El movimiento No Alineado esquiva a Venezuela

El movimiento No Alineado esquiva a Venezuela

Los espacios logrados en América Latina y el Caribe se constriñen por los cambios políticos en la región, el vuelco en las relaciones con Estados Unidos, y la precariedad económica de Venezuela

Foto Reuters

LA HABANA, Cuba.- Nicolás Maduro no logra una declaración de apoyo del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), aunque preside el Movimiento desde 2016. Raúl Castro no envió a Bruno Rodríguez a la Conferencia Ministerial de Bakú, efectuada días antes de la toma de posesión del presidente Miguel Díaz-Canel, el pasado 19 de abril. La dictadura hereditaria de los Aliyev en Azerbaiyán, observador desde 2011 y reciente miembro pleno, consumará la sepultura de esta organización cuando asuma como presidente a partir de 2019.

El canciller venezolano Jorge Arreaza se quejó de no lograr un comunicado del MNOAL para condenar el frustrado atentado a Maduro y la elite chavista, el pasado 6 de agosto, debido a la interferencia de Perú, Colombia, Chile, Guatemala y Panamá. En la Organización de Estados Americanos (OEA), el gobierno de Caracas ha utilizado un método similar para bloquear los pronunciamientos sobre la situación en Venezuela al utilizar el apoyo de países caribeños, Nicaragua y Bolivia.

Sin embargo, existe gran diferencia teniendo en cuenta que el MNOAL cuenta con 120 países miembros, que podrían presionar para neutralizar a los pocos latinoamericanos en contra, si la mayoría apoyara a Venezuela, y por demás a su presidente. El disenso en la región correspondiente siempre ha tenido gran peso, pero el consenso no requiere unanimidad como en las Naciones Unidas. Ciertamente, algunos choques han paralizado las decisiones en el pasado, como la participación de las delegaciones de Viet Nam del Norte y del Sur, y la situación en el Medio Oriente durante la VI Cumbre de La Habana en 1979. En ese entonces, Fidel Castro se esforzó por preservar su posición de mediador, con el objetivo también de apoyar sus intereses, aunque no faltó algún consenso decretado por el mazo súbito del alto funcionario cubano que presidía la sesión.

El Movimiento de Países No Alineados surgió basado en los 10 principios acordados en la Conferencia de Bandung, Indonesia, en 1955, la cual fue convocada por Jawaharlal Nehru (India), Gamal Abdel Nasser (Egipto), Jozip Broz Tito (Yugoslavia), Kwame Nkrumah (Ghana), y Sukarno (Indonesia), presidentes de las nuevas repúblicas. El propósito fue impulsar la descolonización y mantener la independencia respecto a los dos principales bloques surgidos fundamentalmente de la Segunda Guerra Mundial. En la primera cumbre, en Belgrado en septiembre de 1961, fueron fundadores 25 países y 3 observadores. Cuba ingresó como miembro en esa ocasión, representada por el presidente Osvaldo Dorticós Torrado.

El MNOAL perdió fuelle a inicios de la década de 1990. No compaginaba con la configuración internacional resultante del colapso de la Unión Soviética, la desintegración del llamado bloque socialista y la conclusión de la Guerra Fría. Fidel Castro insistió en mantenerlo con el fin de  sortear el aislamiento externo y la crisis económica llamada Período Especial. Planeó la XIV Cumbre de La Habana en septiembre de 2006, la que no pudo disfrutar por su sorpresiva enfermedad en julio. Raúl Castro, súbitamente devenido presidente y poco entusiasta con el Movimiento, tuvo que mantener la conferencia para desvirtuar los rumores sobre el posible fallecimiento de Fidel, así como para seguir el plan elaborado por el Comandante de contar con una tribuna internacional.

Posteriormente, se abrió la participación de miembros, observadores e invitados, la cual había sido muy controlada para garantizar los intereses del Movimiento, bajo el argumento de apego a los principios y objetivos fundacionales. Hugo Chávez realizó una de sus últimas actividades internacionales en la XVI Cumbre de Teherán a fines de agosto de 2012.

Los espacios logrados en América Latina y el Caribe se constriñen por los cambios políticos en la región, el vuelco en las relaciones con Estados Unidos, y la precariedad económica de Venezuela. La Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) no puede ser convocada por el disenso, mientras que el Movimiento de Países No Alineados y otras organizaciones se extinguen por obsolescencia.

En el nuevo escenario, el presidente Díaz-Canel probablemente continuará la política de relaciones bilaterales que propicien la venta de servicios, fundamentalmente médicos, los créditos a corto y mediano plazo, las inversiones extranjeras, la cooperación económica y científico-técnica, y las donaciones. También aprovechará los estrechos vínculos existentes con el secretario general y organismos de las Naciones Unidas, y de la Unión Europea.

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