Dioses marxistas para un Estado laico

Dioses marxistas para un Estado laico

Los cubanos pueden tener cualquier fe siempre que ella no interfiera con la fe del Partido Comunista

dt.common.streams.StreamServer.clsLA HABANA, Cuba.- Cuando alg煤n alto dignatario de la Iglesia Cat贸lica 鈥攕obre todo 煤ltimamente, tras los altos servicios que le ha prestado鈥 pregunta al gobierno cubano sobre la posibilidad de que esa instituci贸n religiosa vuelva a regir instituciones educativas, siempre se le responde que en Cuba el Estado es laico y que la ense帽anza no est谩 en manos de ninguna religi贸n.

De hecho, la Constituci贸n de la Rep煤blica de Cuba dice, en su art铆culo 8, que 鈥渆l Estado reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa鈥, que 鈥渓as instituciones religiosas est谩n separadas del Estado鈥 y que 鈥渓as distintas creencias y religiones gozan de igual consideraci贸n鈥.

Eso no es cierto. Algunas creencias tienen una preponderancia que no tienen otras, y esa propia Constituci贸n instituye ese mayorazgo cuando dice, por ejemplo, que ella misma est谩 guiada 鈥減or el ideario de Jos茅 Mart铆 y las ideas pol铆tico-sociales de Marx, Engels y Lenin鈥.

M谩s adelante declara la decisi贸n de 鈥渓levar adelante la Revoluci贸n triunfadora del Moncada y del Granma, de la Sierra y de Gir贸n encabezada por Fidel Castro que (鈥) estableci贸 el poder revolucionario (鈥), inici贸 la construcci贸n del socialismo y, con el Partido Comunista al frente, la contin煤a con el objetivo final de edificar la sociedad comunista鈥.

Consecuentemente, en las escuelas, desde el primer d铆a de la ense帽anza primaria, se inculca en la mente de los ni帽os, aun cuando todav铆a no comprenden el significado de muchas palabras, los dogmas de lo que, a veces, m谩s que una creencia, parece a veces una simple religi贸n atea o un vulgar totemismo.

El conocimiento de esos dogmas, con santoral y martirologio incluidos, ha cobrado tanta importancia en la educaci贸n que a veces tiene igual o mayor peso en la evaluaci贸n de los estudiantes, aunque solo sea de boca para afuera, que el conocimiento de los contenidos de cada asignatura.

Uno puede abrigar una creencia fuera de la teolog铆a castrista, pero no puede predicarla, ni defenderla, ni ense帽arla a estudiantes, ni divulgarla en medios de comunicaci贸n, sin incurrir en delitos que pueden alcanzar la categor铆a de 鈥減ropaganda enemiga鈥.

Se permite a las personas tener cualquier fe siempre que ella no interfiera con la fe del Partido Comunista, o sea, con el rol de conductora social que esa secta de creyentes ideol贸gicos se otorga a s铆 misma sin raz贸n hist贸rica, o siquiera l贸gica, y sin permitir, por otra parte, el menor cuestionamiento, que tambi茅n puede ser penado por la ley.

Recientemente hubo dentro del periodismo oficialista quienes manifestaron su desacuerdo con el papa Francisco 鈥攑ese a los mil elogios que sus dichos y conducta les arranc贸鈥 por haber aconsejado que 鈥渟e debe servir a las personas y no a las ideas鈥.

Es curioso que alguien ateo, materialista y marxista, seguro de que la econom铆a determina c贸mo piensa una persona, no coincida con el papa porque 鈥渁 m铆 me ense帽aron que uno sirve a las ideas, no a las personas鈥. Pero m谩s curioso es que se atreva a mentir tan abiertamente cuando de su actuaci贸n p煤blica se deduce que no sirve en primer lugar a ninguna idea, porque su divisa es 鈥淪ervir谩s a tu L铆der sobre todas las cosas鈥, y solo su L铆der decide a cu谩les ideas debe servir.

Ese es el credo que se empotra en la mente de los ni帽os desde el primer d铆a de escuela, con el resto de los dogmas de un adoctrinamiento cuyo grosero mesianismo en realidad no tiene demasiado que ver con las ra铆ces judeo-cristianas del marxismo, y que estar谩 martilleando la conciencia de los estudiantes hasta el 煤ltimo d铆a de clases.

La educaci贸n 鈥渓aica鈥 en Cuba no pretende formar a ciudadanos, sino a androides que se enfrenten a cualquier enemigo del L铆der. Es una educaci贸n sin esp铆ritu ni ideas reales, que procura solo el entusiasmo 鈥攔evolucionario por supuesto鈥 para cumplir 贸rdenes, aplaudir al l铆der y aporrear a la escoria mercenaria.

De esa educaci贸n destructiva, principalmente, proviene nuestra costumbre de atacar al mensajero si no nos gusta su mensaje, lo mismo en la cola de una tienda pueblerina que en un intercambio de opiniones en un foro de Internet.

Gran parte de la sociedad cubana est谩 compuesta de aut贸matas, enajenados o hip贸critas, y el resto son los que pasan el resto de su vida limpi谩ndose la mente cuidadosamente de tantas absurdas creencias, en ocasiones muy arraigadas por la costumbre de a帽os.

Cuando se preparaba el X Congreso de la Uni贸n de J贸venes Comunistas, una estudiante de esta organizaci贸n defend铆a el adoctrinamiento continuo e intensivo con el argumento de que 鈥渘adie nace comunista鈥 y, por tanto, hay que inventarlos a como d茅 lugar. Lo que no sabe a煤n es que no son muchos los que, despu茅s de adoctrinados, mueran comunistas.

Para la mayor铆a, practicar esta confesi贸n ideol贸gica es practicar la simulaci贸n, con frecuencia por 谩nimo de lucro. Si Vladimir Putin es un 铆dolo del r茅gimen cubano es porque ni siquiera tiene ya que fingirse comunista para controlar el poder en un gran territorio, acaparar mucho dinero y abrirle fuego al que se ponga en el medio. Y con un Estado laico, naturalmente.

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