Mujeres y chicas, diferentes modos de prostituirse

Mujeres y chicas, diferentes modos de prostituirse

Pre universitarias pueden hacer en una noche entre 80 y 100 dólares, lo que gana un médico en tres meses

Prostitución, Cuba_archivo
Prostitución, Cuba_archivo

LA HABANA, Cuba.- La prostitución aquí ya no es un fenómeno que asombre a nadie. Todos saben que Cuba es un destino de turismo sexual y el negocio es una fuente de ingresos al país, aunque existen sus particularidades.

Mujeres que pasan de los cuarenta años se casan con ancianos extranjeros, sabiendo que en poco tiempo serán cuidadoras de ellos. Contrato matrimonial con su pertinente tributo, no obstante libres de las penurias económicas que implica vivir con salarios que no alcanzan para cubrir las necesidades más básicas. Relaciones que permitirán una vida mejor a ellas y a sus familias, a cambio del sacrificio de una servidumbre con tiempo indefinido.

Hay muchachas que actúan sin pedir al extranjero dinero abiertamente. Le cuentan sus vicisitudes en tono lastimosos; es una especie de reclamo por lástima. Algunas alegan familiares enfermos, niños que mantener, hermanos en la cárcel. Pretextos para disfrazar de “ayuda humanitaria” lo que solo son transacciones de sexo por dinero. Algunas veces consiguen el dinero que necesitan; otras, se quedan como si las hubieran estafado: el “cliente-amigo” se resiste a dar la “ayuda necesaria” después del sexo, desaparece, no contesta el celular, se esconde, o tiene que hacer un inesperado viaje a alguna ciudad del interior del país.

Tengo un amigo que vino a Cuba de visita y se topó con una chica que le dijo su precio sin titubeos:

-Son 60 dólares la noche, no te vas a arrepentir.

Y esta frase fue dicha de un modo pragmático. No había equívoco posible; si quería sexo, tenía que pagar.

Por supuesto que esta prostituta no era encubierta, sino que vendía su mercancía y ella misma se promocionaba.

Hay jovencitas de 16 y 17 años que por menos de 5 dólares se acuestan con cualquiera y hacen de todo. No son muy exigentes con el pago.

Estudiantes de pre universitario van los fines de semana a discotecas y hacen la gran inversión de pagar la “astronómica” cifra del cover, aún a riesgo de no conseguir clientes. Saben que si consiguen un buen cliente, pueden hacer en una noche de 80 a 100 dólares, lo que gana un médico en tres meses.

Para estas jóvenes no es problema acostarse entre ellas, o con varios hombres al mismo tiempo si los clientes lo piden. Al día siguiente, salen de compras, a celebrar.
Para ellas es el negocio perfecto; el dinero no les falta, y ni siquiera tienen que hacer la calle todos los días. De lunes a vienes van a la escuela y estudian como cualquier otra chica de su edad. Solo que trabajan fuerte los fines de semana.

 

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