambios imprescindibles no se avizoran a corto plazo

Mujer labrando un cultivo en Cuba (Foto: Jorge Luis Baños/IPS)

LA HABANA, Cuba.- La producción de alimentos ha sido definida como una cuestión estratégica por Raúl  Castro, pero la agroindustria no puede levantar cabeza. Continúa el desabastecimiento al mercado nacional, la imposibilidad de sustituir importaciones y exportar.

En 2017, la producción agropecuaria creció un 3%, con cumplimientos favorables en tabaco agrícola, hortalizas, frijoles, viandas, carne bovina y de cerdo, exceptuando huevos y leche fresca, según informó Ricardo Cabrisas, vicepresidente económico, en la Asamblea Nacional, el 21 de diciembre.  Con la construcción, el turismo y el transporte logró incidir en el crecimiento de 1,6% del Producto Interno Bruto (PIB), anunciado oficialmente.

Difícil  resulta entender cómo fue posible el incremento reportado, cuando durante el año los mercados estuvieron desabastecidos, con mucho incremento de los precios en los mercados de oferta y demanda (privados), lo que originó el gran disgusto de la población y la decisión gubernamental de “toparlos”. Antes se había culpado a la comercialización por intermediarios, que fueron prohibidos, y se restableció la ineficiente Empresa de Acopio y otros mecanismos, originarios de la recogida tardía de los productos, su descomposición y la pérdida para el consumo y la industria.  Durante los años recientes también se culpaba a la sequía, pero en septiembre el huracán Irma arrasó muchas siembras, lo cual aumenta la insostenibilidad de los datos de incrementos aportados oficialmente en 2017.

Las medidas adoptadas desde 2010 estaban lastradas por las prohibiciones al progreso económico de los productores, y por consiguiente desestimulantes a los fuertes esfuerzos requeridos para domar tierras convertidas en infértiles y llenas de marabú, tanto en las entidades estatales, las cooperativas como en los nuevos usufructuario ; la reticencia de los dirigentes a los cambios en sus prerrogativas y poder; el éxodo de los técnicos y trabajadores agrícolas debido a la desactivación de los centrales azucareros, el desmonte de los campos de caña, la imposibilidad de encontrar trabajo porque no fueron destinadas a otro cultivos como se había anunciado; los problemas acumulados en las cooperativas, fundamentalmente las Unidades Básicas de Producción Agropecuaria (UBPC), lastradas por las pérdidas y las deudas, que recibieron soluciones insuficientes y en muchos casos la  desactivación ordenada por el gobierno, demostrativos de que los campesinos no están incorporados voluntariamente; los “desvíos”, en realidad robos de equipos, combustible, producción, y en el caso del ganado vacuno el sacrificio ilegal para vender la carne.

El sector agropecuario está en proceso de perfeccionamiento de sus funciones y estructuras, dirigidas a lograr una agricultura más organizada, eficiente y productiva.  Con ese propósito se redefinen sus funciones e integran las instituciones científicas a los grupos empresariales. Anualmente las inversiones crecen en 14%. La inversión extranjera se promueve para proyectos agroindustriales azucarero y agroalimentaria, con el propósito de lograr encadenamientos productivos, expresó Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de agricultura, en la Feria Internacional Agroindustrial Alimentaria FIAGROP 2017, según la Agencia Cubana de Noticias (ACN) el 20 de marzo de 2017.

En la Asamblea Nacional el 20 de diciembre, el ministro informó que se ha avanzado en la detección de ilegalidades, pero no se aprecian los resultados en el control interno en las más  de 300 unidades empresariales de base y las 5 000 cooperativas pertenecientes al MINAG. Existen, entre otros, en el comercio de productos agropecuarios, de producción porcina, materias primas para la producción de pienso, y se han incrementado en los recursos forestales y de flora y fauna.

Entre los problemas planteados por los agricultores figuran las demoras de los pagos, así como la insuficiente entrega de insumos, como semillas, fertilizantes, combustibles, pues deben esperar la asignación del Estado, y la carencia de instrumentos, equipos, ropa y calzado, lo que se solucionaría con mercado mayorista prometido, pero eternamente postergado.  La inexistencia de depósitos para acarrear las cosechas también incide en su deterioro, e incluso la paralización de la producción en las industrias, como en el caso de tomate, mango, guayaba y otros. También han insistido en la necesidad de agilizar los trámites de  herencia, que el ministro reconoció deben ser solucionados el próximo año, pues afectan directamente el área productiva al solicitar créditos bancarios o realizar otros trámites relacionados con la producción.

Los problemas en la agricultura son tan amplios que hasta la reparación de caminos es considerado un tema complejo. Al respecto,  el ministro dijo en la Asamblea Nacional que  se está estudiando el patronato vial para determinar y actualizar quien es el propietario de cada camino, y por lo tanto el responsable de su mantenimiento y las formas de implementarlo. La propuesta es considerar los caminos como una infraestructura estatal, pues a la hora de hacer un presupuesto para las cooperativas, teniendo en cuenta los precios actuales de estas obras, les es imposible asumir estos gastos. También  abordó los accidentes ocasionaos por animales sueltos en la vía, sobre todo en Sancti Spiritus, Villa Clara, Pinar del Río y Cienfuegos.

La Asociación de Agricultores Pequeños (ANAP) continúa desempeñando el papel de transmisor de los intereses del gobierno. Entre sus objetivos actuales enuncia aumentar la voluntariedad, la cantidad de asociados, incorporar mujeres y jóvenes, crear los comités de base de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en las cooperativas, aunque reconocer la necesidad de mejorar comunidades campesinas para su menor calidad de vida.

La carencia de liquidez a fin de continuar la importación de gran parte de los alimentos para una población cada día peor abastecida hasta en los mercados estatales de venta en divisas (TRD), y la oferta al turismo en auge, deberían incentivar la generalización de las medidas experimentales o excepcionales. Pero los cambios imprescindibles para liberar la participación y la retribución adecuada a los agricultores, de manera que se sientan incentivados a realizar los grandes esfuerzos impuestos por las condiciones actuales del  campo cubano, y eleven la productividad y la eficiencia, no se avizoran a corto plazo.

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