Los “nuevos ” líderes de la Revolución

Los “nuevos ” líderes de la Revolución

Presentar a comunistas como ciudadanos con las manos limpias de sangre es hacerles el juego y convertirse en cómplice de sus crímenes

Esteban Morales, de visita en la Universidad de Queens, Estados Unidos (pinterest.com)

MIAMI, Estados Unidos.- En un artículo de Fernando Ravsberg publicado recientemente en Le Monde Diplomatique, el autor analizaba benévolamente los “nuevos” hombres de la Revolución que formarían la futura dirigencia de la tiranía.

Bastará con señalar a uno de los mencionados en el artículo del señor Ravsberg: el profesor e investigador Esteban Morales, a quien conozco perfectamente.

Quiero aclarar quién es en realidad este  “profesor e investigador”. Morales fue Jefe del Departamento de Economía Política en la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, casado con Katia de Llano, que fuera la Secretaria General del Partido de la misma Facultad. Después, alrededor de la segunda mitad de los años 70, Morales escaló a Decano de la Facultad de Humanidades.

Tanto su esposa Katia como él, convocaron a una reunión frente a  mi casa, con todos los vecinos, para formalmente expulsarme de la Universidad de La Habana por ser yo un “elemento antisocial”. Era antisocial por ser católico practicante, y lo sigo siendo. Katia de Llano y todos los miembros del Partido Comunista de dicha Facultad, pidieron al Ministerio del Interior que me apresaran como medida de rehabilitación y propusieron una condena mínima de 7 años.

En la actualidad Katia y Esteban viajan a Estados Unidos a dar conferencias comunistas en muchísimas universidades, incluso algunas católicas, con las cuales me he comunicado para explicar quiénes son estos individuos. Realmente, me molesta mucho que se mencione con respeto a este indigno “profesor/investigador”, que no ha sido más que un servil represor, miembro del sistema, y que quiere la continuación del mismo.

Más aún, como los años pasan y el Dios a quien ellos trataban de reprimir está vivo, hace un par de años, Katia de Llano escribió a mi empresa ofreciendo sus servicios de asesoramiento como economista para empresas que quisieran hacer negocios en Cuba. Lógicamente, Katia no sabía que el mismo “elemento antisocial” que ella y su marido quisieron enviar a prisión en Cuba en la década de los 70, es hoy el dueño de una compañía norteamericana que tiene ingresos anuales de $250 millones. La dejé que hablara con uno de mis funcionarios y nos ofreció información interesante, que nunca hubiese esperado de una persona tan agresiva en la defensa del comunismo.

Los que conocemos la estructura del poder en los regímenes comunistas, sabemos que artículos como este de Ravsberg solo sirven para respaldar y apoyar los intereses del régimen y del propio Raúl Castro, que seguirá siendo la máxima autoridad en Cuba. En las dictaduras marxistas todo el poder radica en el Partido Comunista y especialmente en el primer secretario.

Sea por desconocimiento o por complicidad, es irresponsable y canallesco, fomentar la ilusión de que la “retirada” del cargo de Presidente del dictador Raúl Castro traerá un cambio y una apertura en el campo de las libertades.

Más aun, presentar a todos esos comunistas como ciudadanos con las manos limpias de sangre, decentes, respetuosos, ajenos a las torturas, a la represión de la dictadura cubana, es hacerles el juego y convertirse en cómplice de sus crímenes.

Nadie que haya sido parte de ese sistema debe continuar en el poder. El nuevo “Presidente” Díaz-Canel no ha sido ni será más que un esbirro sirviente de los Castro.

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