La producción industrial y la zafra azucarera en Cuba no levantan cabeza

La producción industrial y la zafra azucarera en Cuba no levantan cabeza

No obstante, Díaz-Canel y compañía sueñan con revitalizar ambos sectores

Díaz-Canel en el central Enidio Díaz de Campechuela, Granma (lademajagua.cu)

LA HABANA.- Entre todos los asuntos que llenan la  agenda de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, hay dos que motivaron la urgente atención del mandatario en días pasados. Se trata de la producción industrial y la zafra azucarera, sin dudas dos actividades que los gobernantes cubanos estiman esenciales para la economía de la isla.

El hipotético despegue de la producción industrial constituye un elemento clave en la obsesión castrista de sustituir importaciones. Según publicó el periódico Juventud Rebelde en su edición del jueves 11 de octubre, el señor Díaz-Canel, durante una reunión de trabajo con varios de sus ministros, “reiteró la importancia de fabricar nuestros propios productos”.

En ese mismo cónclave, el ministro de Industrias, Alfredo López, destacó que “para el Plan 2019 se ha identificado un grupo de productos que sustituyen importaciones, a partir de lo cual se concilian esquemas de trabajo con sectores que garantizan programas priorizados”.

No es la primera vez que los gobernantes de la isla apuestan por el desarrollo de la producción industrial, y al final sobreviene la decepción.  Quizás uno de los primeros protagonistas de semejante pifia fue el Che Guevara, quien durante un Seminario de Planificación celebrado en Argel, en 1963, declaró que “Estamos desarrollando nuestras propias líneas de producción, y pensamos que en 1970 habremos sentado las bases para un desarrollo independiente de nuestra economía, basado en una técnica propia, con materias primas propias, y elaborada con equipos propios”.

Ta y como van los acontecimientos, es muy probable que al señor Díaz-Canel y compañía les espere un fiasco similar. Porque la producción industrial en Cuba ha ido de mal en peor durante los últimos años.  Baste decir que en 2015, cuando hacía bastante tiempo que el oficialismo consideraba superado el período especial de los años 90, la industria manufacturera solo alcanzaba el 70% de lo producido en 1989.

Por otra parte, y según trascendió durante una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular en junio pasado, al cierre del primer trimestre de 2018 la industria nacional incumplía, entre otras,  las producciones de barras de acero, cloro, papel y cartón, detergentes, almohadillas sanitarias, calzado, y colchones. En casi todos los casos debido a la carencia de materias primas que no pudieron comprarse debido a las deudas que se poseen con los proveedores.

Con respecto a la zafra azucarera, el flamante Presidente llamó a revitalizar un sector que “constituye una fuente segura de alimentos, genera divisas como renglón exportable, suministra materias primas a otras industrias, y proporciona empleo para la población rural”.

Por supuesto, ni media palabra en la reunión para la destrucción del sector azucarero llevada a cabo por Fidel Castro en los años 90, cuando cerró la mitad de los centrales azucareros del país, con el consiguiente abandono en que quedaron los bateyes de los centrales desmantelados, y los cientos de obreros  que perdieron sus trabajos, y sobre los cuales nada se habla en la actualidad.

Como se conoce, las últimas zafras a duras penas rebasan el millón de toneladas de azúcar, y se rumora que el gobierno ha debido importar azúcar para abastecer el mercado nacional de ese producto.

El señor Díaz-Canel deberá sortear muchos obstáculos que habitualmente se presentan en el sector azucarero si pretende alcanzar su quimera: falta de caña en los centrales, tiempo perdido en la industria por indisciplinas tecnológicas, no aplicación de las investigaciones científicas, y deficiente reparación de los centrales al no contar con los recursos que debían importarse. Al igual que en la industria manufacturera, por deudas no pagadas a los proveedores.

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